El verano madridista va a ser movidito, como siempre, y dos de las cuestiones más candentes serán las del entrenador y la del delantero centro. Lo de Mou es cada día más sólido: se parece a un romance entre jóvenes a los que los padres aún no han dado permismo para salir, y que andan todo el día haciéndose insinuaciones, lanzándose miraditas y tal. También usan un amigo común (en este caso Mendes) para que haga de intermediario y lleve los recados amorosos de acá para allá. Luego veremos si la cosa se acaba frustrando porque el chico quiere que ella se lo dé todo o por el qué dirán, pero por ahora la cosa va bien encaminada. El otro tema es el de Higuaín, y es tan viejo como el fútbol: el jugador ha explotado esta temporada y quiere más pasta.
Uno de los obstáculos principales es que su representante es su padre. Uno puede entender por qué un progenitor se mete a eso; debe pensar: «pa que se lo lleve otro crudo, mejor que la cosa quede en casa». Lo malo es que los familiares representantes suelen sufrir delirios de grandeza, y por lo general son más rompecojones y avariciosos que los intermediarios de toda la vida (un caso peculiar era el de Bodo Illgner, al que representaba su mujer). Yo siempre me he preguntado si será tan difícil partir de un contrato tipo e ir ajustando cantidades entre el club y el jugador, pero en fin. El tema es que no recuerdo un solo caso de papá o hermano representante en que el susodicho no enturbiara todo, y parece que no estamos ante una excepción.
Todo indica que Higuaín Sr. se ha subido a la parra, y exige que su ninio cobre lo mismo o más que Benzemá. Las recientes declaraciones del jugador son significativas: «Quiero seguir, pero todo hay que hablarlo. El otro día no hablé en pasado, hablé de que estoy orgulloso de poder vestir esta camiseta. Se entendió mal, en ningún momento hablé en pasado. Mi ilusión es seguir, pero las vueltas del fútbol nunca se sabe. Esto es raro y difícil, da muchas vueltas y esperamos que salga para lo mejor y quedemos las partes contentos». Hombre, raro no es; lo raro sería que pidieras el oro y el moro y el club te lo diera sin más. En el pasado he expresado mi opinión sobre las renovaciones contractuales: deben hacerse como máximo a tres años vista, y con subidas graduales del sueldo. Además, hay que implantar cuanto antes los salarios por objetivos. Ya está bien de que el club tenga que cumplir siempre religiosamente y los jugadores ganen igual hagan una temporada gloriosa o de mierda (bueno, si es gloriosa ganan aún más gracias a las primas).
Creo francamente que buscar a otro delantero es una apuesta arriesgada e innecesaria. Se ha hablado mucho del Kun, y ya vimos lo que hizo ayer en un partido a vida o muerte: veinte minutos cojonudos y otros cien casi desaparecido, y además muy timorato para tirar a puerta. Dicho esto, el asunto se reduce a una cuestión de números: si Higuaín acepta una oferta razonable, rondando los 4 millones netos (más del doble de lo que gana actualmente) hay que renovarlo sin ninguna duda, pero nada de aumentarle los años; hasta 2013 está bien. Si tensa demasiado la cuerda y pide 5 millones seré partidario de venderlo, siempre, claro, que venga con un comprador dispuesto a pagar lo mínimo aceptable, entre 40 y 50 millones de euros. Aún no se ha visto ninguna oferta tangible, y es bien posible que no exista. Higuaín, por cierto, debería tener en cuenta que el Madrid puede equivocarse dejándolo ir, pero que eso vale también para él; hace mucho frío ahí fuera.
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Antonio
Sinceramente, no puedo pensar en una persona más entrañable que Antonio Ozores. Sería humano como todo el mundo y tendría sus defectos, pero al acordarme de él sólo vienen a mi cabeza palabras como talento, humor y bonhomía. Y obviamente no soy el único: cuando ves a personas que están de vuelta de todo como Juanito Navarro o Andrés Pajares llorando como niños al acordarse de él, resulta evidente que estamos ante alguien realmente especial. Los que lleven tiempo siguiendo este blog quizá hayan adivinado que soy profundo admirador del humor inventado por él y su hermano Mariano: algo chusco quizá, pero también blanco, por momentos realmente brillante y muy español (lo siento por aquellos a los que esta última palabra les provoca urticaria).
No voy a caer en el tópico de decir que ya no hay buenos humoristas (ahí están los excelentes tipos de Muchachada Nui o de Yllana), pero dudo que vuelva a surgir alguien tan singular como Antonio. Yo, que soy un actorcillo aficionado, si algún día llego a ser un 10% de lo que fue este maravilloso artista, pensaré que he logrado algo importante. Algún día se tenía que ir, nadie es eterno, pero me alegro de que lo hiciera entre chistes y trabajando hasta el ultimísimo día.
En cualquier caso, aunque sea un lugar común, creo que alguien así no muere durante muchas generaciones. Quiero pensar que todos los que crecieron con él, todos los españoles a los que les gusta reir, llevarán siempre un poco de Antonio Ozores dentro. Procuraré ver sus películas de vez en cuando, en las que aparecía con tantos otros intérpretes talentosos, de una época en las que los actores no se consideraban «intelectuales» ni «líderes de opinión», y se limitaban a intentar ser excelentes en lo suyo. También le daré otro vistazo a la magnífica biografía de su hermano Mariano, «Respetable Público», que es en realidad la de los dos, y que recomiendo a todo el mundo. Antonio, te queremos. Hasta el próximo pase y gracias por todo, de corazón.