Quo vadis?

El verano madridista va a ser movidito, como siempre, y dos de las cuestiones más candentes serán las del entrenador y la del delantero centro. Lo de Mou es cada día más sólido: se parece a un romance entre jóvenes a los que los padres aún no han dado permismo para salir, y que andan todo el día haciéndose insinuaciones, lanzándose miraditas y tal. También usan un amigo común (en este caso Mendes) para que haga de intermediario y lleve los recados amorosos de acá para allá. Luego veremos si la cosa se acaba frustrando porque el chico quiere que ella se lo dé todo o por el qué dirán, pero por ahora la cosa va bien encaminada. El otro tema es el de Higuaín, y es tan viejo como el fútbol: el jugador ha explotado esta temporada y quiere más pasta.

Uno de los obstáculos principales es que su representante es su padre. Uno puede entender por qué un progenitor se mete a eso; debe pensar: «pa que se lo lleve otro crudo, mejor que la cosa quede en casa». Lo malo es que los familiares representantes suelen sufrir delirios de grandeza, y por lo general son más rompecojones y avariciosos que los intermediarios de toda la vida (un caso peculiar era el de Bodo Illgner, al que representaba su mujer). Yo siempre me he preguntado si será tan difícil partir de un contrato tipo e ir ajustando cantidades entre el club y el jugador, pero en fin. El tema es que no recuerdo un solo caso de papá o hermano representante en que el susodicho no enturbiara todo, y parece que no estamos ante una excepción.

Todo indica que Higuaín Sr. se ha subido a la parra, y exige que su ninio cobre lo mismo o más que Benzemá. Las recientes declaraciones del jugador son significativas: «Quiero seguir, pero todo hay que hablarlo. El otro día no hablé en pasado, hablé de que estoy orgulloso de poder vestir esta camiseta. Se entendió mal, en ningún momento hablé en pasado. Mi ilusión es seguir, pero las vueltas del fútbol nunca se sabe. Esto es raro y difícil, da muchas vueltas y esperamos que salga para lo mejor y quedemos las partes contentos». Hombre, raro no es; lo raro sería que pidieras el oro y el moro y el club te lo diera sin más. En el pasado he expresado mi opinión sobre las renovaciones contractuales: deben hacerse como máximo a tres años vista, y con subidas graduales del sueldo. Además, hay que implantar cuanto antes los salarios por objetivos. Ya está bien de que el club tenga que cumplir siempre religiosamente y los jugadores ganen igual hagan una temporada gloriosa o de mierda (bueno, si es gloriosa ganan aún más gracias a las primas).

Creo francamente que buscar a otro delantero es una apuesta arriesgada e innecesaria. Se ha hablado mucho del Kun, y ya vimos lo que hizo ayer en un partido a vida o muerte: veinte minutos cojonudos y otros cien casi desaparecido, y además muy timorato para tirar a puerta. Dicho esto, el asunto se reduce a una cuestión de números: si Higuaín acepta una oferta razonable, rondando los 4 millones netos (más del doble de lo que gana actualmente) hay que renovarlo sin ninguna duda, pero nada de aumentarle los años; hasta 2013 está bien. Si tensa demasiado la cuerda y pide 5 millones seré partidario de venderlo, siempre, claro, que venga con un comprador dispuesto a pagar lo mínimo aceptable, entre 40 y 50 millones de euros. Aún no se ha visto ninguna oferta tangible, y es bien posible que no exista. Higuaín, por cierto, debería tener en cuenta que el Madrid puede equivocarse dejándolo ir, pero que eso vale también para él; hace mucho frío ahí fuera.

[polldaddy poll=»3194683″]

Antonio

Sinceramente, no puedo pensar en una persona más entrañable que Antonio Ozores. Sería humano como todo el mundo y tendría sus defectos, pero al acordarme de él sólo vienen a mi cabeza palabras como talento, humor y bonhomía. Y obviamente no soy el único: cuando ves a personas que están de vuelta de todo como Juanito Navarro o Andrés Pajares llorando como niños al acordarse de él, resulta evidente que estamos ante alguien realmente especial. Los que lleven tiempo siguiendo este blog quizá hayan adivinado que soy profundo admirador del humor inventado por él y su hermano Mariano: algo chusco quizá, pero también blanco, por momentos realmente brillante y muy español (lo siento por aquellos a los que esta última palabra les provoca urticaria).

No voy a caer en el tópico de decir que ya no hay buenos humoristas (ahí están los excelentes tipos de Muchachada Nui o de Yllana), pero dudo que vuelva a surgir alguien tan singular como Antonio. Yo, que soy un actorcillo aficionado, si algún día llego a ser un 10% de lo que fue este maravilloso artista, pensaré que he logrado algo importante. Algún día se tenía que ir, nadie es eterno, pero me alegro de que lo hiciera entre chistes y trabajando hasta el ultimísimo día.

En cualquier caso, aunque sea un lugar común, creo que alguien así no muere durante muchas generaciones. Quiero pensar que todos los que crecieron con él, todos los españoles a los que les gusta reir, llevarán siempre un poco de Antonio Ozores dentro. Procuraré ver sus películas de vez en cuando, en las que aparecía con tantos otros intérpretes talentosos, de una época en las que los actores no se consideraban «intelectuales» ni «líderes de opinión», y se limitaban a intentar ser excelentes en lo suyo. También le daré otro vistazo a la magnífica biografía de su hermano Mariano, «Respetable Público», que es en realidad la de los dos, y que recomiendo a todo el mundo. Antonio, te queremos. Hasta el próximo pase y gracias por todo, de corazón.

Manías de seleccionadores

Obama ha llamado a ZP para regañarle por absoluta incompetencia económica, me deskojono. Será que el negro recibió a su vez una llamadita de nuestra nueva dominatrix, Merkel, para que le cantara las cuarenta a Mr. Bean. Por su parte, el juez más corrupto y ridículo que ha tenido este país, ese que suelta etarras según convenga al momento político y cuya ambición íntima es llevar a juicio de una vez el asunto de Caín, intenta librarse de la tan demorada justicia yéndose nada menos que a trabajar al Tribunal de la Haya. Vamos, que todo va de puta madre; pero hablemos de la pelotita, hablemos.

El Mundial, lo he dicho varias veces y alguno me ha reconvenido, me parece un trofeo de la galleta hipertrofiado y bulímico. Al menos la Olimpiada, la otra gran horterada deportiva internacional, tiene un gran nivel deportivo, ¿pero el Mundial (huy, perdón, «Copa Mundial de la FIFA»)? Las selecciones no son una cosa seria; los jugadores se ven una vez al mes y a menudo juegan de forma totalmente distinta a como entrenan todos los putos días en sus clubes; los partidos de nivel son escasísimos y para jugar una competición seria hay que esperar dos larguísimos años, en medio de los cuales la lista de convocados puede hacer cambiado por completo. El propio Mundial en sí son siete partidos, de los cuales sólo a partir de cuartos de final se ve algo parecido a fútbol homologable. Generalmente gana el que más se lo cree y más tradición tiene en el torneo. O sea que es una competición psicológico-folclórica, primordialmente. Y hay muy pocos sitios donde importe de verdad ganarla, básicamente en el tercer mundo: Argentina y Brasil. Allí el fútbol puede llenar los enormes huecos del estómago y la cabeza, haciendo la existencia más llevadera: la selección gana, ya soy feliz; este año votaré a Kirchner para que siga la dicha.

En cuanto a los demás países, a Alemania le importa ganar por una cuestión de eficiencia: su selección es una máquina que fabrica un producto llamado trofeos. En Italia importa porque es una tradición, como el Martini Rosso y las tetas en la tele. En Francia, por lo mismo que todo en Francia: por chauvinismo. En Inglaterra, para que no se nos olvide que es un invento suyo y por joder a los alemanes. Y en España, por lo de siempre: nuestros absurdos complejitos. Pero bueno, que esta entrada («post», que dicen las hordas) es para hablar de los seleccionadores y de sus convocatorias. Por supuesto no las voy a analizar, porque no sé de fútbol y reitero que las selecciones me la soplan, pero sí que voy a hacer un repaso por los jugadores descartados, cuya situación humana me parece interesante. Vamos allá:

Brasil: Me alegra sobremanera que Dunga haya dejado fuera al gilipollas de Ronaldinho. Seguro que el muy golfo pensaba que bastaría con la microresurrección de mierda que ha tenido este año para entrar en la lista por ser vos quien sois. Pues no: a verlo en la tele y a tocar los bongos en los pafetos de Milán, por golfo, aprovechado y acabado. Espero que lamente amargamente su decadente estilo de vida. También me alegra que se haya quedado fuera Pato, que será muy bueno pero con esa cara de idiota no puede ser campeón de nada. Menos comprensible resulta lo de Marcelo, un chaval que ha crecido muchísimo este año y se lo habría ganado; deben andar sobrados de laterales en Brasil. Pero vamos, que se joda por hortera; igual a Dunga tampoco le gustan los tatuajes ridículos. Me da mucha penilla Adriano, una de mis debilidades futbolísticas, pero tiene una vida demasiado caótica. A ver si se centra de una vez y saca el superjugador que lleva dentro. Por el contrario, me alegro muchísimo por Baptista, un magnífico futbolista maltratado aquí, y cuyo trabajo ha obtenido justa recompensa. Por cierto, al final resulta que de las camisinhas va a ser el crack de la pentacampeona.

Francia: Raymond Domenech es un enfermo mental, mezcla de catalán (nacionalista) y francés, con el aderezo de estar obsesionado por la astrología. Una joya, vaya (¡flipad con la pinta que tenía de jugador!). La Federación francesa debería explicar por qué se permite mantener en el puesto a un señor que ha confesado convocar a jugadores en función de su carta astral, y que tan sólo cuenta en su palmarés con una Liga de segunda división con el Lyon. Su único mérito, meter a Francia en una final gracias a la incompetencia de España y las últimas gotas de genio de Zidane. El tío se ha permitido convocar a un presunto futbolista como Gouvou y a un ex-todo como Henry, y dejar fuera a talentos como Nasri o Benzemá, jugador este último al que parece odiar bastante; y desde que fichó por el Madrid seguro que un poco más. Una verdadera pena para los chavales, pero al menos no los relacionarán con la más que probable debacle que protagonizará Francia en esta fase final.

Inglaterra: Capello se encontró con el problema del pichabrava de Terry, pero simplemente le quitó el brazaletito (una chorrada simbólica) y a otra cosa. Después de todo, el del Chelsea sólo taladró a la putita de un compañero, no es como si fuera su mujer ni nada. Seguro que incluso en privado Capello le felicitó por ser tan echao palante. La mayor dificultad del entrenador habrá sido escoger tres porteros, pero imagino que los elegidos cumplirán sobradamente, y sin pedir el Balón de Oro. En cuanto a Beckham, una pena lo de su lesión, pero así nos libramos de ver su insufrible estilismo por la tele.

Italia: Marcello Lippi es un señor muy serio al que uno le confiaría cualquier cosa, así que seguro que su lista está bien. La ausencia más llamativa es la de Antonio «Talentino» Cassano, quizá porque a Lippi no le gustan los subnormales, por muy buenos y simpáticos que sean. La verdad es que no me cuesta ver al chaval armándola en la concentración. También ha dejado fuera a Toni por tronco, a Totti por idiota y a Del Piero por viejo. Sorprendentemente, creo que Cannavaro sigue yendo con la selección. ¿Cuántas internacionalidades lleva este tío, 5.000?

Argentina: Maradroga es otro enfermo mental, para colmo maniático, farlopero y corrupto. Su lista es un cachondeo, como no podía ser de otro modo, incluyendo al gringo Heinze, al acabadísimo Palermo y al paleolítico Verón. Pretorianos, que se dice; raro que no dejara fuera a Messi para meter a Crespo y aportar más veteranía. Lady Gaga se queda fuera también, lo cual habrá supuesto un varapalo para su gran mentor, Valdaño. Que se joda.

Alemania: Oh, ¿a quién le importa? Llegarán a semifinales vaya quien vaya. Ya se sabe que los alemanes son humanos por los pelos, y Joachim Low -alias Chayanne- siempre pone cara de saber lo que hace.

Holanda: Van todos los descartados del Madrid menos Val Nistelrooy. Nuff said.

¿Y España? Una lista para contemporizar, como no podía ser de otra forma viniendo del huevón de Pantuflo. Cinco porteros nada menos, para quedar bien con todo el mundo. La lista la completan los sospechosos habituales, que caerán en octavos o en cuartos gracias a los ilimitados conocimientos de un señor que se dedicaba a hacer bulto en la Ciudad Deportiva del Madrid hasta no hace tanto. Llama la atención, eso sí, la ausencia de Puti tras el «taconazo de Dios» y la de Baúl tras los denodados esfuerzos de Ginés Corleone («¿alguien se imagina una derrota de España sin Baúl?»).

En fin, que han quedado muy bonitas las listas y tal, hay alguna que incluso parece razonable. Los que se han quedado fuera que no sufran, deberían ver el Mundial como una especie de vacaciones pagadas relacionadas con su actividad laboral. Tienen toda la vida para reivindicarse en los campos semana tras semana, no cada cuatro años. En cuanto a los aficionados, pasaramos un mes muy entretenido hasta que vuelva el fútbol serio, el de clubes.

La nueva Liga

Se avecinan cambios importantes en lo que antes se llamaba Primera División, ahora Liga Bebeuveá  y mañana vete a saber. De momento yo lo llamaré Primera, a no ser que el banco me quiera ofrecer un patrocinio gordo; yo escucho ofertas encantado. José Félix Díaz, que no es el mejor periodista deportivo de España, al menos se ha molestado en seguir este tema muy de cerca en las últimas semanas, y da cuenta de ello en las páginas de El Confidencial, quedando muy por encima de la patética cobertura, brevísima y muy esquemática, que le da por ejemplo Marca, totalmente inapropiada para este trascendente tema.

Como sabéis se está fraguando un nuevo modelo para la Liga, cuya diferencia principal respecto al vigente será que los derechos televisivos se negociarán de manera conjunta. Con ello se espera aumentar la cantidad total a percibir por todos, cosa que se explica porque las televisiones no podrán permitirse ofrecer una fortuna por los dos grandes y una miseria al resto de equipos; será todo o nada. La Liga italiana, por ejemplo, va a adoptar este modelo a partir de la temporada que viene y percibirá 900 kilotones por todos los equipos, mientras que el valor televisivo actual de la Liga de las estrellas estrelladas es de 750 millones. Así pues, cuando el cambio llegue aquí es muy probable que los dos grandes no pierdan dinero, sino que simplemente el resto perciba más. La cantidad a recibir por cada equipo se dividirá en un porcentaje fijo, otro por audiencia y otro por la posición liguera en la campaña anterior. Como veis, los grandes pueden obtener cuantiosos ingresos. El objetivo principal, aparte de sacar el máximo rendimiento económico a los partidos, es igualar la competición, tremendamente desnivelada en la actualidad.

Otro cambio fundamental será que el control de los horarios quedará exclusivamente en manos de los clubes, no de las televisiones, algo que hemos reclamado aquí taaaantas veces. Obviamente esto posibilita los partidos a primera hora de la tarde, una de las recientes ambiciones de Florentino, que beneficiría al club pero también a los espectadores. Porque el control de horarios tiene que recuperar el fútbol para el espectador en el campo, si es que queremos parecernos en algo a la Premier, y no sólo exprimir la teta televisiva lo más posible.

Hay que decir que esta nueva Liga seguirá integrada en la LFP, sin que la Federación pinche ni corte, y estará formada por los clubes de Primera y Segunda División. Los equipos que desciendan cobrarán el año siguiente un 50% de lo que percibían en Primera, más de lo que correspondería normalmente a la categoría, por un principio de solidaridad. En Copa también se negociarían los ingresos de forma conjunta, y habrá que ver qué dice sobre esto la Federación, organizadora actual de competición. En todo caso, he repetido hasta la saciedad que hasta que no se adopte el modelo del básket, con una fase final disputada en la misma ciudad por ocho finalistas, la Copa seguirá siendo una competición muerta.

Lo más desconcertante de todos estos cambios es que suponen un paso decisivo hacia una organización más eficiente y racional, algo ciertamente extraño en nuestro país, ya sea en el fútbol o en cualquier otro ámbito. Por supuesto, los clubes deben reformarse radicamente y mejorar su gestión, pero estos cambios eran necesarios. Si alguna vez hacen lo de la Copa, introducen la tecnología para arbitrar y se prohíben los estadios con pista de atletismo en Primera División conseguiremos una competición realmente atractiva. Igual hasta vemos el día en que el Barcelona cumpla sus sanciones deportivas. Al hilo de este tema, quiero destacar unas consideraciones de José Ángel Sánchez, Director General Ejecutivo del Real Madrid (Traducción: el señor de los dineros y el «márkitin») en una entrevista concedida a nuestra web el año pasado:

«La liga inglesa tiene un modelo de comercialización muy agresiva y una gestión de derechos que probablemente es posible allí y no lo es en otros sitios, o no es deseable. Unos horarios muy bien estudiados para ofrecer el máximo valor en el despliegue del contenido, una normativa interna severa, rígida y atrae el capital de un mundo de grandes fortunas personales y de multinacionales. Es el caso del Zenit, contra quien nos enfrentamos hace poco, con un rendimiento espectacular al amparo de una de las mayores empresas de Europa, o la reciente llegada de capital al Manchester City, que nosotros hemos vivido este verano en primera persona con el caso de Robinho, alumbran un panorama en el que la liga española tiene que reflexionar y ser capaz de conservar el atractivo de la competición en un entorno económico de desventaja, porque se está produciendo una entrada tremenda de capital en los clubes ingleses. Va a ser difícil competir y esta es una reflexión que no debe hacer sólo el Real Madrid, sino que debería ser una reflexión colectiva del fútbol español e incluso general del fútbol europeo y de las propias instituciones. Deberíamos ser capaces de desarrollar un valor mayor por la competición en España, saber dónde vamos y discutir algunas cosas que probablemente estén en la estructura de la explotación. Si hay que hablar de horarios en un partido, habrá que hacerlo.»

Pues si lo dice él, con lo puesto que está en esos temas, por algo será.  La guinda del pastel sería que los derechos televisivos no fueran ni para Prisa ni para Mediapro, las dos corporaciones más repugantes de España, sino para cualquier conglomerado extranjero. A ver si llegan ofertas interesantes. El nuevo modelo no entraría en vigor antes de la temporada 2011/2012, pero toda su planificación deberá aprobarse en las próximas semanas. Estaremos muy antentos.

Temas pendientes


«¿Quién ha apagao la luz?»

Amigos, lo he conseguido: Disfrazado de hombre de la limpieza me he colado en el despacho de Florentino en el Bernabéu, y aunque a los pocos segundos he sido reducido por el equipo de seguridad y arrojado a unos cubos de basura de la calle Padre Damián, conseguí llevarme arrugada en el puño una cuartilla donde Floren había anotado los temas más acuciantes para el Real Madrid en el momento actual. Os detallo su contenido:

– «Míster»:  Al lado de esta palabra, Floren ha anotado una interrogación. ¿Qué significa, que no sabe si seguir con Pellegrini, que no lo ha decidido aún, que quiere hacer el cambio pero no sabe si darle al nuevo lo que pide? Los rumores que apuntan a un desembarco mourinhesco se multiplican en los últimos días, y el más sonado es la existencia de un precontrato ya firmado con el club madrileño. Según Don Balón, este documento se encontraria en el bufete de abogados Cuatrecasas, de Madrid, entidad que lleva los asuntos legales del portugués. Miguel Queipo, por su parte, asegura que el contrato está en la planta 12 de una prestigiosa firma de la capital, pero la sede de Cuatrecasas en Madrid no tiene 12 pisos. La información de Don Balón revela varias supuestas condiciones del de Setúbal para venir, comenzando por un total control de la parcela deportiva. También habría exigido trato directo con el presidente y dos fichajes para empezar: Maicon y Tévez. Si bien puedo creerme los dos primeros puntos, no me cuadra en absoluto que un precontrato incluya la exigencia de dos fichajes concretos, como si la incorporación de jugadores dependiera únicamente del club comprador.

Sea como sea, creo que Florentino está considerando seriamente este fichaje, pero al mismo tiempo lo teme, no por los hipotéticos ataques de la prensa, sino por suponer el desmontaje del modelo que ha utilizado desde que alcanzara la presidencia del Madrid: es decir una estructura llena de cargos intermedios que reciben todo el desgaste, toman muchas de las decisiones difíciles -para bien o para mal- y le hacen la pelota constantemnte, junto con un entrenador que se limita a ser un hombre «de club» y a encajar las estrellas que le fichan como buenamente puede. Traer a Mou significaría quedarse sin parapeto en caso de un posible fracaso, además de humillar a su hombre de confianza, Valdano, del que tendría que prescindir o debería recolocar en un puesto sin responsabilidad deportiva real. Además, el fichaje de Mou supondría pagar sus 8 millones de cláusula más el finiquito de Pellegrini. Un pico. Quizá por eso el rumoreado precontrato especifique una remuneración por objetivos, con un salario base relativamente bajo pero con cuantiosas primas por títulos. En cuanto a los fichajes citados, Maicon es muy seductor, pero Tévez me parece un mal bicho, no es mejor que Higuaín, y además es feísimo el cabrón. El típico argentino marrullero que aquí no haría más enmierdar la atmósfera.

Sea como fuera, creo que ambas partes están deseando acercarse, pero el acuerdo será complicado, más por la parte del club que por la del entrenador. Si la negociación fracasa creo que el presidente optará por seguir con el chileno, y descartará opciones como las de Ancelotti o Benítez.

– «Baúl»:  Bueno, puede que Florentino escribiera «Raúl», pero la «R» tenía el rabo torcido hacia dentro, así que mi hipótesis parece válida. Lo que había anotado al lado de este nombre eran dibujos con cuchillos, horcas y pistolas, no sé muy bien cómo interpretarlos. En todo caso parece muy claro que el presidente quiere librarse del capitán que en el pasado se dirigió de forma muy impertinente hacia él , y al que seguramente considere un símbolo de los últimos fracasos europeos del Madrid. La lesión del Querido Líder ha trastocado los planes, pero teniendo sólo un poco de cojones esto no supone impedimento alguno: Garrul puede despedirse perfectamente en el Trofeo Bernabéu en loor de piperos, desactivando los reproches de «falta de respeto hacia el capitán». Como digo, tan sólo hacen falta unos cojoncillos pequeñitos para librarnos del mal ambiente creado por este personaje, de las faccioncitas en el vestuario, del aborto de los talentos sin padrinos y, sobre todo, de su aura ya indeleble de perdedor. El finiquito, eso sí, sería gravosísimo: 6,8 millones de euros más todas las primas posibles, unos 12. Si además hay que abonar impuestos por una indemnización de este tipo nos iríamos a unos inasumibles 18 millones, en un nuevo episodio del chantaje que este personaje lleva años haciendo al club. Las únicas esperanzas serían que algún equipo aceptara correr con estos cargos en concepto de fichaje o que el propio Garrul renunciara al dinero, algo tan probable como ver a un presentador se la Sexta no inculcar «odio al fascismo» cada diez minutos. Problemón que dará mucho que hablar, pero mi pálpito es que el presidente va a tratar de forzar la situación entre bastidores.

«Higuaín»: Esta palabra tenía anotado el signo del euro al lado. Seguramente esto signifique que se esté sopensando una oferta muy cuantiosa por el argentino, nunca menor de 40 millones. El jugador querría cobrar unos cinco millones de euros, y Pérez no quiere acercarse a esa cifra. Mi impresión es que si la oferta es alta -y los indicios indican que así es-, no se hará esfuerzo para retenerle. Aquí la clave para opinar es saber lo que pide realmente el jugador: yo no le pagaría cinco millones, pero sí cuatro, una cifra más que estimable para un futbolista joven y que aún habrá de firmar muchos contratos. Dejarle ir sería terriblemente lamentable desde un punto de vista deportivo, pero es cierto que la contención salarial es imperativa, y si a esto le unimos la poca sintonía de Flóper con los fichajes «calderonianos», la venta puede hacerse oficial en cuestión de días. Eso sí, si no dan un pastuzo el chico se quedará aquí: Le restan tres años de contrato y tiene una cláusula de 150 millones de euros.

«Fichajes»:  Esta vez Florentino no dibujó un símbolo de euro junto a esta palabra, sino muchos símbolos de euro. Aunque el verano pasado repitiera varias veces lo de «hacer en un año lo que en tres», todos le conocemos: le gusta más fichar que a un tonto una tiza, y más si tiene ventas frescas en el bolsillo. Es prematuro hablar de esto, pero no me extrañaría que el gasto de fichajes en la nueva campaña fuera muy abultado, próximo a los 80 millones. Y si hay cambio de entrenador seguramente se fiche a un montón de gente, práctica bastante habitual en estos casos. Es un tema a considerar muy cuidadosamente.

Bien, esto es todo lo que ponía en el papel de Florentino. Por supuesto, hay muchas más cuestiones pendientes aparte de estas cuatro, pero seguramente estén aparcadas hasta la semana que viene. El presidente odia perder, y dentro de su receta para evitar la derrota seguramente entre el gastar mucho dinero. Esto explicaría el afán por vender a determinados futbolistas, sin darse cuenta de que quizá el equipo no necesita tanto fichar jugadores como mostrar una dirección, desarrollar una idea que se mantenga durante varias temporadas. Si un día de estos se da cuenta, o la idea se implanta ella sola en forma de «Special One», el Madrid puede convertirse en un equpo casi imparable.

A mamarla


Dudek saluda a su caudillo.

Por Geodotto Doppo

Vuestro amigo Geodotto se ha acercado al Bernabéu para ver la despedida del Real Madrid de su estadio hasta la siguiente temporada. El partido lo he visto desde una posición no muy ventajosa para poder apreciar los detalles del juego, así que con toda seguridad cualquiera que lo haya visto por la televisión tendrá una mejor idea de lo que ha pasado en el terreno de juego. Lo único que os puedo relatar son mis impresiones del partido.

Nada mas llegar, me he fijado en que el ambiente era normal, como el de cualquier partido de liga, aunque nos estuviéramos jugando el título. No sé por qué, no me he sorprendido. Me he fijado en la gran diversidad social entre la gente que entraba al estadio, desde «chonis» de periferia con sus acompañantes ataviados con chándal y zapatillas deportivas, hasta señoritas y señoras pijas con pendientes de perlas y maquillaje acompañadas por hombres trajeados y engominados. Supongo que es una de las grandezas del Madrid, aglutina seguidores de todos los pelajes. Sin embargo, cuando el balón empieza a correr, todos son uno en el silencio sepulcral, solamente roto por el cric-cric de las pipas y los cantos cada día más apagados de los ultra sur. Para ser totalmente honesto, he de decir que ha habido momentos en los que el público ha animado, aunque no han sido cuando el equipo más lo necesitaba.

Ha empezado el partido con poco ritmo, aunque siempre había una sensación de que se iba a ganar fácil. La mano que ha provocado el penalti y la expulsión no la he visto claramente, no sé si el árbitro ha sido muy riguroso. Luego ha llegado el gol de la ETA, Yeste (creo) se ha internado y una serie de despropósitos de los defensores ha facilitado su penetración y su posterior gol. Cabreo monumental. Para entonces, el «Priméh equipo de Andazulía» perdía por 0-2 en su estadio, cosa que añadió más cabreo al público. Es aquí cuando empezaron algunos silbidos y el silencio se adueñó de la grada.

Tras el descanso y la ingesta de bocatas, el juego en la reanudación no invitaba al optimismo. Kaká hizo un entrenamiento gris en su puesta a punto para el mundial, y Granero tampoco estuvo brillante aunque lo intentó , por lo menos tiró alguna vez a puerta. Hablando de tirar a puerta, es increíble lo que puede llegar a frustrar ver que un jugador pretende entrar hasta la cocina haciendo paredes desde el borde del área. Hasta me he contagiado del ambiente pipero, pidiendo a los jugadores que tiren cuando tienen oportunidad.

El Madrid atacaba, pero todo por el centro, fácil de defender para el brazo futbolístico batasuno con 10 hombres. No ha sido hasta el gol de Igualín cuando ha llegado la calma a la grada y el público se ha dignado a aplaudir un poquito. Luego era cuestión de tiempo que cayeran los demás goles. Mención especial tanto de Benzemá, con un giro y disparo bastante difícil de ejecutar (al menos eso parecía en el campo). El gol de Ramos tampoco ha estado mal, ha tenido bastante mérito, entrando desde su campo hasta el punto de penalti, aunque seguro que el quillo agradecerá la importante caraja que tenían los defensores vascongados. Para entonces, el Sevilla perdía 2-3 y la atención del Bernabéu se centraba en los transistores. El quinto gol apenas si ha tenido trascendencia, la gente ya se encaminaba hacia la salida para intentar ver lo que le quedaba al partido de Sevilla y/o evitar el atasco de vuelta.

Se acabó el partido y Gucci se quedó algo más de tiempo despidiéndose del público. Hizo un partido malo, como la mayoría de su carrera. Algunos «gutistas» se empezaron a romper las manos a aplaudir, y cosa curiosa, tenían pinta de heterosexuales. Eran pocos en mi zona, y la mayoría de los espectadores nos encaminamos a la salida. No se me cayó ninguna lágrima. A la salida, alguien dijo que había acabado lo del Sevilla, y en el pipero aprecié que hay pocas esperanzas de que se pueda ganar la liga. Se preguntaba por los resultados de Málaga y Valladolid, y algunos albergaban esperanzas, pero son, a mi modo de ver, vanas. El «priméh equipo de Andazulía» nos falló y, como dijo el Socio, ya se ha acabado todo.

– Real Mandril: 5 (Yitano (pen.), Igualín, Cateto Ramos, Benzemá y Marcelino)
– Atlético de Bilbao: 1 (Yeste)

[polldaddy poll=»3173677″]

Hoy se termina todo


Guti, Guti, Guti…

Hay cosas en la vida que no deben prolongarse demasiado: los discursos, las películas buenas (no digamos ya las malas, como Zodiac) y, por supuesto, las agonías. Es loable la obstinación del Madrid por agarrarse al título de Liga, pero yo creo que ya estamos todos exhaustos: el equipo ciertamente no pita, y queremos que termine el suspense para disfrutar del milagro de un título caído del cielo o para empezar desde ya a planificar la próxima temporada. Hay aficionados con el «corazón partío» que no saben si desear la pérdida del campeonato para perder de vista a su denostado entrenador, inusual dilema. Yo tengo clara mi postura: Quiero la Liga. Me da igual merecerla o no, la historia está llena de campeones injustos. La copa para casita, y que luego se pongan otros a analizar cómo fue posible. Y a los que quieren una catarsis, que recuerden lo que siempre dice nuestro amigo CQ en estos casos: las derrotas nunca son buenas, son simplemente eso, derrotas, y mucho más en este Madrid tan poco dado a corregir el rumbo en función de los errores cometidos.

La resolución de la Liga no puede estar más emocionante, pues como sabéis jugamos al mismo tiempo que nuestros archienemigos, quienes visitan el Sánchez Pizjuán, campo conocido popularmente como «La Palangana». He leído a algunos que el Sevilla no tiene nada que hacer, que los van a golear… Las narices. Se están jugando nada menos que entrar en la Champions, y además el club ha prometido darle un bocadillo al entrenador si gana, por lo que se dejarán absolutamente todo en el campo. Quizá no sean un gran expreso europeo, pero sí pueden ser extremadamente competitivos, y mucho más jugando en casa y con toda la motivación del mundo; al equipo vitamínico pueden caerle hostias hasta en el carnet de identidad, por experiencia de los sevillistas no va a ser. Vale, es bastante posible que el Cerdilla pierda, pero como decía el puto capitán Kirk, al menos hay una posibilidad. El que tiene que estar jodido es el cabronazo de Jesús Alvarado, dividido entre su odio irracional al Madrid y su deseo de que el «gran equipo de Andazulía» entre en la Champions. Pues que sufra, que sufra, a ver si le sale una úlcera esta noche.

¿Y nosotros? Pues jugamos contra la ETA, una cosa de trámite. ¿Eh, cómo, que soy un fachoso, que mira que llamarles eso? Que no firmen manifiestos redactados por Batasuna y yo no les llamaré etarras, mira qué sencillo. Jugarán los sospechosos habituales de las últimas semanas, es decir la Doble Gay a tutti pleni. Adelanta Macarra en su portada que será el último partido de Puti en nuestro estadio, y apostilla: «Bernabéu, despídele como se merece». Y claro, a uno se le ocurren tantas posibilidades… ¿Con los clásicos abucheos? ¿Saltando al campo con una estaca y corriéndolo  Castellana arriba? ¿Tirándole «Gutidólares» como aquellos Juandólares que se imprimieron en su momento? (Cuatro millones y medio se va a llevar el tipo a cambio de no jugar.) ¿Quizá cantándole el «Guti Guti Guti maricóoooon»? Bueno, seguro que el sabio público del Bernabéu tomará la mejor decisión; caerán unas cuantas lagrimitas, seguro. En lo que a mí respecta, gracias por nada. Jamás me sentí identificado contigo ni me transmitiste emoción; me dice más una temporada de Santiago Solari que las 15 que se ha tirado él matándonos de asco y asexualidad. Dicen que se va al Galatasaray con Rijkaard, donde sin duda disfrutará de los baños turcos. A ver lo que tardan en sentarlo.

En fin, todos estaremos pendientes de los dos partidos. Todos menos yo, que me voy a La Riviera a ver a Barón Rojo; pero no el despojo ese que lleva tres lustros arrastrándose por pequeños escenarios de España, sino a la formación original y legendaria: Sherpa, Carlos, Armando y Hermes, tras su reunificación del año pasado. Aunque ya los vi en Zaragoa, seguramente sea el último concierto que den en Madrid en toda la historia, así que ya pueden darle por culo a los Pellegrini Boys y la Doble Gay. De todos modos seguramente salga a tiempo de ver la segunda parte, así que de algo me enteraré. Y bueno, ¿si somos campeones? Pues maravilloso, habremos alcanzado la gloria contra todas las adversidades una vez más. ¿Que Pellegrini seguirá sólo por ese título? Pues eso ya es cosa de Floren, él sabrá. Yo ya tengo una postura definida: lo que pase con Baúl. Si el chileno quiere fulminar al Captain, por mí puede seguir y llevar el equipo como quiera. Casi había olvidado que soy más antibaulista que madridista. ¿Y si no somos campeones? Disgusto, grandes actos de contricción y meses con muchas turbulencias, que esperemos sean creativas a la larga.

Florentino, en cualquier caso, no tiene derecho a quejarse: se encomendó a Valdano y obtuvo lo que cabía esperar. El argentino siempre te da lo mismo: mierda. Mierda blandorra y tikitakera, pero no se puede negar que el tío sea coherente y fiel a sí mismo. Es el presidente el que tiene que definirse de una vez: si está disgustado con el entrenador, que escoja él mismo uno y cierre la boca los tres años de mandato que le quedan. Si no tiene coraje para ello, que deje al que está y empecemos con la sana costumbre de cumplir los contratos. Será la única forma de recuperar nuestra gloria a largo plazo.

Esta noche, como digo, se conocerá al campeón. Al que no quiera llevarse un berrinche le recomiendo hacer una apuesta combinada en la que el Evil Team gana el partido y además es campeón, de modo que el apostante se llevará una alegría segura: o la pasta o la gloria del trigésimo segundo campeonato. Con la diferencia de que esta última alcanzaría a millones de aficionados del planeta, hambrientos de triunfos. Veremos si lo logramos. ¡¡Hala Madrid!!