Por Exuperancio
Son las 11 de la mañana del viernes 20 de Marzo en el complejo deportivo del City en Manchester. El jeque Mansour aparece en las instalaciones conduciendo su Mercedes SLR edicion Champions League, baja del coche aparcado de cualquier manera y sube hasta su despacho después de preguntar donde está.
— ¡Que venga Margaret! —grita.
— No hay ninguna Margaret, señor.
— Calla, británica infiel, ¿cómo te llamas?
— Me llamo Susy..
— Me importa un huevo, a partir de ahora te llamas Margaret si quieres seguir trabajando aquí. Si es que alguien quiere seguir trabajando en este húmedo y oscuro país.
— ¿Puedo preguntarle qué desea, señor?
— No, no puedes. Trae aquí al señor Soriano y a Pepi y quizá olvide que te he visto.
— In sha allah, señor.
Mientras se sirve una copa y mira las nubes por la ventana, pasan escasos minutos antes de que la dupla aparezca en el despacho.
— Bienvenido, jeque Mansour —dice Ferrán apareciendo por la puerta.
— Calla, Fernando, ponte por aquí y sintoniza el UHF, que quiero ver el sorteo.
— Eh, sí señor, inmediatamente, señor.
— Cómo se nota que eres un lameculos pobre. Los pobres nunca dejan de serlo. ¿Dónde está Pepi?
— Entrenando a los chavales, señor, pero ya viene.
— No me gusta esperar. Ponme al día, ¿quién puede tocarnos?
Aparece Pepi por la puerta, Ferrán se seca el sudor.
— Dime, Pepi, tú que dominas la ciencia del fúrgol. ¿Quién preferimos?
— Jeque Mansour, han pasado algunas cosas esta semana.
— Joder, Pepi, ya estás con los eufemismos. ¿Qué putas novedades me tienes que contar?
— Nos eliminaron, señor.
— Repite eso.
— Nos eliminaron, señor.
— ¿Qué cojones dices, cuándo? Los octavos empiezan ahora y siempre quedamos los primeros de grupo. No me gustan las bromas.
— Señor, hay un formato nuevo y nos han mandado a casa.
— ¿Me estás diciendo que la Champions ya no es la Champions o que estamos jugando algo por encima? Ferrán, gilipollas, que hace un mes me pediste 200 millones de pounds, ¿te los has fumado?
— Nos han eliminado. Ha sido el Madrid, señor, el origen del mal.
— Me la suda si ha sido el Madrid. Todos los putos años me decís lo mismo, que si el Madrid y tal. Joder, todos los catalanes estáis jodidamente obsesionados, cagondios Cristiano, que os fiché para cargaros el puto Madrid, que encima lo patrocinan mis primos, no para que en la cena del eid me pasen su sucio pene por la cara.
— Lo sentimos, señor, son atletas.
— ¿Y los que tú tienes? ¿Qué son, yonkis? Tienes una puta plantilla de 50 jugadores con un Balón de Oro. Todos los putos mercados nos gastamos más de 150 millones de libras. Tienes a los mejores camellos deportivos del mundo y hemos sobornado a toda la Premier y parte de la UEFA. Eres un puto inútil.
— Señor, ganamos una Champions.
— Joder, ¿y qué? ¿Crees que me conformo con una paja cada 15 años?
— No, señor, es insuficiente.
— Venía a ver el puto sorteo tan feliz y me habéis jodido, me habéis jodido bien, hijos de mil putos cerdos infieles.
— Vamos a trabajar muy duro en la plantilla del año que viene para revertir la situación.
— Tienes más de 20 putos clubes filiales en el mundo y sogues fichando fuera, a putos mediocres que no han despuntado y que pagamos como si fueran la repolla. El ultimo, el que vino del equipo de tu hermano, el Saviño ese. Un mojón de brasuca negro que el último gol lo marco antes del covid.
— Sí, señor, tiene razón.
— Bueno, Pepi, déjame a solas con Ferrán, que debo discutir unas cosas.
Pepi vuelve a supervisar a los canteranos.
— Dime una razón ahora mismo para que no os eche a vosotros dos y a toda la caterva española antiespañolista que me habéis colocado en mi puto club de ocio. Que yo compre esto para divertirme, no para perder ante el equipo de Felipe II.
— Señor, mire dónde empezamos, seguiremos creciendo. Seremos el Madrid del siglo XXI.
— El Madrid del siglo XXI, suena bien, Ferrán, lástima que necesito cargarme a alguien, aunque sea al Malillo ese.
— A ese ya lo echamos.
— Entonces al waterpolista, que no sé qué cojones pinta aquí.
— Imposible, señor, tiene una relación muy personal con Pepi.
— ¿Personal? ¿Personal en qué sentido?
Ferrán susrra unas palabras al oído del jeque.
— ¡Qué analidad!






