La otra Copa de Europa
El Madrid tiene desde hace mucho una deuda con el baloncesto, deporte que, aunque muchos lo quieran olvidar, forma parte indeleble de su leyenda. En los últimos 18 años tan sólo conseguimos alcanzar una Final Four, que además jugamos melancólicos y huérfanos de entrenador, después de que Messina se cansara de remar contra corriente. Esta nueva ocasión para la gloria es muy diferente, con un equipo que, si bien no es el más riguroso ni el más regular de Europa, sí es alegre y parece estar unido a todos los niveles. Mostramos una especie de actitud “happy go lucky” que nos pone a menudo al borde del abismo, pero que ha funcionado con su propia lógica caótica, la misma que aplica Sergio Rodríguez cuando le toca jugarse una última posesión.
El rival en esta semifinal es el Far$a, al que ya tenemos más visto que el TBO. Pero precisamente por eso le tenemos muy cogida la medida, y en nuestros últimos enfrentamientos hemos sido casi siempre superiores. El gran problema es que ser superiores no siempre ha servido para ganar, como dejaron clarísimo nuestros enfrentamientos en la última final ACB y en la Copa de este año, tirados lastimosamente por simple falta de cuajo del Madrid. Si he de pedirle algo al partido de hoy, es que ambos equipos estén a su nivel habitual, pero con los nuestros aportando ese punto de garra y concentración que aseguraría la victoria. El Madrid llega con la plantilla al completo -menos el lesionado de larga duración Pocius-, mientras que la Far$a tiene varios jugadores achacosos. Decía el otro día Arlauckas que el basket es un deporte de mentirosos, pero tampoco creo que sus tocados vayan a llegar al partido frescos como una rosa milagrosamente.
Disputamos el partido en el O2 Arena, que nació como Millennium Dome, una obra de presupuesto disparatado (¡¡789 millones de libras!!) y no especialmente bonita que nos recuerda los peligros de la arquitectura megalómana (hola, Madrid 2020). No obstante, poco a poco va encontrando su sitio en la capital británica, y podría ser una de las sedes de esa NBA Europea que parece el único futuro viable para el baloncesto continental. A día de hoy los ingleses ven en el basket algo tan exótico como nosotros el rugby, pero ya pondrán la pasión las cuatro aficiones desplazadas. Siempre que se lo puedan permitir, claro: nadie podrá acudir a la Final Four por menos de 160 €, siendo además requisito tener abono del basket si obtienes la entrada a través del Madrid. Enésima gestión desastrosa que quizá deje al equipo sin el apoyo que sin duda hoy necesitará. Es muy triste que la Euroliga se liberara del yugo de la FIBA para incurrir en las mismas prácticas caciquiles, vendiendo no entradas para partidos sino “abonos”, y justificando el precio en que, si pierdes la semifinal, siempre puedes “disfrutar” el triste y absurdo partido por el tercer puesto.
Sea como sea, hoy es el primero de los dos pasos necesarios para lograr algo grandísimo, sin importar el camino un tanto errático que hemos seguido. El club -la afición, en especial- merece sin duda reverdecer sus laureles europeos y recuperar un sitio entre los grandes. La cita es a las 21:00 en la 1, y cualquiera que se considere madridista debería estar presente.
Pulsando sensaciones
El Bernabéu acoge el penúltimo partido de Liga de este curso, que se ha incrustado nuevamente en un horario ridículo, las 21:30. Promotora de Informaciones, S.A., empresa quebrada desde hace años, con 3000 millones de € de deuda (medio billón de pesetas) sigue imponiendo cuándo debe jugar al club de fútbol más importante del mundo. ¿Lógica, sentido común? No en España. Si el otro día el Pipadrome estuvo medio vacío, hoy puede ir menos gente que al partido contra el Nápoles del 87. Pero bueno, tenemos la mejor gestión imaginable, y al que no le guste, que venga con 70 milloncitos para el aval. En cualquier caso, de lo que menos se está hablando en este final de temporada es de fútbol.
No sé si el ambiente que se vive en Concha Espina debería describirse como “turbulento”. Lo innegable es que está más movido que nunca, con un Mourinho que, si bien nunca tuvo muchos complejos al hablar, ahora se ha desatado completamente, ofreciendo ruedas de prensa inolvidables y aspirando a sustituir el nombre de Chuck Norris por el suyo en los chistes hiperbólicos. Se ha convertido en un gran rompedor de tabúes, y eso, en un país donde la hipocresía es divisa más común que el euro, lo convierte en Enemigo Público. Ahora se ha atrevido a decir en voz alta que Casillas no es el mejor portero de la Historia, ni siquiera de la Actualidad, y ni siquiera de España, sino que, por lo menos a sus ojos, hay otros más completos y mejores (¡¡Anatema!! Sea anatema). La guerra es ya abierta y total.
Por supuesto, hubo capitulo aparte para Pepe, a quien Mou describió como “atropellado por un chaval de 20 años”. Y me quedo con esta interpretación, frente a los que ven un vestuario dividido en armas. Que hay dos facciones es casi seguro, pero aquí la clave, queridos fansistas, es la entidad de una y otra (el tamaño importa). Aunque las cosas parecen muy decantadas, mi pálpito es que aún está decidiéndose todo, con una figura central, el presidente, que tiene que escoger entre el camino de renovación que puso al club de nuevo en el mapa -aunque haya que efectuar operaciones dolorosas-, y la vuelta a un pasado que conoce demasiado bien. Por cierto que la inesperada retirada de Ferguson para mí no cambia nada: un relevo de ese calibre no se improvisa de un día para otro, y los Mancunianos pueden permitirse unos añitos de transición tras dos decadas con el escocés.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta interesantísimo el partido de esta noche. Porque si algo está claro es que un equipo dividido difícilmente puede rendir en el campo, especialmente en las postrimerías de la temporada, así que el juego será un gran termómetro de la situación. De momento Mourinho ya ha mandado un recado clarísimo al genio de Pepe: gradazo para este partido, y probablemente para lo que queda de temporada. ¿Qué pienso que vamos a ver? Un equipo que carburará mejor que contra el Valladolid, con los fieles al entrenador transmitiéndole su apoyo desde el campo. Porque sospecho que los antis son pocos y cobardes, y por eso no debería costarnos tanto empaquetarlos a final de temporada. Sería como ganar dos o tres Champions de golpe.
Y como no quiero ser muy “periodista deportivo español”, no obviaré la importancia futbolística del choque, porque me sigo pensando que al Barça le costará ganar los dos puntos que le faltan. Además, el partido es contra Mr. Puntaje, convertido otra vez en niño bonito de la prensa tras purgar su pecado de entrenar al Madrid, motivo por el que será todo un placer endosarle una nueva derrota. Mucha atención al lateral derecho, donde podemos ver el debut de Fabinho con el primer equipo. La consigna está muy clara: a jugar bien, golear y e irnos a dormir a ocho, para que allá por la esquinita concilien un poco peor el sueño. Mientras tanto, os dejo con esta buena lectura de Santi Siguero.
La Porra Virtual estará abierta hasta las 21:30.
Juegan 11, ¿manda uno?
Por Geodotto (me) Doppo
“Juegan 11, manda uno”. Ése es el lema que más se me quedó de la campaña presidencial de Villar Mir (aunque sin duda mi lema electoral favorito es aquel “Bueno para el Madrid”, de Gómez Pintado). Villar Mir siempre me pareció un hombre cabal, metódico y serio. Es una verdadera lástima que se presentara a la presidencia con la desesperada necesidad de un escudero más joven (Carlos Sainz) para difuminar la decadencia que se advertía en él. El modelo en auge en aquella época después del primer florentinato se caracterizaba por la figura del “director deportivo”, una especie de regente de operaciones deportivas con potestad para hacer fichajes, elegir entrenadores y además ocuparse de otras parcelas colindantes y desatendidas, como la sección de baloncesto. El longevo empresario, sin embargo, abogaba por el modelo de “manager inglés”, un über-entrenador con todos los poderes dentro y fuera del campo: fichajes, secciones inferiores, comunicación, etc. Villar Mir anticipó el modelo que ha seguido el mourinhismo antes de que Florentino lo comprara, aunque su favorito fuera Wenger (que será eternamente “el deseado”).
Hace unos días pude ver en la prensa la fotografía del abrazo de Ramos con Mourinho, e inmediatamente me vinieron a la memoria algunas despedidas que he vivido en el terreno laboral. Momentos en los que un compañero de trabajo abandona la empresa y quiere limar asperezas y reconciliarse con aquellas personas con las que se ha llevado mal o con las que ha tenido alguna rencilla. Me evocó una despedida. Hoy ya pueden verse en los periódicos deportivos las listas de altas, bajas, y reorganizaciones que según la prensa se van a llevar a cabo en el corto plazo, todo ello acompañado de las correspondientes cifras millonarias. Ya son mayoría los que ven que la fecha de caducidad de la etapa de Mourinho está cerca.
Después de la eliminación del Real Madrid, hablaba con un amigo, que es totalmente ajeno tanto al fútbol como a la idiosincrasia nacional, sobre la historia reciente del Madrid. Le ilustraba sobre la época de Ronaldo el gordo, de Vicente del Bosque, del breve Camacho, del olvidado Queiroz, del pío López Caro o del políglota Juande Ramos. Una larga lista, hasta que por fin se llega al Mourinhato, y su guerra civil, que terminó con la “gran sentada de Casillas”. Este repaso me trajo a la memoria los recuerdos de otras épocas donde ni siquiera había modelo de gestión deportiva, no existía el concepto de “director deportivo” y los jugadores eran los que se encargaban de poner o quitar entrenadores a través del teléfono rojo directo con el despacho del presidente. No deja de sorprenderme lo cerca que estamos de volver a esos tiempos que parecían el paleolítico futbolero.
Para rematar el trabajito, resulta que la prensa no sólo ha dado por amortizada la etapa de Mourinho, sino que inaugura la de Ancelotti, que es un entrenador que “se deja aconsejar”. Al italiano le retrata la famosa anécdota de la servilleta que Berlusconi le dio justo antes de la final máxima europea, en la que había un esquema de cómo jugarle a la Juventus, y de la que el entrenador tomó buena nota para conseguir el título. Un hombre de diálogo y de consenso (sólo falta el “talante”) que nos venden como bandera la nueva era blanca. Una época de iluminación regida por un gran senado madridista, donde jugarán 11 y mandarán 111.
Todo está consumado
Por Jarroson
Lo bueno y lo malo (divertido al principio, agotador después) del Madrid es que lo deportivo ha dejado el protagonismo a lo político-social, porque cuando Mourinho llega al club se encuentra con un sistema de castas parasitarias que exterminar y sin ordenador en el despacho, y claro, el madridista que ve cómo un tío de fuera hace todo lo que tendrían que haber hecho los que se llenan la boca citando a Bernabéu siente a Mourinho como a uno de los suyos. Mourinho, como Espartaco, lideró la revuelta de esclavos contra Roma de un madridismo harto y cansado del monopolio de los gañanes, los pusilánimes tristes, los mediocres y los gorrones que meten mano en el Madrid. La mafia periodística, las viudas de Casillas y Guardiola, los guardianes de la moral y los estandartes del Komando Txistu no han soportado (ni empresiarial ni emocionalmente) la comunión entre Mourinho y el madridismo en su defensa por la independencia y el rigor, y las represalias han sido consecuentes con el daño perpetrado a una infraestructura que se desangra día a día.
Como pasó tras la batalla del Río Silario, los esclavos capturados fueron expuestos crucificados en la vía Apia. La vía Apia del madridismo va del Santiago Bernabéu al Txistu. Empieza en el Paseo de la Castellana y llega a la Plaza Ángel Carbajo, pasando por la calle Rosario Pino, y por ahí se puede ver a la madre (“bastarda”) y al hijo del entrenador -que hasta a lo familiar tuvo que llegar el escrache de los carroñeros de los valores-. Acompañan en una cruz Arbeloa, que ya no vale para el Madrid; Diego López, que ha okupado la Zarzuela; Coentrao, que costó 30 millones; Carvalho, que es un mercenario; Khedira que no hace tikitaka y de milagro se salvó Alonso pese a considerar un buen entrenador al portugués. A Pepe lo tenían colgado en la cruz de los primeros, pero lo descolgaron a cambio de unas declaraciones a favor del yernísimo. Entre estas celebridades expuestas en la vía Apia madridista yacen madridistas anónimos (socios y aficionados) tildados de ultras y radicales por los popes de las radios y los periódicos.
El Madrid ha perdido parte de relación con la realidad, con una realidad muy amplia que va más allá de sus 90.000 socios. La disfunción erectil del Real Madrid como club serio y bien organizado se divide en dos causas:
- La marcha de José Mourinho.
Mourinho se marchará, casi con total seguridad, por dos razones: Iker Casillas y el acoso a su familia. Esto deja en la diana al Presidente Florentino Pérez, que mintió como un bellaco cuando en 2009 afirmó haber aprendido de sus errores. No tiene agallas para cargarse a un jugador en decadencia deportiva, que además torpedea el vestuario, porque la mafia se le abalanzaría. Florentino ya se fue como un cobarde en 2006 tras reconocer que había malcriado a los futbolistas. Ahora vuelve a elegir el lado populista del conflicto y, además, continúa con una lamentable relación comercial con los desgraciados que insultan y vejan a su entrenador y persiguen a su familia. Si ha hecho algo, desde luego no se ha notado. En cualquier diálogo entre madridistas sobre esta relación comercial con los medios siempre ha salido la misma pregunta: qué tendrá que temer Florentino Pérez de una prensa en quiebra, cuando debería ser al revés.
Además, el próximo entrenador que venga sabrá que a José Mourinho se lo ha cargado un tipo infame sujetado en su status una corruptela de mafiosos con micrófono y ordenador, acostándose al menos con uno de ellos. ¿Qué hacer si, como Del Bosque, Capello o el propio Mourinho, el próximo monigote de la prensa -llamarlo entrenador es una ingenuidad- opina que Casillas no es el mejor portero para ser titular en el Madrid? ¿Qué hará si le gusta la pareja Pepe – Varane tanto como un Ramos – Varane? ¿Qué hará si debe tomar decisiones que gocen de poca simpatía entre populista público madridista? El próximo pelele que se siente en el banquillo sabrá que, en su relación laboral con el Real Madrid y su entorno, su postura en los debates profesionales es a cuatro patas y untado de aceite.
Ceder al populismo y dejar ir a Mourinho para mantener a Casillas es, hablando claro, no haber entendido una puta mierda de los últimos 15 años de historia en el Madrid. Lo que empezó por Samuel Eto’o y Raúl, siguió con una hilera de entrenadores fichados sin ningún criterio deportivo, continuó con Capello y Valdano y muere con Mourinho y Casillas. No puedo dejar de acordarme del caso Schuster, un entrenador flor de un día, que tras realizar una buena temporada con el Getafe fue promocionado por la prensa en una campaña sin ningún rubor. Como había que “poner en la frontera” a Capello por jugar con Emerson-Diarra (pero no con Raúl, tan acabado como el brasileño) y Schuster eliminó al Barcelona de la Copa, el alemán se vio de la noche a la mañana en el banquillo del Madrid. El resto de la historia se conoce: tras una primera temporada en la que ganó una Liga pidió a Villa y a Alves, nadie le hizo ni puto caso y terminamos el segundo año con Juande Ramos, un 2-6 en el Bernabéu y un 4-0 en Anfield. Lo dicho: nadie ha aprendido una puta mierda.
- La anquilosada relación del club con el mundo exterior, en materia de comunicación e interacción con sus aficionados.
El Real Madrid tiene un potencial inimaginable, pero da la sensación de que en el club sólo interesa el apartado económico y no mantiene una relación habitual con el aficionado. El Real Madrid tiene socios, aficionados y simpatizantes, y para cada tipo de seguidor debe haber un trato cercano, cotidiano, cordial y modernizado. Las necesidades del Madrid se resumen en una palabra: renovación.
1. Comunicación. De puertas hacia fuera parece un aspecto que siendo fundamental a día de hoy, evoluciona muy lento o ni siquiera avanza. Regeneración y sangre nueva en relación a la comunicación y nuevas tecnologías: nuevo DirCom, regenerar el aire ministeral en las oficinas, la web del club (fichas de los partidos del Madrid, más vídeos, más goles, más fotos), la interacción en las redes sociales, etc. Al Madrid le hace más falta un departamento de geeks que un delantero centro, que ya es decir. Por no hablar de un área que cuide y proteja la historia del Madrid evitando que nuestros enemigos construyan el relato de nuestro equipo, un relato que sólo nos pertenece a nosotros; porque ha sido muy duro tener que oír y ver cómo la boca y la prosa de otros ha dibujado nuestro pasado y diseñado nuestro futuro con total permisividad e impunidad.
3. Regeneración Santiago Bernabéu. Yo este problema lo solucionaría de raíz mandando tirar el actual cementerio de elefantes (si es posible con el 65% de los socios dentro), pero como no son los mejores tiempos para una mudanza, toca trabajar en la regeneración de este estadio, que bien pronto podría llamarse Estadio Santiago Bernabéu – Père Lachaise. El himno del centenario es muy bonito para melómanos, pero es un absoluto despropósito poner una puta ópera antes de un partido de fútbol. Mire Florentino: haga ya el Père Lachaise exclusivamente de palcos vip o tírelo y haga uno nuevo, pero actúe ante esta estúpida pomposa horterada antes de un partido (espectáculo) de fútbol. Si usted se siente orgulloso del estado del campo el día de una a) semifinal de Champions, b) contra el Barcelona en 2011, es que no ha entendido, de nuevo, una puta mierda.
En Alemania, sin embargo, han entendido mucho mejor cómo se puede optimizar el campo el día de un partido de fútbol. Barbacoas entre los futbolistas y los socios, entradas baratas, restauración con precios que favorecen el consumo dentro del estadio, etc. Me alegra y mucho ver el rumbo que ha tomado la Bundesliga.
4. RMTV en TDT. Programación, contenidos, entretenimiento, merchandising, partidos antiguos, leyendas blancas, cantera, baloncesto, historia del Real Madrid, tertulia no nociva, debates futbolísticos al alcance de socios, aficionados y simpatizantes.
5. Alta de Socios. Sin que aún sepamos por qué, el Real Madrid tiene restringida la entrada de nuevos socios. El Benfica tiene 200.000, el Bayern Munich 185.000 y el Barcelona 180.000. Mientras tanto el Madrid se recrea en la endogamia (así salen luego los que se van en el 80) de sus 90.000 socios. Inexplicable.
6. Capitanía. Que el capitán del Madrid sea el miembro más antiguo es muy romántico pero no sirve siempre. Puede pasar, como este año, que el capitán sea un topo y un auténtico gañán con amigos periodistas antimadridistas. O que, como antaño con Raúl, fuera un jugador absolutamente repudiado por el resto de sus compañeros. De los 4 capitanes del equipo este año, Casillas, Ramos, Marcelo e Higuaín, tres se han borrado y otro sólo enciende las luces los días pares dejándolas apagadas los impares. A los capitanes los tienen que elegir los jugadores. Es inadmisible que tipos con más carisma y el carácter no puedan llevar el brazalete. ¿Podría haber influido en el trayecto de la temporada que los capitanes hubieran sido Cristiano, Alonso, Arbeloa y Ramos en vez de los actuales?
7. Relación con la prensa. No hay prensa más sensacionalista que la inglesa; sin embargo, nunca he visto que The Sun quite o ponga entrenadores. Le pueden dar la puntilla, pero nunca forzar una situación como sí hemos visto en este dichoso club. ‘Hay que poner a Capello en la frontera’, ‘Manolo estás despedido’, ‘No aguantan más’. Señor Pérez y resto de tropa de la junta directiva: ¡cómo pueden ser ustedes tan medrosos!
Todo está consumado.
Admiro mucho a los madridistas que se van a quedar tocando el violín en la cubierta del barco mientras todo se hunde, pero a mi esta temporada me ha matado. El Madrid, en cuatro meses, dos años o treinta minutos, volverá a su estado natural: el jolgorio del cromo de cada verano y el entrenador ofensivo definitivo que luego resulta durar sólo siete meses. Pero yo no pienso quedarme a convertir en un meme el palmarés del Madrid. Imaginen que viene un tipo a hablarles de la grandeza del Benfica o el Inter en la década de los 60; les da la risa. A mí también me la empieza a dar el cántico del Madrid de las nueve copas. Si tras el paso de Mourinho este presidente no ha conseguido encauzar el trayecto del Madrid en la historia, no lo conseguirá nunca más.
El madridista seguirá cantando a Juanito en el minuto siete, el “Raúl selección”, degustando las notas del himno centenario, comprando cupones a Relaño y Roncero y hablando del espíritu de las remontadas de un equipo menor hipertrofiado por la memoria; pero yo me bajo de esta mierda. Muchas gracias a José Mourinho por el esfuerzo que ha vertido en este club durante estos tres años. Gracias por su tesón y profesionalidad a pesar de los errores que, como todos, ha cometido. Gracias por aguantar a tanto mamporrero. Nada me gustaría más que su continuidad, pero la puñalada de Brutus al finalizar el partido contra el Valladolid deja a las claras -salvo giro de guión- que tras tres años de continuidad el club ha recuperaso su pulso natural, el vodevil de los valores de un Real Madrid lleno de triperos.
Jarroson edita 20six dollars in my hand.
Los felones se retratan
Por Erik el vikingo
Lo de Pepe no me sorprende, pocas cosas lo hacen desde que perdí la confianza en el ser humano, la integridad de la personas y las realidades inamovibles, o el mundo de buenos y malos/blancos y negros. Esto sucedió en el colegio, allá por 1984. Un año de mierda, un año de segundo nacimiento. Lo de Pepe no es sólo lo de Pepe. Es también lo que dijo Cristiano el otro día, o la sutil alusión posterior del técnico en respuesta a su compatriota en la última rueda de prensa. Esa que, a pesar de todo, dejó medio locos a muchos kanallewskos que iban muy sobraditos en los últimos días, tras la caída en Champions. Ayer de nuevo volvieron a las trincheras a muerte, esta vez sí que sí, con la “seguridad” en lo que creen ya cierto (“pues su tranquilidad, es que están seguros, y si están tan seguros, por qué van a estar”, cantaba el cabrón de Evaristo en La Polla Records).
Estas y otras posturas, muchas repugnantes, todas lamentables y traidoras. Estas y otras declaraciones, de jugadores y exjugadores. Todas las piezas del maldito puzzle cada vez parecen encajar más. Pero repito, “parecen”, y ahora que ninguna posesnob entone el yoya, porque saber no se sabe al 100% una mierda ni siquiera ahora. No confundan deseos u opiniones con certezas de que Mou se va/queda “seguro”, eso sería una necedad tan tonta que ni la condición de troll lo justificaría.
Lo de Pepe es porque sabe… cosas que los demás no sabemos. Hace un par de días hablaba con el camaraden Von Psicópaten de las cosas que rechinaban y de que en realidad no sabíamos una puta mierda. Pues creo que Pepe sí, y Cristiano, y el resto. Se podrían usar expresiones como “las ratas abandonan el barco” o ese “¡sálvese quien pueda!” que escribió una muy cabreada Light ayer. Se pueden decir mil cosas, se pueden intentar interpretar las señales, las declaraciones, los augurios o el ñordo matutino del Obispo de Barcelona, tanto da, dudo mucho que quede alguien que crea en este momento que Mourinho no se va. Que CREA, no que quiera o deje de querer.
Yo mismo quisiera que se quedara, que fuera por tiempo y que rodasen un montón de cabezones de traidores. Desde Casillas, hasta el último de los kanallewskos de mierda, y mil nadies por el camino. Claro que todo es posible y que, mira, incluso pongo una última posibilidad sobre la mesa: que lo de Pepe haya sido una más de sus chaladuras, en plan “creo que en este bando estaré mejor, no me quiero ir”, y que lo de Cristiano pueda haber sido un gesto de desprecio a los periodistas, en plan “me importa una mierda, la hemos cagado, qué cojones me estás contando de Mourinho, joder”. No olvidemos que Pepe perdió la titularidad, pero hablar en términos de pedir “respeto” para Casillas “porque es una institución” huele. Y que Cristiano no haya renovado. Presiones varias, gestos diversos.
Puede que finalmente sea cuestión de bandos y que todo esté en manos del NOMBRE: Florentino (tema complejo el florentiniano). Me parece un error suyo, y gordo, quizá el más gordo de todos hasta la fecha. Pero independientemente de nos pueda gustar o no, parecer mejor o peor, debatir mil matices, que los hay, hablo de lo que PIENSO ESTÁ SUCEDIENDO, y explico por qué lo pienso. Estaré encantado de leer argumentos que se me escapen y me acercasen al distinto final que me gustaría, la continuidad de Mou. Pero en este momento, ahora mismo, creo que Mou se va. ¿Señales de lo contrario? En mis cojones veo muchas, pero claro, ahí también se ven a los kanallewskos empalados en picas rodeando el Bernabéu, y antorchas, y a Mou entrando en Congreso de uniforme… ¿Señales? Je, señales anales. Jo.

















