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Madridismo para el siglo XXI
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Balón de Mierda

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Adivinen quién de estos dos no está nominado.

No quería hablar del Balón de Mierda de Bladder y Platanín, pero como la gente va a hablar igual, yo hablo. Explicaré someramente mi opinión de los nominados:

Bale – Mejor que casi todos los nominados pero no se lo darán porque carece de padrinos y juega en una selección que no ven en los países de muertos de hambre.

Benzema – A base de verle el jeto lo han acabado metiendo. Marca bastantes goles en Chempions, eso sí.

Diego Costa –  Un poco de seriedad…

Thibaut Courtois – Gana fijo.

Cristiano Ronaldo –  Por el rollo de fomentar la rivalidad con el retrasado, tiene muchas opciones de que se lo den.

Ángel Di María – Como lo gane, que preparen la chequera los dueños del Yunai.

Mario Götze – Hay que rellenar la lista.

Hazard - Ver comentario anterior. ¿Estos dos últimos son mejores que Modric o cómo va?

Ibrahimovic – M’alegraría.

Andrés Iniesta - Ver comentario de Bale y darle la vuelta. Vaya puta broma.

Toni Kroos - Tendría su gracia.

Lahm - Los laterales existen.

Javier Mascherano – A Tiago Motta, ya de paso.

Leo Messi - A partir de ahora le toca ver ganar a otros con su cara de Corky.

Thomas Müller - La histérica rubia no molesta.

Neuer – Sería una sorpresa, pero molaría.

Neymar – A pagar más al Santos.

Paul Pogba – Pa que no digan que marginan a los negros.

Sergio Ramos – No sé si sería horror o megaLOL. Quizá las dos cosas.

Arjen Robben – Se lo merece, como Míchel.

James Rodríguez – Van a ser verdad las influencias de Floper.

Schweinsteiger – ¿Jugó el año pasado?

Yaya Touré – Igual hace cinco años.

Sobre las ausencias… la más escandalosa, la de Modric, pero cada uno tendrá sus favoritas, claro. Citaría a Lefadosky, Pirlo… pero igualmente todo es una puta Farsa. A ver si montamos otro premio cibernético este año para hacer justicia.
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Blaugrana Sodomy, Part II

Por quienes ya saben

Rappol

Luis Mauriño es un entrenador muy malo. Salió con el plan de las vacas viejas y metió a un Luis Jaws que está gordo y falto de ritmo de competición para complacer a las lumbreras periodísticas del campanario. Tuvo suerte de que se encontró con el típico gol que regala el Madrid por falta de concentración (Ramos pixidixit) y a partir de ahí ya se vio que el Putalona sería alguna contra y poco más. Es que ni a balón parado, talonazo de Aquiles de este equipo nuestro, fueron capaces de inquietar al guardián del larguero blanco.

Rakitic es muy buen jugador, pero Luis Mauriño está sin escoba, toda vez que Busquets se ha dado definitivamente a los locales de transformismo y Mascherano está muy cascado ya. El banquillo culerdo da bastante risa, con esa tropa de homosexuales catalanobrasucas y moroculerdos que salen de vez en cuando a correr como pollos sin cabeza y meter algún golito a auténticas medianías (Sergi Boberto, Morito Culerdo y Sandro Llamamé).

Luis Mauriño lo tiene muy negro, casi más que el ojete de su padre. Y no digo que no le pueda ir medioqué en un campeonato tan lamentablemente dispar como el español, pero para lo gordo (que no sea verga) lo tiene crudete.

Sobibor

Yo no sé qué partido habéis visto, pero esto ha sido una continuación del chorreo en Anfield. Pena penita pena que les hayamos perdonado en las contras en la segunda parte, les podían haber caído seis si Cristina hubiera sido más egoísta (je, yo diciendo esto) y Marceliño & co. hubieran estado más acertados en el último pase. Pepe comenzó soltando melonazos (por orden de Mau, no porque los hugadores sean así, of course) y se redimió con el testarazo que rompió el orto soberanista. Carajal lo mismo, de menos a más. Leñador del Estado de Washington llegado para darles serrucho por la banda. Mamen polla, culerdos. Benzema contra los culerdos suele estar más matador de lo habitual, y también algo fallón, ayer no fue excepción. Pero golito, que es lo que importa.

Reservo un punto y aparte para Don Josefranciscodetodoslossantosdonascimento alias EL PUTO ISCO, vaya partido se pegó el malaguita, se merece una estatua en el Cuernabéu como la que tiene Oscar de la Poya en el Steipols center. Y Mister Bánguel tiene razón, Mathieu hace bueno a un YordiAlba con ébola y el perro (que se llama Messi, ja ja y ja) sacrificao. Messi estuvo bien y tal, pa echar a los perros; al perro de Isco, aka Messi, bonita puta paradoja espacio temporal, Messi devorado por Messi, Dog Eat Dog, que le den el balón de oro vía rectal.

Estuvo bien, nos corrimos dentro, pero queremos más. Seguimos a la espera del gran lefazo.

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“¿He oído sodomía?”

Ochaíta

El Barcelona de hoy día es un equipo débil, blando, sin entidad atrás, una de las líneas defensivas más endebles de los equipos de media tabla hacia arriba. El resultado es normal, lógico, no podía darse una victoria azulgrana salvo incomparecencia del Madrid, algo que se dio durante amplias fases de la primera parte, en las cuales el equipo se partía en dos, con los jugadores de arriba tocàndose los cojones a la hora de defender, además de dejar un espacio enorme entre Kroos y los centrales, circunstancia que favorecía las combinaciones de los enanos culés. Hasta una vulgaridad como Neymar parecía algo serio.

En el segundo tiempo parece ser que los madridistas en el descanso se miraron unos a otros y se pusieron de acuerdo en que no podían permitir que un patético Barcelona pudiera puntuar en el Bernabéu. La solución estuvo en juntarse, presionar en bloque y sobre todo, cerrar los espacios por el centro ante un equipo plano, sin alternativas de juego, penoso en una concepción futbolística que viene aplicando desde tiempo inmemorial sin percatarse que ya se les conoce de sobra y que todas sus jugadas acaban en combinaciones por el centro que ante equipos serios, físicos y bien plantados, ya sirven de poco. Era cuestión de cerrar los espacios por el medio, aun dejando las bandas libres, pero eso no era problema teniendo a los paquetes Alves y Mathieu como “puñales”… jojojo. Lo demás, tras hacer eso, fue coser y cantar. Y porque Ronaldo tuvo uno de esos días en los que dan ganas de matarlo, si no la goleada podía haber sido escandalosa. Una pena la baja de Bale; si hubiéramos contado con el galés los catalinos se llevan un carro a su país pequeñito del noreste peninsular.

- Real Madrid: 3 (Ranaldo (pen.), Pepe y Benzema)
- Los nietos de Amunike: 1 (Neymarketing)

Incidencias: Gran Tifo en el fondo cortesía de la Grada Fans RMCF.

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Nos comen el rabo

Farsantes

Y mucho, en serio. También nos comen los huevos por abajo, para aumentar el gustillo. A veces alguien me pide que diga algo bueno de los farsantes y soy incapaz: si acaso, que cuando hayan desaparecido de la faz de la Tierra le habrán hecho un servicio a la humanidad, como cuando alguien se atreve a tirar de la cadena en un váster con un ñordo sanguinolento que lleva enquistado mes y medio. Johannes Gamper abrió el camino pegándose un tiro en la cabeza, y los demás deberían segir su ejemplo.

Bueno, para algo sí sirve un culerdo: para mostrarle a cualquier persona de bien lo que no debe ser: victimista, hipócrita, falso humilde, separatista e hijo de puta. La pena es que haya tanta gente que, precisamente, se identifique con esos “valores”. También es profundamente gracioso es que no pueden vivir sin el “Madrit”, su papaíto: si estuviéramos cerca de la quiebra, harían una gran colecta para reflotarnos y poder seguir usándonos de enemigo, excusa y espejo obsesivo hasta el final de los tiempos. La razón de existir de un culerdo, aparte de un ser un kabrón, es ser antimadridista.

rambo
Come get some!!!

Y hoy les vamos a dar gustico alimentando su historial de afrentas, porque la Farsa de este año es una MIERDA. Así, con mayúsculas. Eso sí, hay que agradecerles que se hayan reservado el ojete goleador hasta esta noche, en que se lo desvirgaremos sin conteplamientos. Dos meses sentados en cojines de plumas van a pasar. En cuanto a Luis Enrique… bueno, es un tío que se llevó de asesor a la Roma a ESTO. Joder, ¡¿es que hace falta decir algo más? El hombre salió de Madrid muy traumatizado porque lo pitaban los gañanes del Pipabéu, y yo admito que es comprensible, pero de ahí a a convertise en antimadridista hay la diferencia que convierte a alguien un capullo. Hoy vamos a pasarle la facturita de aquella camiseta estirada.

La Far$a lleva demasiado tiempo con el cuento de que puedes poner a un mono a entrenar el equipo, mientras que entienda su “idiosincrasia”  (sistema único de juego y poner siempre al mongolo), hasta el punto de que han puesto literalmente a un mono de entrenador. Ya es hora de que esta teoría se les caiga encima con todo el equipo, por ejemplo hoy, recibiendo una docenita de goles. Para mí el escenario de ensueño, aparte de la mencionada goleada, sería que sacaran 10 minutos al desequilibrado que fihcaron por 90 millones, que mordiera a Caspillas -con la consiguiente suspensión a perpetuidad- y que le pegara el ébola al Topor. ¿Demasiado pedir? No limitemos nuestros sueños. Sea como sea, ganar se gana, y con holgura además. Como dijo el mejor entrenador de la historia: ¡¡Con el pito nos los follamos, hombre!! ¡¡Con el pito!!
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¡Eo eo eo, esto es un chorreo!

Por Erik el Vikingo

BLUFFISCO… CO.

BLUFFISCO… COJONES.

BLUFFISCO… MPROMISO.

BLUFFISCO… MNIPRESENTE.

BLUFFISCO… CURRO, DEFIENDO Y ME LA SACO.

Y no es ventajismo. Algo que detesto, lógicamente. Que esto no viene de ahora, coño. Que todo lo poco que ha ido jugando esta temporada, ha sido para mejor en todos los aspectos. Ni de coña es por el PARTIDAZO BRUTAL que se cascó anoche en Anfield, un campito sin importancia, ni historia, de los que no impresionan vamos.

Crecimiento tremendo, como el momento de forma, las ganas y hasta asumiendo sus minutos calladito. Lo dije y lo repito: más minutos para este chaval. Casi igual su llegada, a nivel actitud, y desde el minuto uno, que la de Illa; lo mismito. La proyección, sin tontadas, es ISCrack. Cada uno que lo deguste como quiera. Pero telita. ¿Y a quién sientas? A James o a Bale, según partido. Y me quedo tan ancho… ¿alotto? Me importa un carajo tema millones que han costado, etc.

También está Benzema, en su estado actual (le pusimos lacito hace poco… como lo defendimos igualmente a capa y espada ¿hace 3 años?); Cristiano, que todo apunta que acabará más arriba (¿killers en el mercado? culo); la vuelta, espero que bien, de Jesé, otro crack en ciernes. Bale por la izquierda y Jesé por la derecha. Isco y James (que también curra de cojones, ojo) abriendo posibilidades de esquemas. Descanso para alguno… que nuestras temporadas son muuuy largas. Kroos de capitán en el centro, Modricracken dosificado, Khedira fuera… Benditos problemas.

La zaga es otra peli de la que se podría hablar, más caótica… ese puto Pepe imperial últimamente, ese Zerjioh que se jubilará aquí (idlo asumiendo) y que pese a todo… joder… ese minuto 93. Tema laterales, aunque Marcelocuelo parece volver por sus mejores fueros… en ataque; esa extraña lesión de Coentrao, cuando estaba mejor; ese Dani que necesita otro relevo y el espartano… sabe Dios. Etc, etc, etc.

De la portería paso, que me muero ya. No sé si de asco, de aburrimiento, o de mala hostia.

Erik escribe en Soy Vikingo y en Akihabara Blues.

·····

- Loserpool: 0
- Real Madrid: 3 (Ranaldo & Benzema (2))

Incidencias: El Socio yalo.

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Los vamos a chorrear

pool

El fútbol es una cuestión de polla: quien la tiene más larga, gana, y el Mandril, indudablemente, es quien tiene el cipotón más gordo de todo el orbe balompédico. Hay equipetes por ahí que tratan de convencerse de que son la repera, se autodenominan legendarios y bla bla bla, hasta que llegan los blancos y los ponen en su sitio: el de zorritas a lqw que damos toquecitos en la cara con la punta’l nabo después de soltar la descarga, que son los goles (goles son amores).

Hoy visitamos a un equipete de estos equipillos con una mitología de chichinabo (you’ll never crap alone), y la gente dirá que el partido es la rehostia porque entre los dos sumamos 15 Copas de Europa, pero claro, es que cuando juega el Madrid, aunque sea con el Murcia, siempre hay 10 Copas de Europa sobre el campo (muajajaja). Porque somos los irrepetibles y gloriosos Decacampeones de Europa, modafackas. Pueden intentar compararnos con un equipo de pueblo como el Liverpool, pero si ellos son Linford Christie, nosotros somos Sergei Bubka usando el nabo como pértiga. Recuerdo que cuando viví una temporada en Oxford, hace la pila de años, había un inglesito del Pool que me despreciaba por ser español y mandrilista; eran los tiempos pre-Décima. Bueno, pues por aquel entonces les sacábamos dos Copas Duropa y ahora cinco. Seguro que es conductor de autobús o algo así; que se joda.

lex
Lex Steele es del Madrid.

No negaré, de todos modos, que este Liverpool es el más competente de los últimos tiempos, con un entrenador que parece saber lo que hace y un Estárrich que por lo que cuentan es muy bueno. De hecho, a puntito estuvieron de ganar la Premier el año pasado, pero la tiraron lastimosamente en el campo de no sé qué subequipo. No sé si esto significa que sólo les falta un poco para ser grandes o que han iniciado un largo camino de loserismo. Tratemos de convencerles esta noche de lo segundo, aprovechando que les falta su estrella. Además, ya va siendo hora de darles lo suyo, que nunca hemos ganado a estos mamones y todavía tenemos pendiente la cuenta del 80, cuando nos ganaron de pura chorra.

El Madrit llega bien, sin Bale (la hernia, ya sabéis) pero con Ijco y Pajames, e incluso puede que con la reincoporación del fantasista Khedira. Considerando nuestra actual racha goleadora y que tenemos a “Il Muro” blindando la portería, ¿qué puede salir mal? Ayer se metieron 40 goles, récord histórico de la Shempions en un solo día; vamos a intentar meter nosotros otros tantos en un solo partido. Coño ya.

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Fans del Madrid World Tour 2014: Bloguero en Nueva York (II)

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Prometí en la anterior entrega hablar de lo malo de la simpar Nueva York. Lo primero sin duda es el Metro, asfixiante y degradada red de túneles que nadie puede querer tomar asiduamente si no es por necesidad. Lo de “asfixiante” no es una forma de hablar: realmente puede hacer mucho calor dentro de los vagones, empeorando mucho la calidad del viaje. Además, su esquema es realmente complejo, el más complicado que nunca haya visto, debido sobre todo a que por una misma vía circulan trenes de distintas líneas y tipos (express y no express); por ello, a veces es inevitable consultar con el personal de las estaciones para descubrir cómo llegar a nuestro destino. Tampoco puedo alabar la actual tarjeta reutilizable, que en cada recarga me que intenté me borró el saldo remanente, cosa auténticamente inaudita. Sólo puedo alabar dos cosas de esta red: su funcionamiento las 24 horas y la belleza de la estación Grand Central, ese gran nodo pegado al Chrysler Building. Pero incluso su majestuoso vestíbuloestá algo deslucido, pues en las constelaciones estelares representadas en su techo la mayoría de bombillas están fundidas; una verdadera lástima.

Hay otro aspecto que ensombrece la Gran Manzana: la basura. Es tal la cantidad de desperdicios que generan los ocupadísmos negocios de la ciudad que el visitante contempla asombrado cómo se se ha renunciado a intentar contenerlos. Así, al caer la noche, las bolsas de plástico negro se van acumulando en enormes pilas directamente sobre las aceras, en espera de los servicios de recogida. Fue esto lo que más me asombró en mi primera noche, caminando por la larguísima Broadway, además de cruzarme con el mismísimo Ben Stiller, que caminaba solitario yendo o viniendo de algún sitio. Quizá Nueva York sea una ciudad donde se paguen pocos impuestos, pero el problema de mantenimiento es flagrante. Sin duda sus mejores inversiones serían rescatar el metro y un sistema de recogida de basuras subterráneo, aunque imagino que esto último no gustaría a la red de indigentes que dedican la noche a escarbar en las negras montañas de plástico, ni a las bien comidas ratas -del tamaño de cachorros de gato- que veía jugar en una calle cercana a mi hotel.

Puedo suponer que la península es un sitio que no gustará mucho a los amantes de la igualdad racial. Sin duda la mezcla es casi infinita, pero con una segmentación absolutamente nítida: no existe tal cosa como un dependiente de de raza blanca, salvo rarísimas excepciones: todos los puestos poco cualificados (en mostradores, cajas, taxis, etc.) están ocupados por personas de raza negra, u ocasionalmente latina. ¿Dónde están los muchachos y muchachas blancos, o los acomodados de cualquier etnia? Supongo que encerrados en las oficinas, desempeñando puestos de consultor, contable, ejecutivo… la “cultura del éxito” es muy palpable, como lo es la sensación de “rueda de hámster” tan comentada por distintos autores. El lugar donde más se capta esto es en Central Park, repleto de carritos de niños que sólo muy raramente son empujados por las madres de los pequeños. Tal tarea es delegada en las nannys  -típicamente, mujeres latinas de mediana edad-, que ejercen la crianza de facto, mientras las madres biológicas se encuentran en algún rascacielos “triunfando”. Ninguna otra imagen de la ciudad es más triste, ni evidencia más la gran mentira que puede ser el éxito.

Sobre el parque en sí, sin duda es enorme y admirable, y seguro que ha servido de cantera a grandes jugadores de los New York Yankees, pero por algún motivo que no acierto a definir no me acabó de llenar. Necesitaría una segunda visita para hacerle justicia, aunque me atrevo a aventurar que es un lugar mejor para visitar en compañía. Destacar el muy coqueto torreón que hace de estación metereológica y los bancos situados frente a una de sus masas de agua: cada uno tiene una placa metálica que cualquier ciudadano puede dedicar a un ser querido, imagino que pagando una buena cantidad al ayuntamiento. Señalar también que está repleto de ardillas totalmente domesticadas.

Matizo que la segmentación racial descrita para mí no es ni buena ni mala: simplemente es. Frente al blandísmo pensamiento contemporáneo de que todas las etnias son iguales e intercambiables, la realidad, tozuda, se empeña en compartimentarlas y separarlas, según las inclinaciones, cultura o posibilidades de cada una: en los bazares o en los “Delis” (pequeñas tiendas de comida) te atienden indios, en los Dunkin Donuts negros y en los carritos de comida callejera árabes, sin que nadie levante una ceja por ello. Por cierto que estos carritos-puestos metálicos son idénticos a lo largo de toda la ciudad, y quien los fabrica debe estar ganando mucho dinero. En ellos puede comprarse el clásico perrito, pero sobre todo están dedicados a la comida árabe, con los típicos kebabs y durum (allí llamdos “gyro”), el falafel, el arroz oriental… la imagen del americano gordo vendiendo perritos debió extinguirse hace décadas, todo lo contrario que los almacenes Macy’s, que parecen anclados en el pasado, pero para mal. Quizá sean el rincón más feo de toda la ciudad, pese al asombro que causan sus escaleras mecánicas, ¡¡con escalones de madera!!, por las que parece que en cualquier momento podría aparecer el mismísimo Don Draper.

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Y por no dejar el tema racial, Nueva York desde luego es una ciudad muy, muy judía: en cualquier rincón se pueden ver instituciones identificadas como tales (igual que hacen las sectas masónicas, algo realmente chocante para un europeo), y no suele ser difícil identificar a la población hebrea, ya que aparte de sus rasgos físicos distintivos muchos de sus varones lucen la kipah. Esto me lleva a uno de los lugares donde la distinción étnica es más llamativa de toda la ciudad, la tienda de electrónica B & H, donde prácticamente todos los vendedores son de fe judía (aunque no necesariamente blancos), inconfundibles por la kipah y el pelo en tirabuzones. No es una tienda cualquiera, por cierto: se ofrece la ultimísima tecnología (impresoras 3D, por ejemplo), los precios son muy buenos y el cuidado al cliente exquisito, con fuentes de agua y copas de caramelos dispuestas regularmente para hacer más agradable la visita.

Los judíos son un pueblo que me despierta sentimientos ambivalentes: por un lado son increíblemente talentosos y trabajdores (la citada tienda es un ejemplo), pero por otro tremendamente cargantes, acaparadores y excéntricos. Me resulta difícil calcular la cantidad de traumas que habrá causado entre sus varones la estética ortodoxa que a muchos de ellos se les impone, decididamente estrafalaria y completamente prescindible, pues ni el peinado ni el tocado de la cabeza tienen nada que ver con la espiritualidad. Los hijos de Israel parecen decirnos que no están dispuestos a adaptarse a los goyim ni a mezclarse con ellos, que debemos aceptarlos tal como son sólo porque tienen talento. Pero me temo que mientras no estén dispuestos a realizar un esfuerzo y disminuir la rigidez y el hermetismo hacia el exterior que los caracteriza -sin por ello perder su identidad- siempre serán mirados con desconfianza por el resto del mundo, sin importar las toneladas de victimismo tras las que se parapetarse. Puede ver un ejemplo tremendamente llamativo de tal tensión en el edificio adyacente al rascacielos del New York Times, de cuya fachada colgaba este cartel.

Quiero volver a los aspectos luminosos de Nueva York describiendo dos momentos de profunda emoción: el primero es el viaje en el ferry de Staten Island, una experiencia que toda persona que ame las ciudades debe tener una vez en la vida. Técnicamente, el ferry es algo tan prosaico como un transporte de trabajadores, que pasan de la citada isla a Manhattan, y viceversa; lo que lo hace tan magnífico es que, además de ser gratuito, bonito y cómodo, ofrece la vista más maravillosa posible del Bajo Manhattan y pasa casi al lado de la isla de Ellis, donde nos espera la consorte del Empire State, la legendaria Estatua de la Libertad. El paseo dura unos 25 minutos por trayecto, y si hace buen tiempo resulta simplemente delicioso, siendo el atardecer quizá el mejor momento para realizarlo, para volver a Manhattan ya de noche (se puede aprovechar para dar una vuelta por Staten Island, aunque no parece tener nada especial). No puedo imaginar la cantidad de peticiones de boda exitosas que se habrán realizado en esos barquitos. Algo muy llamativo es que la estatua, pese a su innegable belleza, parece bastante pequeñita desde los aproximadamente 100 metros de distancia a los que pasa el ferry.

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El cronista en su hotel de mala muerte.

Otro momento especial fue cuando, el último día, recordé que no había visitado el edificio que había hecho las veces del Daily Planet en ese pequeño milagro de 1978 llamado Supermán, sitio que localicé tras una rápida búsqueda por internet (inciso: los locutorios son casi inexistentes en Nueva York, pero todos los Starbucks tienen wifi abierto: si tienes necesidad de una conexión urgente, acércate a un Starbucks). En la calle 42 me aguardaba “The News Building“, un lugar que la magia de Geffrey Unsworth hizo parecer bastante más impresionante de lo que realmente es. No obstante, verlo en persona, poder pasar a su interior y pasear junto al globo terráqueo del vestíbulo fue intensamente emotivo y evocador de aquel extraordinario film (para el cual había un pequeño recuerdo en el mismo vestíbulo). Sin duda uno de los mejores momentos de mi estancia en Manhattan.

Aquel día, sin embargo, ya sentía mi alma un tanto pesada, quizá por esa orfandad que uno siente cuando entrega las llaves del hotel y sabe que esa noche ya no tendrá a dónde volver. Además, la maravillosa Nueva York (y cualquier gran ciudad) puede caérsete encima poco a poco cuando eres un extraño que se mueve por sus calles amándola, pero sin un objetivo definido. Allá donde esté, toda persona necesita tener su lugar, una ocupación, un círculo social, sobre todo en en urbes como ésta, en las que son necesarios ingresos tan altos para tener calidad de vida. Es necesario también un muy buen nivel de inglés, sin el cual siempre se será un ciudadano de segunda.

Una nota futbolera, para que no digáis: si visitáis la ciudad y vuestro hotel o apartamento no tiene cable, es posible ver el “soccer”, aunque en muy poquitos sitios. Los únicos que me crucé fueron un estupendo pub irlandés en la 7º Avenida (llamado, imaginativamente, “The Irish Pub”) y otro local situado en la 33 Oeste, que hace esquina con la Quinta. Por supuesto, en América los partidos europeos empiezan por la mañana o al mediodía, y por ejemplo la Champions en una peculiar experiencia de sobremesa. Otra curiosidad: las marquesinas de autobús en todo Manhattan son nada menos que de nuestra empresa Cemusa, la única presencia palpable de lo español (junto con las oficinas del Santander) en esta ciudad donde cualquier hegemonía es una quimera.

Dejé atrás Nueva York rumbo al sur del continente cargado de impresiones, emociones y recuerdos indelebles. Quedó para otra ocasión visitar la periferia (Queens, Brooklyn), ir al cine y, sobre todo, a uno de los musicales de Broadway. Probablemente Manhattan nunca sea mi hogar, pero sí un lugar al que volver más de una vez; el pináculo de nuestra civilización, terrible y maravilloso. Realmente, allí uno siempre tiene la sensación, muy real, de que cualquier cosa puede ocurrir. Gracias por existir y por esperarnos siempre, Nueva York.

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