https://youtu.be/8q0Uo4sLU_c?si=FozOFmz9XvuNEX0U
Por Rappol
Ys se van notando los efectos de la «alonsina» en el equipo, qué duda cabe. Los de blanco mostraron un orden y una entrega a niveles nunca vistos ni entre los repartidores de Glovo más comprometidos con la causa. Ya se sabe: la excelencia, la cumbre estética, la precisión nanográmica, el yoyó bonito, los tiralíneas doradas, la madre que los chingó para parir a sus hermanos…
Con todo, no quiero que nadie piense que no soy optimista. Al contrario: esto está ganado, a falta de un poco más de pienso, corro y quizá cago una poquita de sangre, nada más. El Madrid huele a nave industrial textil de exótico país del sureste asiático donde se curten pieles; es por eso que los albos muchachos no se dejaron volver apalear por los colchoneros. ¡Bravo, muchachos! ¡Atletizando al Atleti! ¡Desparrame de «alonsina»!
Me comentan que la cantante rusa comunista esa está componiendo una hermosa canción: «Alonsina y el mar». Bueno, es una versión de la tonada popular, algo así como el bloque bajísimo de hoy, de reminiscencias ancelottianas. Qué harturas de verle el culo a los compañeros que debe llevar Pijamita, entre las duchas, los vestuarios y los noventa y pico minutos reglamentarios. Qué ojetes deben gastar, ¿eh, Erik?
En fin. Confiante (y confinante) es poco. Nuestros aguerridos muchachos van a practicar el medievo con los acelerados culitos culerdos. Y así será que, en tiempo récord, El Fingeniero levantará su primer trofeo con el Real Madrid. Y sólo podrá decirse que fue MUY merecido. Anda, Lourdes: toca.
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– Muertos de hambre: 1
– Real Madrid: 2 (Varlpierde y Loldrygo)



