Rappol
Yo creo que el Real Madrid no defrauda. Desde luego no tanto como la familia Zapatero-Espinosa, cuyo único mérito puede que radique en que Jose Luis es ubicuo sin interrupción; no le cuesta mucho trabajo aparecer aquí y allá, sacar a los perros a hacer pipí, ponerse bravo detrás de sus gafas de sol con el reporterito de turno…Desde luego, mejor que no investiguen lo de Bolivia, por favor, vaya a ser que salgan polvos blancos de los que no sirven para refrescar los pies.
También creo que va a ser una temporada bonita. La fragilidad motivacional y física de este equipo —dejando de lado el factor esencial, que sigue siendo meterla, mucho y bien—, pasa por la transfiguración de El Mou en Ángela Channing y por recorrer muy a fondo el zoco de las vendas: algo tiene que haber en alguna parte. Quizá estén en un cofre polvoriento en lo más profundo de las catacumbas de La Mastaba, donde los escarabajos peloteros parece que han vuelto a empezar sus rituales de entretenimiento desbocado con el césped. Porque resulta harto extraño que, estando rodeados de momias que vegetan con movimientos espásticos dando paseítos día, tarde y noche por la planta noble del Bernabéu, no aparezcan vendas por el campo. ¿Dónde están las vendas, Florentinofis? ¿Es que no hay presupuesto para estas cosas, Amo?
En el plano furfolístico el equipo no defrauda, mantengo. Se empiezan a percibir automatismos: el equipo aprieta un ratito durante todas las primeras partes, sigue sin meterla muy de seguido (y sin dificultades aparentes), concede muchos minutos de ascopena cuando Varón Gulio desaparece del campo (el chico está en un estado de forma esplendoroso), la mayoría de los jugadores hacen alguna tontería notable por partido (algunos hacen más) y Carlitos Speer siempre se las ingenia para meter un golito agónico por la vía de dedicarse a estar durante el poco tiempo que está en el campo donde se supone que un 9 tiene que estar. Creo que queda claro ya que es bastante mejor que el cuñado de Carvajal, siempre en el recuerdo de Manolito Neuer.
Y tengo que insistir: va a ser una temporada preciosa. Tenemos de nuevo trolls culerdos, al Frente Vinagre, a la Banda de los Dificilitos; además de un montón de ruido mediático diario, unos cuantos jugadores y técnicos maravillosos que corren por el campo y el banquillo con la camisa de fuerza a medio atar y soplando trompetas de feria, embudos y cosas de esas que hacen ruiditos al soplar (como los cacharritos de medir el grado de alcohol en sangre, por ejemplo)… Tenemos, esta es la verdad, todos los ingredientes soñados para campeonar y romper el Maleficio del Nadaplete que se ha venido consolidando durante estas dos últimas temporadas.
Así que sí: yo estoy confiante. Es difícil de entender, tengo que concederlo. Sin embargo, es una cuestión que para mí resulta evidente. Tengo el ojo muy entrenado para esto, en realidad; más bien tengo los dos ojos bien entrenados para detectar estas convulsiones espacio temporales, estas fluctuaciones casi imperceptibles, estas tendencias que aspaventean, se revierten, alambican y, en definitiva, constituyen los blancos arabescos del fúngol que, de nuevo, llevarán a este equipo a volver a campeonar. Es el momento de invertir en bilis, no dejen pasar la oportunidad y me lo agradecerán.
Fideo Peligro
Mourinho sigue en 2012, donde podías comerte a los equipos únicamente a base de transiciones.
El fútbol ha evolucionado mucho, y ahora hasta un equipo como el Elche sabe jugar si le dejas.
El Madrid es INCAPAZ de defenderse con la pelota. Nadie sabe moverla con criterio cuando el balón quema, salvo Silva (que se quedó en el banquillo) o Arda, que otra vez salió en el minuto 65.
Un centro del campo Valverde-Tchouaméni solo puede ser interesante en un combate de UFC. Si se trata de jugar al fútbol, es muy limitado.
Diomande estuvo muy bien, hay jugador ahí.
Y lo de Vini ya no tiene nombre.
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– Eljjj: 2
– Real Madrid: 3 (Gulas, Negrotraidor y Espí)
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