Sí, bueno, ¿no? A la hora de analizar algo tan complejo como la historia de Arabia, caben dos extremos: llamar a todos los árabes de mundo moros follacabras, o entrar en cada pequeño detalle relativo a la península y a la actual nación. En este modesto artículo de este modesto blog nos quedaremos a medio camino, explicando de forma somera algunos factos sobre la región.
Lo primero es distinguir Arabia región de Arabia país: aunque la nación saudí ocupa casi toda esta península, que es la más grande del mundo, la comparten en su extremo sudeste con Yemen, Omán, Baréin, Catar (Pollas) y Emiratos Árabes Unidos, donde se ubica Dubai, la capital mundial de las putas (¿a dónde van las putas?), países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo (o sea el rey Salmán bin Abdulaziz). Por el otro extremo, la península también abarca partes de Jordania e Irak. La etimología del nombre es ambigua, ya que «arab» coincide con palabras en distintos idiomas que significan «Oeste», «forma de hablar clara» (el idioma árabe), «nómada» o «desierto».
Los árabes vivían muy tranquilos hasta el siglo VI, momento en que nació en la Meca el follacabras jefe y la lió bastante parda, haciendo a los moritos aún más esclavos de su religión de lo que lo son los judíos ortodoxos. Luego llegaron los otomanos, conquistaron aquello y nadie se acordó mucho de Arabia durante siglos, entre otros motivos porque es un desierto gigantesco que abulta lo mismo que España, Francia y Alemania juntas. El imperio otomano se desmembró durante la I Guerra Mundial, y ahí es donde entra en escena nuestro amigo T.E. Lawrence, alias Lawrence de Arabia.
Lawrence era un personaje extremedamente peculiar, empezando por su apellido, inventado por su padre, el baronet Thomas Chapman, para ocultar el hecho de que había abandonado a su mujer y vivía con la madre de nuestro personaje, con la cual tuvo cinco hijos. Nuestro Thomas Edward («Ned» para la familia) tenía tanto de Indiana Jones como de militar, y de hecho su primera vocación fue la arqueología, primero a nivel local y luego en Oriente Medio. Alistado en el ejército en 1915, fue asignado como cartógrafo al Cairo, y luego como enlace británico para el príncipe Faisal, uno de los líderes de la Revuelta Árabe. Si bien Lawrence y Faisal actuaron sobre zonas de la actual Arabia, al finalizar la I Guerra Mundial Faisal no fue rey de todos los árabes como ambicionaba, sino brevemente de Siria y posteriormente de Irak, impuesto por los británicos sin haber puesto nunca un pie ahí. La campaña militar fue inmortalizada por David Lean en el clásico «Lawrence de Arabia», y no menos por Maurice Jarre, quien curiosamente entró como compositor del film tras la renuncia del primer músico.
¿Entonces, Arabia Saudita? Esa la conquistó Abdulaziz bin Saúd (de ahí lo de saudita), alias «el follador», padre del actual rey Salmán. Este émulo de Juan Carlos (en lo sexual) no sólo logró la Arabia independiente soñada por Lawrence y Faisal tras su revuelta culminada en 1927, sino que además tuvo al menos 45 hijos. Y lo crean o no, desde ese año el trono no ha pasado nunca de padre a hijo, sino de hermano a hermano, tradición que terminará en breve porque el heredero sí es hijo del actual rey. El hecho que lo cambió todo fue el hallazgo de cierto líquido negro en 1938, el cual ha propiciado que estos follacabras deluxe no sólo vivan ídem (al menos sus élites), sino que todo el mundo civilizado les chupe la polla disciplinadamente. Por situar, sus reservas petroleras son las más grandes del mundo y pueden durar varios siglos, en contra de lo profetizado por el findelmundismo verde.
Es Arabia un país muy bonito, progresista y ecologista, una de las seis monarquías absolutas que quedan en el mundo, regido por el wahabismo o interpretación literal del Corán. Posee leyes avanzadas como la pena de muerte por violación, tráfico de drogas o actividades homosexuales (lol). El método de ejecución (unas 300 al año) es rápido y limpio: decapitación mediante espada con verdugo. Dejando eso aparte, la mujer no puede salir de casa, tomar transporte público ni votar sin permiso de su marido, si bien lamentablemente se les dio derecho a voto en 2011, se les permitió conducir en 2017 y salir sin el cabello cubierto en 2019. En definitiva, un país de orden en lo social, si bien está retrocediendo en años recientes. En lo religioso, lo ya sabido: adoran a un pedrusco negro de 30 cm incrustado en una mezquita cúbica, lo cual es más o menos tan irracional como… ¿cualquier otra religión? Señalar que 11 de los 15 secuestradores del 11-S eran saudíes (risas).
¿En fútbol? Lo más redondo que han visto es el culo de los presidentes americanos cuando se lo ponen en pompa al rey en las visitas oficiales. Llegaron a octavos de final en USA 94, pero vaya, por más que vuelvan a jugar en América, los sacas del espadazo decapitador y del follacabrismo y andan bastante perdidos. No sirve de excusa tener sólo 34 millones de habitantes, ahí están Croacia y Holanda. ¿Quiere decir eso que perderán con Expaña? ¡Ni mucho menos! La Coja tiene una extraordinaria para palmar con cualquiera en los Mundiales, especialmente cuando a sus jugadores no les ponen la gasofa buena que pueden disfrutar en sus equipos de la Liga. ¿Darán la sorpresa para seguir esparciendo por el mundo el mensaje de amor del wahabismo? Podría ser, amigos, queriéndolo Alá.
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Pronóstico: España: 2 – Arabia: 3.








