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Cara al sol

Sí, bueno, ¿no? La noble afición vikinga afrontaba con resignación su segundo partido de la temporada en el estadio de la Cerámica por el elevado número de bajas, que hacían parecer misión imposible sacar algo positivo de allí. Se dio el hecho insólito (seguramente la primera vez que pasa desde que la equipación cambia todos los años) de que el Madrid revirtiera a una camiseta del año pasado. Imagino que los chicos se presentaron allí con su rosa maricón de playa y se encontraron con que Asenjo, el guardameta rival, ya llevaba exactamente ese color tan favorecedor. El portero debió decir que encima de haberse roto cuatro veces la rodilla no iba a ser él quien se cambiara de traje, así que le tocó hacerlo a los visitantes. Ignoro por qué no vestimos la camiseta blanca (quizá para no confundir a quienes vieran la emisión en blanco y negro), o por qué no disponíamos de la tercera equipación de este año; el caso es que el utillero debía tener en alguna maleta la equipación de Dragon Ball, y esa es la que lucimos. Tenemos tanta obsesión por vender trapitos que se ha acabado dando una situación ridícula como esta.

Debido a la relativamente temprana hora del envite, el sol lucía aún sobre Villarreal, dándose el caso de que los locales perdieron el sorteo de campo y les tocó jugar cara al sol contra la camisa nueva (o vieja) del Madrid. Se quejaban los amarillos de que esto los deslumbraba, pero no es nuestra culpa que jueguen en un edificio de 1923 no concebido para el fútbol de élite; que demanden a la familia del arquitecto que no sabía que los estadios tienen que hacerse con orientación Norte-Sur. Quizá esto nos favoreció en la jugada del offside interruptus: el línea, horrible, primero levantó la bandera al recibir el balón Lucas, pero luego la bajó, quizá porque el árbitro no pitó nada. Sin embargo los amarillos estaban en una dimensión paralela donde sí se había pitado, y entre la confusión, el sol, o vete a saber qué, dejaron al Madrid centrar para que Mariano definiera con impecable plancha. ¿Injusto? Puede ser, pero el juego vale mientras el árbitro no pita; cuando te marcan y tú estás con el bracito levantado en vez de defendiendo la jugada, igual es que eres un poco mónguer.

¿Qué decir de Mariano? Siempre me ha parecido un jugador incomprendido. «Los que saben» podrán soltar una larga parrafada sobre por qué no es un delantero titular para un grande, pero qué queréis que os diga, ver en el Madrid a un tipo que sólo piensa en el gol, que se deja los huevos cada minuto y que tiene tan buenos fundamentos de remate incluso conmueve un poquillo por la rareza del fenómeno; se me escapa por qué no es de los primeros en las rotaciones, y no de los últimos, más allá de la manida cuestión de las lesiones, que no parece afectar a otros compañeros cuando salen de una baja. Ya teoricé hace tiempo que lo marginaban por sudaca, negro y catalán, y de hecho celebró el gol levantando el puño a lo Pantera Negra; si no quiere perder nuestra bien ganada simpatía, debería dejar esas gilipolleces de negrata resentido y seguir luchando por demostrar sus cualidades. Ojalá lo veamos más, porque el problema con el gol ya es dramático.

Siguió media hora de juego madridista decentillo, mientras el Villarreal se sacudía el shock de verse por debajo de manera tan tonta. Hazard dejó detalles de indudable calidad, pero aún es un jugador que está volviendo, y Modric apareció por muchas partes (quizá movido por una mandanga revitalizante), pero poco a poco se iba gastando la gasolina. Para el segundo tiempo quedó claro que la cosa no furrulaba, y Zidane hizo los cambios, que a veces salen bien y otras mal; esta vez fue lo segundo. A unos 20 minutos del final Pajero perdonó un remate a bocajarro, pero se trascaba la magedia. Con Vinicius no hay que ser muy duro, porque al fin y al cabo, ¿qué culpa tiene él?; pero se hace durillo ver según qué cosas en un tío que disfruta de tantos minutos. El caso es que un fallo suyo echó por tierra lo que con tanto esfuerzo y potra habíamos conseguido. Pero claro, considerando los antecedentes y el desarrollo del partido, es un puntejo que no está nada mal.

Al final del día, seguimos básicamente igual: el equipo no está ni deja de estar, no se sabe si el proyecto Zidane está agotado o es que los mimbres no dan más de sí, pero flota la inquietante sospecha de que al librillo del calvo ya no le quedan páginas nuevas. Sea como sea, vienen tres partidos (Inter, Sevilla y Atleti) que ayudarán mucho a definir si esta temporada se aspira a algo o si quedará a título de inventario.

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– Villarreal 1: (Yerard Moreno, pen.)
– Madriz: 1 (Mariano)

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Roures el mafioso

La circulación de noticias siempre es algo misterioso, y resulta que algo que hace unos años pasó desapercibido puede provocar escándalo al recircular en los medios. Esto es precisamente lo que pasó ayer, cuando se le dio bombo a una nota de prensa emitida por Mediapro el pasado día 14, en la cual admitía el pago de sobornos por un total de 2 millones de $ para la adjudicación de los derechos de emisión de los Mundiales 2014, 2018 y 2022. Siendo nuestra prensa el erial que es, absolutamente todos los medios han reproducido el mismo extracto de la mencionada nota (imagino que copiando de una noticia original de agencia), sin molestarse en enlazar el documento original. Por suerte, rebuscando un poco en la web de Mediapro he dado con dicho documento, el cual lleva el extremadamente farragoso título «Declaración de repudio a comunicaciones anteriores inconsistentes con los hechos detallados en el Acuerdo de No Procesamiento (NPA) celebrado entre Imagina Media Audiovisual SL y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en 2018». Podéis encontrarlo aquí, con fecha 14 de Noviembre.

Por lo visto, la secuencia de los hechos es la siguiente:

– Tres empleados de Imagina, empresa filial de Mediapro, gestionan un soborno (como mínimo) 2 millones para adjudicarse los derechos de los tres Mundiales antedichos.
– El Departamento de Justicia de los EEUU descubre el pastel y llega a un Acuerdo de no Enjuiciamiento que se resuelve con una multa de 20 millones de $.
– Mediapro paga la multa pero niega públicamente su responsabilidad como empresa, achacando el delito a conductas personales de sus empleados, ya despedidos.
– El Departamento de Justicia se mosquea y les obliga a emitir la «Nota de Repudio» del día 14. ¿Repudio de qué? De las declaraciones anteriores intentando sacudirse la responsabilidad. Es decir que Mediapro admite que los sobornos SÍ salieron de la empresa (por la cuenta que les trae). Aprovechan para decir que ninguna de las otro divisiones de la compañía ha cometido delitos y que ahora cuentan con la certificación ISO anticorrupción más alta del mundo (risas).

Pero en fin, el meollo del asunto es que, si antes teníamos la convicción moral de que Mediapro era un nido de delincuentes, ahora contamos con evidencia incontestable y legal. Y a partir de la misma, podemos tener también la certidumbre de que Jaume Roures es un mafioso, pues sólo él podría haber autorizado los pagos sancionados por la justicia estadounidense.

Sinceramente, dudo que la revelación pille de sorpresa a nadie, pues estamos ante quizá el personaje más siniestro del panorama político-medíatico español, pero con el asuntillo de la nota de prensa se da la curiosa circunstancia de que buena parte del estamento futbolístico español se encuentra en relaciones profesionales con una empresa autora de delitos gravísimos. ¿Causará esto alguna condena pública o la ruptura de contratos, al estilo de las cazas de brujas de fenómenos como el #metoo? Podemos estar casi seguros de que no, pero al menos el asunto nos aportará perspectiva cuando personajes como el propio Roures o su socio cercano Tebas cuestionen la integridad de otros, o tengan el descaro de denunciar «llamadas para hacer presión».

Este es el panorama de nuestro fútbol: delincuentes metidos hasta el tuétano de la competición española y con un poder que, lejos de reducirse, bien puede aumentar dentro de poco. Recordemos que Mediapro sigue maniobrando para recuperar el control del VAR, y, sobre todo, que a partir del 24 de enero Jaume Roures será muy probablemente el presidente en la sombra del Barça. Es de prever que los abundantes recursos del empresario separatista le permitirán no sólo enjugar notablemente los apuros económicos que atravesa el club, sino también facilitarle toda una serie de «relaciones institucionales» en las que este hombre es un maestro, como bien demuestra todo su historial.

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Ya nos han lesionado a otros dos mastuerzos

Las selecciones han vuelto a cobrarse su tributo de carne: esta vez los que vuelven con la pata colgando (que sepamos por ahora) son Varane y Ramos, quienes son sólo nuestros dos centrales titulares. Pero bueno, todo sea por la Nations League o Copa Nieta de Johnny, ese espectáculo que galvaniza a las masas del planeta. Ahora que se está hablando de la Liga Uropeda, a algunos el proyecto les parecerá bien y a otros mal, pero si se lleva a cabo será la ocasión para, de una vez por todas, dejar de ser las putas de los proxenetas UEFOs, unos tipos que secuestran gratis activos carísimos de empresas privadas para montarse ellos un negociazo de riesgo cero.

Es posible que si esa liga sale adelante los dirigentes de los clubes sean tan calzonazos y maricas que sigan cediendo a los jugadores como quien manda una hija a la vecina para hacer de canguro, pero a poco que se usara la razón todo debería cambiar. Las selecciones obviamente no van a desaparecer, porque son importantes en las pueriles mentes de jugadores y aficionados y porque, al fin y al cabo, forman parte del negocio, pero debería quedar claro que viven de prestado gracias a los clubes, en vez de portarse como las amas del cotarro. Si los presidentes de club fueran inteligentes, le pasarían el marrón a los jugadores poniendo las ventanas de selecciones en sus periodos vacacionales: por ejemplo, una en Navidad al terminar la primera vuelta y otra en verano. ¿Quieres ir con la selección? Perfecto, tú decides cuántos días te quitas de vacaciones. Así serían ellos mismos quienes se cuidarían de ir sólo a las citas realmente importantes, consensuando con sus seleccionadores.

En fin, mientras tanto le hemos metido 6 a Alemania, en un resultado histórico pero que sólo emocionará a cuatro cuñaos. Si será de coña la Copa Nieta de Johnny esta, que su «trascendente» Final Four se jugará… dentro de 11 meses. Vamos, que ya será mucho si repiten 4 o 5 futbolistas  en cada equipo de los que jugaron ayer. Curiosamente, ayer hubo otra goleada casi igual en Sudaquia, un 6-1 de Ecuador a la Colombia del «feliz» James Rodríguez, que hasta se llevó un caño humillante mientras pensaba en lo dichoso que es en Liverpool. Los colombianos están muy dolidos, y dedican horas y horas de debate a hablar de la derrota, con un masoquismo muy propio de la prensa latina. Ni siquiera tienen el consuelo de pedir que la selección no les quite jugadores, pues fin y al cabo a ellos no les importa que se esquilmen los campeonatos europeos, y mucho menos la mierda de liga colombiana.

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2 escenarios para 2022

Escenario 1

Expaña: Pdr y Pablo están firmemente asentados en el poder, hasta el último desgraciado tiene su paguita con dinero impreso por Uropa y la pareja es clara favorita para ganar las próximas elecciones. El estado de alarma sigue vigente «de forma provisional», con un grado de libertades perfectamente homologable al de Corea del Norte. El país es más diverso que nunca, hasta el punto de que en la calle a veces se ve incluso a algún español. Oscar Camps trae una remesa de pagapensiones todos los meses, y obtiene tanto la medalla al mérito civil como el premio «Empresario del Año» de la Unión Negrera Internacional. País Vasco firma el Acuerdo de Lealtad a la Nación, el cual garantiza que ni un euro recaudado dentro de sus fronteras acabará en el resto de España ni por casualidad, a cambio de lo cual se compromete a dejar entrar turistas maketos en su territorio. Cataluña por su parte tiene listo para la firma el documento de desconexión, conocido oficialmente como Acuerdo para la Concordia, el cual hace importantes concesiones al Estado, como dejar un centro territorial de TVE en la CCAA (que emitirá la señal de TV3 23 horas al día), o permitir que el Bar$a compita en la Liga del país invasor. A nivel nacional, se abole el suspenso escolar y se exploran «nuevos territorios impositivos», razonando que cualquier euro en el bolsillo del ciudadano es susceptible de ser gravado «por el bien de todos». Irene Montero presenta el proyecto de ley para abolir la custodia compartida, asegurando que es «tan constitucional como la LIVG». La ley sale adelante con la abstención del PP.

La USA: Ecuador de la presidencia Bidet-Harris. Las ciudades gringa scon gran presencia negra se parecen a Johannesburgo, y los blancos empiezan a formar milicias privadas por su simple protección. Desde la Casa Blanca se tacha a dichos grupos de «fascistas» y «conectados al Ku Klux Klan», acusándolos de agravar innecesariamente la situación. La vacuna de Pfizer ha sido todo un éxito, pero es necesario aplicársela todos los años, y no se garantiza disponibilidad «en caso de inestabilidad política». La Comisión de Justicia Histórica se ha asegurado de que en toda la Unión no quede en pie una sola estatua de militar sureño, conquistador, explorador o religioso, si bien se erige una estatua a Greta Thunberg en Times Square con un pedestal de 20 metros. AOC es la Secretaria de Estado de Inmigración, apostada permanentemente en la frontera Méjico-USA y entregando personalmente a cada inmigrante (ha desaparecido el concepto de «ilegal») el paquete de bienvenida al país: 2000 $ impresos por la Reserva Federal, las llaves de un apartamento («sencillito») y un contrato de trabajo para recoger cadáveres resultantes de las disputas raciales. Se ha abolido la posesión de coches de combustión, se destina un 10% del PIB a combatir el cambio climático y se ha aumentado un 75% el gasto militar para compensar los años «flojillos» de Trump. Asimismo, se han iniciado varias intervenciones en «puntos calientes» del planeta, caracterizadas por costar un riñón, empeorar notablemente la situación previa y dejar montañas de muertos. China se convierte en primera potencia económica «de modo inexplicable».

Escenario 2

Expaña: La gente por fin está hasta los cojones del Duo Picapiedra y Vox sube en las encuestas hasta «sorpassar» claramente al PP de un Casado que no dimite porque nadie quiere comerse el marrón. Condenado Iglesias Turrión por los casos Dina y Neurona, Pdr se ve obligado a convocar elecciones, ganadas por la coalición Vox-PP. El presidente Abascal cierra cierra La 1 y pone 24 horas de toros en la 2, extingue todas las leyes feminazis por Real Decreto de sus Cojones y convoca un referéndum para abolir las autonomías. Se reinstaura la institución de las Galeras del Rey, pobladas por diversos traidores a la patria para hacer tours Ferrol-Cartagena de Indias a fuerza de brazo; Óscar Camps será el primer galeote, acompañado por ilustres como Baltasar Garzón, Cebrían, Javier Gómez Bermúdez y Zapatero. Sánchez es condenado a prisión hasta que escriba un libro él solo, y pide que se lo conmuten por 20 años. El referéndum para abolir las autonomías gana en toda España menos en el País Vasco y Cataluña, problema que se resuelve deportando a los separatistas a Guinea Ecuatorial. En Educación se adoptan medidas radicales y fascistas como dar todas las clases del país en español, unificar currículos y suspender a los alumnos que no alcancen los conocimientos mínimos. En materia económica se reducen los impuestos al mínimo y se estimula la creación de empresas, políticas claramente reminiscentes del nazismo.

La USA: Tran gana sus recursos y es proclamado presidente para un segundo mandato. El Black Lies Matter y todos los llorones del país se organizan para montar una guerra civil pero esta vez la Guardia Nacional respalda 100% al presidente y en 10 días manda a todos los guarros a su casa, con mínimas bajas. Las escaramuzas siguen recularmente, y Tromp animairónicamente a los «snowflakes» a que no dejen de intentarlo. Bidet, Harris, Clinton, AOC, Pelosi y demás patulea son deportados por altísima traición a la Isla Esptein, convertida en cárcel inexpugnable. El edificio de la ONU es desalojado y convertido en la Torre Trump II, con lo cual la organización se ve obligada a trasladar su sede a París, donde sigue chupando del bote. El país alcanza la inmunidad de grupo frente al covid y la economía va como un tiro, pese a lo cual los restos del partido demócrata aseguran que se vive «la peor dictadura de la historia». Paradójicamente, votan contra una ley que garantizará la transparencia en las elecciones y la correcta identificación de cada votante. Tromp anuncia que será el primer hombre en Marte, y que en vez de dejar la huella de su pie dejará la de su polla. Ego Musk es encarcelado por chorizo, y Tesla liquidada a 5 céntimos la acción. Ivanka anuncia su candidatura para 2024, frente a la cual los demócratas presentan a un candidato/a transexual, politoxicómano, multirracial, crudivegano/a y casado/a con su perro.

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¿A qué escenario se parecerá más la realidad? ¿Al 1? ¿Al 2? ¿Tendremos el 1 en España y el 2 en USA? ¿Quizá lo contrario? No lo sé, muchachos, pero ahora mismo se está decidiendo de qué lado cae la moneda, y por la cuenta que nos trae… más nos vale que lo haga del bueno.

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Grandes Cuestiones Mandrilistas


¿Carrera perdida en las pasarelas?

– Rabos: Que quiere 15 millones. 15 cipotes le daba yo. Bueno, si al final se los dan (los millones) tampoco me quejaré, doctores tiene la iglesia… Pero si se pira, aunque su marcha podría dejarnos la defensa hecha un cromo, es ley de vida: también se fueron Pirri, Hierro, Sanchís… y aquí seguimos, ¡tan frescos! (bueno, no tanto). Yo digo ofrecerle 12 millones, una boina con lentejuelas y dos camisas de colores, y a ver qué careto pone. También decirle «mira que la cosa está mu mala…» Además, esas ofertas de China son faroles totales; cómo cojones va a ir a China este con cuatro críos y la mujer a cuestas. Y si me apuras, ni a París; a ver guetos musulmanes, no te jode… Mirad lo que os digo: salvo gran sorpresa, este no se mueve. Lo demás, ruido.

– Valverde fuera un mes, y nadie ha puesto el grito en el cielo porque nos han desgraciao un jugador; se ve que tiene que vestir de blaugrana y tener cara de subnormal para que se arme un pitote. Pero no preocuparse, que Ódegor se va a sacar su pálido rabo noruego. O puede que Sisú lo deje sentado y demuestre definitivamente que sus gustos y los del presidente van por caminos muy alejados (excepto en lo respectivo a Benzema, que se los folla a los dos). Amos, tendría gracia volver a despreciar al rubio, pero vete a saber, igual ponen a Isco ahí… Zipayo está mu loco y últimamente hace cosas muy raras, quizá sea la sangre mora que tira… Bueno, mientras no ponga una bomba en una sinagoga o una discoteca vamos bien.

– El Barcas es pobre. O al menos así se deduce de que intente convencer una y otra vez a sus jugadores de bajarse el sueldo, a lo cual ellos se niegan. Podríamos llegar a ver cosas muy gordas, como los futbolistas quedando libres si no se les abona su sueldo, o el Barcas entrando en concurso de acreedores si no logra bajar la masa salarial, pero es como lo de acercarse a la velocidad de la luz, cosas teóricamente posibles pero imposibles en la práctica. Igualmente mola verlos sudar tinta y recortando gastos como una maruja que se ha pasado con la tarjeta de crédito. Eso sí, en su prensa apenas dan parte de nada, y dicen que el Barcas es literalmente Disney… Será el de finales de los 80, cuando estaban a punto de quebrar. Los culerdos creían que Fati iba a ser «La Sirenita» que los sacara del hoyo, pero hasta ese plan se les ha jodido. Bueno, que sigan cociéndose en su jugo, al menos hasta que llegue Roures en Enero.

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Trump y las tres Américas

Ha pasado ya una semana desde las gringoelecciones, y si bien aún no se ha definido el ganador, el hecho es que Dónol Tromp no ha logrado la amplia victoria que algunos pensábamos merecía (de hecho, ahora mismo sólo complejos recursos y batallas judiciales podrían darle la victoria). Una presidencia americana puede valorarse de muchas formas, pero hay dos factores que suelen ser los más determinantes: la economía y la política exterior. Incluso con hacerlo aceptablemente en el primer aspecto, los presidentes gringos repiten mandato con escasas excepciones. Si desde un punto de visto objetivo Trump ha rendido notablemente en ambos parámetros, ¿cómo no ha sido capaz de imponerse claramente a Joe Biden, uno de los candidatos más flojos y menos ilusionantes que se recuerdan?

Por supuesto la cuestión es compleja, y no pretendo recoger aquí las mil variables que han contribuido a este resultado electoral (entre ellas el enorme factor distorsionador del virus, sin el cual quizá Trump habría ganado fácilmente). Pero sí quiero delinear los tres principales grupos poblacionales que apoyan/se oponen a un personaje como Trump, para tratar de aportar perspectiva a la situación. Por supuesto, existen muchísimos más grupos y subgrupos, y mi análisis es una sobresimplificación de algo tan complejo como la sociedad estadounidense, pero creo que tiene validez como descripción general.

1) El americano «de toda la vida». El Wasp y sus derivados/adyacentes que constituyen la base del país desde su fundación. Tienen los mismos valores que Supermán (Verdad/Justicia/American Way) y, aun exhibiendo la variedad propia de cualquier grup humano, no han cambiao esencialmente respecto al estadounidense medio del último siglo. Unos tienen trabajos de oficina, otros son trabajadores manuales y otros población rural, pero seguramente tienen varios puntos de encuentro, igual que un contable de Valencia que vota al PP puede tomarse unas cerves con un agricultor murciano de cualquier filiación política no radical. Este grupo incluye a las minorías que han dejado atrás su «hecho racial» y se han integrado satisfactoriamente en el resto de la sociedad.

2) El revolucionario de salón (y alguno de calle). Se concentra principalmente en las dos costas, sobre todo en tres ciudades (Nueva York, Los Ángeles y San Francisco). Hablamos de gente de clase media alta o alta que, como cualquiera que tenga el bolsillo y el estómago llenos pero no así la cabeza, empieza a sentir culpabilidad de clase y se convence de que puede arreglar el mundo mediante «políticas sociales», toda una serie de medidas tan bienintencionadas como alejadas de la realidad. El revolucionario de salón raramente trabaja con las manos, y no tiene necesariamente una idea precisa de cómo se genera la riqueza de su país; del sector indistrial le preocupa más las contaminación que los bienes que produce, y lo mismo puede decirse de la energía, un recurso que sólo es válido si se genera de forma «limpia»; de este modo, un campo de paneles solares que malamente podría alimentar una fábrica le parece más deseable que toda la industria del «fracking», la cual ha otorgado la independencia energética a EEUU.

El revolucionario de salón prototípico habita en California, y especificando más podemos situarlo en Silicon Valley, capital planetaria de la economía digital. Estas personas son jóvenes, tienen unos ingresos altísimos obtenidos a base de vender unos y ceros, y su conexión con la realidad puede ser tan tenue como fuerte es su desprecio por los valores tradicionales o todo lo que se oponga a los conceptos de «libertad total» o «cambio social». Así pues, son defensores acérrimos de la homosexualidad, el transexualismo y todo tipo de parafilias de viejo y nuevo cuño, considerando retrógrada cualquier oposición a las mismas. Sorprendentemente, un neoyorkino de inclinaciones más bien liberales como Trump se convirtió en el anticristo para ellos tan pronto como evidenció que iba a ser un firme defensor de los valores tradicionales.

3) El americano «qué hay de lo mío». Este grupo se compone principalmente de minorías autovictimizadas, junto con otras que no son tan minorías ni tan víctimas, pero que aprovechan que el Hudson pasa por Nueva York para apuntarse. 155 años tras el fin de la esclavitud y más de medio siglo tras la igualdad legal, los afrodescendientes que no han logrado tener éxito o desegregarse de los guetos se aferran a una narrativa victimista en la cual la culpa de sus problemas es siempre del «racismo sistémico» y la autocrítica es simplemente inexistente. Son grupos que aportan muy poco aparte de bolsas de pobreza y margnalidad en el país más rico del mundo, pero que no obstante votan como cualquiera, vendiéndose al mejor postor (es decir al partido demócrata) a cambio de jugosos subsidios/ventajas sociales y de no mover un milímetro la citada narrativa, que tan buenos réditos da a unos y a otros (es gracias a la misma que una muerte por sobredosis de múltiples drogas o ser abatido por disparar a un agente con su táser se convierten mágicamente en casos de brutalidad policial).

Tal como mencionaba, a estos «oprimidos tradicionales» se han unido en las últimas décadas distintos grupos, cada uno con su narrativa: las feministas nos cuentan que la mujer lleva 20.000 años sometida al hombre, y prometen la felicidad eliminando los roles de género, enmendando así la plana a la estúpida naturaleza; los homosexuales nos cuentan que la atracción por el mismo sexo no es sólo completamente normal, sino que ha de verse con simpatía y ser equiparada al 100% a la heterosexualidad, al punto de que según ellos un hombre puede suplantar perfectamente a la madre biológica de un niño sin que esto tenga la menor consecuencia psicológica para la critatura. Los ultraizquierdistas, por su parte nos cuentan que el sistema en dl que han nacido todas las generaciones de su familia y les ha garantizado un bienestar sin precedentes en realidad no es válido, y debe sustituirse en la medida de lo posible por el sistema socioeconómico más fracasado de la historia, el socialismo. La mayoría de estos últimos tiene en la revuelta callejera un barato hobby por el que raramente ha de rendir cuentas. El fanatismo de su pseudeoideología, retroalimentado grupalmente, convierte a este colectivo en algo muy parecido a una secta.

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Como vemos, sólo uno de los grupos de la gran y diversa América supone un caladero de votos natural para Trump. El grupo nº 2 contempla con enorme condescendencia al tercero, si bien a veces se interesecciona con él (un habitante del gueto normalmente no trabajará en Google, pero un trabajador de Google sí puede militar en Antifa); no obstante, une fuerzas con ellos en aras del «cambio social», que no es más que una ciega destrucción de los pilares que con más o menos fortuna han sostenido lo que venimos en llamar Occidente; no se han parado a pensar en el tipo de civilización que puede existir sin pilares que la sustenten.

Trump puede haber tenido un rendimiento excelente en lo económico, haber derrotado al ISIS y haber sido el presidente más pacífico desde la II GM, pero eso nada importa a sus detractores-enemigos, cuya obsesión máxima es vivir en un mundo que se ajuste a sus estrechos prejuicios ideológicos; preferirían vivir en una casa donde la electricidad la generara una dinamo conectada a una bici estática (aunque tuvieran que pedalear cuatro horas al día) que obtener la energía de un «insostenible» generador; el problema es que, metafóricamente hablando, son otros los que tienen que pedalear por ellos para mantener sus fantasiosas concepciones.

A la humanidad jamás le faltarán retos (el principal, garantizar alimento y calidad de vida para todos en un planeta que puede acomodar con holgura a 100.000 millones de seres huanos), pero por algún motivo América se ha empeñado en inventar problemas como el inexistente apocalipsis climático o la necesidad de cumplir hasta el último capricho de grupos ultraminoritarios. Lamentablemente, buena parte de la población y casi todos los medios de comunicación/redes sociales (lobbys poderosísimo más ocupados de modelar y exhibir un mundo ficticio que de narrar la realidad objetiva) se sienten extremadamente cómodos abanderando estas causas infantiloides, y cuando «un adulto entra en la sala», como ha sido el caso de Trump (con todos los defectos que podamos achacarle), el malestar es masivo; las formas rudas y directas del mandatario, casi sin precedentes en el líder de una superpotencia (ver vídeo de arriba), han acabado de aglutinar en su contra a toda posible oposición, incluyendo a los políticos de carrera, consagrados a la tarea de complacer al mínimo común denominador.

Es así como hace 8 días 70 millones de personas salieron a votar a Joe Biden, como podrían haber votado a una escoba si la hubieran puesto de candidata, con la esperanza de librarse del «hombre malo» que aguaba la cálida fantasía que todos ellos comparten. Si se salen con la suya, vivirán en un mundo en el que todos seremos más pobres, más tontos y estaremos más lejos del verdadero progreso, pero en el que ellos se sentirán más felices a base de pura sugestión y de confirmación mutua; modernos lotófagos que nos recuerdan lo asombrosamente poco que cambian algunas cosas.

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