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Una pareja de impacto


Refreshing.

Gran entrada en el precioso FedEx Field de Washington Disí (del cual hablamos en nuestra reciente entrada sobre estadios) para ver al puto mejor club del mundo, el REAL MADRID. Nos decían el otro día que la hora estrella en los Yesei era entre las siete y las diez p.m., así que lógicamente el partido se jugó a las tres de la tarde, con un sol de justicia, que decían en tiempos del general. Se veía a las ranas con cantimplora. El once inicial no incluía a Baúl ni a Puti, por lo que de entrada me gustaba. El más viejo era Pajillas con 28 añazos, así que figúrense si estaba renovado el equipo. Drenthe lucía un moño extraño que debería descartar ya. Pese a la juventud y los aires nuevos, el equipo inicial era raro, sin mediocentro de contención y varios tíos que teóricamente jugaban de lo mismo: Granero por aquí, Sneijder por allá, Kaká, Cristiano… mucho arroz y poco pollo.

Nuestros dos laterales se mostraron radicalmente distintos: Drenthe se gustó e intentó de todo, desde galopadas a pases largos, pasando por los regates, incluyendo sus ya características bicicletas. Tuvo carencias defensivas pero su progresión es notable. Arbeloa, por su parte, no intentó nada; ni un centro más largo de cinco metros ni por supuesto desbordar. Por lo general, optaba por el pase interior al jugador más cercano y se desentendía. Tsk, tsk, eso es nivel de suplente, Alvarito. En el medio campo la gente se estorbaba y el balón no fluía bien. Xabi Alonso estuvo estrechamente marcado y apenas se le vio. Kaká sin embargo tuvo más presencia que el otro día, y protagonizó alguna acción destacada. Es un jugador al que se le nota la calidad casi siempre que toca pelota. El peligro sólo llegaba buscando la espalda de los yankis mediante pases largos, normalmente con Cristiano como destinatario. Higuaín estaba muy perdido, y además haciendo caritas, perniciosa costumbre que debe erradicar de inmediato, pues transmite una pésima imagen. Sneijder estuvo también desdibujado, resultando intrascendente en el juego; debe recordar que no van a dejar de cuestionarle, quizá con razón. En definitiva, el ritmo de juego fue lento durante todo el primer tiempo, a lo cual no ayudó en absoluto el calor. Como remate, el árbitro se comió un penalti de libro sobre Cristiano.

La segunda parte empezaba con malos augurios, entrando el tábano para ser la «referencia arriba», que es como meter a Fernández de la Vega (alias «la Fashionaria») como ejemplo de tía jamona. Sin embargo también entró el holandés calvete que «se lesiona muchísimo» (28 partidos de Liga el año pasado) y que «no es un crack»: el sr. Robben. Pronto llegarían las alegrías: en el minuto 12 Higuaín agarró la pelota en tres cuartos de campo, se quitó las legañas y simplemente decidió que iba a marcar; gracias a un gran cambio de ritmo, un hábil regate y el movimiento de Robben llevándose a un defensa, se plantaba en un pestañeo frente al portero y definía con maestría. Golazo, e imagino que Kaká y CR9 debían estar «alucinando»; bueno, teniendo en cuenta con lo que supuestamente habían alucinado dos días antes, igual se les salieron los ojos de las órbitas.


«¿Sus enteráis de cómo se hace?»

Bastaron sólo dos minutos para que el dúo dinámico la volviera a armar: una espectacular galopada de Robben era culminada con un pase diagonal hacia la izquierda, habilitando a Higuaín que muy velozmente desbordaba con un toque al portero, para marcar a puerta vacía. Acción de enorme calidad de ambos, y nuevo golazo. No esperen jamás ver una combinación semejante entre Puti y Baúl, podría reventales el cráneo de frustración. Este gol no mereció comentario alguno de la Secta, ya que habían por realizar una apasionante conexión en directo con el entrenador del Español, Pocchetino, en su afán por ofrecernos «las últimas noticias sobre la muerte de Dani Jarque» (¡está muerto! ¿qué más noticia pueden darnos sobre el pobre?) Es obvio que lo que estaban deseando todos los seguidores madridistas era escuchar la consternada voz de Pocchetino como fondo del partido de su equipo, y es que la Sexta no tenía horas en todo el día para realizar dicha entrevista.

Dejando esto aparte, y pese al horror estético que constituía ver a Captain Baúl sobre el campo, aún nos quedaban algunas experiencias placenteras, como ver las buenas maneras de Negredo, observar el desempeño de Pepe como medio centro y sobre todo el tercer gol, una virguería bellísima de Robben que superaba por alto al portero con dos toques sublimes. Un tanto que dejaba en evidencia los chepudos esfuerzos de cierto personaje sin ángel obsesionado con patentar un gol «marca de la casa».

La delicatessen de Robben cerraba un 3-0 contra los sumisos y cooperativos americanos, insuflándonos de nuevo un soplo de esperanza; la que nos da ver que tenemos calidad y juventud a raudales, y que cuando las dejamos funcionar con los menores estorbos posibles nos proporcionan victorias y jugadas artísticas. ¿La clave no era el espectáculo? Pues está clarísimo quién lo da y quién no. En resumen, todos contentos de cumplir con la promoción y de librarse del calor («la calor», decía Albiol). Ahora vuelta a la madre patria, donde habrá seis días para trabajar y descansar antes del próximo partido, en San Sebastían (perdón, «Donosti») contra la Real. Me encantaría que para ese partido ya viéramos algo muy parecido a nuestro verdadero once, y sin aberraciones sobre el campo, por favor; por mucha propaganda que fabriquen los sicarios a sueldo.


La cuchara que conseguirá Baúl en otra vida.
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– DC United: 0
– Real Madrid: 3 (Higuain (2) y Robben)

Madridistas del partido: Higuaín (decidió con su velocidad y definición) y Robben (extraordinaria labor dinamizadora y exquisito gol).

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