¿Cuántas Copas de Europa hay?

El dios-emperador del madrilismo, Chochentino Pérez, realizó anteayer («antier», que diría un lolombiano) la ya tradicional ceremonia de colocación de la Copa de Europa en la sala de trofeos. Pero ojo, que este es un tema con mucha más miga de lo que parece: ¿qué puso ahí exactamente? ¿Son esos trofeos los originales?

Es complejo. Si nos vamos a los orígenes de la competición, cuando los trofeos antiguos o «botijos», la UEFA, a imitación de la FIFA con el trofeo Jues Rimet, no permitía quedarse la copa en propiedad, y tan sólo la entregaba al equipo ganador durante diez meses, sustituyéndola postriormente por una réplica, que era lo que el club podía quedarse. No obstante, en 1966, cuando el Madrid conquistó su Sexta Copa ante el Pártisan, los prebostes uefos tuvieron a bien entregarnos el trofeo en propiedad, aprovechando de paso para introducir un nuevo diseño, la conocida «orejona», creada por el joyero suizo Jörg Stadelmann y ganada por primera vez en el año 1967 por el Celtic de Glasgow.

Esto hace de la Sexta una copa muy especial, porque si no entiendo mal es el trofeo original donado por L’Equipe, y el Real Madrid es el único club del mundo que lo tiene en propiedad. Desde ese 1967 se fijó la regla de que la Orejona será entregada permanentemente a cualquier club que ganara su quinto título, o bien tres consecutivos. Esto ocurrió cuatro veces, pero ninguno de los trofeos fue para el Madrid, sino para el Bayern, el Milan, el Ajax y el Liverpool. ¿Y por qué no tenemos ninguna en propiedad por ganar la Décima, o por las tres consecutivas de los años 2016 a 2018? Pues porque la UEFA al parecer quiso ahorrarse el enorme gasto de 7.000 euros que cuestan 11 kilos de plata, o simplemente imitar de nuevo a la FIFA, y en 2009 decidió que ya no le entregaría el trofeo a nadie, ni siquiera temporalmente, custodiándolo en su sede de Nyon como el mismísimo Gollum cuidaría su tesoro.

¿Entonces qué es exactamente lo que colocó Florentino en la vitrina? Una réplica, lamentablemente. Según el artículo 11.1 del reglamento de la competición, «el trofeo original, que usa para la ceremonia de entrega oficial de la final y otros actos oficiales aprobados por la UEFA, permanece bajo la custodia y propiedad de la UEFA en todo momento». Ese trofeo original se distingue de las copias por tener grabada en la parte trasera una lista de los vencedores y es el que se pasea en el estadio, pero inmediatamente se devuelve, y el que se lleva en el avión tiene en el reverso la inscripción «VANQUEUR» seguida del año en curso y el nombre del equipo ganador debajo (la ya clásica secuencia del grabado del metal con un buril eléctrico). Existen reglas estrictas para el manejo de las réplicas: sólo una puede ser del tamaño original, y aunque el club puede hacer tantas copias como quiera, estas sólo pueden tener como máximo un 80% del tamaño original (que es de 74 cm de alto). Además, ninguna réplica puede abandonar las instalaciones del club sin permiso expreso de la UEFA (artículo 11.02), y no pueden usarse de modo que un tercero (incluyendo patrocinadores) pueda asociar su imagen con la de trofeo (sería interesante saber qué opinan los uefos sobre los paseos de las réplicas por las sedes de las peñas…).


«Botijos» sin peana.

Considerando todo lo anterior, puede deducirse que las copas que se ven en el museo son la Sexta original, cinco réplicas originales de los demás «botijos» y seis réplicas originales de las «orejonas», ¿verdad? ¡¡No es tan sencillo!! Aunque lo mencionado sería lo lógico, resulta que en el club existen (como mínimo) dos juegos de Copas: uno el que ve todo el mundo en el Tour del Bernabéu y otro en la sala de juntas, donde típicamente se posa cuando se firma o renueva a un jugador, y donde también se exhiben las 10 Copas de Baloncesto. Uno pensaría que es de sentido común que las réplicas «buenas» estén en el museo, peeeeero… ¿realmente es inconcebible para alguien como Flópor reservarse el placer personal de conservarlas en un espacio más exclusivo como la sala de juntas? Para complicar las cosas todavía más, el Madrid ofrece un palco VIP con «catering» en la Sala de las Copas de Europa, que quizá utilice la misma vitrina del museo (pero al otro lado del muro), o quizá no…

Y si todo lo anterior os parece complicado, aún queda lo mejor: existe la nada desdeñable posibilidad de que ninguno de los «botijos» (copas ganadas del 56 al 66) exhibidos, ya sea en el museo o en la sala de juntas, sea auténtico. Esto se debe a… la cuestión de la peana. Resulta que estos trofeos se entregaban sin ningún tipo de base al ser ganados en el campo, pero posteriormente alguien (el Madrid o la UEFA) le añadía a las réplicas que se quedaba el club una peana de mármol para darle más lustre en la sala de trofeos. No obstante, en la actualidad ninguno de los «botijos» del museo ni de la sala de juntas posee dichas peanas, lo cual por sí solo no es enormemente misterioso, pues puede inferirse que en un momento dado simplemente se retiraron para crear una armonía estética entre trofeos antiguos y modernos, e incluso existen fotos de Gento en los 70 donde posa con las copas sin peana, peeeeero…

Resulta que hay fotos mucho más recientes, con Gento ya de presidente de honor, en las que posa nuevamente con los «botijos», ¡¡y estos sí tienen la antigua peana!! ¿Qué pasa aquí? Sólo existen dos posibilidades: o los trofeos originales, incluida la preciadísma Sexta, actualmente se custodian en algún lugar donde no están a la vista de nadie, o las peanas se atornillan y desatornillan arbitrariamente para ciertas ocasiones. Esto último no es exactamente imposible, ¿pero no sería muy raro, además de bastante irrespetuoso con los trofeos más venerados del madridismo? Fijaos en esta foto de principios del siglo XXI (cuando sólo habíamos ganado nueve), donde se ven las tres «orejonas» flanqueadas por los «botijos» con peana, a diferencia de los exhibidos actualmente, que no la tienen.


Con peana.

No puedo aportar más sobre esta cuestión auténticamente intrigante, y es posible que tan sólo el presi y gente como Manolo Redondo sepan toda la verdad, pero sí os pido que cuando vayáis al Tour midáis discretamente si las «Orejonas» miden 74 cm desde la base a la punta de las asas o tan sólo 60 cm. Mientras tanto, mi teoría conspiranoica es la siguiente: todo lo que hay en el museo y la sala de juntas es pura quincalla, y los verdaderos trofeos, los de plata, se guardan o bien en una caja acorazada, o bien en la antigua sala de trofeos que ya no visita nadie y adonde, según enelfondohaysitio, podía accederse en tiempos prehistóricos si eras socio y le pedías la llave al conserje del club, comprometiéndote a no romper ni afanar nada. La verdad es que no me parece mal: al fin y al cabo habamos de reliquias sagradas, demasiado buenas para ser observadas por la plebe, incluso a través de una vitrina, que además serían un objetivo demasiado apetitoso para los ladrones en un lugar tan masivo como el Tour del Bernabéu. Me gusta más la idea de que los tesoros verdaderos estén a buen recaudo en un sitio como el almacén de Indiana Jones, a salvo de quienes no pueden entender ni manejar su poder.

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El futuro del Mandril

Bueno, ya véis que hemos renovado la página, poniendo nuestro propio «Albal» a Fans del Madriz. Los motivos, más que estéticos, fueron que Marc Genou amenazó con volarse la tapa de los sesos por no sé qué problemillas de seguridad que surgían ocasionalmente, así que pensé: oye, si el chaval quiere migrar, pues se migra. Ojo, lo que veis ahora no es una versión definitiva: la cabecera no será tan tocha y con algo de suerte todo el aspecto gráfico tendrá algo más de definición, dentro de un trabajo incansable en aras de ofrecer la mejor experiencia de usuario posible.

¿Quiere esto decir que los fansistas se hayan lanzado en tromba a colaborar en el sostenimiento de la página? Naaaaaaaa. Una vez más la racanería nivel épico, propia de un catalán separata pata negra, ha hecho su fea aparición. Debo decir que me habéis herido; sí, herido. Me he dejado la piel por vosotros como si fuérais mis hijos, y al final resulta que sois como niños gitanos o de esos con «necesidades especiales». Viva el aborto.

Pero bueno, dejando aparte estos escabrosos temas, repasemos lo que le depara el futuro inmediato al Campeón de Europa:

– Plantilla: No me preocuparía mucho en este aspecto, excepto por eso de que sólo fichemos wakandianos. ¿Tan físico se ha vuelto el fútbol que ya sólo puedes ganar con montañas de músculos negras como la pez repartindo tollinas? ¿Dónde ha quedado el arte, la filigrana, el pase filtrado? En fin, dicen que Runigger y Chochomeni son muy buenos, y si lo dicen los que saben, será verdad. Yo me traería a Lefandoski por romper la tendencia y por ser ese nueve que necesitamos, pero creo que el madridismo es ahora mismo demasiado homosexual para asumir ese fichaje, y no cesarían los mimimís y los pupupús. Por cierto, dato divertido: Jálan aún no ha fichado por nadie.

– Estadio: la cosa va avanzando, y cada vez está más cerca el momento de poner las chapas esas de zinc que darán su aspecto característico al Objeto No Volador Identificado. Ojo, que en el momento en que se corte la cinta terminarán las fantasías y las promesas hiperbólicas, y llegará el momento de ponerse a producir. El tema de los verdaderos ingresos del estadio y su amortización dará que hablar durante mucho tiempo. La fecha estimada: tras el Mundial de Cagar.

– UEFA y Superliga: Todo lo ocurrido tras la victoria en Saint Denis es desconcertante: realmente cuesta entender que el Madrid no haya aprovechado para atacar a la putrefacta UEFA cuand está en su momento de mayor debilidad, tras haber mandado a decenas de miles de aficionados españoles e ingleses a una auténtica ratonera donde pudo producirse una tragedia comparable a Heysel. El club tan sólo ha emitido una timorata protesta, y únicamente tras recibir las quejas de miles de socios que fueron agredidos o robados. No se puede combatir a una mafia que te odia a muerte con butragueñismo, y que no estemos poniéndolo todo para como mínimo hacer caer a Ceferin me supera.

Tengo verdadera curiosidad por saber si realmente existe un plan para desconectar de una vez y para siempre con ese ente siniestro. La nueva Champions League descafeinada arranca en la 24-25, ¿no sería un momento perfecto para elevar el vuelo por nuestra cuenta? ¿O simplemente no hay suficientes clubes en Europa capaces de sacudirse la resginación e iniciar el saneamiento de un deporte podrido hasta el tuétano? Bueno, en eso no se distinguirían mucho del comportamiento medio de personas y naciones…

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18 aniversario y Patrocinio de ver ano

En un par de días la página cumple 18 años (mayoría de edad), y como en todos los aniversarios es momento de dar las gracias y celebrar que seguimos de una pieza, cosas que hago en el vídeo que encabeza estas líneas. Sólo dura ocho minutos, y lo que pueda escribir aquí ya lo expreso ahí, así que os recomiendo que lo veáis.

También, como en cada postemporada, llega el momento de pasar el cepillo en la iglesia fansista y pedir ese aporte que tanto ayuda a que la locomotora siga en marcha mientras el cuerpo aguante. Realmente creo que sale a cuenta: Fans os dio la Décima, la Undécima, la Docésima, la Trecésima y ahora la Catorcésima, ¡y quién sabe las que pueden llegar acumulando suficientes óbolos! Para los bumers que consideren Paypal tecnología satánica, pueden escribirme para usar medios más convencionales, como transferencia o bizum. ¡Un bratso!

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De cómo el Madrid ganó la Decimocuarta gracias a la psicomagia de Von Rothbart

París

Querido Mono Amedio, la ternura que inspiras cuando te sientas en mis rodillas y escrutas la piel aterciopelada de mis huevos pelones empolvados en talco, fagocita hasta el último atisbo de precipitación acelerada que albergaran mis cojones. Oh, quiero follarte. Por favor, no arañes. Todavía quedan rincones adecuados para el romanticismo en este mundo criminal. ¿Lo sabías? En cada una de tus renuncias, debería escuchar una señal, un mensaje. Y sobre todo, una advertencia: se ha abierto un cráter sobre las cabezas herejes de tus amos, y lo hemos abierto entre todos los maricones fansistas representados por este que te penetra salvajemente para poder escupirle a Ceferino y a su absurda cohorte de dijinns del desierto cubiertos de oro y petróleo. Gime conmigo, Mono Amedio, gime de placer y grita de dolor hasta reventar mientras penetro tu culo en este sucio colchón forrado de billetes. Sayonara, baby, y disfruta de la caída desde lo alto de este amasijo de hierros que tiene por nombre Eiffel.

Londres

Marchemos, marchemos todos, una banda me acompañará, una banda de hijoputas madridistas. Bien por todos nosotros, a por Paris y ahora por Londres. Que nos vistan de vacilantes visitantes, que nos vapuleen que ya nos vengaremos. Desvergonzados viperinos vergonzosos, recordad que la vida es vileza y vislumbre. Ventosead, ventosead, hijos de putas vestidos de lino blanco. Raspad las asperezas del odio de nuestros enemigos que roen su casposa miseria y su mugrienta envidia con peines de adobo sediento y el sinfín de las porquediezmilmierdasyexcusas.

A eso se reduce todo, a eso se reduce lo irreductible. Lo escatológico no quita lo valiente. Por esto continuo con esta bonita tradición psicomágica y recurro a la cocaína y la vaselina. Me inyecto una dosis letal de la primera en mi hermoso nabo y me lo embadurno con la segunda, pues deseo un polvo violento y ensimismado en este barrio de pijos de Londres. Me voy al zoo a robar una mona, no solo voy a violar a ejemplares de sexo masculino, soy un demócrata y creo en la igualdad de género. Le depilo el cuerpo, le pinto los labios, un poco de rímel y unas gafas de sol, un vistoso y caro traje color azul eléctrico comprado en una tienda de moda del barrio pijo de Chelsea, la hago pasar por mi novia deforme en escapada romántica.

No resulta difícil acceder a montarnos en ese engendro llamado la noria del milenio. Una vez en las alturas junto mi boca a la de la mona Chita, no sin antes trabajarle los bajos hasta conseguir esa sensación de hocico y lengua de caballo en mis manos. Entrelazábamos nuestras lenguas e intercambiábamos saliva en un delirio de espasmos amorosos. Os quiero a todas, de verdad. Os quiero, mis monas, mis gorilas, mis orangutanas. Os falta el raciocinio suficiente para sentiros madridistas y también los cojones, una pena, solo podéis aspirar a comer plátanos y rascaros el culo. Pero reivindiquemos de una vez por todas nuestro derecho al amor entre los hombres y los simios. En la capital de la pérfida Albión se oye el ulular del viento invernal, polar y blanco del mandrilismo en los árboles, el canto de la mona en celo, la lluvia de flujo, semen y mierda en el pavimento de adoquines de la capital de la pérfida Albión.

City

¿Escucháis esa trompeta? Seguidme, queridos madridistas, vamos a saciarnos del árbol defoliado de la falsa sabiduría y la más falsa humildad. Ya sabéis de quien estoy hablando. Depilo mi cuerpo y lo cubro de los más caros perfumes, inhalo la metanfetamina y el Popper. Chemsex. Fiesta de maricones, no me toques por favor. Una vez inmersos en la sala oscura, si lo deseáis y no os sentís asqueados por el olor nauseabundo a mierda, sudor y semen, o por todo a la vez, podréis regresar a vuestras casas, o a donde os apetezca, o a donde os dejen, si es que merece la pena regresar a algún lado o simplemente regresar. Vamos a transformar esta extraña sala de rosas apestosas en Gloria Madridista. Que sople el viento purificador y destructivo, que cabalgue sobre el zipote duro y la sangre erecta, pero que nadie sienta desolación, ese viento no os trae la catástrofe: sólo la Dicha Verdadera. Me llamo Nicolás, hijo de Custer, Divino de los Huevos Pelones, y estas maricas malas que aúllan de placer en medio de la oscuridad de esta inmunda sala son los hijos putativos de Guartrolas, clones de esa marica de campanarios, de eructos y salivazos, de jersey de cuello de cisne y calva encerada, que escupe, escupe y escupe semen madridista en los partidos y que tanto asco provoca entre los señoritos Ivanes. Estoy aquí, hijos de puta, os abro vuestros pestilentes anos y me corro en vuestros cuerpos y vuestras bocas. Tomad y probad, todos de él, mi Sagrado Nabo Madridista, porque aquí lo que está en juego no es una orgía más en el Paraíso (wink, wink), sino una conciencia perdida: la fuerza, la bestia, la falsa virgen, la Gran Puta, arrodillada ante la Bestia que tiene cuernos y viste de blanco inmaculado.

París II

¿Escucháis de nuevo la trompeta? Marchemos de nuevo a Paris, así comenzó y así terminará esta nueva cruzada psicomágica encabezada por vuestro amado y bienhallado Divino en busca del Santo Grial en forma de Orejona.
Esta vez nos enfrentamos, queridos niños, a un enemigo poderoso: la Puta Luciferina. Necesito un ejército de homúnculos, así que seguiré las instrucciones de fabricación del gran mago Paracelsus, que a continuación os expongo por si alguno os interesa para complacer a vuestras zorritas y zorritos. Para crear un homúnculo es necesario recolectar el esperma putrefacto de un hombre. Esta muestra debe inseminarse en un huevo, dejado a la sombra, en un sitio cálido, hasta que alcance el nivel óptimo de putrefacción. Después de cuarenta días de incubación el homúnculo es capaz de moverse por sí mismo, lo cual es fácilmente observable. En esta etapa el huevo no debe ser abierto. El homúnculo ya posee algunas características humanoides pero no está completamente formado. Sólo cuando la cáscara del huevo se vuelva traslúcida es posible sacar al homúnculo. Se lo debe alimentar sabiamente con sangre humana, nutrición que debe prolongarse durante cuarenta días más.

Repito el proceso 14 veces, número que representa el infinito y al mismo tiempo simbolizaría la decimocuarta, y obtengo 14 homúnculos albinos y de pelo rubio y rizado, cual angelitos listos para emprender la cruzada. Realizamos el camino a pie porque es necesario el sufrimiento y la penitencia en toda gran gesta. Caminamos durante la noche y dormimos durante el día. Vestimos túnicas blancas. Evitamos a los humanos. Viajamos al modo homérico, conscientes de que cada hallazgo es más una advertencia que una revelación. Después de cuarenta días llegamos a los arrabales de París. Busco la puta más gorda y sucia y no tardo en encontrarla. Tras un breve acuerdo económico, procedemos al ritual en los Campos Elíseos. Le afeito la cabeza en honor al Gran Mamón y cubro todo su orondo y celulítico cuerpo con pintura roja en honor al LoserKlopp. Te llamaré Ceferina. Uno por uno, los homúnculos empalmados hacen su aparición. Ella los observa como lo que son: una legión de hombres vírgenes de piel nívea y con aspecto de retrasados.

Comienza el fornicio. Los homúnculos entran y salen sin dificultad, lubricados, húmedos, cubriendo el pestilente coño por turnos; el ardor del que hacen gala es tan fervoroso que se producen un apelotonamiento en la hinchada y lubricada vulva. El polvo psicomágico se demora, no tardo en sacar el látigo e imponer orden y disciplina madridista. Olisquean su sexo, aprisionan y muerden sus pechos, se restriegan entre los pliegues celulíticos. La puta sabe a cera, gelatina y mucílago. Ella ríe, le hace gracia la marcialidad con que se entregan al alegre mete y saca. Ceferina empieza a gemir de verdad, sin fingimiento, olvidando el personaje que representa y la siniestra simbología. Uno a uno, los homúnculos que huelen a orina, amoniaco y arenques en salazón, entre tanta fricción, van desapareciendo por turnos dentro de su vagina. Catorce desapariciones y el vientre de la puta se hincha hasta casi reventar, momento que aprovecho para darle la vuelta y endiñársela por el culo. Un geiser blanco compuesto de semen y los cuerpos fundidos de los homúnculos sale disparado del coño de la puta Ceferina inundando los Campos Elíseos. El squirting orgasmocósmico ilumina el cielo de París. La puta queda jodida después de la jodienda y El Madrid gana la decimocuarta jodiendo como nunca.

Y ahora, responde Ceferina, puta satisfecha.
¿Existe una Voluntad Ignota?
¿Existe un Proverbio definitivo?
¿Existe una Finalidad, una causalidad, una intención, una forma?
Responde Ceferina, ¿existirán la Piedra y el Elixir?
¿Existe la Dama de Blanco que aguarda bajo la sombra de un bosque de cedros?
¿Existe el Poder, el Poder, el Poder?
No es necesario que respondas. Ya sabes la respuesta.
HALA MADRID.

(Escrito de su puño y polla por Nicholas Von Rothbart Pertusatus)
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Entender vs Sentir

Marc Genou

Si el socio decía hace escasos días que Florentino estaba más que amortizado y que sus ridiculos, a pesar de escasos, le condenaban a retirarse, ayer la Uefa nos demostró que todos ellos pueden acompañarlo. Y no sólo la Uefa, sino Macron, la policía francesa, la organización y todos los responsables del espantoso espectáculo vivido ayer a varios niveles. Si algo tenia San Petersburgo es que está a tomar por culo y que policía rusa no iba a permitir semejantes gilipolleces.

A pesar de su evidente declive, comida por las codicias de sus propios mandatarios, esto sigue siendo la Copa de Europa, y la Copa de Europa es el Real Madrid. Una temporada que era a todas luces para conformarse con brotes verdes se ha saldado con los dos títulos más importantes de la temporada. Algo realmente inaudito en la que ha sido sin lugar a dudas la edición más difícil que ha ganado cualquier equipo. Las continuas zancadillas de todos los organismos, nacionales e internacionales, que sufre esta institución todos los días con aparente estoicidad bien merecen un estudio. Y es que esa estoicidad y esa segunda mejilla sin levantar la voz son el digno reflejo de la sociedad de este país. Un país ya perdido, sin remedio y destrozado, en el que algunos subsisten y luchan contra la marea de obediencia ignorante de una mayoría completamente anestesiada. El Madrid es esa gente que mantiene el barco a flote, que da esperanza y que no necesita ser una víctima para hacerse notar. Se nutre del talento, del trabajo, y del positivismo y sin levantar la voz caminando paso a paso y llegando siempre hasta el final del camino, lleve a donde lleve.

El partido fue el típico de una final, el típico que gana el Madrid. Ambos equipos con miedo a cometer errores que ha atenazado a ambos. El retraso tampoco ayudó y por cómo se desinfló el Liverpool a la media hora, parece que el Madrid gestionó mucho mejor la ansiedad. Estar por encima de las expectativas y que todos pensáramos que nos iban a penetrar jugó a favor de los nuestros con una solidez en la línea trasera realmente reseñable.

Y en esa tesitura, la copa vendrá para rellenar unas vitrinas que pronto conformarán uno de los edificios más icónicos del mundo y que hará relumbrar a una ciudad y una región que por mucho odio que reciba, sigue acogiendo a todos, una mezcla de lo mejor de todos, y siendo la locomotora de un país que ojalá empiece a vislumbrar una lejana luz en un futuro a medio plazo.

Rappol

Sí. Es sólo fútbol. ¿Pero quién más es capaz de hacer esto que hace el Real Madrid? ¿Quién más es capaz de ganar otra Champions más de la manera en que lo ha hecho este Madrid, que lleva cambiando de ciclo desde que en 2018 encadenara tres-gloriosas-tres orejonas consecutivamente? ¿Qué tienen estos toreros, sobre los que se dice por ahí que no juegan a nada, tienen suerte, o los tobillos subnormales, o que se dopan… o qué mierda más les quieren echar encima? El toro del Liverpool salió bravete pero se fue como se van todos los toros y toretes que le echan a esta mezcla de jóvenes y viejóvenes vestidos de blanco: arrastrados por las mulas y a otra cosa.

Me tengo que poner ahora un poquito autorreferencial. Al hijodeputa de Ceferino le encantará. Después de que nos cambiaran el sorteo de manera incomprensible (aunque ciertamente era un regalo el Benfica, nada más que por la maldición de Bela Guttman), el primer rival serio que tuvimos en cruces fue el Chelsea. Ya no recuerdo si fue antes o después del primer partido de la eliminatoria que dije que si eliminábamos a estos tipos presuntamente londinenses, nos íbamos a volver a llevar la copa esta que palidece ante los cerocuatros y los trofeos quién-manda-en-la-capital.

[Pero… ¿no vas a hablar del PSG? No. No hablo de equipos a los que se folla cualquiera en Europa].

Entonces, cogida la senda inglesa —y después de darnos el gusto de eliminar a nuestros últimos verdugos—, el Real Madrid siguió cobrando deudas, aquilatando el arcano Real Madrid: aquí se viene a ganar, cagando sangre si hace falta, pero siempre con elegancia y sin cutrerío. Y eso es lo que más le jode a toda esa purria antimadridista. ¿Qué te pasa con esta idea, antimadridista? ¿Que no te gusta? ¿Que a ti no te funciona? Pues déjame que te diga que igual no te funciona porque tienes una manera de entender el fútbol y la vida que no se corresponde con la realidad, con la naturaleza y con el azar. Porque esto es sólo fútbol, sí. Pero nadie enseña a ganar como el Madrid. Y esto no lo tiene NADIE a nivel de clubs de fútbol en el mundo. Y no parece, por otra parte, que vaya a tenerlo jamás. Y no te sé decir, antimadridista, qué es. No sé si es evolutivo, si es una pócima, si es el agua de Madrid, las fases lunares, un eco cuántico del Big Bang… No lo sé, maldito bastardo. Pero sí sé que me siento a ver un partido como el de hoy, y tengo la certeza de que el equipo al que sigo en esto del fútbol, va a ganar, contra todo y contra todos (igual que sé cuándo va a perder). Porque la tengo desde que nos ventilamos al Chelsea (y mucho antes, es un trabajo que hay que realizar a lo largo de años)… ¡Si no estás tan lejos, taradito! ¡Si cuando dejas de venderte tus mierdas autocompasivas también eres capaz de verlo tú! ¿Por qué sufres, cuando el ser humano ha venido al mundo a disfrutar? ¿Por qué beber de otra sopa primigenia?

Atendiendo a la final, lo de Courtois fue algo legendario. Es sin lugar a dudas el mejor portero que ha tenido este club en la edad contemporánea. Lo he contado alguna vez. Le puse el mote de Pijamita porque cuando salía con la equipación anaranjada o amarilla —no recuerdo ya bien—, casi siempre nos hacían la caidita sesuarl. Tremendo ejemplar de vividor-follador europeo, pero trrrrrrremendo portero en su madurez. Ya lo han visto ustedes durante el torneo, y durante toda esta temporada; pero en el torneo, de manera fastuosa.

Se impuso el Madrid nada más que por su fe, con todos sus defectos y con todas sus virtudes, viejas y nuevas. El pelotazo de Valverde acabó en gol, y todo lo demás acabó en el limbo. ¿Qué querían ustedes que pasara? Lo que pasó. ¿No querían que pasara? ¿No sabían que iba a pasar? ¿Temían pasarse de chulapez? No había nada de eso. Había la inercia natural del Madrid. Y ni el PSOE, ni Salah, ni Ceferin, ni el hijodeputa que nos pitó anoche, ni el deseo reconcentrado de toooooodo el antimadridismo del mundo podía cambiar el destino. El Real Madrid ganó la 14, sobre todo, porque es el Real Madrid. Y porque todos ustedes, cobardones del mundo, sabían que así iba a suceder. Porque en el centro del universo del fútbol, hay un agujero negro que viste de blanco y que, un día, se lo tragará todo. Mientras tanto, va recolectando trofeos y, particularmente, orejonas.

Hala Madrid. Y nada más.

El Socio

A raíz de mi escrito de ayer, se me acusó de afrontar con miedo la final contra el Liverpool. ¡Qué inyustishia! Bueno, quizá estaba ligeramente acojonadillo, pero logré cumplir mi objetivo de ver el encuentro con bastante tranquilidad. No solté casi exabruptos, y aunque en un momento dado le saqué el dedo medio a un panchi que reclamaba «penal» a mis espaldas en el restaurante donde emitían el evento (por suerte no se produjo un altercado), fue la final que con más calma he seguido. Eso sí, no pude evitar indignarme al ver que los rojos persisten en el ridículo y fútil gesto de arrodillarse antes del partido, en protesta por un fabulado racismo que ayer sólo sufrieron los aficionados tanto a la entrada como a la salida del estadio, acosados y robados por manadas de negros, que diría Verstrynge. Al verlos, sólo pude pensar: estos hijos de puta se están arrodillando ante el rey, pero aún no lo saben. ¡Qué necesaria, pero qué complicada, era la victoria!

Debo confesar que no entendí nada de lo ocurrido en el partido. Hemos tenido finales más fáciles y más difíciles, pero no recuerdo ninguna en la que nos pasaran la polla por la cara durante una hora con tanta claridad. La primera parte fue un festival de scat similar incluso al 2-8 del Farsa-Gayern, con la diferencia de que la ausencia de goles impedía que se culminara la dominación. Lo que yo no compendía era cómo nos estaban bailando de ese modo, pero sobre todo cómo no iba cayendo un gol tras otro en el casillero rojo. Cierto que nuestra defensa estuvo a un nivel muy alto, y que Courtois se había propuesto ganar «por sus muertos», pero aparte de eso no había explicación. Remates francos, córnels, palos, lo que te rondaré morena… y la pelotita no entraba. Llegar a cero al descanso parecía un auténtico ejercicio de supervivencia, hasta que llegó «la jugada», en la cual el equipo VAR prevaricó desvergonzadamente ante los ojos de todo el planeta: la pelota llega a Benzema desde la rodilla de Fabinho, y no hay otra interpretación que gol legal; verdadero crimen robarle a Benzema su merecidísimo tanto en la final. Revivíamos lo ocurrido con Cuadra Fernández, pero en un evento de muchísima más repercusión; tristemente se constata que el VAR se ha convertido en otro elemento de manipulación de resultados a merced de los prebostes futboleros. El árbitro parecía hasta resignado, y ni siquiera se molestó en consultar el monitor. Total, era una jugada sin importancia, ¿no? Durante el resto del partido, su pantalón deportivo pesó 300 gramos más.

En fin, tocaba intentar ganarlo en la segunda parte, ante la atenta mirada de Zipayo, Makelelé y el que se comió dos veces a Ronaldo. Desde luego, no se puede decir que domináramos el juego, pero sí que fuimos entrando en la «zona Real Madrid» y asomando la patita por los lejanos dominios de Allison. Íbamos a tener muy pocas, en contra de la tormenta de granizo del Liverpool, pero ya se sabe que calidad gana a cantidad, y la espectacular jugada de Fede Valverde (un jugador que no costó exactamente 150 millones) es ya parte de nuestra leyenda; por la espectacular conducción en banda pero sobre todo por el centro chut que se limpió a tres defensas como un rayo láser; por ahí aparecieron unos tobillos subnormales, y el resto es yshtoria.

Desde ese momento el Liverpool habría sacrificado su alma y a todos los zopencos que pueblan The Kop por tener en sus manos el Libro de las Remontadas, pero ese está guardado bajo siete llaves, y una de las condiciones del hechizo es vestir una camiseta blanca. Una y otra vez lo intentaron, y otras tantas se lo negaron Militón, Vitoria y el interminable Courtois. Los últimos 15 minutos los merengues ya entraron en ese modo en el que parece que están haciendo rondos en Valdebebas y, pese a la normal tensión del aficionado, seguramente ellos ya sabían que lo tenían hecho. Llegó el final, y veteranos con los cojones curtidos se pusieron a llorar como niños, mientras nuestros niños también lloraban como lo que son. Se produjo una general sensación de que por una vez había ganado lo bueno y lo justo, en pleno corazón del mal y con el mezquino Ceferin sonriendo por un colmillo. Zipayo también sonreía pero sanamente, al estilo Hannibal Smith. Yo seguía sin entender nada, pero no era necesario, bastaba con sentir; sólo fútbol, pero qué emocionante. ¿La mejor Copa de Europa de la historia? Sí, la verdad. ¿Cuál otra podría acercársele?

·····

– Loserpool: 0
– Real Madrid: 2 (Benzema y Tobillos Sunormales)

REAL MADRID
.
14 VECES CAMPEÓN DEL MUNDO

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Es sólo fúrbol

Hoy el Madrid juega una final de Champions, y creo que es buena idea dejar de vivir estas cosas como una cuestión de vida o muerte, aunque sea paradójico decirlo en una página futbolera. No me parece mal eso del burbujeo pelotil, pero los nervios exacerbados y la incapacidad de ver los partidos sin una abundante ingesta alcohólica no me parecen algo sano. Yo mismo me encontré unos días atrás soñando con el partido, lo cual es un indicador inequívoco de ansiedad. Al despertarme pensé: «¿qué coño?», y me prometí relativizar totalmente ese evento deportivo; puede decir que desde entonces he estado muy tranquilo.

Con esto no niego que sería muy bonito alzar la 14, ni el valor simbólico que tiene el fúrbol, especialmente para un país donde quedan tan pocas cosas que alcancen la excelencia. La trayectoria del Madrid en esta Champions ha sido ejemplar (si bien caótica), y hemos tenido la satisfacción de eliminar a los que quizá son los tres clubes más antipáticos de la actualidad. Ganar hoy sería la culminación de la hazaña, pero no podemos engañarnos: al día siguiente esos clubes seguirán ahí, mangoneando lo que un día fue un deporte bastante noble y viril, y lo que es peor, los regímenes que los sustentan también seguirán en el mismo sitio, promoviendo unos valores casi totalmente opuestos a los occidentales, pero con la perruna colaboración del propio occidente; vease si no el servil recibimiento que dispensó recientemente España al emir de Qatar, por lo visto un gran aliado y estadista, a diferencia del psicópata Putin.

Por supuesto, nada de lo anterior significa que no debamos disfrutar de este gran espectáculo futbolístico. Se enfrentan dos excelentes equipos, de estilos muy distintos, y a poco que despliguen su juego veremos un choque muy entretenido y emocionante. Es además de un enfrentamiento sano: por mucha rivalidad que exista entre ambos clubes, el Loserpool no es la sucursal de un petroestado, como los tres rivales que el Madrid ha dejado por el camino. Veo a los rojos como favoritos, no por talento sino por una mayor disciplina táctica y un entrenador que toma decisiones menos políticas; pese al éxito ¡entre el público de los chascarrillos de Ancelotti, estos no pueden enmascarar que es un técnico con miedo a sentar a ciertos jugadores. Y a diferencia de otros aficionados, pienso que empezar con un equipo peor e intentar ganar en los últimos 30 minutos es una pésima idea.

En fin, qué puedo decir. La mayoría de fansistas caminamos firmemente hacia los cincuenta (madrilismo boomer), y realmente debería haber en nuestras vidas penas y alegrías mayores que las derivadas de un show donde no tenemos la menor influencia. Si ganamos será una pasada, pero tampoco ocurrirá nada grave si perdemos, o si nos meten cinco, o si un día el equipo baja a Segunda. Mi consejo (y es un buen consejo) es que dejéis de preocuparos, paséis una noche muy entretenida y luego cenéis con alguien a quien queráis mucho, para celebrar bien la victoria, bien ese afecto. ¿Unos traguitos? Sí, gracias, pero sin llegar al punto de narcotizarnos, que no somos moros, pero tampoco borrachos.

Disfrutadlo con salud y Hala Madrid.

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