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Madridismo para el siglo XXI
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Hay rueda pero no hay piernas (pinchar para ampliar).

Sí, he vuelto. Porque Shangri La estaba bien, pero el honor estaba restituido, y mi cluc y mi patria me reclamaban. Para regresar, utilicé el mismo método que en el camino de ida, rebotar sobre mis cojones a través de toda el Asia, aprovechando que los tenía tensos y duros tras el espectáculo del Nou Kampf. Agradecerle al Mastuerzo la labor realizada durante mi excedencia: ha escrito con sustancia y moderado con firmeza; de hecho, creo que copiaré una cosa o dos de su estilo. Pronto os contaré qué ha sido de este madridista abnegado.

Tras la colosal batalla de Barcelona tenemos muchos frentes abiertos, como casi siempre. Hay tanto hijo de perra que uno no sabe hacia donde repartir las hostias. Por ejemplo, Macarra, en un nuevo servicio al madridismo, se hace eco de una información de Mundo Repulsivo según la cual Mourinho se fue a esperar a Teixeira al parking de la pocilga y decirle cuatro frescas. Los juntaletras catalás incluso adjuntan una foto de Mou en el aparcamiento, que digo yo: qué curioso que sólo el cámara de este periódico (un tal Pere Punti) estuviera ahí y lograra la exclusiva mundial. No había nadie más por allí, incluyendo a las televisiones, que de haber dispuesto de las imágenes obviamente las habrían difundido por todo el mundo en cuestión de minutos.

¿Pero realmente Mourinho sería tan bestia como para hacer tal barrabasada? Yo, sinceramente, miro la imagen y me parece, vamos a decir, extraña. Por un detalle tan simple como que, detrás del parabrisas del coche en primer término, las piernas de Mou… desaparecen. Y como soy muy malpensado, se me ocurre que recortar la figura de alguien y meterla en una foto es fácil, pero crear un efecto convincente para que esa figura parezca estar detrás de un cristal combado y con reflejos no es tan sencillo. Si además nos fijamos en que el pelo de Mou parece extrañamente recortado sobre el coche que tiene detrás, la cosa empieza a apestar a montaje. Y otra cuestión importante: ¿por qué no se quedo Pere a fotografiar la trifulca con el árbitro, que era el momento de verdadera relevancia informativa? ¡¡Qué fotógrafo tan rácano, que sólo saca una foto, y además estática y un tanto rara!! Por mi parte, voy a esmerarme en encontrar la imagen original de Mou, y os pido que hagáis lo mismo. Si damos con ella será… peculiar. Y sinceramente, si esto es una manipulación no cabe más camino que la denuncia judicial. Vale ya de comer mierda.

Por lo demás, ayer vimos la bonita estampa de los jugadores felicitando por su cumpleaños al míster, con un pastel entregado por Iker y Ramos. Por supuesto, fue un acto totalmente espontáneo y nada planficado por el club, que felizmente tenía una cámara lista tras los hombros de los jugadores para captar el momento. No importa: lo mismo que en el NO-DO se insertaron salmones en su momento, ahora metemos pasteles de cumpleaños y listo, todo sea para calmar al populacho, que necesita mensajes sencillos y directos. Así a lo mejor hasta se piensan lo de pitar al mejor entrenador de la era moderna del Madrid y siguen a lo suyo, empacharse de pipas y largarse en el minuto 40.

Con todo, la épica eliminatoria copera nos ha traído una bienvenida paz para el tramo final de la temporada. El próximo partido de Liga es contra un equipo que lleva 12 puntos en Liga, y luego nos tocan Getafe, Levante y Racing. Vamos, que hay más nivel en un Ramón de Carranza, y nada debería perturbarnos hasta la eliminatoria contra el Cheska. Todo hace presagiar una larga racha de victorias, y ya sabemos que cuando este equipo coge la directa es francamente difícil detenerlo. Como siempre he sido algo maximalista, le propongo al equipo un reto descomunal: completar el año sin perder ningún partido oficial. ¿Imposible? No lo sé, pero si hay un equipo que puede lograrlo seguramente sea este nuevo Madrid de Mourinho.
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Y volvieron a ser hombres

Me dicen mis amigos taurinos (esos resistentes, en tiempos en los que tratamos a los animales como los hijos que no tenemos) que la mayoría de corridas del año son una porquería. Sólo muy raramente salta la emoción -para quien sabe ver y entender el complejo ritual de la lidia-, que se materializa en una especie de descarga por el espinazo. Como futbolero, no me siento muy alejado de sus vivencias, pues si bien el “deporte rey” es totalmente masivo -principalmente por saturación mediática-, emoción en los últimos años suele tener poca. Especialmente en la aberrante liga española, no sólo carente de competencia real, sino almibarada con una letanía de valores para  memos y pusilánimes que han acabado de desvirtuarla. A ver, partidos distraídos hay, claro; está muy bien ver cómo tu equipo se pasa por la piedra a casi cada rival que se le pone por delante, o la ocasional remontada tras empezar encajando un gol. Sin embargo, para recordar choques realmente emocionantes hay que irse a la Liga 2007-Capello o la final de Copa del año pasado (aunque en una final la emoción viene de serie).

El partido de ayer fue uno de los que sí hacen vibrar, o crean afición, como decían antes. Y podría no haberlo sido, ciertamente: se estaba vendiendo la película de un Madrid yendo al matadero, a intentar derrotar a la Brasil del 70 combinada con el Milan de Sacchi, pero con jugadores más simpáticos, más listos y, sobre todo, con valores. Muchos de los madridistas que decían en sus tuíters y féisbuks creer en la remontada matizaban que era “una locura”. No entendían que el negocio del Madrid es la épica, y tampoco que las diferencias futbolísticas con la Farsa se habían enjugado hace tiempo, pero se había visto debido a factores distorsionadores en los últimos choques. Sin embargo yo, el Mastuerzo, ya lo advertía desde primera hora de la mañana: si el Madrid era el Madrid y los hombres hombres, podían pintarle la cara a la Farsa, como había pasado toda la vida de Dios.

Yendo al juego en sí: no soy Valdano ni Segurola, y no vendo burras por 300.000 euros al año; por eso no os diré que sé exactamente por qué nos comimos a la Farsa ayer, pero así fue. ¿Jugamos más juntos? ¿Pusimos más tíos sobre el farsante que llevaba la pelota? ¿Fue simplemente que nos sacudimos la tensión? Lo ignoro… la verdad es que empezar un partido teniendo “todo perdido” y además sabiendo que si te marcan un gol no pasa nada demasiado grave, puede influir mucho sobre una mentalidad. Se dio la circunstancia curiosa de que casi volvemos a marcarles en el primer minuto, pero sinceramente creo que fue mejor fallar, pues sospecho que, nuevamente, el Madrid no habría sabido gestionar esa ventaja tan inmediata. Además, esto nos dio ocasión para mostrar al mundo cómo se apabulla a la Farsa en su guarida, sin “suerte” ni circunstancias raras. El bellísimo misil de Özil al larguero fue el paradigma de nuestro agresivo dominio; esa “violencia futbolística” que pedía al Farsa cierto cretino unas horas antes. Aportó de nuevo un Kaká cuya mejoría no tiene mucho misterio: cuando está bien físicamente es un gran futbolista.

En esa primera parte falló la definición, especialmente por parte de un Higuaín que gozó de ocasiones muy claras. Son embargo, cebarse con él es injusto y necio: lo mismo que ayer falló, otras veces coló tantos casi imposibles; y además, para fallarlos hay que estar ahí. Que no defina como Van Nistelrooy de joven no significa que no sea un delantero de talla mundial, pieza fundamental del equipo. La Farsa estaba desbordada, pero también tenía sus llegadas; faltaba más, jugando en casa. Al final la balanza quiso inclinarse del lado culerdo, y Messi, llegando por la derecha, hacía llegar el balón a un Perrito desmarcado que adelantaba a su equipo muy cerca del descanso. La verdadera mala suerte, no obstante, llegó tres minutos después: falta a la izquierda del área madridista, tangana culerda marca de la casa -se exigía la expulsión de Lass, que había visto una primera tarjeta de risa- y, tras el saque, gol bello y afortunado del despreciable Alves. 2-0 al descanso y tremendo castigo para un Madrid que había dado lo mejor de sí.

Lo vivido hasta entonces había sido intenso, pero creo que lo realmente especial se vivió tras la reanudación. Al fin y al cabo, el Madrid podría haberse dejado ir ; con su enorme primera parte ya “había cumplido” y no le quedaba nada que demostrar. Pero no iba a ser el caso: tras unos diez primeros minutos titubeantes, empezó a verse que los locos blancos aún se lo creían. No sólo eso: aun con bajas cruciales, tenían fútbol para superar claramente en su casa al “mejor equipo de la historia”. Pero necesitaban el gol, las chispa que les devolvería definitivamente la vida. Yo sabía que si metíamos dos goles antes del minuto 70 todo sería posible, pero el tiempo parecía volar, impasible y cruel. Sin embargo, tras un saque lateral de falta conseguimos marcar gracias un espléndido testarazo de Ramos. ¡Ya teníamos puesta la directa! Pero no: Teixeira dijo que el tanto no valía, que no existía. ¿Por qué? “No sé, he visto algo, un agarrón, una pugna, uno que se ha caído; por si acaso, no vale”. El sempiterno arbitraje español: castrante como las suegras, cargándose partidos de la década por sospechas de falta.

Daba igual. Cuando un equipo tiene calidad, empuje y una misión, sigue jugando hasta marcar los goles que necesite. Özil, que ayer hizo un partido antológico, habilitó un estrecho pasillo por la derecha a CR7, que el mejor goleador del mundo aprovechó espléndidamente, corriendo hasta que todos quedaron detrás de él, incluido el portero, y empujando  -por fin- nuestro primer gol (Trató de impedirlo desde el suelo Puyol, un tipo de físico horrible, inquietante. Al verlo sin camiseta, impacta su vientre protuberante y deforme, incrustado en un tronco rígido, casi totalmente rojo. No creo que sea humano.) El Real explotó de alegría, y el Barsa sospechaba lo que se le venía encima: la sempiterna máquina blanca que tantas generaciones culerdas han sufrido. Hicieron falta sólo tres minutos más para que Benzema, nuestro delantero mágico, pusiera el empate con un gol finísimo, controlando un balón áreo y rematando después sin dejarla caer. ¡El segundo en el minuto 71!

Y de repente el tiempo ya no fue rápido, sino lento, muy lento: se convirtió en “tiempo fútbol”, que sólo los buenos aficionados conocen, y en el que cada minuto parece cinco, por la emoción y el disfrute. A un solo tanto de la hazaña y perdidos todos los complejos, ya sólo quedaba el intercambio de golpes, y que ganara el que quedara en pie. Apretamos hasta el último segundo, con un esfuerzo encomiable. Hasta Alonso estuvo mejor, para mí, de lo que he leído por aquí, incrustado en la defensa y mandando buenos pases. Y Casillas, ¡¡por fin!!, comprendió que pasarla con las manos a un compañero es infinitamente más productivo que lanzar melones al infinito. Nada tengo que reprochar a ninguno de los nuestros; si acaso, a Pepe su dichoso gesto de “protegerse”, que es la excusa perfecta para que medio-hombres disfrazados de futbolista se tiren al suelo con terribles gestos de dolor. Sin embargo, la jugada con Cesc (que sí, fue falta) propició uno de los momentos más gloriosos de la última década: la Farsa empezó a hacer los típicos gestitos de pararse, de bajar los brazos, como diciendo “venga, tenéis que echarla fuera”, pero el Madrid… ¡¡siguió jugando!! Qué espléndida actitud: “parad vosotros si quieréis, nosotros estamos hasta los cojones de teatro”. Tuvo que ser Teixeira el que detuviera el juego, de forma totalmente injustificada.

A este hombre, por cierto, lo defendí antes del partido. Huelga decir que me equivoqué. Nuestros árbitros son o muy malos, o muy cobardes o muy corruptos; pésimas opciones todas ellas. A mí me tranquilizaría creer que simplemente son malísimos, incluso estoy dispuesto a admitir que la segunda tarjeta de Ramos es sólo una interpretación muy estricta del reglamento, pero… ¿qué pensar cuando en una mitad con cinco cambios se añaden tan sólo tres minutos, cuando en esa prolongación un jugador está un minuto en el suelo obviamente simulando, y cuando, a falta de cinco segundos pitas el final sin permitir que el equipo que intenta remontar saque una falta a favor? Y aquí, seas culerdo o del equipo que sea, hace falta un mínimo de honestidad: quien haya visto tres partidos en su vida sabe que es rarísimo pitar el final siquiera un segundo antes si el resultado no está decidido, y que más bien se suele dar una jugada o dos extra (¡¡como pasó en el primer tiempo, sin ir más lejos!!). Lo siento, pero es casi imposible no ver cosas turbias.

Y con todo, nos fuimos como hombres y héroes de un Nou Kampf que estuvo acojonadito hasta el último segundo, rememorando costumbres centenarias. No estoy contento con la eliminación, ojo, soy un madridista orgulloso. Pero cualquiera pudo ver que el supuesto abismo futbolístico era pura ficción, y que en un hipotético cruce de Champions les podemos ganar con claridad. A los que dudaron, a los que no creyeron, a tantas ratas que quieren matar a un entrenador que es la carne y la sangre de este equipo, que le chupen, que la sigan chupando. Somos grandes, fuertes y esplendorosos.

Somos el Madrid.

- Farsalona: 2 (Perrito y Morro Alves)
- Real Madrid: 3 (Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo y Benzema)

Incidencias: Que pregunten a la Federación.

Videoresumen


Poniéndolos, ¡¡poniéndolos!!

Seguramente de lo que más se hable hoy antes del partido sea de tácticas y dibujitos: 4-2-3-1, 4-3-3, 3-2-5 (por el culo te la hinco)… Que si tiene que jugar Fulano, Mengano o Perengano (te la meto por el ano). Y todo esto tiene su importancia, faltaría más (que para eso hablamos de fúcgol), pero menos de la que parece. Me explico: creo que ambos entrenadores tienen bastante estudiado al rival, y conocen muy bien sus fortalezas y debilidades tácticas. Pueden sorprender con tal o cual detalle, pero va a ser difícil pillar al otro equipo en bragas, se tienen demasiado vistos. A este respecto (no “en este sentido”, como dicen los paletos), el Madrid sólo tiene que evitar cagarla a lo grande mediante experimentos, que, como sabemos, es mejor hacerlos en casa y con gaseosa. A partir de ahí, lo que ha de buscar el equipo es esa expresión tan bonita, imponer su juego (que lo tiene), además de mantener al máximo la concentración durante 90 minutos -o los que toquen-, y por qué no, tener algo de suerte.

Digo todo esto porque estamos intentando dar con la fórmula mágica futbolística, cuando ésta no existe y además no nos hace falta. Hemos jugado ya partidos estimables contra el Farsalona estos últimos tres años, y aunque el balance es desfavorable hasta ahora también es engañoso: la diferencia entre ambos equipos no es, ni de lejos, para que Madrid pierda ocho de cada diez veces. Se les puede ganar y se les ganará, cuando se den las circunstancias adecuadas: que en caso de adelantarnos marquemos el segundo en vez de conceder el empate, que los nuestros estén inspirados y ellos no tanto, que no haya decisiones arbitrales extrañas, que se realicen las marcas como es debido… en suma, los factores con los que se han ganado partidos igualados toda la vida de Dios. El pase no sólo tendría valor en sí mismo, sino que supondría el fin de los mitos y de los debates sobre el sexo de los ángeles.

¿Cuáles son los errores garrafales que debemos evitar? Es difícil decirlo… si me preguntaran, diría que cuando hemos jugado con Lass en el centro contra la Farsa no ha hecho un buen papel, pero no soy entrenador, ni mucho menos uno como Mou, así que no le voy a enseñar su trabajo (lo cual no quita que me gustaría ver una alternativa menos epiléptica). Si Mourinho se empeña en dar la campanada con alguna extravagancia, que por lo menos sea con una que nos ilusione, como Sahin titular. Aparte de esto, y aunque no tengo ni puñetera idea, creo que valdría la pena quitar un hombre de arriba y poblar algo más el centro del campo. También abogo por la titularidad de Kaká, que hizo un partido notable contra el Bilbao.

En todo caso, reitero que los factores decisivos serán la concentración, la serenidad y, por qué no, los cojones. Más que obsesionarse con el esquema, habrá que afanarse en ganar los balones divididos y no cercenar nuestras jugadas regalando las posesiones. Soy absolutamente partidario de la titularidad de Pepe: la Farsa ya ha dicho que lo consideran el nuevo Figo -lo que es como decir Satanás-, y eso es un factor de desestabilizacióngrande  para ellos. Cuanto más se desgañite el público y más lo acosen los jugadores, más se descentrarán, para nuestro beneficio. De hecho, creo que el árbitro -Teixeira, un colegiado aceptable- se lo pensará mucho antes de echarle, pues parecería un caso de ensañamiento. Sé que muchos estáis acongojados -por no decir acojonados-, y veis pasar la eliminatoria como una quimera. Pero somos el Madrid, y nunca estamos eliminados, menos aún con nuestro actual equipo. Es más peligrosa la falta de seso de algunos jugadores merengues que el supuesto fútbol imbatible culerdo.

Por todas estas razones, ni estamos fuera, ni va a ser un partido cómodo para los enanos, ni van a faltarnos oportunidades para darle la vuelta a la eliminatoria. Tenemos jugadores excepcionales y un gran general que conoce perfectamente su trabajo y su deber. Si son hombres, habrá opciones de victoria hasta el último segundo.

Y lo demás son tonterías.

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La Porra Virtual estará abierta hasta las 22:00.
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La única opción: firmeza absoluta

Ya han caído todas las máscaras: tras un año y medio aguantándose las ganas a duras penas, el lumpen periodístico español se ha lanzado a degüello a por Jose Mourinho. Estaba claro hace tiempo que sería imposible la convivencia pacífica entre una casta de mediocres semianalfabetos, acomodada en el compadreo y el tráfico de influencias, y un hombre brillante, trabajador y lacerantemente honesto como Mourinho. La sangre derramada en el partido de ida de Copa ha excitado el olfato de estas rémoras ansiosas, que ni siquiera han querido esperar al final del cruce para iniciar las hostilidades. Su objetivo es nítido: hacer caer al entenador para volver al estado anterior de cosas; el que tan bien conocemos, con un Madrid debilitado sobreviviendo a base de inercia y poderío económico, pero totalmente podrido en la base y perdiendo a diario pedacitos de carne viva, picoteada por un colosal enjambre de carroñeros.

La ofensiva que presenciamos produce un asco infinito, e incluso ha llevado a algunos partidarios de Mou a animarle a que se vaya para buscar pastos más verdes. Bien es cierto que el míster podría ganar algún título importante, coger el petate y decir “ahí os quedáis”. Pero esto en realidad sería una derrota, y no dejaría ninguna huella. Ahí está Capello, que hizo dos campañas gloriosas y aún hoy es denostado casi por sistema. No, lo único que puede hacer Mou para joder y desgastar a la prensa es permanecer en su puesto: cada año, cada mes, cada minuto en el que  siga manejando el destino deportivo del club será motivo de ansiedad y furia para este rebaño de subhumanos. Si quiere irse cada noche a la cama con una sonrisa complacida, Mourinho debe apurar hasta el último sorbode su contrato, e incluso plantearse ampliarlo.

En este punto del conflicto, por cierto, sería muy agradecer la intervención de Florentino Pérez. No digo que tenga que salir a la palestra cada vez que aparezca una portada mierdosa, pero la pitada de los zombis del Pipabéu el otro día es claro síntoma de hay que atajar esta crisis de raíz. No es necesaria ninguna arenga churchilliana: basta con que diga que resulta inaceptable que la prensa -la misma que tan bien vive del club- perturbe la vida del club revelando intimidades del vestuario y predisponiendo claramente a la afición contra el entrenador. Debe añadir, también, que la identificación presidencia-dirección deportiva es absoluta, y que cualquier intento interesado de romper dicha armonía está destinado a un completo fracaso. Puede rematar con una frase manida pero útil como “el público (de borregos) es soberano, pero que piensen en lo que nos ha dado Mourinho”. Esto serviría, por añadidura, de recado para los jugadores.

Es importante que tanto presidente como entrenador eviten caer en el gravísimo error de sobreestimar a la prensa: sí, hicieron caer a un pobre hombre como Calderón, e incluso crearon a ese monstruo llamado Baúl (¿cuál fue tu portada el día que murió Jarque, Cerdaño?), pero a la hora de la verdad no deja de ser una horda de patanes. Un presidente del Madrid como es debido tiene que ser capaz de ignorarlos completamente o, dado el caso, aplastarlos como babosas. Si Florentino fue capaz de cargarse al mismísimo Butano, mandaría huevos que ahora se arrugara ante auténticos retrasados como Palomar o San Martín. Ya pueden sacar siete portadas incendiarias a la semana o rasgarse las vestiduras en sus tertulias para imbéciles, que si el presidente lo desea puede y debe mantener al entrenador hasta el día del Juicio Final. Es tan simple como entender el sitio de unos y otros.

Mou ha declarado más de una vez que le gustaría cambiar el signo del Madrid, dejar cambios permanentes. Y si algún cambio necesita dramáticamente el club es sacudirse para siempre a estos organismos parasitarios, impidiéndoles que sigan marcando su línea deportiva y creando héroes folclóricos que después lo secuestran deportivamente. La única forma en que el portugués puede lograr tal objetivo es una estancia prolongada en el club, realizando un trabajo constante para desterrar estas dinámicas decadentes y autodestructivas.

(Más sobre Mourinho en Los objetos impares).
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Espabilando a tiempo

Por Kaillada, después de hacer la colada

Tras varios días de marejada generalizada en torno a nuestro glorioso club, la Liga volvía al Bernabéu, coincidiendo con el final de la primera vuelta. El anuncio del once blanco volvía a depararnos sorpresas, como la participación de Granero en el doble medio centro y la inclusión conjunta de Kaká y Özil. Así, volvíamos al habitual 4-2-3-1 liguero, que anticipaba ciertos problemas en el juego del equipo, tanto en fase ofensiva como defensiva. En la primera, falta de amplitud por la tendencia natural de Özil a desenvolverse en espacios interiores que, además, podía conllevar falta de profundidad y calidad por banda derecha al jugar Arbeloa en el lateral. En defensa, graves problemas en el balance tras pérdida y el pressing ya que, como es bien sabido, el equipo tiende al 4-2-4 en ataque, y con Granero y Alonso como pareja de centrocampistas la intensidad del repliegue y recuperación queda seriamente comprometida.

Los primeros compases del partido fueron una muestra paradigmática de los minutos restantes: un Athletic atrevido, que dejaba muchos metros entre líneas pero que desplegaba una gran intensidad y que salía rápidamente al contraataque. Mi primera impresión sobre su organización defensiva fue que, jugando de esta manera, íbamos no sólo a ganar fácil, sino a golear. En el Madrid se disipaban las dudas sobre el ataque posicional, con Özil claramente ubicado en la derecha en fase de construcción y con mucha movilidad de los atacantes cuando el balón sobrepasaba el centro del campo. En defensa, los temores iniciales se materializaban con demasiada prontitud: el balance defensivo era totalmente insuficiente, así como la presión organizada o la mera presión individual al jugador rival con balón.

De esta manera, los vascos no tuvieron demasiados problemas para llegar en un par de ocasiones al área de Casillas, avisando de lo que pasaría poco después. En una jugada característica del Madrid, los visitantes culminaron en tres pases una acción iniciada por su portero. La ejecución del contraataque fue espectacular, destacando por encima de todo el perfecto centro de Javi Martínez. Por nuestra parte, confirmábamos que hay determinados defectos que cuestan demasiado caros. Xabi Alonso y Özil, prácticamente andando, permitieron un pase cómodo al desmarque de ruptura del internacional vasco por banda. Ayer Alonso volvió a flotar, a deambular por el terreno, sin realizar la cobertura en la zona del lateral izquierdo ni presionar con agresividad al poseedor del balón. Cuando Martínez recibía, los ajustes defensivos creaban una línea de cuatro formada por Ramos – Varane – Granero – Arbeloa. En el momento de la verdad, Granero, al contemplar que sólo había un delantero para Varane, Arbeloa y él, decidió desentenderse de la acción, permitiendo que Llorente penetrara por el espacio que él ocupaba y dificultando la llegada a tiempo de Arbeloa, que tampoco cerró el espacio con eficacia.

Más allá del mal resultado, las sensaciones no eran buenas. Existían muchos espacios en el centro del campo que permitían desplazar con total libertad a los jugadores visitantes buscando diagonales a la espalda de nuestra defensa. Cada balón largo se desplazaba por el aire transmitiendo sensación de peligro. El equipo basculaba con total corrección lateralmente, pero el mal repliegue no permitía superioridades numéricas para presionar organizadamente, y nos encontraban espacios libres con simples cambios de orientación. Afortunadamente, en medio de esta incertidumbre perdonaron el segundo gol en un par de ocasiones, y su orden defensivo no era mejor que el nuestro, dejando un partido abierto con rápidas transiciones de área a área. Entre todas estas variables, llegó el empate madridista, un bellísimo gol, calco de muchos otros de esta temporada. Juego rápido entre líneas, pared en la frontal del área y definición. De toda la jugada, destacan el sutil toque de Benzema, previo movimiento perfecto al espacio libre, y los recursos de Marcelo en espacios ultrarreducidos. El tanto inyectó algo de tranquilidad a los de Mourinho, que desde ese momento, iniciaron un crecimiento lento pero progresivo.

En la reanudación, desde el primer instante hubo un cambio fundamental: un gran incremento en la intensidad general del juego madridista, tanto con balón como sin él, exhibiendo gran dinamismo y constantes cambios de posiciones en ataque. Así se gestó otra gran acción asociativa en espacios reducidos, acabada en un infantil penalti cometido por Iturraspe, que CR convertía con una ejecución insuperable. El partido se ponía finalmente a favor y el equipo ya mostraba indicios de solidez en fase defensiva. En el enésimo contraatque blanco, Özil se plantó ante Iraizoz y armó la pierna amagando el disparo. Sin embargo, regateó de tacón ente la llegada de De Marcos, que picó el anzuelo y cometió una nueva pena máxima, con la consecuente expulsión. Cristiano golpeó al fondo de las mallas y sentenció el partido. Como apunte de reglamento, para solventar dudas al respecto, comentar que cuando se produce un penalti no hay ley de la ventaja posible, ya que se considera el mayor castigo posible para el infractor. Tremebundo y arcaico texto: ¡qué peor puede haber que recibir un gol! Debería reformarse la regla, como sucedió con la ley de la ventaja en cualquier otra situación. Sea como fuere, Lahoz, reglamento en mano, acierta.

Desde el tercer gol, el único misterio que albergaba el partido era conocer su resultado final y permitir a los jugadores unas pocas decenas de minutos ociosos. Mou introdujo a Higuaín por Benzema y me hizo dudar de si ése era el cambio que tenía pensado antes del gol. Poco después entró Lass por Granero, al que el piperío, al unísono, ovacionó por su intrascendente actuación. El último en entrar fue Callejón, quien, para no perder las buenas costumbres, agradeció sus minutos con un nuevo gol, tras excelente asistencia del Pipa. Destacar la gran aportación del 20 y el 21 entrando desde el banco: intensidad, ambición, entrega absoluta a la camiseta y el escudo. El partido acababa con un 4-1 final, con la sensación de resultado justo. Sin embargo, la lectura del mismo adquiere mayor significado si se interpreta como un 1-1 al descanso y un 3-0 en la segunda mitad, a tenor de lo ocurrido sobre el césped.

Como conclusiones finales del juego colectivo, hay que ser críticos con los aspectos a mejorar, sobradamente comentados con anterioridad. El nivel de esta Liga es deplorable, como volvimos a comprobar tanto en Málaga como en el Bernabéu, pero cualquier desliz puede poner en peligro la Liga. Hay que ser conscientes que el juego durante este mes de enero no está siendo bueno, y trabajar para recuperar la solidez posicional que nos caracterizaba antes de acabar el año. Algunos apuntes individuales: El estado de Xabi Alonso es deplorable. ¿Cuántos balones recuperó ? ¿Cuántas contras detuvi? ¿Cuántas faltas hizo antes del minuto 85? Para más inri, se auto-caricaturizó apartándose del camino de un rival que se dirigía hacia portería en área propia. Özil: mientras los comentaristas del Pus alucinaban con su partido, yo veía simplemente a un jugador que mostraba destellos aislados de lo que debe ser continuamente.  Cristiano: sus dos goles (de penalti) vuelven a maquillarle un mal partido. Malo en lo técnico, en lo táctico y en lo psicológico. Granero: El Pirata da la impresión de hacerlo todo lo bien que sabe, el problema es que no sabe más. Traspaso seguro en verano.

En lo positivo, como siempre Karim. Hasta cuando hace un partido poco llamativo a ojos del aficionado raso, juega como los ángeles. Después, su compatriota Varane: cada día que juega confirma un poquito más su candidatura a convertirse en el central de referencia. Destacar la participación de Marcelo, muy acertada en ataque. Debe perder peso con urgencia. Ensalzar también los quehaceres de Kaká, muy activo e incisivo en su juego, demostrando que es un jugador que puede aportar cosas interesantes al colectivo. Ya en último lugar, proponer oficialmente a Javi Martínez como futurible blanco: después de la exhibición que ofreció jugando como central, no creo que quepa lugar a dudas. Intenso, fuerte, polivalente, con recursos técnicos… muy completo y ejpañol. Ahora, a disfrutar unas horas de la victoria y a preparar la épica en la cuadra azulgrana.

- Real Mandril: 4
(Marcelo, Yitán (2, de penalti) y Callejón)
- Euskal Presoak: 1 (Llorente)

Incidencias: Gentuza asesinable pitando a Mourinho. Sadam, gasealos.


Destrucción absoluta


Directo a la redacción de Macarra.

Hola cabritillas. Sé que algunos andáis escandalizados por la historieta ésa que ha publicado el Macarra, y pensáis que desestabiliza al equipo, que solivianta a la afición más influenciable y demás. Yo os digo, en mi condición de gran Santón del madridismo, y en virtud de mis cojones que encienden cerillas, que os tranquilicéis. En el Madrid, la desestabilización de la prensa se da por descontada desde hace años, como le pasa a los elefantes con los picotazos de los insectos. Sí, toca los huevos, y es posible que hoy haya dos mil piperos más indignados con Mauriño, que humilla al Capitán humilde de Móstoles. Pero también hay mucho madridista sensato -lector de Macarra o no-, que se subleva ante estas cosas y cierra filas con el club.

La portada del panfleto de Unidesa es lo que es: típica basura ventajista para saldar cuentas en cuanto las cosas se tuercen un poco. No he querido leer es porquería, me habría sentido sucio; sólo quería mirar el autor, así que fui al Youkioske (me corto las pelotas antes que comprar un Marca), di un vistazo, y me encontré que el firmante era, tacháaan: “Condifencial Marca”. Sin duda una fuente digna de toda solvencia. A los hechos descritos les doy una credibilidad nula, o del 20% como máximo, especialmente a eso del atontao de Móstoles berreando “¡Míster, las cosas a la cara!” Claro, hombre, ahora va a resultar que el que se tiró siete años comiendo polla baulista sin decir ni mú, y pasea por ahí de la correa de su novia, es todo un machote de los vestuarios. Bueno, con la prensa sorbiéndole el seso igual  levanta un poquito la voz de vez en cuando, pero cara de contar. Si se pone farruco, collejón de Mou para volarle los pelos que le queden y a seguir entrenando.

Curiosamente, hasta ese momento Macarra había sido muy mourinhista, pero parece que ahora ven más mercado en los jugadores de la Coja. También habrá un porcentaje de sus redactores hastiado de que el entrenador del Madrid los trate como lo que son, vulgares juntaletras semianalfabetos, y haya logrado colarle este “Confidencial” a Campillo, que tampoco habrá opuesto mucha resistencia (cosas de poner a un culerdo a dirigir el Marca). Por cierto, Santi Siguero, ya que sigue al Socio en twitter, podría decir algo sobre la chapuza de hoy, pero entiendo que es difícil morder la mano del que te alimenta. Aquí la solución ya la dijo el binguero hace tiempo, y en cuanto caiga algún título gordo a estos les va a dar una luxación de mandíbula de tanto chupar polla mourinhista; al tiempo. Aprovecho para decir a los que están en twitter promoviendo boicots a los anunciantes de Asco y Macarra, emocionados por lo que pasó con la Noria, que dejen de hacer el pena. Eso sí, mercado para un medio madridista de verdad seguramente habría, lástima que hoy día la prensa de papel sea casi inviable. Mientras tanto, la solución que propongo es un misil inteligente dirigido a la Avenida de San Luis, que es la primera cosa inteligente que entraría en esa redacción.

Y tras dedicarle a esa gentuza tres párrafos más de los que debería, vamos con el partido, que no tiene mucha historia: a los cortatroncos se les gana en el Bernabéu con el equipo lesionado, dividido, enfermo y borracho. Y con el Castilla también se ganaría. Bielsa no ha sacado a los bilbaínos ningún rendimiento distinto del que habría logrado cualquier entrenador de medio pelo, y si bien está a un punto de la Europa League, también está a cuatro puntos del puesto 13, ocupado por el Rayo Vallecano. Algo normal por otra parte en esta Liga que es como Parla (sólo hay clase media-baja), y en un equipo que pone como requisito para fichar haber quemado contenedores de basura en los años mozos. La destrucción a la que aludo en el título también se aplicará a ellos, sin rastro de misericordia.

En nuesta plantilla siguen las mismas bajas -Di María y Khedira-, y vuelve a quedarse fuera Sahin, que es un Expediente X (pero yo mantengo la fe, esa cualidad tan humana). Quizá Mou pruebe algo de lo que tiene preparado para el Kampf Nou, pero lo dudo, ese partido partece muy lejano ahora. A poco bien que se dé el tema deberíamos meterles por lo menos tres, y luego empezar a prepararnos para el asalto a Farsalona, donde deberemos inmolarnos por el bien de la humanidad. No olvidéis que antes del fúpbol, a las seis, los chicos de los canastos se enfrentan al asqueroso Vitoria en el Palacio de los Deportes, otra victoria muy necesaria. Hora de devolvérsela al capullo de Prigioni, uno de los que le hicieron la cama a Messina. En suma, nosotros a lo nuestro, y las hienas que ladren.

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La Polla Virtual estará abierta hasta las 21:30.
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