Por Rappol
«Empeñarse en vivir o empeñarse en morir, pero que los arbeloas no nos impidan ver el bosque, ni a Hansel espiando a su hermanita cuando se baña en el río»… Ése debió ser el mensaje de Abriguito Arbeloa a sus recién entregados muchachos, después de que escribieran otra gloriosa página para el club en lo que a eliminaciones vergonzosas en Copa se refiere. Aunque, en realidad, ¿a quién cojones le importa ya ese trofeo, ni esa monarquía, ni ese monarca? Lo único que cabe esperar de la borbonidad es que la hija agraciada se abra un OnlyFans antes de que el tiempo acabe con su belleza y turgencia. Eso y ninguna otra cosa más. Ya está bien de tanto atraso.
La barra libre de la semana mediática, desatada y monetizada por tantísimo tonto amante del exabrupto que se proclama «madridista», no auguraba nada bueno para recibir al Levante, un equipo al que no se le levanta gran cosa, por fortuna. Que si Siquesá se iba a borrar, que si Valverde por aquí, que si Vinicius subnormal, que si muerte a Florentino… Lo cierto es que durante la primera parte el equipo abundó en la plastosidad y la lentitud, destapando el tarro de las esencias apestosas al que nos tiene acostumbrados en los últimos meses; con un fútbol romo y sindical, aburrido como un cantautor, sin siquiera espasmos de genio o señorío por ninguna zona del campo. Ni un tiro a puerta y todo ridiculeces y pasepatrasismo… Normal que el público pitara al descanso. Pero hay que tener cuidado…
Y digo que hay que tener cuidado porque alguien tendrá que defender algo, y bastante gente hay ya consagrada a meter mierda como para perder de vista las fechas que son, lo que queda por jugarse y la imposibilidad efectiva de despedir ahora mismo a 15 jugadores para incorporar a otros 15, que El Truquito se transforme en el nuevo Modric o que Gonzalo vaya a estar metiendo jatrikis todos los fines de semana… Señores: realismo. Con estas vacas tienen que yacer los bueyes después de arar. Punto. Así que pita y protesta, pero después tira de ésta.
La sinfónica pipera y los cambios trajeron a la vuelta en la segunda parte un equipo más comprometido. No terriblemente comprometido, ni absolutamente comprometido; pero con suficiente presencia y coraje como para solucionar el partido y no dejar que los levantinos cagaran en el parabrisas del coche de Pijamita. Siquesá penaltó, y Asencio Vorhees remató muy bien un córner para apaciguar a las bestias. Franco jugó bastante bien, y hasta AlabíAlabá no tuvo que hacer BimBomBam. Son muy malos los del Levante, sí, pero este equipo blancuzco necesita meterla en algún agujero para empezar a creerse que puede salir de esa tumba en la que se ha metido solito. Para ello, hay que volver a respetarse, primero, para que toda esta jarcia de cornejas y carroñeros tengan que también empezar a hacerlo. Ya está bien de joder con la pelotita: a correr, a sufrir y a volver a ganar. Todo lo que se pueda, y algo más. Pero, ¿colaborar en este zunzuque? ¿Comprar la baliza? ¿Votar al PSOE? ¿Votar? Antes la guerra.
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– Real Madrid: 2 (Peseté (pen.) y Ausencio)
– Levante: 0



