Archivos
Categorías
Artículos de Interés

Puti o Paque


Cómo pasa el tiempo.

Creo que lo que ahora menos quiere Flópor es complicarse la vida, y que por eso la elección de entrenador estará entre Puti y Paque. Cierto que ninguno de los dos ha ganado nada importante, pero eso no pesa especialmente en el Madrid: lo que realmente te veta para venir aquí es haber perdido, sobre todo contra el propio Real; en Concha Espina se aplica rigurosamente lo de “no sirvas a quien ha servido”.

¿Por qué Paquetino? Principalmente porque era el único Plan B cuando se pensaba que Zipayo podía irse, allá a principios de año. El hecho de que cueste dinero es poco importante, siempre que el precio se mantenga por debajo de los 30 minolles. Al judío no le importará vender, como nos ha vendido muchas otras veces (lo lleva en la sangre), e incluso le proporcionará bastante satisfacción (“¡¡a a saca!!); gracias a su previsión con la cláusula obtendrá muchas libras esterlinas. Flópor seguramente también lo prefiera así, pues como buen ricacho desconfía de todo lo que no cueste dinero.

¿Y Puti? Pues sería lo más parecido a Zidane ahora mismo; jugador carismático, que coincidió con varios de la actual plantilla y que no ha tenido tiempo de hacer el ridículo en Primera, a diferencia de otros candidatos. Además, su Juvenil ha sido muy gustador y él parece tener ideas futbolísticas claras. Una cosa muy vendible es lo del número 14 intentando ganar la 14; sí, sé que suena como una gilipollez, pero estos mantras animan mucho a los futbolistas y crean una atmósfera muy favorable hacia la victoria. Además, Puti es mandrileño (bueno, de Torrejón), y estoy seguro de que una final en el estadio del Paleti le resultaría muy estimulante.

Creo que la decisión puede demorarse hasta el final de la semana, pero no más; la gente empezaría a hacer comentarios y esto sería un cachondeo sin hacer empezado siquiera la temporada. El Madrid desde luego es imprevisible, pero sinceramente me extrañaría que el escogido no fuera uno de estos dos.

Share

IHS

Por El Curioso

Señores, olviden sus tribulaciones porque acabo de tener una revelación y tengo la solución para el banquillo del Madrid. Como casi siempre, la respuesta al problema es tan obvia que nos pasa desapercibida hasta que alguien -un loco, un niño, un chimpancé que pasaba por allí- la señala. En ese momento los ojos de los sabios que se rompían la cabeza sin ni siquiera aproximarse a la solución se iluminan, y una sensación electrizante de triunfo recorre y conecta sus neuronas a la velocidad de la luz. Nuestro HOMBRE tiene como entrenador 2 Champions en su historial, una Eurocopa y un Mundial. Ha conseguido ganar ligas nacionales como jugador y como entrenador y ha alcanzado resultados excelentes con equipos de medio pelo. Domina varios idiomas, entre ellos el nuestro. Mantiene una buena relación con los medios, es todo un caballero y conoce la casa mejor que muchos. Traerlo no sería más difícil que a otros porque pásmense ustedes: está libre. Con ustedes: ¡Jupp Heynkes!

Jupp Heynkes es nuestro hombre. Mamaréis su enViagrado nabo. Hay señales dónde quiera que busquéis: corred a por un crucifijo de buen tamaño (como del de los cipotes de los mandingas que os gustan) y encontraréis la clave revelada hace casi 2 milenios: [IHS] que como todos sabéis quiere decir “Iupp Heynkes Salvator”. La única otra opción sería resucitar a Molowny, pero entre que recobra la vida y le ponemos al día de las novedades desde que palmó perdemos las 2 Supercopas. No way. Sí, ya sé que muchos oís voces en lo más profundo de vuestros pensamientos que dicen “¡Con el pitooooo!”, pero Floro ya es historia merengue. Adorad a Jupp, solo Él nos mantendrá en la cima. ¿Quién consiguió un trébol de Champions, Liga y Copa del Kaiser en 2013? ¡Jupp, penetrando 7 veces por el recto a la Far$a en semis! Repetid conmigo: ¡Iupp Heynkes Salvator! [IHS]

Dios es del Madrid y nos envía a su Hijo, el elegido, a limpiar a la chusma moruna de la faz de la Champions. Igual que simbólicamente eligió a “Cristiano” para abatir a los sarracenos del PSG, ahora nos envía a Jupp. “Ejque tiene 72 años”, comentan algunos bocachanclas en el bar, sujetando el palillo ensalivado entre índice y pulgar y moviéndolo cual batuta en bucles para amplificar la contundencia del argumento, sin darse cuenta del simbolismo que encierran estos guarismos:

-> 7 = el entrenador de La Séptima, la Resurrección del Madrid como Emperador de Europa tras los 32 años de oscuridad.
-> 2 = las veces que dirigirá Jupp al Real Madrid, y el número de Champions que ganará en esta 2ª etapa.

Otros dicen que prometió no volver al Madrid cuando fue cesado en el 98. Es cierto, aún siento el eco de sus palabras: “Padre, ¿por qué me has abandonado?” Luego entendió que su sacrificio era necesario y lo aceptó. Sabe que forma parte de El Plan, y cuando los emisarios blancos se presenten en su casa de campo de Neuhansen-Nynphenburg y le encuentren fumando en pipa sentado en la mecedora del porche no dirá nada, tan sólo cogerá una muda y la Biblia, guardará ambas en su vieja maleta de cartón con el cierre estropeado, anudará una cuerda por el exterior para que no se abra y se dirigirá hacia el Audi Q8 blanco de los emisarios sin despedirse de Frau Heynckes que prepara kartoffelsalad en la cocina.

Ya veo el andamio en el Bernabéu: [IHS], recién aterrizado y vistiendo aun el traje típico de campesino bávaro, con su peto y sus medias hasta la rodilla. Flóper diciendo: “Jupp, has nacido para volver al Madrid. Esta ha sido siempre tu casa y cuentas con el cariño de todo el madridismo”. ¿Y lo bien que quedaría en la foto con los directivos? Junto al de la garrota, especialmente. La de partidas al cinquillo que iban a caer en los viajes, salpicadas de anécdotas de juventud de los maravillosos 60. Comunión asegurada entre entrenador y directivos. ¿Qué más se puede pedir? Apoyad a [IHS] como si os fuera la vida en ello, que os va.

¿Y quién mejor que Jupp Heynckes para elevar a Bale al puesto de Líder Uber Alles del Madrid? Un mítico 11 de la Mannschaft y del Borussia trasmitiendo todo su poder a nuestro 11 galés para liderar al equipo blanco y obtener las dos siguiente Champions, 1 y 1 que forman otro 11. Tres onces que suman 33, la edad a la que Cristo se inmoló para salvar al mundo y nos dejó escrito su mensaje al pie: [IHS], Iupp Heynkes Salvator.

El que no quiera verlo…
.

Share

España descabezada


Por suerte en la sala de prensa no se ven los pies.

Un día de esos en los que no pasa nada, ¿eh? En menos de 24 horas, España se quedó sin entrenador del Madrid y sin presidente del gobierno. Cuál de los dos puestos es más importante queda a criterio personal, pero el desamparo de la ciudadanía resulta patente. Por culpa de su español macarrónico, cuando Zidane quiso decir “por supuesto que es un hasta luego”, pareció decir “hasta los huevos”, frase inintencionada pero que probablemente resume bien los motivos de su marcha. Todo indica que, en los clubes de superélite, donde primero está el presidente, luego los jugadores y por último el técnico (aunque este es al que más se le exige), tres años es el límite máximo si quieres conservar cierta estabilidad mental.

Zipayo llegó entre el escepticismo de todos (yo el primero), y en sólo dos temporadas y media ha dejado una especie de estándar dorado sobre lo que ha de ser un entrenador del Madrid: casi siempre vas a tener a los mejores, y el peso de la camiseta hace mucho, así que no necesitas saber mucho de tácticas, ser un gran orador, un sargento o un encantador de periodistas: sólo tienes que dar con la tecla para que esos hijos de puta se pongan a jugar. Puede decirse que sólo lo logró parcialmente (ahí queda la amargura por la derrota contra el Leganés), pero debido a su éxito en Champions su figura se ha convertido en superlativa. Queda como el único técnico en la historia de la competición que no ha fallado en ninguna eliminatoria ni final, un registro mítico. ¿Qué se diría de él si fuera cierto apóstol cursi y delgaducho del separatismo catalán? Estarían pidiendo mįnimo su canonización.

ZZ se va dejando triste a la afición pero agigantándose aún más si cabe; nuevamente se marcha pudiendo quedarse, perdonando mucho dinero, y enanizando a falsos ídolos que hicieron justo lo contrario: exprimir la ubre blanca obscenamente, alargando su decadencia hasta el sonrojo mediante potentes entramados periodísticos y el chantaje emocional a una afición siempre un tanto infantil y especialmente inclinada hacia la figura del canterano. Queda así el franco-argelino como uno de los jugadores-técnicos más madridistas que se recuerdan (superando en eso incluso al mismísimo Di Stéfano, quien desgraciadamente tuvo que irse a escobazos). Ojo, un hombre al que no le faltan refugios, que podría haber sido abanderado de la Juve, de la selección francesa; ¡¡el lado opuesto del siniestro Del Bosque!! Estuve tentado de hacer un escalafón de madridistas más importantes de la historia, y Zidane me salía quinto o sexto, que es mucho pero a la vez me parece poco; digamos que es el más importante de la edad moderna detrás de Florentino y por delante de Cristiano, casi siempre torpe en lo sentimental. Queda como un mito que, marchándose cuando quiere, se ha ganado el derecho a volver cuando y si lo desea. En caso de hacerlo, será nuevamente con más cosas a perder que a ganar.

¿El sucesor? Imagino que llegará en cuestión de días, por puras cuestiones logísticas de pretemporada; conviene anunciarlo antes de finalizar la próxima semana para evitar el desgaste. Sea quien sea, tendrá encima la sombra gigante de su predecesor, pero llegará sin excesiva presión por ganar (para lo que es el Madrid, entendámonos) y con la oportunidad dorada de implantar un nuevo estilo y hacer una plantilla a su medida (para lo que es el Madrid, entendámonos). Puede ser una nota a pie de página o un nuevo eslabón de una dinastía ganadora, dependerá de su personalidad, resitencia y capacidad de adaptación al entorno; incluso también de sus conocimientos técnicos.

Respecto al “otro tema”, la principal reflexión que se me ocurre es que el mal a veces gana, aunque nunca de forma definitva. Sánchez es un Zapatero no más vacuo (eso es imposible), pero sí con mucha más vanidad y ambición (de la personal, no de la transformativa). Hace pareja perfecta con su esposa, la lúgubre Begoña ETT, y cuando ambos se miran ven lo que más aman en el mundo: ellos mismos.

Pdr será califa en lugar del califa, en una media legislatura catastrófica pero que quizá vacune un poco a la población contra la estupidez y el arribismo. El pueblo español es cainita y lanar, pero estamos en un punto en que hasta los no muy avezados captan a la perfección que este será un gobierno escandalosamente ilegítimo, formado con una excusa peregrina y al servicio de los intereses más bastardos, desde el ansia de poder hasta la ruptura nacional; preveo un durísimo castigo en las urnas, incluso tras dos años de paguitas, leyes clientelares y combate contra una fantasmal “emergencia social”; en todo caso, no olvidemos que los políticos son siempre más síntoma que causa. ¿Rajoy? Bueno, digamos que Boabdil a su lado queda como un aficionadillo, y encima el tipo ni siquiera se marcha a su casa. Qué lástima que en todos estos años de leer el Marca no haya aprendido nada de Zidane.

Share

De cómo el Madrid logró la Decimotercera gracias a la psicomagia de Von Rothbart

Por Von Rothbart

Aquí me tenéis de nuevo, putitos y putitas, fansistas todos, el mariconazo politoxicómano más fornicador de Chueca, puro vicio y sentimiento madridista que, en este preciso instante, hocica lánguidamente entre los húmedos órganos sexuales, aromáticos sobacos y las peludas ingles de los miembros de la secta acondroplásica que fundé y que ahora mismo yacen postrados entre los diversos fluidos orgánicos generados por el ritual de sexo, alcohol y drogas que he llevado a cabo para la consecución de una nueva y flamante Copa de Europa en Kiev, donde los jerarcas blancos, una vez más, han horadado sin compasión los esfínteres enemigos con su pollas repletas de Amor Grande y Gordo. Así que, aprovechando este momento de relax, pongo con estas líneas el punto y final al relato de mi reciente cruzada psicomágica, y espero que el Gran Hacedor, si estima conveniente y como ya viene siendo tradición, publique en su blog, para gloria del madridismo y disfrute de los fansistas más degenerados, las aventuras en pos de la Decimotercera de vuestro amado Von Rothbart, El Divino de los Huevos Pelones Empolvados en Talco.

Todas las psicomágicas peripecias que procedo a relataros y que han supuesto la consecución de la Decimoterceranal se han realizado siguiendo la divisa de los antiguos alquímicos “Obscurum per obscurius, innotum per ignotius”. Esa es la razón de mi larga ausencia de Camelot y de que no hayáis tenido noticias mías en mucho tiempo. Tras la consecución de la Decimosegunda, me tomé un merecido descanso y abandone los pérfidos encantos de la politoxicomanía y el sexo más degradante y me refugié en los rebaños y la vida pastoril en una soleada y verde arcadia, pero después de unos meses de pastorear, esquilar, tocar el flautín, invocar a las musas y conversar con las églogas, me cansé de tanta paz y armonía. Mi rabo, mis fosas nasales y mis venas estaban pidiendo de nuevo guerra.

Regresé a mi feudo, Chueca, y no tardé en abusar con regularidad de una nueva droga, una hormona del crecimiento ilegal extraída de las glándulas pituitarias de cadáveres humanos, entre cuyos efectos secundarios, aparte de una potencia sexual inimaginable y ausencia total de fatiga, se encontraban las irrefrenables ganas de vomitar durante el acto sexual y una extraña sensación de estar ahogándome en suciedad excrementicia. Además de esta hormona extraída de cadáveres humanos que directamente inyectaba en las venas de mi rabo gordo, estaba tomando: esteroides anabolizantes y compuestos regenerativos de tejidos con factor estimulante de las colonias de granulocitos y mamoncitos; una substancia para estimular el crecimiento de los tejidos cavernosos; y un spray nasal de neuropéptidos que aceleraba la liberación de oxitocina, endorfinas y, por supuesto, feromonas. El resultado de este coctel químico era un aumento de mis ansias en follarme todo lo que se moviera y una disminución directamente proporcional de los números de mi cuenta corriente para pagar tanto sexo mercenario.

Pero lo peor, sin ninguna duda, eran las pesadillas. Tenía una pesadilla recurrente con la que me despertaba entre sudores fríos en medio de la siesta de media tarde o a altas horas de la madrugada. Soñaba con un ejército de enanos ataviados con monos blancos refulgentes que portaban una gruesa manguera de carne que salía de dos depósitos resplandecientes y esféricos de un camión cisterna, y que luego introducían en mi ano bombeando galones y galones de leche merengada; con toda esa leche en mi interior, mi vientre se hinchaba y se hinchaba, y después de muchos dolores conseguía parir por el culo una bebe rosita, un rosa del mismo tono que la barra de desodorante de Tena Lady, el mismo color rosa de las cuchillas depilatorias Gillette Daisy, ese rosa de los salva sleeps Carefree; una bebé rosita y orejona que tras salir de mi ano con serias dificultades debido al tamaño de sus orejas me torturaba con su llanto, mezcla de canto de ballena y sirena de ataque nuclear, aunque extrañamente melódico, pues entre tan molesto ruido se podían intuir los acordes del himno de la Champions. Tres cosas estaban meridianamente claras: la primera, que tenía la obligación de abandonar mi vida de ocio, pereza y desenfreno sexual, y emprender una nueva cruzada psicomágica. La segunda, que los augurios señalaban que la Decimotercera sería anal o no sería, como bien advirtió Erik, el primer fansista que creyó en su consecución inmediatamente después de lograr la decimosegunda, y que graciosa y acertadamente la bautizó como La Decimoterceranal; tal carácter anal obligaba inexcusablemente a la presencia de anos y enanos en los rituales psicomágicos. En cuanto a la tercera, no me acuerdo, así que dejo un espacio en blanco para que los fansistas lo rellenen como estimen conveniente, aunque les recomiendo que describan sus miedos más profundos y sus deseos más íntimos e inconfesables [ ].

¿Ya? Bien, pues entonces continúo con mi relato, mariconazos:

Para esta nueva cruzada tiré del espíritu, del orgullo y de la disciplina que adquirí en la Academia de Esteticién a la que me apuntó mi papá, el General Custer, después de que me expulsaran de la facultad de medicina. Nunca olvidé los Cuatro Principios Básicos que me inculcaron: Visualizar el Objetivo, Actitud Positiva, Cabelllera Suelta y Ondulada -ni Aplastada ni Recogida- y Pelo Limpio, Brillante y Bien Nutrido. Rápidamente me hice con el equipamiento completo para cualquier iniciativa psicomágica que se precie. Este incluye el batín de seda de papá, raciones de comida enlatada, kit de primeros auxilios, una brújula sin aguja ni puntos cardinales, pala de trincheras, tinte rubio platino y negro azabache, acondicionador de cabello, navaja barbera, un fular rosa, dos cepillos (de cerdas naturales y de nailon), dos paquetes de rulos, gomas de colores, surtido de drogas a granel, una navaja suiza, condones (lisos y rugosos, de colores, fosforescentes y de sabores), y un secador de pelo de 1500 watios; ah, y por supuesto, un bidón de veinte litros de Sopa Cho.

CON OJODOR EN LA CIUDAD DE LAS HECES

En esos días Jodorowsky actuaba en un teatro parisino, así que decidí acudir a la ciudad de las heces a ver su performance. Llegué a tiempo para ver el final del show, cuando se subía a una escalera de cinco metros y una vez en lo alto, por encima de una señora gorda del público que sostenía un donut con su mano izquierda mientras enseñaba sus tetas enormes, se bajaba los pantalones, sacaba el miembro erecto, comenzaba a masturbarse como mono en celo, y en un tiempo record de cuatro segundos y medio, eyaculaba una copiosa lefada atravesando el donut con tal precisión que ni una sola gota salpicaba su circunferencia, para terminar invitando al resto del público a subir al escenario y saborear el donut para comprobarlo.

Ya en el camerino, el Gran Ojodor, totalmente desnudo y con su gato Kazan en el regazo, me recibió. “No he entendido el significado del último número. La mayoría de las personas quieren follarse algo peludo, ya sea una vagina o un ano, y usted, Maestro, lo que les ofrece es un circulo, una circunferencia calva”, le dije. A lo que el Gran Alejandro respondió: “No se le puede enseñar al inconsciente a hablar el lenguaje de la realidad, hay que enseñarle a la razón a hablar el lenguaje de los sueños. Tienes que llegar a un compromiso entre lo que la realidad es y lo que tú crees que la realidad es”, y a continuación abrió su puño derecho para mostrarme en la palma de su mano una pastilla roja y otra azul. “Ya sé por qué has venido a verme. Elige una”, me dijo. “Creo que se está equivocando de película, Maestro”, le contesté.

Me miró extrañado, pareció recordar algo, arrojó las dos pastillas e inmediatamente me tendió su puño izquierdo, que abrió mostrando en la palma de la mano cinco resplandecientes supositorios de colores. “Si sabes lo que te conviene, elegirás el supositorio de color verde esmeralda y forma de melón. Si quieres viajar al infierno, que es donde mereces pasar el resto de tus días, elegirás el amarillo ovoide con el capuchón azul. Si quieres volver al pasado y olvidarlo todo, introdúcete por el ano el supositorio azul marino con forma de riñón. El supositorio rojo mejor ni lo pruebes, tiene efectos secundarios alucinantes que no le desearía ni a mi peor enemigo. En cuanto al blanco, es el que habitualmente utilizo para ir al baño”. Recogí con alborozo los cinco supositorios pero antes de marcharme, le pregunté al Gran Jodorowsky: “Querido Ojodor, ¿quieres darles un consejo a los niños fansistas que seguro nos están leyendo?” “Si queréis tener éxito en la vida, todo lo que tenéis que hacer es cometer un acto de parricidio. Siempre debéis matar al padre. Cada canción que cantéis, cada frase que escribáis, en cada paja que os hagáis, debéis matar al padre. Cada acto, desde el más transcendente al más banal, debe ser parricida si queréis vivir libremente y sin trabas. Incluso cuando os afeitéis, cada pelo que rasuréis debe ser la cabeza de vuestro padre. Y si usáis una cuchilla de doble hoja, la primera cortará la cabeza del padre y la segunda la segará”. “¿Algo más que añadir, Gran Maestro?” “Efectivamente; en el caso particular de Reus, además de matar al padre, si quiere tener éxito con las rajudas, tiene que obligatoriamente acostarse con su madre. Deportivamente hablando, claro”.

Comienza la verdadera acción: nos olvidamos del pasado perfecto y me lanzo al tiempo presente situacionista e irreflexivo. Me despido del Gran Ojodor, pillo un taxi y me dirijo al domicilio de Ungay Emérito. Me oculto el rostro con el fular rosa, e imbuido por el espíritu de Benzema escalo felinamente hasta la séptima planta, accedo al tríplex donde reside el Tío Calambres ese del Ungay o como coño se llame, y moviéndome entre las sombras le robo dos camisetas de Neymar, un Rolex y dos bolsos de Chanel. Salgo por la puerta del apartamento como un señor y antes de abandonar el edificio me doy la vuelta y hago tres gestos al sistema de videovigilancia: un middle finger, un “toma moreno” llevándome las manos a mis partes y un corte de mangas. Desde este santo blog quiero aprovechar la ocasión para saludar afectuosamente a la Menetérita gabacha, que os jodan.

EL PELÍCANO DE LADA A LADA

Cuando llego a la habitación del hotel, no lo dudo y me meto todos los supositorios por el culo. Joder, estos supositorios de metanfetamina que me dio Ojodor son realmente buenos. Me entra un subidón tremendo, así que me pongo a planchar las camisetas de Neymar con una mano, mientras que con la otra preparo un gin tonic y llamo a recepción para que me suban una variada selección de delicatesens de la gastronomía gala. Tengo una veintena de cigarrillos encendidos por todo el apartamento, y mientras me muevo aprovecho para darles unas caladas. Me pongo en contacto con una vieja amiga, “La Petete”, una enana con la que hice varias veces una performance porno en la sala Bagdad; era tan marisabidilla que la bauticé así, puesto que era gorda y sabia, como el Libro de Petete. Una vez acordada la cita, salgo pitando para arreglar un atasco en el desagüe del baño, practico boxeo ante un puching ball invisible, me asomo a la terraza echando una meada a las calles de París colgado desde la barandilla, hago el origami de dos mantis religiosas copulando mientras me meto en fansdelmadrid, recopilo e imprimo las predicciones del Mikingo y les prendo fuego en el salón. Luego me meto en internet buscando entre las agencias de escorts a un travelo brasilero que se parezca Neymar. Lo encuentro y lo contrato, el dinero no es un problema, paga papá.

Sigo dando vueltas como un derviche revolucionario por la habitación bajo los efectos de los supositorios, quito la escarcha del congelador, destripo las almohadas y los edredones de plumas de oca, hago flexiones, cambio una bombilla mientras me paso hilo dental por los dientes, cubro toda la cama y el dormitorio con cientos, con miles de billetes de euros mientras recito en alemán pasajes de la “Crítica de la Razón Pura” sin tener ni puñetera idea de lo que estoy leyendo, mientras me masturbo de pie sin correrme hasta hacerme cardenales en la polla. La estimulación de los supositorios se hace convulsiva y empiezo a ver clones holográficos míos masturbándose, esparciendo billetes, fumando cigarrillos, destripando almohadas y bebiendo gin tonics por todo el salón entre una nube de plumas. En esto que llega “La Petete”, que es gorda, rubia y sabia como el muñeco del “Libro Gordo de Petete”; después de darle dos besitos y un piquito, sin más dilación la encierro en el baño y la invito a que pruebe todas las delicias gastronómicas que encargué al restaurante del hotel. La Petete, que además de viciosa sexual es un glotona, comienza a devorar con fruición toda la casquería y las delicatesens galas. De súbito, oigo el sonido del timbre de la habitación, salgo a la carrera del baño, me marco unos pasos de ballet y abro la puerta de entrada, donde aparece un travelo de piel canela embutido en unas ceñidas minifaldas de poliéster blanco. Tiene piernas largas, silueta escueta, cuerpo fibroso, busto breve, dedos prensiles largos y peludos, caderas estrechas, culo respingón; es una mujer mono, un travelo simio, de dientes desplazados, orejas puntiagudas, ojos diminutos y fosas nasales planas; el doble de Neymar, en una palabra.

El travelo no parece sorprendido por el surrealista aspecto de la habitación, ya que saca de improviso su pequeño pene erecto y se pone a acariciarlo lúgubremente con los ojos medio cerrados, diciendo con acento brasuca: “Este pene, a pesar de su reducido tamaño, puede eyacular herbicidas, ácido sulfúrico, goma de alquitrán o mozzarella de color rosa, lo que tú quieras”, aunque esto no sé si lo dice realmente o es producto de mi imaginación. Tampoco puedo decir si es humano, mutante o un androide ginomórfico de quinta generación; ni lo sé ni me importa, estoy bajo los efectos de los supositorios mágicos de Jodorowsky. En ese momento rompo la apertura de una ampolla de feromonas del apareamiento y dejo que estas empiecen a adueñarse de mi cerebro y de mi polla mientras doy sorbitos a mi bebida, un vaso de isocianato de metilo con hielo. Ella (o él) se sienta en la cama, y después de unos distantes de silencio, mientras nos quedamos observándonos intensamente, hago mi primer avance: “Todos nosotros somos psicóticos larvarios y lo hemos sido desde que salimos del coño sanguinolento de nuestras madres”, le digo escupiendo trocitos de hielo en su rostro. Entonces se acerca más a mí, y a esta distancia le puedo ver la pelusilla negra encima de su labio superior, que me recuerda esos helechos que salen cada dos por tres en las pelis de Tarkovsky. Él o ella, o lo que sea, me mira a los ojos, y le digo: “Tienes el descaro, encanto, frivolidad, superficialidad, grandiosidad, chulería, impulsividad, amor al dinero y ausencia de planes realistas a largo plazo de un pájaro loco sidoso, y eso me excita muchísimo. ¿Te apetecerían unas galletas y un vaso de secreciones blancas, liquidas y calientes, extraídas de mis glándulas seminales? Si la respuestas es si, parpadea dos veces” Blink-blink, hace el travelo brasileiro con sus pestañas postizas. “Espera un momento”, le digo.

Me meto en el baño, donde la enana Petete debe de haber engordado unos cinco kilos en tiempo récord y ya apenas puede moverse del atracón de gastronomía francesa que se ha pegado, aunque eso no le impide sentarse en la taza del wáter para proceder a la gran cagada. Raudo la saco del retrete y le suelto dos ostias advirtiéndole que no puede evacuar hasta que yo se lo ordene. A continuación la desnudo, procedo a depilarle todo el cuerpo, se lo embadurno con melaza y le pego las plumas de las almohadas y del edredón que he recogido previamente del saló; finalmente, le enfundo unas bragas de castidad especialmente diseñadas para recoger el orín y la mierda sin posibilidad de desabrochárselas. Salgo del baño, me marco unos pasos de sevillanas, le ordeno al travelo brasileiro que se despelote completamente y se ponga la camiseta del Neymar. Su cuerpo famélico recuerda al de un galgo descansando después de su estúpida carrera tras el conejo de marras por el canódromo. Saco la colección de viejos grilletes de anticuario mientras él o ella se tiende desnudo en la cama abriendo piernas y brazos y con su diminuto sexo erguido como un piscolabis. Le amarro con fuerza al cabezal y a los pies de la cama recitándole “El Cantar de los Cantares”. Los grilletes son pequeños y al cerrarlos pellizcan la carne de las muñecas y de los tobillos.

“Voy a destrozarte, Wendigo. Gritarás tanto que vas a reventar por dentro. Voy a arrancarte las entrañas. Voy a castrarte. Voy a destrozarte el ano con mi martillo neumático”, le grito, y entonces le penetro el culo hasta el fondo, le propino una cogida de máquina, una follada bestial a ritmo de samba tribal. Jodemos como animales con los dientes apretados, mirándonos como fieras, con odio, miedo y lujuria. Desenvaino tan tieso como había envainado, saco la verga, tensa, gigantesca, nudosa, venosa, monstruosa, y anillando la verga entre el pulgar y el índice la empiezo a menear muy despacio. “Ahora, chupa y mama, que se derrama”, le digo, entonces se inclina más para tomar el glande entre los labios y un chorro manso, a borbotones pesados, interminables, mana de mi polla. El doble del Wendigo no para de tragar con glotonería, y mientras todo esto sucede la enana sale del cuarto de baño. La Petete aparece con el vientre hinchado, el depósito recolector de secreciones de las bragas de castidad repleto de mierda y orines, su orondo cuerpecillo cubierto de plumas de aves, y los andares torpes y vacilantes de un tentetieso. La imagen de la enana recuerda a la de un pelícano caminando de “lada a lada”. La tomo por los sobacos y la coloco de pie en la cama, justo encima del Wendigo. La bolsa urinaria tiene una verga postiza que sirve para descargarla, mientras una cremallera cierra la bolsa defecatoria; es momento de poner punto y final al ritual. En ese momento abro las dos bolsas, de modo que a la enana le basta con acuclillarse para que la expulsión de las materias fecales se efectúe sin accidentes en un flujo continuo y pestilente en la boca de Travelo Jr, manchándolo todo de secreciones: la cama, el suelo, las paredes, las camisetas del PSG, los billetes de euros esparcidos entre las sábanas. El ritual finaliza y el PSG, su estrellita de marras y su capitalismo voraz de morito rico quedan cubiertos y rebozados de puta mierda infecta y maloliente. El Madrid pasa la eliminatoria sin ensuciarse su glorioso uniforme de color blanco inmaculado.

LA CURA DEL ENEMA

El Real Madrid se enfrenta en cuartos de nuevo a la Juve, así que traslado a Turín mi base de operaciones. Sin tener ni puñetera idea de qué ritual emplear en esta ocasión para lograr que la Gloria Blanca siga su camino de victorias hasta la Decimoterceranal, decido rescatar mis conocimientos de medicina y mi larga experiencia como paciente en diversos psiquiátricos, y me hago pasar por psicoanalista de orientación lacaniana en busca de pacientes desahuciados para ensayar con estos una nueva terapia experimental. Tras unos días de investigación, descubro el manicomio donde se encuentra ingresada la vecchia putana que fue sodomizada por los tres perros en el ritual de la final de Cardiff y que, como consecuencia de tan vil y glorioso acto psicomágico, pasaba los días y sus noches tan traumatizada como deprimida.

La Petete, haciéndose pasar por enfermera y gracias a su sabiduría, labia y capacidad de persuasión, no tarda mucho en convencerla para que se someta a un nuevo tratamiento experimental; la vecchia putana, al igual que la vecchia signora juventina ya no tiene nada que perder así que acepta someterse a la terapia. “Bien, señora Agnelli”, digo con una voz resonante, “me alegro de verla de nuevo. ¿Puedo llamarla señora Agnelli, verdad? Jajaja, forma parte de la terapia, no se preocupe. ¿Ha oído hablar de Freud? Los analistas ortodoxos me pondrían en la picota si supieran lo que estoy haciendo, pero en gran medida es porque tienen miedo de enfrentarse a las conclusiones lógicas de sus propias teorías”. La vecchia putona mira hacia arriba y jadea al verme con unas botas altas hasta las caderas, un largo impermeable, guantes de goma y una máscara negra cubriéndome el rostro. La enfermera enana le había dicho que el doctor Pertusato quería permanecer en el anonimato, que podía participar en un programa experimental gratuitamente y que, además de solucionar su problema, colaboraría con el progreso de la ciencia en sus esfuerzos por eliminar todos los traumas mentales. También le había dicho que debía mantener en secreto el tratamiento, a fin de proteger al terapeuta de posibles pleitos.

Y ahora se encuentra en una habitación construida íntegramente de azulejos, con un orificio en el techo que permite pasar el aire y un orificio en el suelo para drenar el agua. De una pared sobresale un grifo. Está encadenada a una mesa de piedra lisa, extremadamente inmovilizada. Tiene las muñecas esposadas a sus lados, una barra de hierro cruza sobre su cintura, y los pies están fuertemente fijados a estribos alzados, de modo que las piernas quedan levantadas y abiertas. Encima de la mesa y colgando del techo, un enorme depósito de plástico repleto de un líquido blanco. “Aunque recojo la obra de todos los hombres y mujeres que me han precedido, mi enfoque es original, una síntesis totalmente nueva. Y más allá de la corrección teórica está el hecho de que mi técnica es infalible. Una terapia basada en “La función del orgasmo” de Wilhem Reich, donde describe su intuición básica acerca del masoquismo. Él encontró que lo que realmente busca el masoquista es la sensación de estallar, de hacer que su energía fluya a través de su yo acorazado. El masoquista no goza con el dolor, sino que en el dolor espera encontrar una liberación, señora Agnelli”. “Me parece que no quiero continuar con esto, y no me llame señora Agnelli”, dice en un lamento.

La vecchia signora sigue protestando, diciendo que nada de eso parecía tener ninguna conexión con el trauma generado por el hecho de haber sido sodomizada por tres perros enormes teñidos de púrpura en un cortijo extremeño en Mayo del año pasado, azuzados por un señorito y un paleto retrasado. “Usted siente y entiende la causa de su trauma de una manera, pero las causas verdaderas están fuera del alcance de su comprensión. Verá: se peleará usted conmigo porque le mostraré su verdadero yo. Chillará, odiará, llorará, deseará, se rendirá y ganará. Tendrá una experiencia total, y por primera vez en su vida, se sentirá viva. Nada ni nadie impedirá que usted alcance esa meta, y, menos que nadie, usted misma. No le dejaré que se impida usted alcanzar la salud. Forzaré al trauma a que salga de usted”.

Estiro el brazo hasta el estante que tengo detrás y tomo una manguera larga con boquilla de plástico. “Señora Agnelli”, digo, “tiene usted el honor de ser la primera paciente en probar el tratamiento más revolucionario en la historia de la psicología: La Cura por Enema”. La mujer solloza abiertamente. “¡No quiero, y no me apellido Agnelli!”, grita. “Por supuesto que no quiere”, digo con picardía mientras uno la manguera a la espita de la pared. “Al menos superficialmente, no lo desea. Pero su parte más profunda, la que en un primer momento la llevó a buscar terapia, está clamando por esa ayuda, y la tendrá, señora Agnelli. No puede haber reconstitución sin regresión, ése es mi lema”. Pongo la boquilla a la altura de la mesa, mientras la enfermera Petete le unta un poco de vaselina en el ano. El vello púbico es escaso y los labios exteriores del coño se pliegan el uno contra el otro como si fueran las manos juntas en actitud de plegaria. Coloco la boquilla entre las nalgas apretadas y empujo suavemente hasta meterla por completo en el cuerpo de la mujer. La enfermera Petete abre la espita y el chorro de leche procedente del gran depósito comienza a manar en el culo de la vecchia signora. Durante los casi veinte minutos que dura el precalentamiento del partido, el ano de la mujer se va llenando de leche. Cuando el fluido caliente entra en su cuerpo, comienza a aullar. Una y otra vez llega a un punto en que piensa que ya no puede recibir más líquido y me ruega que pare. “Está todo bien calculado”, digo.

El dolor la envuelve en ondas y empieza a dar paso a un tipo especial de placer, una suerte de hormigueante liberación. Ls mujer trata de echar el cuerpo hacia atrás para quitarse la boquilla, pero no pudo moverse ni un centímetro. Parece hallarse al borde del colapso, a punto de desmayarse o directamente de morirse. Su cuerpo amenaza con estallar mientras se le aparecen miles y miles de recuerdos, sentimientos y pensamientos reprimidos y bloqueados en sus neuronas; sodomizaciones caninas y finales perdidas. Finalmente, cierro el grifo. La leche caliente ha comenzado a desbordar alrededor de la boquilla, la mujer está a tope. Suavemente quito la boquilla, y con tanta limpieza como si se tratara de una botella de vino, pongo en el culo de la paciente un tapón de corcho. “Nos quedaremos así hasta que finalice el partido, espero por su bien que no haya prórroga ni penaltis”, digo. “La primera fase ha concluido, y usted ha sobrevivido al trauma inicial. Enfermera Petete, conecte la televisión, el árbitro está a punto de pitar el comienzo del partido”.

La hora y media siguiente resulta caótica. La vecchia signora grita y trata una y otra vez de arrojar el corcho y expeler el fluido, al igual que la Juve hace todo lo posible para llegar a la prórroga, pero todo resulta inútil. Por un rato la vecchia putona se estremece con ráfagas de erotismo, hasta que en determinado momento comienza a menear las caderas y a gemir, alcanzando el orgasmo cósmico. “Amor”, dice la puta, “quiero amor blanco”. Quito el tapón del ano, justo en el momento que Cristiano tira el penalti: ¡¡¡Gol!!! La leche y la mierda salen de su cuerpo chorro tras chorro. La mujer vibra con la liberación de toda su enfermedad, de toda la mierda literal y metafórica que había estado guardando dentro de sí. El fluido marrón lechoso salpica las paredes y el suelo, chorrea por mi impermeable , se escurre por el desagüe, inunda el alcantarillado público y un enorme océano de mierda ahoga al antimadridismo, a los periolistos babosos de la kanallewska, a los culerdos joputas, a los yoyas llorones, a los patéticos, a las aficiones catetas de los equipos de provincia, a los perroflautas y a los antisistema, a los piperos acomplejados, a los madridistas resentidos, a los visitantes de Alfa Centauro, a los buffonistas advenedizos, a los juanmitacastaños de la vida, a los gilipogres, a los gilimoñas y , en resumen, a toda la basura humana infecta y acomplejada que quedó retratada en su odio irracional al Mandrilismo como lo que realmente es: una piara de cerdos perdedores y miserables. Os jodéis, hijos de la grandísima puta, siempre la tendréis muy adentro porque en realidad os gusta, pero ni siquiera sois lo suficientemente maricones como para reconocerlo. El Madrid pasa a semifinales, sigan mamando.

KALIMA A LA ESPALDA

El Mandril se enfrenta al Gayern, duelo de titanes, y yo voy colocado y conduciendo adonde el destino me lleve. El vector de mi desplazamiento desde un punto dado es isotrópico, lo que significa que todas las direcciones posibles son igualmente probables; me encomiendo una vez más a la psicomagia, y acabo por Chueca en busca de mi nueva víctima. Afortunadamente se celebra “la Noche del Colonoscopio” en “El Rectum”, el club privado de sadomaso gayer más infame del famoso barrio madrileño donde residen tiernos y canallas.

El olor a sudor, semen y mierda golpea mis fosas nasales cuando entro. En medio del escenario un mariconazo se deja someter a una colonoscopia mientras las imágenes de sus tripas se retransmiten en multitud de pantallas distribuidas por todo el club, un gigantesco almacén sin decoración alguna. Los maricones cubiertos con ropa de cuero hablan, bailan, se besan, se magrean, se masturban, se orinan y se penetran unos a otros entre luces estroboscópicas que le confieren al escenario una cualidad onírica, como si todo sucediera a cámara lenta; estoy en el Cielo, amigos. Entre tanta depravación desentona la figura de un rubio cuarentón vestido con traje de ejecutivo. Debajo de su elegante atuendo se intuye un cuerpo completamente lampiño y sonrosado, como el de un cerdito. Está empapado en sudor, su respiración es fatigosa y sus pupilas azules parecen desenfocadas al contemplar tanto vicio. Me acerco y le doy una cariñosa palmada en la espalda; el sudor vuela por todos lados y salpica los cocteles que prepara el barman vestido con unos pantalones de cuero negro recortados para mostrar sexo y nalgas. Aprovecho el ruido ensordecedor de techno brutal que reina en el Rectum para acercarme a su sudorosa cara y gritarle al oído: “Perdone, amable caballero, parece usted perdido. Me acabo de comprar en Decathlon unos flamantes leotardos rosas de lucha y no tengo a nadie con quien practicar lucha grecorromana”.

Él me mira extrañado al principio, pero pronto esboza una sonrisa estúpida. Lo observo de cerca: sin el hardware adecuado, el “Beckenbauor Rumenigor” es como la cabeza de Mr. Potato en rubio albino: sin ojos, orejas, nariz ni boca, sin carnet, sin líbido, sin credo, sin linaje, sin alma; un globo de carne vacío y sin rasgos. Con el hardware adecuado, es un tecnócrata, vestido con un traje gris marengo de Hugo Boss, corbata roja y mocasines de piel. Con el software adecuado es un frío tecnócrata sin escrúpulos, un cabeza cuadrada que aplica la eficiencia germánica en los consejos de administración y purga sin compasión los niveles más elevados del politburó germano dominante en las cloacas de Bruselas. Con el software modificado, sería la reina del cine porno gay de Hamburgo cuyos créditos de pantalla incluirían “Delicias alemanas”, “Huéleme el Currywurst, Jürgen” o “Sigfried en el ano de los Nibelungos”.

“¿Quién es usted, señor?”, me responde con su acento de lugarteniente de las SS. “No soy pulpo, ni gallina, en todo caso soy cangrejo de río”, le digo lamiéndome lascivamente los labios. “No entiendo”, contesta estupefacto. “Quiero decir que mi pene ante tu presencia se encuentra en un estado de perpetua contracción y expansión, ahora está contrayéndose y a punto de convertirse en el pito de un querubín salido de algún cuadro de Murillo, más pequeño que una partícula infinitesimal. Pero cuando te vea desnudo entre las sábanas, comenzará a expandirse y expandirse cada vez más hasta que no haya literalmente espacio en el Universo, y mi glande golpeará contra la bóveda del continuo del espacio-tiempo, y entonces experimentaras el mayor orgasmo de tu miserable existencia”.

Una vez en mi apartamento, le susurro al oído que se relaje: “¿Te apetece un aperitivo? Te he preparado un plato de Sopa Cho. Pruébala, te gustará. He seguido la receta de mi papaíto, el General Custer, ¿lo conoces? Mi papá odia a los alemanes a muerte, pero esa es otra historia. ¿Sabes qué es la Sopa Cho? Es el caldo primordial, es decir, amoniaco y metano mezclados con agua oceánica, preparados en presencia de tormentas y relámpagos, y una pastillita de avecrem”. “Vaya, tomaré una sopa de caldo embrionario”, me dice el teutón albino. “Vamos al dormitorio, cariño”. Le tomo la mano y le señalo el cuadro que se encuentra encima de la cama. “¿Te gusta este cuadro? Lo pintó mi papi, ya sabes, el General Custer. Se titula Juanito incrustando los tacos de sus botas en la cabeza de Lothar Matthaus con la misma indiferencia que Vito Corleone espolvorea queso parmesano sobre un plato de tallarines. Intenta capturar esa rara especie de indiferencia, la indiferencia del saberse superior, ya me entiendes. El rostro del rumenigo se ensombrece porque empieza a intuir algo raro, momento que aprovecho para inyectarle en la nalga derecha una poderosa droga de diseño que lo deja cataléptico, aunque totalmente consciente.

Desnudo al alemán, y abusando de su parálisis, le introduzco un embudo en la boca y le hago tragar los veinte litros restantes de sopa cho. Los ojos del fulano casi se le salen de las órbitas a medida que su vientre se hincha y se hincha. A continuación, le tapo la boca y le ato su sonrosado pene con cinta americana para que no evacúe por ninguno de los dos orificios; del tercero pronto me encargaré. La Petete me espera en el cuarto de baño, donde nos desnudamos y, armados con sendas maquinillas de afeitar, rasuramos mutuamente nuestros cuerpos. A continuación procedemos a cubrirnos la piel con pintura azul y utilizamos el secador de 1500 watios para acelerar el secado de la pintura. Me pongo las pestañas postizas y el rímel, me tiño la lengua de rojo con un bote de mercromina y me coloco una peluca de pelo largo negro y rizado que me llega a la cintura. Le acomodo a la enana un arnés y me la ato a la espalda de tal forma que sólo se le ven los dos bracitos debajo de los míos. Me cuelgo el collar de calaveras de monos en la base mis pelotas depiladas y la enana toma un tridente en una mano y una navaja bandolera en la otra. Asi, me contemplo en el espejo de cuerpo entero del baño bajo la forma la Diosa Kali reencarnada mediante la unión entre una enana y un maricón.

Salimos del baño y pongo en el estéreo una mezcla de música hindú y techno para acompañar la danza, con la enana a mis espaldas, la danza de ali: una compleja combinación de pasos de danza, gestos de las manos y expresiones del rostro. El alemán ha girado la cabeza para contemplar horrorizado el espectáculo. A medida que ejecuto el baile voy aumentando la intensidad y la velocidad. Entro en éxtasis al igual que la enana, que no para de gemir y gozar de la experiencia. Tengo una erección de caballo y mi polla no deja de palpitar, elevando el collar de calaveras de monos que cuelgan de mis cojones en cada pálpito. La enana no para de hincarle pinchazos con el tridente al desnudo cuerpo del alemán, que pasa de su color sonrosado original a un rojo intenso. Cuando estimo que está en su punto de caramelo, me lanzo a su espalda, le clavo la polla en sus fofas nalgas y comienzo la jodienda anal. Con cada embestida pélvica, la enana aprovecha para clavarle la punta de la navaja albaceteña en las costillas, mientras no para de gritar “Hala Kalí, Hala Madrí”. Yo por mi parte me mantengo concentrado a mantener el ritmo mecánico de penetración, y el vientre hinchado de Sopa Cho se bambolea en cada acometida. Me corro como un puto becerro, y la lechada es tan intensa, tan copiosa, tan orgásmica que al entrar en contacto con la sopa primigenia que inunda las tripas teutonas se produce una reacción en cadena justo en el momento que le desato la boca y el pene. La Sopa Cho mezclada con la lefada explota como un geiser por todos los orificios del alemán: boca, ano y pene, tres volcanes en una erupción orgiástica. El alemán sale disparado y milagrosamente se desata, se pone en pie totalmente aturdido e intenta salir huyendo como pollo sin cabeza, pero no tarda en resbalar entre tantos fluidos, justo en el instante en que el portero del Bayern la pifia incompresiblemente y un gato que pasaba por allí no desaprovecha la ocasión. La enana no para de reír. El ritual se ha consumado, el Gayern es sodomizado una vez más por el Mandril. Pasamos al siguiente nivel, Kiev.

EL CICLOTRÓN ANAL

El Liverpool será el rival del Mandril en la finalísima de Kiev, estoy obligado de vengar la derrota que sufrió el equipo blanco frente a los putos hooligans treinta y ocho años después. El peligro del Liverpool actual es que está liderado por un payaso loco alemán, y todos los psicomagos sabemos del peligro de cualquier payaso loco, pues si bien estos son demasiado estúpidos para conocer las sutilezas de los rituales psicomágicos, su propia locura y estupidez los convierten en toda una amenaza que puede hacer inútil cualquier ritual, por muy bien planificado que esté. Cavilando estos pensamientos, enciendo un porro y me recuesto en mi sillón de agua tapizado de piel de cebra. Hundido en un trance profundo, me vienen a la mente muchos fragmentos de una visión que me obsesiona poner en práctica. Se trata de una idea tan compulsiva que hasta dudo si debo pensar en ella. Pero estoy sediento de desafío. «Para hacer lo que quiero hacer, necesito pollas, pollas y coños, coños y pollas».

Al día siguiente comieza una búsqueda que me lleva por Marbella y Salou. La técnica que empleo es simple: allí donde veo un puto hooligan borracho que considero maduro para el reclutamiento, lo abordo y, clara y directamente le digo: “¿Te gustaría follar conmigo?” Si responde con excesiva rapidez o se le ve confuso, lo abandono al instante. A los que pasan la primera selección los conduzco a mi habitación en el hotel y dejo que me follen. Descarto a eyaculadores precoces e impotentes. Desgraciadamente los que pertenecen a este grupo son mayoría, así que el cástin es largo y duro, y mi culo empieza a parecerse al de un mandril en celo, pero mi sentimiento madridista es superior al dolor y escozor que empieza a sufrir mi ano. Si al final del primer coito el hooligan pasa el corte, le ofrezco casa, comida y barra libre. Al cabo dos semanas he encontrado a once mamones ingleses, y seguidores del Liverpool para más inri. El plan comienza a ponerse interesante a medida que un espíritu de camaradería se apodera del grupo. La ingesta masiva de alcohol de alta graduación y drogas de todo tipo hacen que el lazo entre ellos se estreche cada vez más, un círculo de poder se está creando.

Por mi parte continuo con los preparativos para el ritual. En primer lugar, la vestimenta. Los hombres van vestidos todos igual, como el payaso de Micolor. Les dirijo en esotéricos ejercicios psicoanalíticos y danzas para coordinar sus reflejos y afirmar su sentido de unidad. Durante este período tienen prohibido el sexo, de modo que se les acumule el apetito. Y cuando están completamente a punto, les llevo a la Petete para que se la follen. A medias hipnotizada, a medias deseando vivir una fantasía que apenas había sido capaz de admitir para sí misma, la enana está encantada en prestar su cuerpo para las jodiendas. Después de ser follada por todos sus agujeros por quincuagésima tercera vez, se quiebra su último resto de resistencia a la locura. “¡Folladme, folladme, folladme más!”, grita una y otra vez, un centenar de veces, un millar de veces, cien millares de veces, con la piel de la inhibición completamente rasgada y el pozo de su inextinguible sexualidad haciendo brotar sus aguas incesantemente.

“Éste es el poder que vamos a aprovechar”, le digo a los hooligans que miran a la enana extasiada con ojos muy abiertos. “Sólo hemos comenzado a soltar la limitada fuerza de la energía sexual. Cuando podamos controlar esa fuerza y utilizar la energía del orgasmo, dispondremos de un arma que reducirá todos los arsenales atómicos de la Tierra a la condición de meros juguetes. Y luego impondremos la paz en el mundo, la Paz de la Cerveza, del Kalimotxo y del Sexo sin freno”. Esa es la excusa, el verdadero objetivo será otro muy distinto. Le encargo a la Petete que encuentre a otras diez enanas salidas. Paso otra semana de intensa preparación, la semana previa a la finalísima, ensayando con los once putos hooligans borrachos y las onces putas enanas viciosas la formación de un ciclotrón sexual.

Por fin llega el día de la final de la Copa de Europa. El ritual comienza cuando el árbitro pita el comienzo del partido, como mandan los cánones psicomágicos. Las enanas se arrodillan todas en círculo con los culos en alto y hacia fuera, ataviadas con las camisetas rojas del Liverpool tamaño infantil, mientras que los hooligans disfrazados y maquillados de payasos están agazapados detrás de ellas, con las pichas en las aberturas de sus esfínteres. El Divino de los Huevos Pelones permanece desnudo en el centro, abrazado a un cormorán, ese pájaro que aparece en el escudo del Liverpool y representa a esa apestosa ciudad. A mi señal, los hooligans penetran al mismo tiempo a las enanas y comienzan a sodomizarlas con movimientos lentos y regulares. Las enanas se cogen las manos en todo el círculo y lo mismo hacen los hooligans, de modo que desde arriba el conjunto da la impresión de una medusa que late en los bordes. Y como cerebro del súper organismo, vuestro amado Von Rothbart haciendo pasar por su cuerpo todas las vibraciones del grupo mientras se folla sin compasión al cormorán.

La idea del ritual , como todas las grandes ideas, es sencilla: que el Liverpool se porculice a sí mismo. Que el payaso Klopp, simbolizado como los payasos hooligans, sodomice a su propio equipo representado por las enanas de las camisetas rojas. El ritmo de la jodienda anal aumenta a medida que comienza a surgir una conciencia de grupo. Todos son conscientes del estado de todos los demás. Poco a poco, el control se desplaza de los individuos al colectivo como un todo. Emerge un poder mayor que aquel al que pudiera aspirar ninguna persona por sí sola. Comienza a tomar cuerpo de modo autónomo, reduciendo a hooligans y enanas a partes de un conglomerado. La unidad que se consigue cuando se rinde pleitesía al poder de la psicomagia.

El orgasmo se aproxima, un único orgasmo que abarca los cuerpos de todos los que componen el círculo. Así quedan unidos los hooligans por los brazos, las enanas por las manos, unos y otras por las pollas y los anos. Von Rothbart concentra toda la energía del círculo anal en una única conciencia continua. Mientras tanto, en Kiev el Madrid sufre las acometidas rojas. Hay que actuar rápido antes de que el desastre se produzca, así que me follo con más intensidad al cormorán; sujetando al pajarraco por las alas comienzo a aumentar la intensidad de mis acometidas pélvicas. Fruto de la violación zoofílica, termino rompiéndole una de sus alas, e inmediatamente le echo el ave herida a un gato que termina despachándoselo; en ese momento, gol inverosímil de Benzema. El Madrid no desaprovecha la oportunidad que psicomágicamente les ofrezco, y al termina por encular al Liverpool en la segunda parte. Los movimientos sexuales on muy lentos, cuidadosos, el contacto muy pleno y doloroso, muy fuerte, muy suave, muy gozoso, muy lento, muy rápido, muy, muy profundamente y sufriendo, porque, queridos mariconazos, tenéis que saber que la final debía ser anal como lo fue toda esta nueva epopeya blanca, y la analidad es una experiencia de ir más allá del dolor y del miedo, hasta llegar a una tierra extranjera llamada Gloria. La Gloria Anal no es una zona sin dolor; es una zona posterior al dolor. Una gran diferencia. De esta forma el Liverpool termina aceptando su papel en la jodienda, el mismo papel que aceptan el resto de equipos cuando se enfrentan al Mandril en una final: La Sumisión.

El Orgasmotrón estalla. Se corren todos, hooligans y enanas, al mismo tiempo. Y en ese preciso instante, en el momento de la Corrida Anal, El Divino de los Huevos Pelones Empolvados en Talco, iluminado por un aura azul y levitando por encima del suelo grita: ¡HALA MADRID, HIJOS DE PUTA!

LA ANALIDAD Y LA GLORIA, O POR QUÉ EL MADRID ES MÁS BONITO QUE EL NIÑO JESÚS

La Decimotercera Copa De Europa, que ya luce en las vitrinas del Cuernabéu, ha sido profundamente anal, como bien diría nuestro querido Erik. Una Cruzada Blanca repleta de sodomización y jodienda anal recorriendo el sagrado camino que conduce al Grial. La Gloria Anal se encuentra más allá del dolor. Una vez absorbido, se neutraliza y permite la transformación. El placer por sí solo es un mero abandono temporal, algo propio de culerdos y farsantes, una distracción sutil, una anestesia en el camino hacia algo más arriba, más profundo, más abajo. La Gloria Anal también está más allá, mucho más allá del placer.

Recordad, queridos fansistas: El contorno de los culos de nuestros enemigos es el horizonte de los sucesos sexuales madridistas, el límite de ese más allá del que ya no hay escapatoria. La sodomización, la jodienda anal, tiene que ver claramente con la autoridad. La autoridad del Hombre, es decir, el Puto Madrid, y la total aceptación de esa autoridad por parte de la mujer, el resto de los clubs. Un Hombre, o lo que es lo mismo, un Verdadero Madridista, debe sentirse seguro, de sí mismo y de su polla, para follar a una mujer por el culo. Si no ejerce ese control, su polla dirigirá la acción; se moverá demasiado deprisa, haciendo daño a la mujer antes predispuesta, y rara vez, con razón, tendrá una segunda oportunidad. Ignoro por qué motivo Un Hombre, un Verdadero Madridista, posee esa autoridad. Esta clase de contención y falta de desesperación a la hora de follar —o de ganar eliminatorias y finales en el caso de nuestro amado y sagrado Club— puede llevar a un hombre con mayúsculas, a un Verdadero Madridista, muy lejos en la jodienda y en la vida, que al fin y al cabo no es otra cosa que una jodienda más.

Al final, lo que te lleva a alguna parte, o a ninguna, a ganar la Copa de Europa o a perderla, es ser quien eres. Por eso, queridos niños, hay pocas cosas en esta vida más bonitas que ser madridista. Porque el Real Madrid rezuma hormonas masculinas, suda hormonas masculinas, babea hormonas masculinas, sus lefadas son puras hormonas masculinas, cuando se esfuerza en conseguir su objetivo apesta a testosterona y macho cabrío, las pelotas del madridismo son como planetas gigantes envueltos en caóticas tormentas de gases tóxicos. El Real Madrid es la bestia que marca su territorio con la pestilencia de su orina amarilla, su esperma es como un batido virulento de gusanos mutantes, su pene huele como un decantador descorchado de esmegma y flujo vaginal fermentado, su ano expele géiseres de mierda blanca y púrpura que destruye todas las aldeas a su paso.

El Real Madrid es el monstruo primordial, el Miedo Atávico, el Coco que mete miedo a los niños por las noches, el Hombre del Saco, el Monstruo que antecede a la cronología de la historia; estaba ya ahí antes y seguirá estando cuando el hombre deje de existir. Cuando se oyó el Big Bang, ya estaba allí el Real Madrid. Es la Gran Divinidad bulímica que deambula por las junglas con un lanzallamas y un pulverizador lleno de salsa barbacoa, y cuando ve un búfalo no duda y lo asa con el lanzallamas, y después de comerse el búfalo entero a la barbacoa, se mete los dedos en la garganta y lo vomita y deja una tarjeta de visita en la quijada de cada esqueleto que dice: ha tenido el honor de haber sido ritualmente sacrificado, devorado y vomitado por la Suprema Deidad Carnívora del Universo.

Firmado de su Puño y Polla por Nicolás Von Rothbart Pertusato
Share

Pajiencuestas


.

.

Share

La mejor temporada de la historia

El Madrid ha vuelto a lograr lo increíble: la tridécima ya es nuestra. Cuando hasta hace poco la competitividad del fútbol actual parecía hacer imposible el ganar dos Champions League seguidas, los vikingos han demostrado que sólo hacía falta un equipo lo bastante bueno para superar ese límite no una, sino dos veces. Una escuadra de leyenda, como quizá no volvamos a ver en nuestra vida, pese a todas sus imperfecciones humanas.

Aunque hice voto y recoendación de no sufrir, me angustié más de lo que pensaba: la meta era demasiado golosa y demasiado mítica, la Tercera seguida que dejaría una huella indeleble en la historia y daría crédito al club para todo el futuro previsible. No me entendáis mal, no fue una angustia como la de la Séptima, la Décima o siquiera la Duodécima, pero deseaba mucho esta Champions, y además el partido, como suele ocurrir, no trascurrió por los cauces previstos: Klopp lo planteó de forma muy inteligente y su equipo no fue “largo”: de hecho, tocó de forma ordenada y nos dominó con claridad los primeros 25 minutos.

La baja de Salah (¡qué tres terneros desperdiciados!) fue el eje sobre el que se volteó el partido: desde luego este “Pool” no es el único equipo de la historia que ha dependido de una estrella, pero pocas veces había visto a una escuadra deshacerse de este modo tras perder a su jugador de referencia. El Madrid es tan glorioso como odiado por almas y mentes pequeñas, y no han faltan los que acusan a Ramos de haber lesionado intencionadamente al egipcio; ciertamente no soy el mayor fan del camero, a quien he tildado de descerebrado más de una vez, pero nuestro 4 siempre ha tenido una ética intachable sobre el campo, y pensar que haría daño a un compañero de profesión a propósito es simplemente miserable; no estamos hablando de Diego Pablo Simeone.

El caso es que el Liverpool se hizo irreconocible, probablemente más por un tema mental que estrictamente táctico; con la lesión empezaron a aflorar los miedos que probablemente habían incubado durante semanas. Poco después perdimos nosotros a Carvajal, que se marchó poco decorosamente, no sé si por el dolor (disculpable) o si por pensar en el Mundial (menos disculpable). La calamitosa actuación de Karius quedará para la historia, pero si uno se fija en el transcurso del juego verá que no fue lo que condenó a su equipo: primero nos anularon muy estrictamente un gol en el que el portero tuvo una gran intervención, y ya en la segunda parte Isco regaló un tanto en el que la meta estaba vacía. Si bien es verdad que este nervioso arquero (acertó el trollombiano) nos regaló el primer gol (¡¡Benzema marcando un tanto de pillería!!), recordemos que la ventaja nos duró unos ínfimos cuatro minutos, neutralizada por Mané.

No, lo que decidió el partido fue Bale y su espléndida, maravillosa chilena. Creo que la difruté más que la de Ronaldo, quizá por ver con más claridad cómo entraba, quizá por ser en una final, quizá por su “tempo” más lento; joder, fue como la de Pelé en “Evasión o victoria”. El samurai no conectó perfectamente (le pegó un poco con la caña), pero aun así puede haber sido el gol más bonito de todas las finales de la Champions. En el tercero Karius volvió a fallar, pero hablamos del minuto 85, y de todos modos en muy pocos universos paralelos el Liverpool habría remontado ese 2-1. También tendremos que ver las repeticiones superlentas, porque ese balón iba vibrando, era un remate de Captain Tsubasa. En cualquier caso, muy relativo el drama de este rubio que se ha embolsado más de 3 millones libras esta temporada; sin duda la vida seguirá para él.

La media hora de Bale es la conclusión épica, inesperada, a una historia terrible que empieza con su lesión en el Clásico del año pasado; una intervención histórica que puede y debe cambiar lo que parecía uan salida cantada del club. Después del partido declaró que debía “sentarse con su agente”, pero tenía una única reivindicación: jugar todas las semanas. ¿Y cómo podría el Madrid no ofrecerle eso a este jugador descomunal? Sobre todo después de las declaraciones de Cristiano, de nuevo asombrosamente desafortunadas en un momento importante. Viene a la mente la frase “tanta gloria lleve como paz (y gloria) deja”. Lo ha logrado todo aquí, ya es igual o mejor que Di Stéfano, si realmente se siente tan infeliz por [inserte lo que sea], que coja a su equipo publicitario, a Georgina y a sus niños de catálogo, y se vaya a ese lugar donde va a estar mucho mejor que en el 13 veces Campeón de Europa.


Marcando… la diferencia.

Lo que está claro es que seguramente viviremos el verano más intenso desde aquel de Lorenzo Sanz en que se forjó la leyenda de los Galácticos. ¿Mi hombre escogido para abanderar el proyecto? Gareth Bale, junto con Mbappé y la carne que destaque en el Mundial, que muy mal tiene que darse para no hacer deseable por lo menos a un efebo. El galés fue uno de los jugadores a los que Flóper dedicó unos palabras en la entrega de medallas, y desde ahora el trabajo del presidente y del equipo técnico debe ser recuperarlo para la causa; no hay cifra que nos ofrezcan por él que pueda compensar sus prestaciones en el campo.

En fin, como reza el título de la entrada, esta temporada tan increíblemente ajetreada ha sido para mí la mejor del club a un nivel global, y deja un maravilloso sabor de boca. ¿Declaraciones polémicas, supuesta antideportividad, falta de banderas españolas…? Me traen al pairo, incluso hacen todo más divertido (la cosecha de bilis de 2018 va a ser también la mejor de la historia). Lo sustancioso es que, si bien un doblete o un triplete en fútbol son extraordinarios, ser campeones de Europa en fútbol y en baloncesto es algo que jamás nadie había logrado, y le da un prestigio y un alcance al club difíciles de asimilar, descomunales. Simplemente estamos en la cima del mundo, y parece que todo lo que venga desde ahora es una propina, pero no por ello debemos conformarnos. ¿Fin de ciclo? No en baloncesto, desde luego, y en fútbol quizá haya que reinventar la plantilla, pero la ambición y la exigencia han de ser tan altas como siempre. El año que viene las finales de fútbol y baloncesto se juegan en España, y ganarlas no es sólo un objetivo, sino que debe ser una obligación del mejor club deportivo que haya existido.

·····

– Real Madrid: 3 (Benzema y Bale (2))
– Liverpool: 1 (Mané)
.


.
P.D. Este verano no hay campaña de patrocinio, pero eso no quiere decir que no podáis hacer donativos de celebración de la Tridécima; ya sabéis, en el botóncito amarillo de la columna derecha.

Share
Contacto
Ayuda a Fans
Dónde ver al Mandril