
El sextete «fake» del Gayern.
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Este miércoles disputamos la Supercopa de Europa contra el Eintracht de Frankfurt, en un partido que, si la UEFA tuviera reflejos, se celebraría en Hampden Park en lugar de jugarla en el culo del mundo, pero claro, estoy pidiendo reflejos a un brontosaurio artrítico. Nunca me han gustado las «Supercopas» porque son títulos demasiado baratos, disputados a uno o dos partidos, pero son lo que hay, y dan la ocasión de empezar la temporada añadiendo metal a las estanterías. Este curso en particular tenemos la oportunidad de ganar el Sextete, fabulosa sucesión de títulos nacionales y europeos que no ha logrado ningún club de la historia.
Y sí, ya estoy oyendo las voces diciendo que Farsa y Bayern tienen «sextetes», pero realmente no es el caso: lo que hicieron fue ganar seis títulos, pero a lo largo de dos temporadas. Esto puede ser contraintuitivo porque, al fin y al cabo, para ganar la Supercopa Europea y el Mundianito necesitas antes ser campeón de Europa, y es comprensible que a eso se le llame coloquialmente «sextete», pero eso no quita el hecho de que son competiciones disputadas en dos temporadas diferentes, y por tanto con distintas plantillas. Ahí tenemos el ejemplo de la ATP, que aunque el tenis es un deporte individual no reconoce un Grand Slam a menos que se ganen los cuatro grandes en el mismo año (como podría haber hecho Nadal el presente curso si no hubiera tenido un pie hecho migas), y lo mismo ocurre con el golf. Con mucho más motivo no podemos considerar «sextete» a una secuencia donde los últimos títulos se ganan con una enorme diferencia temporal respecto a los primeros y un montón de jugadores distintos.
En suma, un «sextete real» se compone de Supercopa de Europa, Supercopa Nacional, Mundialito, Liga, Copa y Champions, todo en la misma temporada. Ahora bien, ¿qué posibilidades tiene el Madrid de ganarlo? Más bien pocas, la verdad. De hecho, tenemos muy pocos dobletes Champions-Liga en la historia, y ningún triplete. El Real ha sido siempre un equipo de esfuerzos sublimes pero concentrados, y desde los 50 su obsesión es la Copa de Europa, en la cual ha ejercido un dominio mítico. Ahora bien, con 14 «cacerolas» ganadas, sinceramente hay que plantearse el más difícil todavía, que sería como mínimo el triplete. ¿Puede el Madrid concentrarse lo suficiente para ganar este año la Copa, su gran talón de Aquiles? Habrá que verlo, pero con pollablanda Angeloti se antoja francamente complicado. No se trata tanto de plantilla, que siempre la hemos tenido, sino de lograr que unos tipos sobrecargados de minutos (o que sólo quieren esforzarse en los partidos «grandes») se dejen los huevos para ganar una competición con poco brillo y cuyas últimas fases se solapan espantosamente con las eliminatorias Champions.
Vamos, que está jodida la vaina. De hecho, temo que el partido contra el Salchicha sea mucho más difícil de lo que parece por la muy previsible relajación. Pero al menos ganémoslo, y luego a ver si juntamos a un conjunto de jornaleros de la gloria (aunque sean negros) y logramos unir al doblete del año pasado la Copa de Emasculado VI.
