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Dorsal nº 7 para Despachos

Custer

En un estadio hasta arriba de público el árbitro y el Var habrían tenido que echarle muchos bemoles al asunto para pitar penalti en esa jugada. A esta Liga HijadeJohnny le está faltando ese punto suicida arbitral, que casi nunca se producía, de los árbitros que pitan en contra del equipo de casa. Era difícil ver ese tipo de arbitrajes hasta el punto de que todos hemos conocido, en los tiempos previos a la Pandemia, aquella definición que calificaba a los árbitros como “Halcones o Palomas” según su tendencia a pitar a favor o en contra del equipo de casa. Los Periodistas decían: “Cuidado con Menganito que es un árbitro casero” o lo contrario: “Es un halcón”…Ahora, ya sin público que presione o cuestione sus decisiones, los árbitros se han convertido en nuestro mejor 9 sobre el campo.

Es ridículo. Parar un partido hasta que cuatro funcionarios, con los calcetines rotos por la parte del dedo gordo, con un tomate en los calcetines. Parar un partido hasta que esos cuatro funcionarios “tiren la línea” o miren con lupa ésta o la otra mano, ése o aquel empujón…Ocho minutis de descuenti molto longuis hasta recuperar el Tiempo Perdido. ¿Y el Juego? ¿Qué ocurre con el Juego? Es plomizo. Son los mismos cabrones de siempre haciendo el tocotón con un Modric que estoy hasta los cojones ya de que le pegue a la pelota “con el exterior”. Creo recordar que a Benítez también le cabreaba y que un día se lo dijo: “Deje usted de dar pases con el exterior, haga el favor, porque salen lentos y se los cortan casi todos”. A Benítez lo echaron y Modric sigue con esa fea costumbre que ha convertido ya en “SU FIRMA”, es como La Manoletina o algo así aunque es verdad que casi siempre telegrafía el pase y el defensa lo intercepta tal y como decía Benítez. Feo partido. No destaco nada en él salvo el hecho de que la falta de público en los estadios puede acabar muy pronto con el llamado “Deporte Rey”.

Rappol

En un mundo ideal el Madrid debería ganar siempre, y hacerlo con un fútbol apabullante y las gradas atestadas de exuberantes mozas amantes de la patria. En la nueva normalidad del postsanchismo (lo que estamos viendo no son más que restos de su holograma), el Madrid se adapta más o menos a los acontecimientos, y si no, pues se tuercen un poco estos a su mejor conveniencia. Y lo cierto es que el equipo mereció la victoria, a pesar de marcarse una media hora terrible en la primera parte después de adelantarse en el marcador. Pero que nuestro nuevo Ronaldo sea el Paquitán tirando penaltis extraños dice mucho de cómo están las cosas. También existen el BLM y Greta Thunberg, e Íker Jiménez es un gran comunicador… No debería resultar tan sorprendente.

Se adelantaron los hoy negros con otro gol de uno que no es delantero, para automáticamente bajar pistón y que los muchachos del Ingeniero nos pasaran un rato por encima, merced a una alarmante falta de tensión y precisión en la media (nefasto Casemiro en el pase y mal Kroos en la salida del balón), que acabó con los locales por encima en el marcador al llegar el descanso.

Sin embargo, Zidane tuvo paciencia. Mantuvo el 4-4-2 y los chicos empezaron a correr acompasadamente, bien motivados por la coletita gangsta de Apendicisco. El rápido empate en afortunado lance (Benzema no la hubiera metido) hizo que el Betis no lo viera claro, y cuando Pattinson (primera cosa medio notable que hace) echó merecidamente a uno que pasaba por allí, el partido se puso donde lo quería el argelino, esto es, en ese lugar que nadie sabe dónde está, allá por Shangri-La, donde los yetis huyen cuando oyen nombrar a Mayoral.

Con todo, la maldición vive arriba (¿lleva todavía la mano vendada?) y hasta que no nos cayó un penalty digno de las hermanas Wachowski (inmaculada ejecución del Paquitán) el partido no se cerró, dando ya igual con el 2-3 que prolongaran 8 u 88, que el Betis ya estaba cucharero cucharero.

Días extraños, sin duda, los de este fútbol vírico. Días para adaptarse y sobrevivir. Parece todo un poco Bandersnatch en este Madrid, pero Thomas Highway, siempre con nosotros… Veremos.

El Socio

Los twits insertados en esta crónica son únicamente para apreciar los vídeos; podéis ignorar los textos.

La motivación que pudiera suponer Zidane para los jugadores en cualquiera de sus dos advenimientos como entrenador parece haberse desvanecido casi por completo. Entregada a la rutina, la plantilla sale a hacer lo suyo sin especial convicción ni entrega, todavía más adocenada que en otros cursos debido a la ausencia de fichajes, si exceptamos al joven Ø. Mientras le duró el interés (los primeros minutos) hizo una jugada de mérito que le sirvió para adelantarse gracias a una buena definición de Valverde. El resto del primer tiempo fue pura siesta sevillana, en la cual los béticos de Pellegrini lograron remontar a base de correr y trenzar jugadas correctas. Por cierto que Pichabrava se comió bien comido el segundo; atención a sus fotos en las próximas semanas, que debe tener tronista nueva.

El único efecto que tuvo en el Madrid ir por detrás fue que el equipo aumentó su velocidad, aunque sólo fuera por vergüenza torera, pese a la entrada de Isco. Llegó el empate con bastante suerte (gol en propia meta), y con la polémica de uno de esos fueras de juego que no deberían ni discutirse, por la ridiculez de andar midiendo si el pie de un defensor 15 metros a tu derecha está dos mm por delante de tu hombro. Pero si ese gol fue totalmente bueno, a partir de ahí el «saldo arbitral» funcionó a toda máquina.

Minutos después del empate Jovic recibió con ventaja, iniciando un trote cochinero hacia la meta contraria durante el cual fue alcanzado fácilmente por Emerson. ¿Habéis oído toda la vida la frase esa de que el fútbol es un deporte de contacto, en el cual puedes forcejear con el contrario si no usas fuerza excesiva? Bueno, pues con el saldo arbitral eso es mentira: Emerson tocó muy levemente con el brazo a Jovic, quien se fue aparatosamente al suelo, diríase que por torpeza más que por otra cosa; tras mirar un rato laargo el VAR, De Burgos hizo lo que todo árbitro ramplón: sacar roja directa al defensa. Es curioso, porque la regla esgrimida en estas expulsiones se inventó para esos casos en que un delantero avanza hacia una portería sin guardameta y alguien lo agarra o zancadillea; pero por arte de birlibirloque los árbitros tomaron literalmente lo del «último hombre» y reparten rojas como si fueran caramelos. Por supuesto, el merenguismo unga unga aplaudió la expulsión porque Emerson había hecho anteriormente una entrada fea a Casemiro y «se lo merecía». El caso es que al Madrid le quedaba el camino expedito. (Interesante señalar que vemos las misma tendencias arbitrales en el basket, donde los jugadores han comprobado que el «flopping» es una eficacísima forma de arrancar puntos).

¿Y del penalti qué decir? Lo más llamativo es el sesgo sensorial del homo futbolerdus, a quien todo lo que favorezca al rival le parece la mayor injusticia sobre la faz de la Tierra, pero lo que favorezca a su equipo es justo y razonable, como mucho «algo riguroso». Creo sinceramente que nadie que se respete a sí mismo o que tenga dos neuronas puede decir que ese jugada entre Minoral y Bartra es penalti, pero obviamente el homo futbolerdus no cumple estos requisitos. La jugada es un forcejeo como los que se producen millones en cualquier jornada de Liga, y durante la caída de Bartra su brazo contacta con el balón, sin haber intención, movimiento antinatural ni acción alguna que una mente pensante pueda afirmar que merezca la pena máxima del fútbol. En fin, el vídeo debería ser lo bastante elocuente, pero no dudo de que un porcentaje alto de mis lectores jurará con la mano en la Biblia que es penalti claro, o al menos «ajustado al reglamento»; tampoco dudo que en esa jugada exacta pitada al Barsa jurarían por la vida de sus padres que no es penalti. En fin… Ramos transformó y ahí se acabó la historia.

El juego del Madrid no ha dejado de empeorar desde que lograra la mítica tercera Champions consecutiva, pero lo que es el saldo arbitral… lo tenemos tan bueno como el Barsa hace bien poco (¿recordáis cuando nos reíamos de la épica del penalti y la expulsión?); hay que «disfrutar» la situación porque ya he dicho que cuando mande Roures en el Barcas la tortilla se puede volver a virar. Despachos está siendo de largo nuestro mejor jugador, y dado que a Hazard seguramente habrá que devolverlo a chiqueros, no estaría de más retirar discretamente su dorsal y concedérselo a quien es nuestro crack indiscutible en la actualidad. El fútbol sigue siendo un espectáculo que emboba a muchos… ¿un deporte? Cada vez menos, la verdad.

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El Madrit tiene que ganar al Bayern

Buah, chaval, el Gayern Múnchen se cree la gran cosa porque va empalmando títulos y ganando a todo quisqui. Pues yo creo que podemos pasarles la polla por la cara, y sin excesivas dificultades. ¿No me creéis? Veamos: para empezar tenemos la mejor defensa dUropa, creo que en eso estamos todos de acuerdo, ¿no? (Bueno, menos cuando a Varane le entra el cagazo, pero eso se arregla con unas descargas eléctricas en los huevos.) ¿Centro del campo, decís? Insuperables: Odegario, Pajarito Valverde y Casimiro: músculo e inteligencia a partes iguales. A partir de ahí, fásil fásil: balones a Vinicius, Benzema, Mariano, Ausencio, etc., y a campeonar. A ver, que venga el Bayern, que nos comen los huevos despacito: van a arder los arbolitos esos de Múnich y se los vamos a meter por el culo, sin apagarlos ni nada.

Una cosa que me ha llamado la atención es eso de que «el Bayern va a por el sextete». Vale que nos la colaran una vez con el Barcas, pero intentar repetir semejante memez es tomar a todo el mundo por subnromal (bueno, quizá con motivos). Vamos a ver: ¿desde cuándo cojones los títulos se acumulan de una temporada a otra? El Bayern ganó cuatro trofeos en la 19/20, y punto, ese es su palmarés de ese curso. La Supercopa de Europa es el PRIMER título de la 20/21, no el quinto de un hipotético sextete. Que ojo, desde luego pueden lograrse seis títulos en la misma temporada, pero para eso el Bayern tendrá que ganar, aparte de la Supercopa europea recién conquistada, Liga, Copa, Supercopa, Mundialito y Champions. A ver quién tiene cojones de sostener lo contrario.

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Yurop’s living a selebreishon


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Sí, bueno, ¿no? La previa de la Chempions 2021 (también conocida como Copa Johnny, II Edición) llega a su fin, y en una semana sabremos la composición de la fase de grupos que arrancará el 20 de Octubre. Lo que ya ha llegado son las imprescindibles cuotas o «momios» elaborados por los «bookies» de las casas de apuestas, que nos dan pistas imprescindibles para saber qué equipo tiene más opciones de llevarse el título. ¿Y quién es, según estos grandes doctores del fútbol, monarcas de la estadística, sultanes del algoritmo, el gran favorito para la competición futbolística más difícil y prestigiosa del mundo? ¡¡Sí!! ¡¡Otra vez él!! ¡¡LA PEPA!!

Igual que existe el «Síndrome de locura trumpiana», que hace enloquecer a los detractores del gran Donals, nuestro amigo BEP parece emitir un camp de distorsión que coloca a sus equipos una y otra vez como favoritos a la Champions, pese a hacer el ridículo edición tras edición y no haber catado una final desde los tiempos en que Miley era Hannah Montana. En esta ocasión es es especialmente desconcertante porque oye, al menos otros años venía de ganar la Premier, ¿pero este, después de quedar a 1.000 puntos del Liverpool y caer humillantemente contra el Lyon? Nada, oyes, es la Pepi; favoritísima. Si a los bookies los castigaran sin cenar y los pusieran contra la pared con unas orejas de burro cada vez que eliminan a los equipos del divino, quizá no se cascarían estas cuotas tan ridículas, pero está claro que no les pagan por resultados; en fin, más tonto el que tire el dinero apostando por ellos.


El favorito, ¿quién si no?

¿Pero quiénes son los auténticos aspirantes? Pues creo que nuevamente el Liverpool de Klooop y ese Bayern que mañana quiere hacerle unas guarreridas al Sevilla. No sé, me parece que los dos van a tardar un rato largo en perder algún partido, y lo de mañana en particular puede ser un poco gore, a menos que los de Lolpetegui se armen muy bien atrás. Lo cierto es que los de Baviera tienen la mandanga, gracias a la cual sus antiguos flacos parecen Charchenáguel y hasta sus viejos corren como podemita tras un subsidio. Es lo que hay, y mientras les duren los efectos palmar con ellos 3-0 puede ser hasta un resultado digno.

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Real Fritanga

Custer

Con una delantera Rodrygo, Benzemá, Vinicius no puedes esperar los ocho goles del Bayern, lo más que puedes esperar (y ayer se consiguió) es que ningún negro robe un pollo en la granja de Aitor y venga luego la Ertzaintza a liarte una pelotera en el autocar. La buena noticia es que tenemos negros de todos los colores. Negro-Negro, Negro-Zaíno, Café con Leche, Torrefacto, Capuchino, Caramelo Macchiato y ya la última moda en Negro, el Negro-Chino que incluso estuvo a punto de robar un pato para hacerlo al estilo laqueado. Pero son sus costumbres y hay que respetarlas. Este Madrid Low Cost se va a mantener a base de sandías. Eso ha quedado meridianamente claro. ¿Qué decir de Odegay? Pues que estuvo allí. Por lo menos estuvo y algo corrió, poco pero algo sí que corrió, cosa que nunca podremos decir de la Chochona al que durante el partido pillaron chutándose foie en la Cañada Real. ¿Qué posibilidades tenemos de campeonar con este simulacro de equipo? Ni idea. Pero el día que soltemos a nuestros negros en un gallinero seguro que Kentucky Fried Chicken nos esponsoriza el Estadio. Vamos bien… Punto es punto… Seguimos confiantes.

Rappol

La Liga Botín SARS-CoV-2 empezó para el Real Madrid con cerocerismo y las sensaciones asentadas desde Kiev: polonio-210 en las zapatillas merengues a partir de tres cuartos de cancha. El panorama no cambia porque no puede cambiar, y los intangibles del fútbol están muy influenciados por la nueva parafernalia del fútbol. No hay público. Cuando cambian a un jugador no hay palmitas a la grada. Los barbilampiños futuribles salen al campo sin tensión —»qué coño más dará lo que haga», pensarán—, la estética se devalúa, no hay pitos, los entrenadores no hacen aspavientos. Nadie empuja. Es como ver porno sin audio, una experiencia francamente mejorable.

En este paisaje argelino, Zidane tira de pragmatismo y construye desde abajo como el que juega a la quiniela con apuestas sencillas. Orden, solideza defensiva (Pijamita apareció cuando tenía que aparecer) y a ver si suena la flauta o el flautín (la tuvo, cágate, Marvin, porque lo de Asociaté ya lo tenemos más que asumido). «Es complicao», que diría Josemari Baquero con su nariz de queso. Sin pretemporada a la antigua usanza, sin nuevos cromos de relumbrón y con algo más de espacio en el banquillo por la desaparición de la JB… pues esto es lo que hay, que dicen los pobres de espíritu. Completar las convocatorias con chavalitos, y a ver si suena el viento metal o la cabra mecánica, con la extraña mezcolanza del glorioso equipo europeo que se desintegra y los mastuercitos que ya no pueden bailar reguetón tranquilos por el qué me pegarán.

Es tiempo de fútbol para gente recta y con sentido común, lo que nunca ha abundado en el mundo del balompié. ¿Está el drama servido? Yo veo muchas oportunidades, ciertamente. Pero todas pasan por lo de siempre, que es marcar un gol más que el rival para llevarte la victoria. ¿Cómo puede hacer eso el Madrid ahora? Con paciencia, como lleva haciendo desde la final de Kiev. En este punto, como pasa en otros casos de equipos a los que les ha pillado el virus sin parné y con necesidad de revolucionar sus plantillas, es una cierta ventaja que no esté la gleba vociferando en la grada.

No sabemos cuánto va a durar esta paz, esta ausencia de reivindicaciones políticas y de fulanitas gloriosas para entrener la vista de los realizadores. Pero mientras tanto, hay que ir viendo qué hay de nuevo viejo en este Madrid:

– Un Odegaard que aporta mucha calidad entre líneas, pero que está tiesete en lo físico y falto de un nueve clásico.

– Unas alas negras que aportan movilidad, regate, desparpajo… y que brillarían más con un nueve clásico rondando el área.

– Un equipo que domina el espacio, acaba las jugadas y genera muchos córners y contras tras recuperaciones que… sí, serían más rentables con un nueve clásico con la caña preparada.

Queda mucho (todo) el campeonato liguero. El golismo repartido ya sabemos a dónde lleva y qué trofeos acarrea estadísticamente. Con nuestras virtudes y defectos, lo que sigue pendiente es lo que sigue pendiente: llenar con regularidad el vacío que dejó Cristiano Ronaldo en el tramo final de los aparatos digestivos de todos y cada uno de nuestros rivales en el fútbol mundial. Hasta que ello suceda, abracemos el pragmatismo. Porque las ligas de 100 puntos se han acabado.

De Champions, hablaremos otro día, a ver si mientras nos cae un nueve aunque venga de Plutón. Que de Marte ya nos han traído a Marvin Fati.

El Socio

Vaya petardo, nen. Estos no juegan ni a las tabas, pero al menos hay un plan: balones a Urkel, y un día de estos igual marcamos gol y todo. Ahora mismo rulan Bluffnicius, Wendy y el portero; el resto, mediocridad absoluta. ¿Loldrygo? Tiene regate y… supongo que también remate, cuando consigue acercarse a la portería. Ayer provocó una amarilla y muy poquito más; o se esconde o no confían en él. El debut de Marvin el Marciano y de Arriba España fue la cosa más desconcertante que se ha visto en mucho tiempo; por lo menos nos deja claro que Jovic es un peso muerto (literalmente); a riesgo de que me llamen todomalista, hay que cederlo lo antes posible, porque ya hemos visto el efecto que tienea esta clase de jugadores en la plantilla. Hablamos de un tipo que tras varios meses en Madrid no hablaba una palabra de español, y Zipayo prácticamente tenía que comunicarse con él por señas… en fin, que es mejor asumir la cagada y colocarlo donde se pueda, a ver si hace un Lucas Fernández.

¿Perspectivas para la temporada? Fritanga. El librillo de Zidane parece cada vez más anticuado, el aceite de su freidora ha pasado ya por varios ciclos y el producto final es pesado e indigesto. ¿Oootra temporada de transición? Tú lo has dicho, bródel. Pero bueno, al menos podemos disfrutar de nuestra sólida defensa.

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– Sociedad: 0
– Real Madrid: 0 (Patatero)

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Que empiece la puta fiesta

El Madrid, como Sísifo, cada vez que deja atrás los desafíos, tensiones y críticas de una temporada, debe volver a empezar poco después el ciclo infernal, con millones de ojos escrutándolo. Pero ey, relax: somos los campeones. Eso es una base cojonuda para consolidar el trabajo del curso pasado y seguir ganando, ¿no?

Por eso de las jornadas atrasadas empezamos una semana tarde, y lo hacemos en AnoETA, no la salida más fácil del año. Tengo la sensación (no enteramente racional) de que este partido marcará mucho el resto de la temporada: si ganamos tendremos una primera vuelta más bien confortable, y si pinchamos empezarán las dudas y los titubeos, por ser un equipo que aún no ha afirmado totalmente su identidad.

Eso sí, comenzamos el campeonato podaditos, podaditos, con los elementos más problemáticos enviados allende los mares. Ahora la clave es hacer funcionar las piezas que tenemos, algunas de las cuales están muy lejos de su mejor forma. Aparte del caso ya conocido de Hazard, seguramente el jugador más preocupante sea Jovic: un fichaje costosísimo que lamentablemente presenta todas las trazas de los futbolistas no aptos mentalmente: gula, desconexión mental cuando juega poco, conducta extradeportiva desordenada… desde luego, quien hizo los informes del serbio falló, y aunque ojalá aún se le pueda sacar algún rendimiento, el haberlo traído en lugar de un goleador contrastado como Aboumeyang permanecerá siempre como una cuestión profundamente desconcertante.

¿Y Ódegor? Lo mejor es ser claros: todo parece indicar que el tratamiento más eficaz para su tendinopatía rotuliana sería una operación quirúrgica, pero eso implicaría varios meses de baja, algo que el club no quiere asumir. Así pues, se está optando por un «tratamiento conservador» que no deja de ser un quiero y no puedo. Es posible que el noruego se recupere de esta forma, pero desde luego no va a ser un proceso rápido, y quizá tampoco muy eficiente. En cualquier caso, lo mejor es olvidarse de él durante unas cuantas semanas.

La Real de Imanol Alguacil hizo buena Liga el año pasado, logrando una meritoria clasificación para Europa, pero un Madrid centrado debería ganarle sin forzar al máximo la máquina. Vinicius Pelé Jr. tiene una ocasión de oro para erigirse en jovencísima referencia del equipo, en este Madrid de figuras añosas y sin otro liderazgo que el de un Ramos crepuscular; es una situación, salvando todas las distancias, similar a la de Raúl en su día. Esperemos que se deje absurdos divismos prematuros y se centre en explotar todo su potencial; al menos durante las cinco jornadas que se jugarán antes de suspenderse el campeonato.

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El Socio Dice – 17 Septiembre 2020

Bloque 1 – Política

Bloque 2 – Literatura

Bloque 3 – Cine

Bloque 4 – Mignonnes (Cuties)

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Notas Adicionales

Formato Podcast
La revolución española vista por una republicana
Mignonnes con subtítulos en español
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