A casa en cuartos: Iberia


Más años que un bosque.

En tiempos anteriores a las redes, en mi instituto no teníamos a Jesús G. Maestro, sino a Antonio Carreira, catedrático de literatura, quizá el mejor gongorista del mundo. En sus clases, impartdas al modo de disertaciones, este políglota gran admirador de Pessoa nos aseguraba que Portugal y España eran una misma entidad cultural, cosa que seguramente desconcertaba a mis coetáneos y que a mí me intrigaba no poco. De acuerdo, ocupamos la misma península, ¿pero somos tan parecidos?

Es una pregunta harto complicada, que seguramente sólo podría responder alguien que haya recorrido ampliamente ambos territorios y se haya relacionado con gentes de un lado y otro. Desde luego el parentesco está ahí, y durante la convulsa edad moderna de hecho esa unión fue una realidad durante algo menos de un siglo, reinando Felipe II, III y IV. No obstante, tal unidad debería haber empezado un siglo antes, sustanciada en la persona del niño Miguel de la Paz, en cuya historia me quiero detener un instante.

Miguel era el hijo de Isabelita, primogénita de Isabel la Católica, una joven guapa a inteligente que podría haber sido la sucesora de la legendaria reina, de no ser por un golpe del destino: casada felizmente con Alfonso de Portugal, este se mató en un accidente de caballo, dejando a la infanta desconsolada y con un creciente deseo de alejarse de lo mundano. Aunque deseaba ingresar en una orden religiosa, los Reyes Católicos no podían dejarla soltera, y arreglaron su boda con el siguiente heredero de Portugal, Manuel. Isabel no se andaba con chiquitas y deseaba fervientemente limpiar la península de herejes, por lo que puso como condición la expulsión de los judíos de Portugal. Manuel aceptó, y fruto del matrimonio llegó Miguel de la Paz, cuyo nacimiento se cobró la vida de Isabelita. El niño habría sido heredero por derecho de sangre de los tronos de Castilla, Aragón y Portugal, pero vivió menos de dos años, siendo finalmente rey de España el austriaco Felipe el Hermoso, por su matrimonio con Juana, la tercera hija de los reyes.

Así pues, como contaba antes la unión ibérica llegó con Felipe II, pero más en virtud de las armas que de la sangre, y finalmente la península volvió a partirse en dos reinos durante el mandato de Felipe IV. Este rey, obsesionado con mantener las posesiones en Flandes, sólo pudo mandar a Portugal a soldados de segunda categoría , hecho que favoreció la derrota y la pérdida del territorio. Fue entonces cuando surgió el chascarrillo «Felipe Felipón, antes Rey de Iberia, ahora maricón», y desde entonces ambos países hemos seguido caminos separados en lo político y lo lingüístico.

Mi consejo es dejar a los portugueses en paz. No podríamos infligirles destino más triste que estar colgados de nuestro cainismo, nuestro despilfarro, nuestros demenciales horarios y nuestra monarquía homosexualizada. Cierto es que el idioma luso es el más emparentado con el español, y que nos resulta sumamente fácil entenderlo en forma escrita. ¿Es una pena que al hablarlo parezca que tienen una polla en la boca? Indudablemente, pero siempre será mejor que ser gobernados por Perico Sánchez o cualquiera de sus secuaces. Los portugueses viven tranquilos, sin nostalgia de un imperio; el único gran territorio que dominaban era Brasil, una broma creada a base de mover progresivamente la línea del tratado de Tordesillas, pero al fin y al cabo es una selva gigantesca, y en lo que no es jungla hay 70 millones de negros, por lo que no despierta grandes anhelos. Yo digo que los dejemos como están.

En lo puramente futbolístico, el análisis se me escapa por completo; sólo sé que la corrupta federación española odia profundamente al Madrid, y que los lusos cuentan en sus filas con Cristiano, quien como vemos en el vídeo de abajo afronta el final de su carrera con mucha serenidad. Seguramente hoy termine su carrera internacional, pero qué bonito sería que descabalgara él a la coja, con algún gol de palomero metido con la chepa. Uno puede permitirse soñar, y si realmente somos un mismo país como decía Carreira, también pasaría España, ¿no?

A casa en cuartos: Austria


Aún son bastante blancos.

Sí, bueno, ¿no? Prácticamente todos los países de Europa fueron un imperio en su momento, y sienten nostalgia por ello. Sorprendentemente Austria no es una excepción, aunque hoy día parezca uno de esos «países apéndices» de los que hablábamos en entregas anteriores. Incialmente provincia romana, más adelante esta región fue designada marca del imperio carolingio, y a partir de ahí tuvo una historia más o menos paralela con Alemania, aunque casi siempre manteniendo una identidad propia.

Lo crean o no mis ilustres lectores, España tiene una relación dinástica con Austria desde tiempos de los mismísimos Reyes Católicos, pues no en vano el famoso Felipe el Hermoso era un austriaco que hablaba francés, el idioma de los nobles maricones de la época. Inicialmente los hijos de Felipe o Philippe no estaban destinados a la corona de Castilla, pero puesto que los dos primogénitos y un nieto de los Reyes Católicos murieron en tristes circunstancias, fueron los descendientes del austriaco y de Juana la loca del coño quienes heredaron el trono. Se pasó así de la dinastía de los Trastámara a los Habsburgo, y de ahí a los Borbón, un «downgrade» peor que cuando cambiamos a Solari por Raúl Bravo.

Y sí, esos austriacos partieron la pana durante varios siglos, en España, en Centrouropa y donde tocara, teniéndoselas tiesas sobre todo con los otomanos, zampándose a Hungría y anexándose multiples territorios adicionales ya fuera por conquista o por matrimonios dinásticos. Pero como tantas otras cosas del viejo mundo, el Imperio Austrohúngaro (que aún conocieron nuestros abuelos) llegó a su fin con la Gran Guerra. Una obra que ofrece un excelente resumen de esa época es el cómic biográfico sobre la emperatriz Isabel de Baviera, alias Sisi, obra de Giorgia Marras, y que podrán encontrar en las bibliotecas públicas si no quieren gastarse la panoja. Pese a esta rica historia, a día de hoy los austriacos son a los ojos de las masas ignorantes poco menos que unos señores a quienes les gusta el vals y que hablan un alemán «raro». Además, les toca aguantar bromitas sobre Astolfo, pecado en el que yo mismo habría incurrido si un «cómico» español no lo hubiera hecho ya esta misma semana. En fin, mi solidaridad con Austria, ex imperio como nosotros, que tan sólo aspira a que la dejen en paz.

En cuanto al fúrbol, ha habido exactamente un futbolista austriaco famoso en la historia, Alaba, que debió broncearse en las (inexistentes) playas del país, y que se hizo notorio en el Madrid por levantar una silla. Dejando eso aparte, no podemos tomarnos en serio a los pobres futbolistas de este país, y por eso es normal que cayeran goleados ante una Coja menor, que aún anda vendiendo la moto de que el Mena es una de las grandes estrellas planetarias. Ha deparado esta victoria un enfrentamiento entre la Coja y Portugal, uno de esos duelos ibéricos que depara el destino a veces, y que podría resultar en la jubilación de CR7 por parte de nuestros muy traidores y maricones balompedistas. Sinceramente, es una lástima que Cris esté más acabado que Eusebio, porque desde luego daría mucho gustico que mandara a la Coja a casa antes de cuartos. En fin, quiénes somos nosotros para desear cosas.

A casa en cuartos: Uruguay

Sí, bueno, ¿no? A continuación, una pregunta que os hacéis muchos en vuestra casa por la noche: ¿por qué uruguayos y argentinos hablan igual? Bueno, eso es relativamente fácil de explicar: Buenos Aires y Montevideo ocupan orillas opuestas del Río de la Plata, y de ellas emana el español rioplatense, que puede llegar a ser algo irritante para los oídos de otras latitudes, ¿pero por qué vamos a despreciar una de las variantes del español, quizá el idioma con más matices y versiones del mundo?

En cualquier caso, muchos se preguntarán el por qué de la existencia de esa mini-Argentina, igual que algunos no entienden la de Portugal. «España es el culo de Europa y Portugal la almorrana», dicen socarronamente. Pero hay un importante motivo para la existencia de estos países «apéndices»: nos recuerdan la esencia de la nación grande cuando esta entra en crisis. Sinceramente, yo era iberista hasta que tuve la ocasión de visitar Portugal. Entonces pensé: «pobrecitos, si es un país muy cuqui, que funciona relativamente bien, sin esa atrocidad de cerrar todo tres horas al mediodía, ¿qué nos han hecho para cargarlos con nuestras disfunciones, nuestros complejos, nuestro cainismo?» Y sí, Uruguay seguramente tenga la misma función. Además, si algún día alguien extermina a los putos argentos puede dejar Uruguay a modo de muestra, como Kandor, la ciudad embotellada de Krypton (risas).

En cuanto al fútbol, ¿qué decir? Los entrena Marcelo Bielsa, lo cual debe ser porque la federación uruguaya estaba muy deseosa que su seleccionador tuviera «nombre». Este señor, que ganó su último título hace 22 años, es una de esas personalidades que logran irritar a todo el mundo, incapaz de llegar a la verdadera sabiduría pero lo bastante pedante y excéntrico como para resultar enojoso. Ejemplo perfecto fue su reacción pospartido, más propia de un entrenador de regional medio borracho que de una supuesta eminencia del deporte. Por cierto, el punto primario de su estrategia ayer fue meter hostias a mansalva, un plan claro pero no exactamente sofísticado. ¿Valpierde? Ha pasado de los 45 mejores minutos de su vida en la último Champions a ser eliminado con más pena que gloria por selecciones mediocres.

¿La Coja? No sé. Cubarsí… ¿qué coño hace ahí ese tío? Llorente… ¿Por qué lo sacan a jugar después de las cinco? Así no puede broncearse. ¿Pollarzábal? Mucha mediocridad veo ahí, no parece haber muchas posibilidades de supervivencia ante los heavy-hitters. Claro que con tantas eliminatorias que hay ahora, alguna pasará. Empezamos en dieciseisavos, luego octavos… Ya puestos, ¿por qué no clasificar directamente a las mejores 64 selecciones del mundo y nos ahorramos la fase pre-Mundial? Pero no, no quieren eso, quieren más partidos, y más, y más… El dinero acabará de vaciar de sentido al fúrbol.

A casa en cuartos: Arabia Saudí


Siete de ellos son hermanos.

Sí, bueno, ¿no? A la hora de analizar algo tan complejo como la historia de Arabia, caben dos extremos: llamar a todos los árabes de mundo moros follacabras, o entrar en cada pequeño detalle relativo a la península y a  la actual nación. En este modesto artículo de este modesto blog nos quedaremos a medio camino, explicando de forma somera algunos factos sobre la región.

Lo primero es distinguir Arabia región de Arabia país: aunque la nación saudí ocupa casi toda esta península, que es la más grande del mundo, la comparten en su extremo sudeste con Yemen, Omán, Baréin, Catar (Pollas) y Emiratos Árabes Unidos, donde se ubica Dubai, la capital mundial de las putas (¿a dónde van las putas?), países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo (o sea el rey Salmán bin Abdulaziz). Por el otro extremo, la península también abarca partes de Jordania e Irak. La etimología del nombre es ambigua, ya que «arab» coincide con palabras en distintos idiomas que significan «Oeste», «forma de hablar clara» (el idioma árabe), «nómada» o «desierto».

Los árabes vivían muy tranquilos hasta el siglo VI, momento en que nació en la Meca el follacabras jefe y la lió bastante parda, haciendo a los moritos aún más esclavos de su religión de lo que lo son los judíos ortodoxos. Luego llegaron los otomanos, conquistaron aquello y nadie se acordó mucho de Arabia durante siglos, entre otros motivos porque es un desierto gigantesco que abulta lo mismo que España, Francia y Alemania juntas. El imperio otomano se desmembró durante la I Guerra Mundial, y ahí es donde entra en escena nuestro amigo T.E. Lawrence, alias Lawrence de Arabia.

Lawrence era un personaje extremedamente peculiar, empezando por su apellido, inventado por su padre, el baronet Thomas Chapman, para ocultar el hecho de que había abandonado a su mujer y vivía con la madre de nuestro personaje, con la cual tuvo cinco hijos. Nuestro Thomas Edward («Ned» para la familia) tenía tanto de Indiana Jones como de militar, y de hecho su primera vocación fue la arqueología, primero a nivel local y luego en Oriente Medio. Alistado en el ejército en 1915, fue asignado como cartógrafo al Cairo, y luego como enlace británico para el príncipe Faisal, uno de los líderes de la Revuelta Árabe. Si bien Lawrence y Faisal actuaron sobre zonas de la actual Arabia, al finalizar la I Guerra Mundial Faisal no fue rey de todos los árabes como ambicionaba, sino brevemente de Siria y posteriormente de Irak, impuesto por los británicos sin haber puesto nunca un pie ahí. La campaña militar fue inmortalizada por David Lean en el clásico «Lawrence de Arabia», y no menos por Maurice Jarre, quien curiosamente entró como compositor del film tras la renuncia del primer músico.

¿Entonces, Arabia Saudita? Esa la conquistó Abdulaziz bin Saúd (de ahí lo de saudita), alias «el follador», padre del actual rey Salmán. Este émulo de Juan Carlos (en lo sexual) no sólo logró la Arabia independiente soñada por Lawrence y Faisal tras su revuelta culminada en 1927, sino que además tuvo al menos 45 hijos. Y lo crean o no, desde ese año el trono no ha pasado nunca de padre a hijo, sino de hermano a hermano, tradición que terminará en breve porque el heredero sí es hijo del actual rey. El hecho que lo cambió todo fue el hallazgo de cierto líquido negro en 1938, el cual ha propiciado que estos follacabras deluxe no sólo vivan ídem (al menos sus élites), sino que todo el mundo civilizado les chupe la polla disciplinadamente. Por situar, sus reservas petroleras son las más grandes del mundo y pueden durar varios siglos, en contra de lo profetizado por el findelmundismo verde.

Es Arabia un país muy bonito, progresista y ecologista, una de las seis monarquías absolutas que quedan en el mundo, regido por el wahabismo o interpretación literal del Corán. Posee leyes avanzadas como la pena de muerte por violación, tráfico de drogas o actividades homosexuales (lol). El método de ejecución (unas 300 al año) es rápido y limpio: decapitación mediante espada con verdugo. Dejando eso aparte, la mujer no puede salir de casa, tomar transporte público ni votar sin permiso de su marido, si bien lamentablemente se les dio derecho a voto en 2011, se les permitió conducir en 2017 y salir sin el cabello cubierto en 2019. En definitiva, un país de orden en lo social, si bien está retrocediendo en años recientes. En lo religioso, lo ya sabido: adoran a un pedrusco negro de 30 cm incrustado en una mezquita cúbica, lo cual es más o menos tan irracional como… ¿cualquier otra religión? Señalar que 11 de los 15 secuestradores del 11-S eran saudíes (risas).

¿En fútbol? Lo más redondo que han visto es el culo de los presidentes americanos cuando se lo ponen en pompa al rey en las visitas oficiales. Llegaron a octavos de final en USA 94, pero vaya, por más que vuelvan a jugar en América, los sacas del espadazo decapitador y del follacabrismo y andan bastante perdidos. No sirve de excusa tener sólo 34 millones de habitantes, ahí están Croacia y Holanda. ¿Quiere decir eso que perderán con Expaña? ¡Ni mucho menos! La Coja tiene una extraordinaria para palmar con cualquiera en los Mundiales, especialmente cuando a sus jugadores no les ponen la gasofa buena que pueden disfrutar en sus equipos de la Liga. ¿Darán la sorpresa para seguir esparciendo por el mundo el mensaje de amor del wahabismo? Podría ser, amigos, queriéndolo Alá.

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Pronóstico: España: 2 – Arabia: 3.

A casa en cuartos: Cabo Verde


Han jugado juntos seis veces.

A menudo los canarios sienten que son el culo de Europa, pero en realidad pueden dar gracias a Cabo Verde, cuya existencia hace más llevadera esta condición ultraperiférica; sí, efectivamente son culo europeo, pero Cabo Verde es la almorrana: un archipiélago más lejano, más pequeño y dependiente de un país aún más intrascendental que España. Situadas en la región marítima de la Macaronia, estas simpáticas islas fueron en su tiempo un importante nodo esclavista portugués, pero debido a la abolición de tan lucrativa actividad cayeron en crisis económica, se independizaron y adoptaron un régimen de partido único comunista, algo menos digno que la esclavitud, diría yo.

Hoy día, alegremente constituidos como democracia, sus 500.000 habitantes (hay más caboverdianos fuera de las islas que dentro), se dedican al comercio marítimo y a los servicios turísticos. Es difícil imaginar que tengan más que tres o cuatro campos homologables en todo el país, pero ahí están, en el Campeonato Mundial de Fútbol, en virtud a la «política inclusiva» de la FIFA, la cual ha decidido básicamente convertir el torneo en una exposición futbolística planetaria. Y en buena hora, dirán algunos, porque su inclusión ha permitido sacar las vergüenzas al FC Rojalona, verdadero nombre de la antiguamente designada Selección Española. Dizque liderada por el aplaudidor de Rubiales, el abuelete mazado Luis de la Fuente, esta escuadra aplica una atrevida estrategia para ganar, y ganar, y volver a ganar: jugar lo más parecido posible a la Far$a.

Hay que admitir que es un plan fantástico sobre el papel, pero falta algo… ¿qué es? Ah, sí, las venditas que durante la competición liguera jugadores culerdos se colcan religiosamente en las muñecas, sin que a nadie le parezca extraño ni quiera investigar los motivos exactos de tal ruptura de la uniformidad. El caso es que en este entorno desvendado y lejano del Spotify, Pedri no el Laudrup, Gavi no es Migueli, Fermín no es Bakero ni Lamine Maradona, como demuestra el petardazo de ayer contra la selección en el puesto 5.000 del ránking EUFA.. Casi, casi parecen jugadores de nivel medio que se las arreglan para brillar en cierto campeonato y bajo ciertas circunstancias.


Praia, capital del imperio macarónico. Como Torremolinos pero en África.

¿Quiere eso decir que el Campeonísimo de Europa sea ahora menos favorito para esta competición tan importante y trascendente? Ni mucho menos, toda la afición confía en este grupo tan simpático, tan patriota y tan poco contaminado por intrigas deferativas y politiqueos de cuarta. Estamos casi tan ilusionados como cuando el líder espiritual de la nación era Andrés Iniesta.

Y al fin y al cabo, los caboverdianos son buenos: al parecer pusieron un anuncio en Linkedin buscando laterale,s y debieron encontrar a algunos vástagos perdidos de Marcelo y Roberto Carlos, lo cual les ha valido  esta hazaña de hallarse invictos hasta el momento en su historial mundialista. Si lo piensa uno, empezar sumando siempre es un logro: ¡punto es punto!

Sí, hay que celebrar este debut de la Coja, el equipo de todos (menos el de los madridistas, los conservadores y otros grupos indeseables), esperando ilusionados el choque contra otra potencia del orbe balompédico: Arabia, ya sin Lawrence ni Faisal, pero sí con terroristas suicidas, que tampoco es poca cosa. Qué bonito es el Mundia(na)l.

La Edad de Hierro – Especial 22 Aniversario

Presentación.

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Regalo para donantes: vectores de la ilustración clásica «LQDM».

Bloque 1, las elecciones del Real Madrid.

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Bloque 2, Trump y las guerras, antisemitismo creciente.

Bloque 3, Política española. Zapatero, «La Collares». Las desventuras de David Sánchez.

Bloque 4. La profunda deshonestidad de Elon Musk. La falsa ilusión de la abundancia creada por la IA.

Bloque 5, Literatura. Críticas de Animal Farm, Pinocho, El retrato de Dorian Gray, Northamber Abbey.

Bloque 6, cine. La trayectoria de Nolan, la polémica con «La odisea». Spielberg y el fenómeno OVNI. Críticas de Wicked 2, Project Hail Mary, Backrooms, Obsesión. ¡Una hora largando!

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Material adicional: Canal de T. Folse, ingeniero nuclear.