Nos follaron por el culito

Algunos comentarios a vuelapluma: si ya la mayoría de futbolistas profesionales parecen presos comunes, los baloncestistas no les van a la zaga. A varios de los que jugaron ayer, si me los cruzara por la calle me cambiaría de acera. ¿Cómo se llegó a esta situación deleznable, se originó quizá con el imbécil de Beckham? ¿Y cuándo empezarán los clubes a imponer normas de imagen a jugadores que cobran millones de euros anuales, y entre cuyos deberes debería estar el tener una presentación digna ante el público?

En cualquier caso, es curioso que habiendo fichado a tantos macarras, el equipo fuera más bien blando ayer, incapaz de acercarse a los culeros en cuanto estos lograron un colchón de 10 puntos; precisamente quien mantuvo al equipo en el partido fue el formalito Causseur, con sus series de triples a lo Carroll. Huertel es mejor base que Laprovittola, supongo, aunque el argentin nos percutió ayer todo lo que quiso. Quizá los blancos no pudieron con la presión de un Palau que registra siempre unas entradas patéticas, pero que se llena para ver al Madrid (recordemos que el Barcas juega en ese recinto rompiendo las normas Euroliga porque en el Sant Jordi el vacío es aún más escandaloso). Y desde luego los hálbitros no ayudan mucho, con esas normas casi tan demenciales como las del balompié. ¿Técnica por llevarse las manos a la cabeza? ¿Qué pretenden, que los jugadores sean muñecos de cera?

En fin, se venía haciendo muy buena campaña, pero perder dando tan poca batalla al principal competidor para la primera plaza no es muy halagüeño, para colmo con 31 puntos de la rata. Si hemos renunciado a fichar tipos con pinta de gente normal, lo menos que podría esperarse es ser una especie de Pistons europeos, con el colmillo retorcido y trazando líneas impenetrables, pero se ve que los otros son aún más malotes. Y desde luego, fallando diez tiros libres no puedes aspirar a nada. Hemos recuperado a Rainbow Randolph después de un año, pero a este equipo parece faltarle bastante para ser aspirante firme a la Euroliga. Eso sí, si la competición fuera por ver quiénes son los más horteras, peor encarados y con la piel más mancillada, podríamos incluso ganar la NBA.

jajaja culeros

Sí, bueno, ¿no? El estrepitoso fracaso del Barcas -primera eliminación en fase de grupos en 21 años- sorprende porque, a juzgar por la historia reciente en todos los ámbitos, el mal suele triunfar, siempre que disponga de los suficientes recursos y la suficiente falta de escrúpulos. De hecho el colapso culero (que no «culé», traduzcamos bien del catalán) viene propiciado por dos circunstancias tan inhabituales como el covid y la ruina de la Generalidad; de no haberse producido ambas, las tropelías seguirían a toda máquina en Can Barsa, alimentadas por un voraz consumo de crédito.

Hay pocas dudas de que la mayor canallada de estos últimos años fue el fichaje de Neymar, escandaloso desfalco en el que multitud de millones «se perdieron» con el único objetivo de arrebatarle el jugador al Madrid (¡¡qué favor nos hicieron!!); se consideraba que el fin justificaba los medios, y que al fin y al cabo nadie los pillaría. Pero aquello fue sólo una gota en un oceano de desvergüenza y gestión demencial, donde brillaba con luz propia el «asunto Messi»: abducida y aterrorizada por el delirante culto a este jugador, la junta blaugrana no consideró nunca otra alternativa que ceder a todas y cada una de sus demandas económicas, lo cual resultó en un monstruoso contrato de 100 millones anuales; como fichar un Neymar todas las temporadas.

La lista sigue: Dempelé, Coutinho, Griezmann… jugadores que a su vez costaron más de 100 millones y con salarios gigantescos, pagados siempre con pólvora del rey: mientras siguieran llegando préstamos (y continuara la «épica del penalti y la expulsión» en las competiciones nacionales) nadie sabría que los cimientos eran de cartón… pero un día la caja se vació. El culerismo optó entonces por el retorno de Laporta, una apuesta nostálgica en la cual no supieron ver que, durante su primera etapa, el abogado barcelonés había sido un caradura con mucha suerte, y que ahora, ya muy pasado de años y kilos, tan sólo se le verían las costuras, el pensamiento desiderativo (muy sintomática la dimisión instantánea de su vicepresidente económico) y su deficiente capacidad de gestión. La bomba apenas ha tardado menos de un año en estallar, con una explosión sucia y de largo alcance.

Bartomeu, Messi, Laporta, los demás jugadores… se pueden buscar muchos culpables, pero lo cierto es que la gangrena viene de un concepto de club donde, irónicamente, no han existido otros valores distintos a la propaganda, la soberbia, el gasto desmedido y un odio ciego hacia el Madrid, todo ello aderezado por una sociedad, la catalana, que vive desde hace al menos dos décadas en una alucinación colectiva. Ahora la situación es desesperada, y quizá tan sólo puedan salvarla mediante la venta a un gran capital extranjero, que lógicamente tendría muy poco interés en sus delirios separatistas. Pero mientras llega esa no garantizada salvación, disfrutemos viendo cómo se cuecen en su jugo, presenciando una de esas raras ocasiones en que el mal es castigado.

Defendiendo el Imperio

Hace una infinidad de años tenía un llavero metálico de doble cara. En una de ellas, sobre el escudo madrilista se leía en un letrero arqueado con fondo rojigualda: «En España, el mejor», y dándole la vuelta, sobre fondo azul con estrellas se leía: «En Europa, el primero». Y eso más o menos resume lo que es el club: Está muy bien imponer una tiranía del terror en España siempre que podemos, pero realmente nos sabe a poco si no salimos por Europa a arrasar poblados, matar mujeres y violar ganado (bueno, me he liado un poco en los dos últimos conceptos, pero se me entiende).

El Inter es un equipo un poco tristón, que empezó en el vagón de cabeza de la Copa de Europa primigenia y se fue quedando más y más atrás, tanto en Italia como internacionalmente (¡pese a su nombre!). Intentaron la hegemonía con Moratti comprando a Ronaldo Nazario, pero eso no les salió bien, y sólo han ganado la solitaria Champions mauriñista en el último medio siglo; por lo general carecen de suficiente músculo financiero, y se han hartado de mamar polla juventina y rossonera (esta debe doler especialmente). Cierto es que el año pasado ganaron la Serie A tras larguísima sequía, pero nadie lo considera un candidato serio para la Champions, sobre todo tras perder a Peluconte y Bluffkaku. Esta situación podría cambiar si se produjera la rumoreada compra por parte del del fondo Pif, pero esos morapios ya son propietarios del Newcastle, y la incompatibilidad consiguiente hace la operación muy poco probable.

El Real llega en el mejor momento de la temporada, pero tiene que acabar de creérselo, y no flaquear. Al fin y al cabo, el Madrid anchelotiano siempre ha tenido grandes rachas que se acababan rompiendo y dificultando los objetivos; la buena campaña liguera es una gran noticia, pero sin Flandes no hay nada. A día de hoy la gran expectación en nuestros partidos es ver qué nuevas diabluras hará Vini Junior, y aunque no siempre le salgan, creo que Europa va tomando nota de que hay un nuevo gallo en el corral. En principio se repetirá el once de la Real (con Jovic por Benzema), así que hay perspectivas razonables de sacarnos el miembro, aunque sólo sea para el rival vea lo reluciente que es el capullo.

Cuánta gloria

Por Rappol

En una noche con todo de cara y en otros tiempos, el Real Madrid era un equipo que solía tender hacia la relajación. Pero este Madrid, pese a estar entrenado de nuevo por el italiano de cómico gesto cejil —gesto que solo se puede hacer cuando uno está absolutamente de vuelta de todo en este mundo maravilloso del fútbol—, supo leer el partido durante los 90 y pocos minutos y se llevó una clara victoria en casa de los etarras educados (será por los festivales de cine y la playa de la concha de su madre). Pareció fácil porque se hizo fácil, pero el partido deja muchos detalles interesantes sobre lo que puede ser el nuevo Madrid. Porque sí. Porque estamos en las fases finales de lo que será el nuevo Madrid.

De entrada, la búsqueda de recuperaciones milagrosas de jugadores acabados se ha terminado ya. Ya no entran Iscos, ni Marcelos, ni nada de eso en los planes del técnico (que son los planes del club). La primera parte fue plácida (a las paradas de Courtois me remito), hasta que se lesionó Benzema y al equipo le entró un poco la oscuridad. Como cuando uno está de copas y de repente se le mueve todo, avisando de que es necesario un ajuste del ritmo. La Real percibió el tambaleo y el cortocircuito de su rival en tres cuartos, y trató de porculear un poco, encontrándose con un Militao imperial y un Alaba muy serio. Porque a Courtois llegó verdaderamente poco durante todo el partido.

Entrado Jovic, la segunda parte se antojaba un misterio. Y sin embargo, el equipo jugó un segundo periodo fantástico, fiándolo todo al orden general y al talento incontestable de Vinicius Junior. Qué hijo de puta, Vini. Es como «El idiota» de Dostoievski. Le importa un pito que se rían de su mejorable estilo chutando y de su fútbol. Él sonríe educadamente, se encara con el personal cuando corresponde, y sigue perforando la red y disfrutando del fútbol. Porque lo que es irse, se va mejor que Lola Flores por la banda… ¿Quién coño ha parado en Liga a este tío? ¿Quién? Vini es de los que se pasan la noche contándole chistes a las prostitutas. Y si luego hay que follar, pues se folla, aunque dure poco y no sea el mejor polvo de tu vida. Porque para ese, ya habrá tiempo.

Y entrado Jovic, bendito sea el dios del fútbol. Porque el chaval necesitaba un partido así. Gol y asistencia. Menos movilidad que Benzema, por supuesto, pero mucha inteligencia en su círculo reducido de espacio de acción. Sí que puede ser que haya abrazado la luz dorada del whisky, abandonando la bebida blanca, que aunque lo sea como la camiseta del Madrid, está desaconsejada para hacer magia. No ha hecho nada Jovic, todavía, pero los isquios de Benzema pueden ser su primera y última oportunidad para hacerse un hueco confiable en la rotación. Esperemos que le salga la garra balcánica y ponga en aprietos a La Ceja. Porque con él, Asensio, Camavinga y Valverde, tenemos los quince necesarios para tratar de hacer algo grande esta temporada.

Courtois ya sabemos que está, aunque ayer le viéramos un partido al fin tranquilo; todo lo más espetando «qué te pasa, qué te pasa» a los donostiarras que se encorajinaban porque no sacaba rápido. Courtois no es que vaya para arriba, es que ya está en el trono, mientras que Oblak y los otros infalibles se van despeñando poquito a poco. Su noche fue nada más que abrazar pelotas en el suelo, como se abraza a una mujer tras el orgasmo. Seguro que se gustó, Pijamita, nocturno y morcillón.

Y ahí quedó una nueva victoria. Una victoria de equipo. No destacaré a las mecedoras porque ya se destacan ellas solas sobre el campo. Lo que son las transiciones bien hechas en estos tiempos tan complicados. Puto Florentino, ¿verdad?

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– ETA polimili: 0
– España: 2 (Stefan y Hobbit)

Lo que hacemos, lo hacemos por España

Cual batallón vasco-español, nos toca enfrentarnos muy seguido contra equipos etarras. Es una misión ingrata y jodida, pero si no lo hace el Real Madrid, ¿quién? Ciertamente no es buen día para visitar Ano-ETA: Ancholoto (que es un golfo) lleva tiempo coqueteando con el desastre, y un partido en estadio norteño, en plena noche invernal y contra un equipo que vive su mejor temporada de los últimos lustros, reúne todas las condiciones para darse una buena hostia. Pero no nos pongamos la venda antes de la herida: hay que reconocerle una cierta recursividad a este Madrid aún de entreguerras, que a un aceptable caudal ofensivo está sumando un puñado de superclases en efervescencia (Curtuá, Benzema, Vini), con el diferencial competitivo que eso supone.

¿Cómo juega esta Real? Buena pregunta, ¡ojalá lo supiera! No es un equipo muy goleador (aún no ha alcanzado la veintena de antaciones), pero junto con el Cerdilla es el menos goleado del campeonato (11 tantos en contra) , por lo que es razonable asumir que practica el fútbol-control que tan poco nos favorece; desde luego será un duelo táctico interesante con los de Alguacil. Destacar que tenemos disponible toda la plantilla, con las únicas excepciones de Ceballos y la cafetera de Cardiff, si bien esta ya entrena con el grupo con vistas a la próxima jornada de selecciones. Mariano lleva la careta del avispón verde, tras romperse la nariz haciendo el cabra en su última aparición.

Dato curioso: la plantilla de la Real tiene únicamente cinco extranjeros, mientras que la del Madrid, si descontamos a los jugadores del Castilla, cuenta únicamente con siete nacionales. ¿Cómo es posible que los blanquiazules sean tan desafectos con la patria, mientras que los madrilistas representan excelentemente a nuestra nación por todo el orbe? Esto se explica fácilmente con una sola frase: porque un club es mucho más que sus jugadres.

Dato importante: pese a lo puñetero de la hora, al salir al campo tendremos la ventaja de saber los resultados de nuestros principales rivales. Partido crucial, a ver si por alguna extraña casualidad se ve fútbol de calidad y entretenido.

¿Es el Madrid un representante significativo de España?

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Ancheloto é un vivitore

Sí, bueno, ¿no? Os voy a contar la historia de un chaval, llamémoslo Reus, a quien le gustaba pasearse por los locales más guarros de Chueca para «sentir nuevas emociones», utilizando un método muy particular: al entrar en cada uno de los antros, localizaba a algún marica bien musculado (a menudo de una raza minoritaria) y se le acercaba con cara picarona, diciéndole: «Holaaa, guapetóooon. ¿Qué te parece si vamos al baño a pasar un buen rato?» Cuando dicho mary corn aceptaba la propuesta, Reus se dirigía a la barra con la excusa de pedir una bebida, se escebullía entre los clientes y no se le volvía a ver el pelo.

Nuestro personaje repitió esta rutina una y otra vez, usando la emoción proporcionada por el riesgo para compensar su falta de éxito con las mujeres. Incluso iba introduciendo variantes más peligrosas, como menear el culito frente a los maromos que quería provocar, o escapar cada vez más tarde, dándose la vuelta para huir sólo cuando ya estaba en la puerta de los mingitorios. «¡Qué listo soy y qué bien me lo paso!», pensaba. «¿Qué podría salir mal?»

Hasta que… una noche, durante la maniobra evasiva habitual, notó que le ponían una mano en el hombro: el negrazo de 1,90 al que había provocado lo tenía firmemente agarrado, y le preguntaba: «¿Adónde vas, moreno?» «Huy, es que fíjate que me ha llamado mi madre y se me está enfriando la cena». «Pero no tengas tanta prisa, hombre, tómate algo…» Diciendo esto, el nigga le entregó un cubata en el que había introducido discretamente cierta píldora que llevaba consigo. Tras dar sólo un par de sorbos, nuestro amigo Reus perdió el conocimiento… Cuando volvió en sí, estaba en el suelo de los poco higiénicos baños, sin pantalones ni calzoncillos, y sentía un dolor pulsante y desgarrador en el ano, de cual brotaba un hilo de sangre. Sí, amigos: le habían reventado el culo.

¿La moraleja? Puedes flirtear una y otra vez con el peligro, repetir los viejos métodos y pensar que nunca pasará nada porque eres el más listo de la clase; pero un día tienes un traspiés, un descuido, mala suerte, y te despiertas entre olor a orines, hecho un cromo y con el ojete como un steak tartar. Es un peligro muy real, y cada semana en la que te lanzas a tumba abierta te acercas más y más a tan sangriento desenlace.

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– Real Madrid: 1 (Benzemalo)
– ETA militar: 0