Por Rappol
El Mercarreal siempre suele aparecer para hacer el papel de vara de medir para «los grandes». El tal Roig y sus hermanos son los típicos paletos con perras que, seguramente, disfrutan de los placeres de los paletos con perras y, en su vertiente de prohombres paletos con perras, hacen obra social para otros paletos sin perras. Legendarios y elegantísimos jugadores han jugado en el estadio cerámico amarillo. No puede decirse que hayan sido «de todos los colores», porque en esencia han sido blancos y negros. El fútbol mundial espera el momento en el que se atrevan con los amarillos, pero no sucederá porque los jugadores amarillos todavía no dan perras. Otras cosas amarillas sí que las dan; si no que le pregunten a los votantes del PSOE, aka la socialdemocracia lluvia dorada.
De manera que fue el Madrid a medirse con la vara de los paletos con perras y, aunque el empeoramiento progresivo del «outfit» de AbreLola no invitaba al optimismo desde el punto de vista estético, el arranque fue una confirmación de que los hasta hace poco excesivamente tibios jugadores blancos, se han empezado a transfigurar en una especie de entes reconocibles somo jugadores de fútbol del Real Madrid.
No se echó casi de menos a Chochomenor. Nada más que cuando el gigantesco Pape Senegal (menudos ojete y trabuco gastará), correteaba por la media y se asomaba al balcón del área. Ahí el «skyline» madridista palidecía una chispa, pero los niños del constructor suplieron la falta de envergadura con una inteligencia y esfuerzo físico acrecentados por la amenazadora barba de ArbeJafar. Si estaba buscando toda la prensa su nuevo malvado al que atizar…3/0/1 y empezando a mamar.
Hay cosas interesantes en el frente de ataque como la movilidad y el intercambio de posiciones. Vale, que PSPV Galonso quería hacer algo parecido (en el Mondialito se vió algo)… No sé. Es carne picada ya. Mi tesis actual es que un socialista no puede dirigir al Real Madrid. Que el esfuerzo se tiene que pedir de otra manera… Que no se puede pretender que los galácticos corran por el bien común…(qué coño será el bien común)… Que el rocanrol no tiene nada que ver con Bob Dylan, el tontoautorismo o chicas como Lourdes… Que quizá de lo que se debió hablar en su momento era de «hard rock»… Bah… Ya tendréis tiempo para apiolar a Arbeloa. Esto no ha hecho más que empezar.
[Seguro que los jugadores del Madrid no han empezado a correr ahora porque, simplemente, Arbolitos haya llegado al vestuario y les haya puesto a pelar un trampantojo de limón, o les haya leído poemas de Borges o pasajes de Cormac McCarthy… Los jugadores sólo pueden romper a correr por tres motivos: orgullo, drogas, y orgullo más drogas. Abandonen el mito]
Los blancos emplearon la primera parte en ajustar y apretar. Se movieron bastante, y se observaron: defensa alta, líneas juntas, presión y recuperación rápida; espolvoreadas con cagadas rampantes en salida o transición (Camamama) e imprecisiones en el pase (varios). Con todo, no es que hubiera mucho bagaje en ataque entre los tres palos: El Turquito pegó un trallazo después de buena jugada individual por la derecha (alternó con Franco, y quién sabe si no lo hubiera hecho con el Führer), y Siquesá a las manos del portero, tras combinación relampagueante en la frontal con Vinicius (el-que-no-sabe-jugar-al-fútbol-y-elige-siempre-mal). En corto, algo bastante similar a lo que hicieron contra el Lebonte en el Bernabéu, a lo sumo con un poco más de chispa y agilidad.
Llegada la segunda parte, el porculómetro de la grada hacia Vinicius alcanzó su punto crítico, y el muchacho no se rindió (me pareció que está empezando a manejar estas cuestiones mejor, más a lo Cristiano). Fue por eso que en su mil quinientas diecisiete acción de desborde por la izquierda, a Pape Dos Metros se le quedó la bola enganchada en el despeje, y por allí andaba Siquesá para cacheársela a trallón al buen portero local. Por supuesto (y como debe ser), Vini aprovechó para mofarse un poco de la grada garrula, y ahí ya el partido entró en la dimensión que entra la vida en general cuando uno acaba de soltar un buen chorongo en el baño: el universo conspira para que respires mejor, y el tufo que queda en el ambiente recuerda a todas las vidas bellas que siempre merecieron la pena ser vividas.
El resto del partido el Villarreal fue el hampón menor que se revuelve mientras un mastuerzo le mantiene la cabeza bien metida en una bolsa de plástico. Cambios, contras y recontras, corners y gilipolleces varias (sí, andaba el hijodeputa de Sotogardo por el campo, todavía)… hasta que Vinicius (joder, qué pesado el es mamón, ¿verdad?) cruzó una bola fantástica para dejar a Siquesá en carrera enfilando el área amarilla… Pedraza pedraceó, Sotopolla tuvo que pitar penalti, y el francesito le enseñó a Brahim (que llevaba un ratillo en el campo) cómo se tira un Panenka. 0-2.
[Los retransmisores, los periodistuchos, los antis y los flamantis comenzaron —y seguirán— con sus cositas de siempre. Aparecerán imágenes de la mujer de AbreLola llevando un burka. Y quizá cosas peores. Pero el tiempo pasará. Y Galonso será recordado como habitante del mismo círculo del infierno en el que vivieron Arsenio, Benítez, Golpetegui y tantos y tantos otros que, sí bueno no, no tienen ese intangible necesario para manejar La Picadora. Y al final tendrá que marcharse, por supuesto. Esperemos que sea dejando algún trofeo en las vitrinas de La Mastaba. De momento, parece que tiene ese intangible. Y parece también que, sí, todos los enemigos multiformes del Real Madrid empiezan, de nuevo, a chuparla. Que la chupen. Que la sigan chupando, AbreLola.]
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– Villarrural: 0
– Real Madric: 2 (Negro Pesetas, uno de pen.)