Rappol
[Quiero romper una lanza, un escudo, dos chozas, tres baobabs y, quizá, rebanar un par de clitoris, por El Hijo de la Paqui. Aquel que alguna vez colaboró en la gloria de este equipo, precisamente, ante equipassos europedos entrenados por homosexuales: gracias Rodrygo. A veces veo que ustedes no pueden, precisamente, ver las señales que el Dios del Fúrgol nos está poniendo a todos delante. A veces, digo, siento que el espíritu del buen Custer —ese que ni siquiera él mismo conocía—, me invade como un escupitajo que cae fuera de su objetivo y que apenas impregna, como los ventiladores esos que echan agua en las terrazas de verano. Y en la noche custerizada o, más bien, en su pastiche lamentable; porque Custer siempre será Custer, enormes su batín, zapatillas y señora Colombo —ya casi no puedo recordar tal cúmulo de genialidades, artificios, luces y sombras—, sólo puedo aspirar a pedirles que crean. ¡Crean! ¡CREAN!
Adiós, Cyd, Hijo de Paqui, gloria te espere en las telenovelas, deseo]
El Socio
Sí, bueno, ¿no? Lo de Peloto ha sido uno de los romances más breves en la historia de las grandes promesas del banquillo madridista. Vino para dejar contentos a todos y ahí está, sin dejar contento a nadie, pero aaaa-migo, acumulando una cantidad de anécdotas que le dejarán la vida resuelta; ya estoy visualizando el libro que alguien le escribirá, dedicado a Dick Turpin y narrando sus dos etapas en el Madrid, con mordaces comentarios sobre la falta de competitividad de las nuevas generaciones, en contraste con la impecable ética de trabajo del ex lateral.
En fin, por un motivo o por otro, nuestro nivel en este momento es bilisear contra el Celtic de Vigo, casi en vísperas de enfrentarnos a otro equipo celeste, el de la marica catalana. Eso sí, están salpicando el once muchos canteranos, en virtud del equipo de lisiados que nos dejó la planificación del Ser Superior; si alguno cuaja, se reintepretará esta parte de la historia haciendo ver que los malos tiempos fueron una bendición oculta, y a otra cosa. Lo gracioso es que el equipo medio tiene columna vertebral (Curtuá, Chumino y Meforré), el problema son las piezas faltantes. Por favor, que alguien se lo comunique a Flópor para que diga: «¡esto lo arreglo yo con ocho fichajes!» (y luego se le olvide la idea tras ver la cuentas y comprobar que ya son las nueve y media, hora de acostarse).
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– Real de Madrí: 2 (Ebony & Ivory)
– Celtic de Vigo: 1




