Dice Jeta Jeta Benítez que un asteroide gigante va a alcanzar la Tierra en el 2027 y haremos pum. Jeta Jeta tiene una edad más que respetable, 75 años, y claro, necesita casito. El problema de nuestro amigo, que no dudo (o sí) que sea un aceptable prosista, es que la «cencia» de la ufología se acabó en el momento en que todos empezamos a cargar una cámara de alta definición en el bolsillo y nos dimos cuenta de que las visitas desde Ummo, Raticulín y «Ganímides» no eran tan frecuentes como cabía pensar. Le habría quedado dedicarse a los ensayos históricos, pero claro, Jeta Jeta tiene el problema de que no sabría distinguir las fuentes buenas de las chuecas aunque le fuera la vida en ello, y además ya se había acostumbrado a cagar un Caballo de Troya cada cinco años, así que con eso sigue; con eso y con el meteorito. Quizá Paco Rabanne debería hacerle una llamadita y ahorrarle el ridículo. Desde Fans del Madrid llamamos a la calma porque, como siempre ocurre, las soluciones a las problemas no son tan sencillas como borrar todo con una gran explosión.
Vivimos días de variante oritrón, que es el nuevo hombre del saco con el cual los políticos reafirman su poder sobre los pobres mortales. Se han vuelto absolutamente adictos al poder (pese a saber que es temporal), porque resulta que Occidente poquito a poquito ha olvidado lo que es ser ciudadano con todas las consecuencias; en el peor de los casos, las moradores de esa parte del mundo se han convertido en borregos, y en el mejor votantes, únicamente votantes, delegando en el sacralizado acto de depositar la papeleta toda su responsabilidad cívica. Esto del oritrón me recuerda al Tritón de los Mares de Osamu Tezuka, pero lamentablemente es algo mucho menos simpático. Quizá lo más sorprendente de estos dos años sean las declaraciones de políticos asegurando sin el menor pudor que la cuestión de las inoculaciones no tiene nada que ver con una imposible contención del virus, sino con garantizar la conformidad, la obediencia del antaño ciudadano y hoy súbdito. En medio del fracaso y el caos, el control férreo como placebo (otro).
Jugamos hoy contra el Violencia… qué pereza. Casi no provoca ni reírse de ellos, porque llevan una década larga en crisis y parecen más cerca de irse a Segunda que de disputarnos algún día un título. En medio de esta decadencia, sin dinero, sin fichajes, con un estadio fantasma, al choto sólo le queda una cosa: su odio al Madrid, que se remonta a la noche de los tiempos, cuando les quitamos a Mendieta, o a Mijatovic, o a Kempes… qué más da; no se acuerdan ni ellos. El Madrid anchelotiano es muy cagón, pero creo que por lo menos podrían darnos la satisfacción de golear a estos tolilis. Vuelve Vini Shunior, crack diferencial del equipo por más que le joda a los «entendidos», así que quién sabe, quizá veamos algo parecido a deporte de élite esta noche en el Pipas. La hora, las nueve de la noche en pleno invierno, sin duda invita al llenazo, y denota un innegable compromiso con la salud por parte de los distintos estamentos. Estamos en buenas manos.




