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Flópor is here


– ¿Le gusta mi cacha, presi?
– Da para paja.


– La verdad es que fue una putada que suspendieran la Euroliga.
– Ah, ¿la suspendieron?


– Otro año aquí, presi.
– Me vas a jubilar a mí, cabrón.


– Qué largo eres, jodío.
– En todos los sentidos, jajaja.
– …


– ¡¡Aeloa!!
– Soy Causseur, presi.
– Ah, coño, ya decía que habías echao cuerpo.


– Como no rindas te mando de vuelta a la Real.
– ¡Sí, porfa!


– ¿Le gustan mis tatus, presi?
– Preciosos. (Si me lo encuentro por la noche llamo a un guardia).


– No me comas. Por favor.


– Pregúntale a Odegaard lo que le he dicho.

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Liga peligrosamente preparada

Cuando apenas se han apagado los ecos de la extrañísima temporada anterior (tan extraña que tiene la final de Copa pendiente), este mismo sábado empieza otra que promete ser no menos singular. Al Madrid se le presenta la golosa perspectiva de ganar su segunda Liga de corrido, objetivo que este año es más asequible que nunca, como procedo a explicar.

Si algo ha evidenciado el exasperane Covid-19 es que los clubes españoles vivían al día, gastando hoy lo que habían de recibir mañana; claro que esto no es nada nuevo, sino una tradición profundamente arraigada en nuestro fútbol que se repite cíclicamente. Me da toda la impresión de que la mayoría estaba usando créditos bancarios y sus ingresos más inmediatos (taquillaje, tiendas…) para cubrir los gastos corrientes, en espera de los siguientes pagos por derechos televisivos, pero que al faltar esa liquidez muchos se han aproximado a la banca rota.

El caso más llamativo es el del Valencia, vendiendo de saldo a sus jugadores y ofreciendo pagarés (pagaré si puedo) a los que le quedan en plantilla, pero no parece que los demás clubes estén mucho mejor. Se me ocurren algunos que pueden estar saneados, como Real, Bilbao (que no ficha fuera), Villarreal, Sevilla… pero de ahí a poder darse alegrías fichando hay mucho trecho. Esto incluye a los infames Paleti y Farsa, los cuales parece que afrontarán la temporada con una plantilla de circunstancias. Especialmente delicada la situación de los culerdos, inmersos en su momento más convulso desde el motín del Hesperia y con todos los ingredientes para que aquello salte por los aires.

Me diréis que el Madrid tampoco está para tirar cobetes, pero hay diferencias notables: ya tenemos una base de juego, podemos aprovechar la inercia del campeón y nuestra plantilla es más potente que las del resto; de hecho, incluso nos sobran bastante jugadores, que estamos intentando colocar como podemos. Si además de todo esto, el saldo arbitral nos sale tan a favor como la pasada temporada, en este curso podríamos tener el campeonato encarrilado bastante pronto. Sería incluso posible ir a por el doblete, gracias a un potente equipo B encabezado por los incolocables Bale y James (lo del Everton está color de hormiga).

En fin, el Madrid no empalma dos Ligas desde 2008, y no es cosa de dejar volar la ocasión. Algún compañero de los más optimistas me dirá que por qué quedarnos ahí, y no aspirar a ganar tres o cuatro campeonatos seguidos aprovechando ese Barsa en implosión. Eso estaría muy bien, y ojalá los logremos, pero ya os aviso de que la descomposición culerda seguramente sea mucho más breve de lo que nos gustaría, porque desde este mismo año entrarán en la Era Roures, de la que nos ocuparemos en una próxima entrada.

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No les mean en la cara, está lloviendo


Momento de la entrevista en Goal.com.

El caso Messi ha resultado ser tan jugoso y rico en matices que incluso las conclusiones finales dan para una entrada más que mediana; no obstante, trataré de ser breve, como el camarada Fidel y Bernie Sanders. Una vez culminado todo el vodevil me gutaría destacar los siguientes puntos:

– Los Messi se tiraron un farol en toda regla, pésimamente jugado. Sabían en todo momento que contractualmente no tenían razón, y lo fiaron todo a que Bartu quisiera evitar a toda costa el escándalo y los tribunales. Pero Nobita se plantó desde el principio, y pese a no parecer un personaje especialmente brillante ha quedado como un tahur de los que te limpia sacándose ases de la manga y te hace pagar los whiskys. Eso sí, su única prioridad ha sido en todo momento salvar el propio pellejo; la viabilidad y regeneración del club le han importado exactamnte igual que… al propio Messi.

– El bufete Cuatrecasas debió huir de este caso como de la peste. Siendo perfectamente posible que ellos no pergeñaran la desastrosa estrategia de los argentinos, han herido de muerte su marca en apenas una semana.

– El City sigue al acecho, pero como un ave carroñera. En ningún momento pensaron pagar un euro de fichaje, y BEP incluso tuvo el detalle de aconsejar a su ex-pupilo que dejara de hacer el ridiculé. ¿Por qué pagar mucho por lo que será gratis en Enero? (Bueno, costará un pastón, obviamente, pero será todo para el papi y el nene.)

– La cláusula excusatoria que esgrimió ayer Jorge Messi: aquí es donde el Barsa y Tebas han sido más mentirosillos, pero astutos no obstante. Es cierto que ciñéndonos al texto de la misma, ahora mismo Messi no tiene que pagar 700 millones para liberarse, peso eso es hacer pan con unas tortas: la ausencia de indemnización simplemente significa que el jugador no puede pagar para liberarse, como le pasa a los futbolistas de las demás ligas europeas. Tebas y el Barsa sostenían que la cláusula de 700 millones seguía vigente (falso), pero afirmar que Messi ya no estaba sujeto a la misma tan sólo habría embrollado la cuestión. El comunicado del padre se redactó con la entrevista de Goal.com ya grabada, por lo que no fue más que una maniobra postrera de lavado de imagen.

– La interviú. Me consta que hay aficionados atléticos con dignidad, conscientes de que el Barcas es un equipo rabiosamente antimadrileño y que los ve como simples lacayos en la mongólica cruzada antimerengue. Rubén Urea (de quien me ocupé ampliamente hace años) no es uno de estos atléticos; de hecho, estoy convencido de que si pillara a Messi a solas haría todo lo posible por dejarle el ojete perfectamente pulido, siempre que no anduviera cerca Julio Maldonado (que no Maldini) para hacerle la competencia. La elección no fue casual, estando este aceitoso periodista en la nómina de Roures, y además también nos revela que lo que publique Goal.com estará inspirado por Gargamel (siempre es bueno tener un medio propio, aunque sea pequeñito).

El vídeo en sí (todo pactadísimo, obviamente) nos revela hasta qué punto le es indiferente al diosecillo argentino esa cosa difusa (en su mundo) llamada afición culé: tras la peor derrota de la historia del club y la despedida más desastrada que se recuerda de una estrella, decidió por fin dar «explicaciones» ataviado de rigurosas bermudas y chanclas, en una sala de su casa para no tener ni que desplazarse; perfectamente pudo ser durante el descanso de una partida del FIFA 21 en la que ya jugaba con el City. Sus palabras confirman que sí, estaba dispuesto a largarse mediante un burofax costroso y sin dejar un duro para el club, pero que simplemente no pudo materializar ese deseo. Se escuda en la falta de proyecto deportivo, pero resulta que él, jugador más importante de la historia del Barça, no tenía nada que aportar en la reconstrucción del club, ni mayor interés en despedirse de los capullos que lo han convertido en ultramillonario (perdón, ¡de la afición barcelonista!) ¿Y cuál ha sido la respuesta general de los susodichos, tan bien representada en ese manicomio virtual llamada «diario yoya»? ¡¡Emocionarse y darle las gracias!! Mientras la orina del menudo rosarino les iba chorreando humeante por la cara, decían «¡ha quedado lluviosa la tarde!»

– ¿Cuál es el mayor delirio que se ha instalado entre estos aficionados en las horas posteriores a la descacharrante alocución? ¡¡Que si la nueva directiva le presenta un buen proyecto, Messi renovará!! Semejante dislate es un verdadero filón para cualquier antopólogo que quiera investigar el pensamiento de grupo o la mentalidad sectaria. Por decirlo suavemente: existen más posibilidades de que Belén Esteban gane Miss Universo que de la continuidad de Messi en el Barça; se largará justo el día después de acabar la última competición, trincando a continuación no menos de 150 millones de euros en rollizos petrodólares. Sin embargo, el simple hecho de que Messi criticara la errática política deportiva de Bartomeu ya compensa a estos true believers todo el desprecio y la humillación de los últimos días. ¡¡Barto en la cuerda floja!! Terrible golpe para un presidente… que igualmente tiene que marcharse en Marzo. Ya sé que a mí no me van a creer, pero los yoyaires harían bien en mirar este artículo de Emilio Pérez de Rozas en El Periódico; el tipo es un tronao, pero lo clava.




Pinchar en las imágenes para ampliar.

– Espero que algún día se publique íntegro el contrato de Messi, porque promete ser todo un hito de la literaura jurídica. Gracias a todo este sainete he tenido la oportunidad de saber cómo se desglosa realmente el salario del astro argentino, y no tiene desperdicio. De nuevo es información proveniente de Roures, así que fiable en este tema concreto: mucho se ha repetido estos días que Messi cobra 100 millones brutos, lo cual es casi cierto pero no tan sencillo: resulta que en concepto estrictamente salarial cobra 70 millones brutos, o 35 netos; pero además, desde su última renovación tiene un concepto adicional descrito en los medios con el bellísimo nombre de «cláusula de lealtad» (en realidad un recurso estilístico para no decir directamente «sobresueldo»), y que asciende a la modesta cifra de 36 millones de euros anuales (18 netos); imagino que se añadió para compensar lo de la fundación una vez que Hacienda comenzó a sospechar que las donaciones recibidas por la misma podían no ser enteramente legales. Así pues, amigos, no es cierto que Messi cueste 100 millones al Barça; en realidad son 106, que volverá a cobrar la próxima temporada con motivo (¿cuál otro podría ser?) de su probada lealtad al club.

Esto que voy a decir parece mentira, pero creo que nos queda por ver lo mejor: un Barsa absolutamente desmoralizado, sin un duro en la caja y con un mito viviente que, si ya era un pequeño tirano, ahora para colmo está deseando largarse del club de su vida y se cuidará mucho de realizar cualquier esfuerzo que pueda frustrar el monstruoso contrato que le espera a la vuelta del año. Está feo decirlo, pero va a ser difícil centrarse en las andanzas madridistas con semejante película de catástrofes desplegándose ante nuestros ojos.

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To BEP or not to BEP


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¿Cuánto dinero necesita un pobre?


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Obviamente necesita más pasta.

¡El dinero! Un tema eterno desde que abandonamos la economía del trueque. Si tienes demasiado poco tu vida es una constante penuria, pero tenerlo en exceso también es problemático. Dinero significa libertad, significa elecciones, que son lo que más estresa a los humanos. Quien carece de él puede conformarse con soñar (por ejemplo, con una casa), pero cuando lo tiene le toca elegir: ¿Qué casa me compro? ¿En qué zona? ¿Me arrepentiré? La ausencia de dinero también essupone ilusión, un impulso para intentar llegar a una meta. Por el contrario, cuando te sobran los medios y puedes comprar todo lo que quieres, esa ilusión se desvanece: la nevera está llena de lo que nos gusta y el garaje de nuestros coches favoritos; el deleite por saborear lo escaso se convierte en aburrimiento y empacho. Por supuesto, el potentado también se convierte en blanco de familiares y amigos inescrupulosos, quienes piensan que al rico en cuestión «no le cuesta nada» ceder una pequeña parte de su fortuna para tapar sus agujeros económicos o hacerles un regalo. En fin, no digo nada nuevo si afirmo que el dinero puede ser tanto una bendición como una carga.

Messi llegó a Barcelona, como se suele decir, con una mano delante y otra detrás; un muchacho de Rosario no especialmente brillante que llegó a multimillonario gracias a la única actividad en la que probablemente habría podido destacar. En estas 15 temporadas como profesional ha llegado a ser un ídolo no sólo para los aficionados de su club, sino para millones de personas en todo el mundo que se han tragado enterito el relato preparado por sus adictos sobre «un muchacho sencillo que sólo piensa en jugar al fútbol». Sus acciones y las de su padre contaban una historia muy distinta, claro, con un contrato que iba creciendo cada año sin falta más y más, hasta convertirse en el más abultado y extravagante del mundo. Con todo, a Messi le habría bastado retirarse en el Barça, o bien pactar una salida amistosa con el club, para mantener esa imagen de chico maravilla.

Sin embargo, padre e hijo han decidido romper la baraja; aseguran que Leo ya no es feliz, ni puede serlo, en el único club donde ha militado desde que tenía 13 años y que lo ha tratado casi literalmente como un dios. El motivo es dinero, mucho dinero, más de 400 millones de euros si creemos las informaciones que se han publicado. Se trata de una cantidad enorme, sí, ¿pero realmente una familia como los Messi necesita algo así? Ambos padres eran trabajadores de fábrica y vivían en la más absoluta modestia hasta que su hijo rompió en crack. Ahora mismo pueden tener en el banco fácilmente 200 millones de euros. Llegados a ese punto, ¿tener 50, 100 o 200 más les supone una verdadera diferencia, más allá del deleite fetichista? Creo sinceramente que cuando llegar a ese nivel de ingresos lo más importante es tu relato, cimentar tu condición de leyenda; tener no sólo los billetes en el banco sino el aprecio y la admiración del mundo, de unos aficionados dispuestos a creer que eres una excelente persona aunque sólo te conozcan por tus méritos deportivos. Con su decisión de irse al City, Messi echa por tierra todo eso, marchándose por las malas y con la firme intención de no dejar un duro en las arcas del club que lo convirtió en estrella.


¿Cómo se adaptarán los clones a inglaterra?

Ojo, hay casos en los que tener el más dinero posible conviene y ayuda. Un emprendedor como Mark Cuban o Donald Trump seguramente sea capaz de «sacar petróleo» de cada dólar, crear un emporio tangible y dejar huella en el futuro. ¿Personas del perfil de los Messi, no obstante? Raramente logran invertir en algo útil y productivo, y más bien gastan de forma ostentosa; se compren alguna casa más, quizá mantienen algún familiar más, pero por lo demás su vida es igual con 100 millones que con 300. Sin embargo, la condición de ídolo culé que tenía Messi probablemente se haya perdido irremediablemente, y ahora es sólo un pesetero más a quien el destino de su supuesto equipo del alma le importa un pimiento.

En realidad esta obsesión por el dinero es bastante frecuente en la gente de origen humilde, quien precisamente por haberlo tenido no sabe manejarlo ni reltivizarlo. Si a esto añadimos lo que describo en el primer párrafo, estas fortunas sobrevenidas suelen ser un regalo envenenado. Existe alguna excpeción, como ese Beckham que, sin ser una lumbrera, ha logrado invertir sus ganancias bastante bien (por ejemplo en el Inter de Miami), pero es más frecuente ese afán de tener por tener, a menudo originado en un padre que trata patéticamente de revivir su existencia a través del hijo. Puede que los Messi logren salir del Barcelona y hacerse más ultrarricos (si es que el City se digna a ofrecer más que un sugus y un cromo de Guardiola, claro); lo que es dudoso es que lleguen a estar más satisfechos con su vida, sobre todo con una capacidad de adaptación a ambientes extraños que se antoja muy escasa. Sin embargo, probablemente tarden años en comprender lo que han perdido.

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Se queda

El caso Messi, que apuntaba a ser largo y farragoso, va a resolverse con relativa rapidez y de la forma menos emocionante: el enano se quedará una temporada más en Barcelona, si bien a disgusto y con la mirada fija en la puerta de salida. Están todavía los abogados de ambas partes entre dimes y diretes, pero el meollo de la cuestión está resuelto: los Messi se han tirado a una piscina sin agua. Si, como todo indica, la célebre clasula de escapatoria tiene una fecha específica, la pareja de avarientos argentinos y sus leguleyos de Cuatrecasas pueden ponerse como quieran, que el Barcelona tiene un caso muy fuerte que defenderm y es por eso que el jugador se quedará.

Me explico: si Messi quisiera realmente irse al City porque no aguanta más en Barcelona, podría hacerlo con relativa facilidad: la FIFA fallaría a su favor, él se vestiría de celeste y más tarde la justicia ordinaria determinaría quién tiene razón en la interpretación de la cláusula. Pero aaaaamigo: cabe la posibilidad de que el tribunal (que estaría en Barcelona, no en el Reino Unido) determinara que es el club blaugrana quien tiene razón, lo cual le haría acreedor a recibir 700 millones de euros, uno sobre otro (por cierto, a abonar por el propio Leo Messi, no por su club de destino). La posibilidad de semejante fallo puede ser mayor o menor, pero con que sea del diez por ciento es suficiente motivo para que nadie asuma el riesgo, ni siquiera un moro que tiene el dinero por castigo.

Por supuesto, una posibilidad de escape sería avenirse a negociar con el Barcelona y abonar un precio que los culés consideraran digno; no obstante, leyendo entre líneas lo publicado en las últimas horas, es muy fácil deducir que, si bien el City estaría por la labor, los Messi no quieren oír hablar de ello. Parece ser que el contrato que les han ofrecido es de 2 años + 3 en USA, o sea unos 300 millones en sueldos brutos (200 en inglaterra y quizá 100 en USA), más unos 100 que al parecer es la cantidad reservada para el fichaje en sí. Y en esa última cifra está la clave de todo.

Cuando leo que Messi está buscando un proyecto deportivo ganador me meo de la risa. De acuerdo, le da rabia perder y está harto de sufrir humillaciones, pero en ese aspecto la diferencia entre City y Barcelona no es muy notori: los celestes ya ni siquiera ganan la Liga, y en Champions con el bueno de BEP ni siquiera han pisado las semifinales. No, el «proyecto» que ha atraído a Messi y su padre son esos 100 millones contantes y sonantes que soñaban con embolsarse cuando invocaron la clausula liberatoria en el ya célebre burofax. Es un tren que ya dejaron pasar cuando firmaron la última renovación, y saben que se les agota el tiempo para tomarlo. Así pues, no es que el Barcelona se niegue a negociar, como se ha dicho, es que estoy 100% convencido de que el City sólo ha ofrecido como pago jugadores que le sobran (y de los que igualmente debería deshacerse para liberar masa salarial). En otras palabras, una humillación en toda regla que el Barcelona hace bien en no aceptar. Como digo más arriba, aunque los citizens sí quisieran pagar traspaso, eso reduciría considerablemente la tajada de los argentinos, algo que no aceptarán bajo ningún concepto. Hombre, podría ser que el City subiera a 100 para el Barça + 100 de prima de fichaje, ¿pero cebar de ese modo una operación ya arriesgada de por sí? No va a pasar.

Desde un punto de vista estrictamente monetario, la actitud de los Messi tiene sentido: desde el 1 de Enero serán libres de firmar con quien les venga en gana; les sale más a cuenta apretar los dientes estas 16 semanas. ¿Cómo será la relación entre club y jugador mientras tanto? Ese es el enigma: quizá todos logren disimular y mantener las apariencias, si bien es previsible una caída en picado del rendimiento del jugador: aparte de la demostivación y el cabreo, con ese contrato mareante en juego Messi se cuidará mucho de cualquier lance que pueda acabar en lesión. Con todo, es una solución más airosa que la salida a la francesa que había planeado inicialmente: tras las elecciones, la directiva entrante podrá organizarle la gran despedida de masas que todo el culerismo había visualizado, al mejor estilo de las megasectas y los regímenes totalitarios. No será lo mismo tras todo lo que ha pasado, claro, pero imagino que todos tratarán de salvar la fachada.

Así pues, aún habrá unos días de tira y afloja, pero ya veréis cómo a principios de la semana que viene ambas partes declararán haber «alcanzado una entente cordial», todos asegurarán moverse «por amor al club» (risas) y Messi no se moverá de donde está… hasta Junio.

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