Guerras madrilistas

Empiezo la entrada aclarando que doy por hechas la defenestración de Pellegrini y la contratación de Mourinho, por lo que podemos considerar comenzada la era del portugués. Su llegada va a tener muchos y variados efectos, pero para mí el más destacado será el polarizar a la afición del Madrid como no se había visto nunca. Tanto es así que ya son varios los socios que en sus comentarios de diversos medios electrónicos han amenazado con darse de baja si Mourinho finalmente firma por el Madrid. No sufran, aún no he visto al pipero capaz de renunciar al asiento donde posa su pesado trasero cada dos fines de semana, pero aunque lo hicieran hay una lista de miles de personas esperando por un abono.

Lo que estas reacciones dejan claro es la gigantesca dimensión alcanzada por el fenómeno que aquí hemos denominado piperismo, latente desde hace mucho en una afición abúlica y alimentado semana a semana durante muchos años desde los medios. El resultado es un aficionado de estrechísimo criterio futbolístico, que tan sólo considera aceptables los modelos que impliquen mucho»toque», altos porcentajes de posesión y el etéreo concepto de «juego ofensivo». Este sector, mayoritario en la grada y cerrilmente raulista, considera la etapa de Vicente del Bosque como algo idílico y el patrón al que regresar. A sus ojos, el salmantino pachón no sólo logró «conjuntar a las estrellas», sino también proyectar una imagen de sentido común y humildad, o lo que es lo mismo no decir una palabra más alta que la otra, la mejor forma de agradar en este imperio de lo políticamente correcto en el que vivimos.

Huelga decir que tal forma de entender el club choca frontalmente con cualquier amago de reivindicar nuestra histórica supremacía en el fútbol mundial o de desafiar a nuestros rivales. Tanto es así que un periodista presuntamente madridista y tan bien situado como Perro Pablo San Martín ha llegado a decir que Cristiano Ronaldo… ¡¡no es el tipo de jugador que gusta al aficionado madridista!! Obviamente PP es un tío muy tonto y muy acomplejado, pero algo de eso hay en la masa social. Y si la actitud retadora de Cristiano causa rechazo en algunos, cómo será la cosa con Mourinho, un tipo que ha construido por cimpleto su personaje alrededor de la chulería. Tristemente, a buena parte de la afición no le gusta ver a un entrenador que se considera especial; que tiene la victoria como objetivo número uno, por encima de «estilos» y «principios»; que no tiene reparos en hacer la guerra psicológica al rival y exponer socarronamente sus puntos débiles y contradicciones.

Huelga decir que este rechazo es un problema para el presidente Pérez, artífice principal y casi único del fichaje, pues seguramente lo último que desea es un cisma en la grada. Yo por el contrario creo que esta división será a la larga muy beneficiosa para el club. Me explico: la tarea de educar a los piperos desde los argumentos es demasiado difícil, la propaganda mediática es brutal y sería una batalla de unos pocos contra todo un ejército. ¿Pero qué ocurriría si el pipero presenciara, semana tras semana, cómo el estilo de fútbol que considera tan tosco, tan poco ofensivo, tan antiestético, se lleva por delante a un rival tras otro, terminando por fin conquistando los títulos más importantes? ¿ Y si viera que las provocaciones del entrenador surten efecto, que consiguen descentrar al rival y para colmo son graciosas y ocurrentes? ¿Qué pasaría entonces?

Fácil: unos cuantos se pasarían al bando mourinhista, otros callarían como putas mientras siguiáremos y otros, los menos, se irían con viento fresco. Semejante depuración, que alejaría del Madrid a los elementos más fanáticos e indeseables, sería de por sí un enorme servicio. En cuanto a los otros dos grupos, los «conversos» irían despiperizando la grada a medida que fuera aumentando su número, y los silentes poco a poco podrían romper sus rígidos esquemos y aceptar en sus cabezotas que un ténico como Mourinho puede no sólo darnos títulos, sino liderar una etapa de dominio y éxito de las que dejan huellas en Europa; el famoso «ciclo» que andamos buscando actualmente.

A Mourinho le pedimos primoridialmente que haga un equipo fuerte, dominador, casi imbatible, proporcionándole el tiempo y los recursos suficientes. Pero además podría ser el catalizador de un profundo cambio de mentalidad en la afición, consiguiendo que aceptara distintos tipos de juego, que valorara a los jugadores exclusivamente por su rendimiento -rechazando frontalmente el concepto de «mito»- y que recuperara el orgullo y el aplomo que siempre caracterizó al Madrid, sin «perfiles bajos» ni falsa modestia. Si Mou lograra etodos stos objetivos habría que darle la laureada madridista, y pedirle que intentara superar en nuestro banquillo el récord de permanencia de Alex Ferguson en Old Trafford.

Con el cáncer del piperismo como problema número uno del Madrid, bienvenida sea esta guerra entre las dos facciones de la grada, y que la adicta al tiki-taka sucumba por la fuerza de los hechos y de los triunfos. Será un paso fundamental para lograr un Madrid acorde con los tiempos y al tiempo fiel a su naturaleza histórica.

Hacia un cambio de modelo

Por Makelele aka

El modelo actual del club es intrínsecamente inestable, siga el entrenador uno o dos años. Por ello, el debate central no es si Pellegrini es adecuado o no: la cuestión es que simplemente Pellegrini es un hombre sin poderes. No tiene capacidad para configurar la plantilla. La directiva y Valdano le construyen un equipo no se sabe bien con qué criterios. Tampoco se sabe de quién son las responsabilidades. ¿Quién vendió a los holandeses y por qué? ¿Quién fichó al evangelista y por qué? Así, la figura del entrenador es irrelevante; se le contrata para que ponga a la gente a correr de lunes a viernes y poco más. Siga uno o mil años, eso va a degenerar en caos necesariamente. Y es que, mientras otros equipos están ideando plantillas fundadas en criterios deportivos, nosotros, con un ojo en la grada, estamos atendiendo a miles de criterios: no perturbar a las vacas sagradas (7, 14), cuotas de españoles, presencia de canteranos (aunque generalmente no tengan nivel), ostracismo para jugadores de etapas anteriores, deferencias con las grandes figuras (aunque estén en declive), etc. A mí me parece taaan obvio que con tantos condicionantes nunca se podrá desarrollar una idea, un proyecto, que, en fin… me sorprende que en ese contexto alguien hable de estabilidad.

Después está la cuestión de que este modelo está enfrentado a la posibilidad de tener a uno de los grandes entrenadores, porque éstos no van a aceptar no tener control sobre la configuración de la plantilla o, lo que es lo mismo, no poder garantizarse unos resultados y dejar su reputación en manos del azar. Y no tener a uno de los grandes en el banquillo trae problemas de confianza en etapas de sequía. A Messina no se le pone en entredicho porque sabemos que lo ha ganado todo anteriormente y que, por tanto, es muy probable que antes o después pueda reproducir sus logros previos aquí. Probablemente haya hecho peor temporada que Pellegrini en el fútbol, pero hay cuatro Euroligas (en equipos distintos) que le avalan. Con Pellegrini no vamos a dejar de dudar. Por contra, cuando tienes a Capello o Mou, te sale como sin querer el “si no lo arregla él, ¿quién lo va a hacer?” y eso es garantía de continuidad.

Sobre Pellegrini. Ha hecho cosas interesantes: acostumbrar al madridismo a ver a Raúl en el banquillo, no ceder a la tentación de poner una delantera de cuatro (tres galácticos + Higuaín o Raúl; para esto hay que tener cierta personalidad), cierta solidez defensiva, “buen juego” en alguna etapa de la temporada, educación, etc. También ha tomado decisiones raras (en el centro del campo, básicamente), pero vale… aceptemos que cualquier entrenador que venga va a estar, en algún punto, perdido (hasta el mismo Fabio Capello necesitó tiempo para formarse opinión de Ronaldo, Beckham, etc., y tomar el control de la situación; también le pasó a Mourinho en su primer año en el Inter). Pero es que da igual. La cuestión central es que Pellegrini quiere a Robben y Sneijder y se los venden. Y no es cuestión de que tenga mucha o poca personalidad; simplemente es que firmó sabiendo que le harían pasar por esos aros (y por eso hubo otros que nunca firmaron o hubieran firmado). Y cualquiera que hubiera venido ese verano hubiera sabido de antemano que, entre otras cosas, venía a encajar esas decisiones sin quejarse.

Pero ahora la gente ha entendido que necesitamos otra cosa: que el entrenador deje de pasar por aros y que sea él el que haga la planificación; esto es, necesitamos el modelo inglés. Si fuéramos a eso, yo podría aceptar la continuidad de Pellegrini porque creo que, con rienda suelta para decidir las altas/bajas, es posible que a lo largo de los años nos diera resultados (incluso Schuster podría ganar títulos). Pero sabemos que a Pellegrini no le van a dar esa oportunidad, y aunque se la dieran (liquidación de Valdano mediante), también estaríamos ante un cambio de proyecto, reestructuración o como se quiera llamar, y el argumento de la estabilidad ya no sería valido para deslegitimar una sustitución de entrenador. Pero bueno, parece que Florentino no va a cambiar -al menos de forma oficial- el (puto) organigrama técnico. Toda esperanza de avanzar hacia el modelo inglés (el único que, entre tanta turbulencia, puede traer estabilidad a este club) pasa por un cambio oficioso. Y un cambio oficioso significa que las ganas de traerse a Mou lleven a brindarle el poder, aunque Valdano siga figurando. De hecho, conociendo al sujeto, sabemos que Mourinho sólo vendrá si puede asegurarse el control de su obra. Como Capello, que va a todos lados de la mano de Baldini; en principio Mijatovic estaba por encima, pero no en la práctica (al menos hasta que le apuñaló).

La labor de Mourinho es como la de Deng Xiaoping: que Valdano (o Zidane o cualquier otro) termine por no ser más que un retrato. Todo eso, a base de éxitos deportivos, confianza de Florentino y apoyo incondicional de los Puskitas, Hildebrando, Alex, Soprano, etc., y, en general, de todo el blog. Especialmente importantes serán los primeros meses de competición en los que la granizada mediática de la prensa tikitakera será notable y no será posible mostrar al piperío ningún resultado concreto (hasta final de año no hay títulos que señalen las diferencias y sí, seguramente Pellegrini le vaya a meter más goles al Málaga en el Bernabéu); incluso, el primer año podría haber un resbalón en Copa o en Champions. Pero habrá que mantener la fe porque los títulos llegarán. E idealmente, cada título será un paso más hacia la refundación del organigrama técnico, hacia la conversión de lo oficioso en oficial y hacia el futuro.

A todo esto hay que unir que el momento es muy propicio para la llegada del de Setúbal (jeje). Por un lado, con la victoria sobre el Barcelona y la posibilidad de alcanzar el triplete se ha ganado la fama de mejor entrenador del mundo entre los españoles y, más concretamente, entre los madridistas. Eso quiere decir que nos llegaría con una imagen más fuerte, que se traduce en una menor vulnerabilidad ante las críticas. Me parece improbable que, de mantenerse en el Inter otro año, pudiera repetir unos resultados tan buenos, lo cual le llevaría a perder su omnipresencia en los medios y haría que dejara de ser un candidato tan obvio; además, si llegara a venir sería más cuestionado/menos respetado. Por otro lado, se ha estado metiendo a la masa la palabra “estabilidad” en el cerebro desde determinados sectores, como forma de contrarrestar la campaña pro-Mou de Marca. ¿No es lo ideal que, cuando por fin tu masa social se ha dejado seducir por estos importantes conceptos, estemos con el hombre adecuado en el banquillo? Dicho de otro modo, ¡qué importante es que, cuando por fin te lleguen las ganas de casarte, no estés saliendo con Cristina la de la gasolinera!

En fin, que lo de Mourinho no es ningún calentón de primavera. Es una opción perfectamente razonada y fundada en las ideas que se han ido desarrollando en este blog a lo largo de los años.

¡La Liga es pa pobres!


«¡¡Cállate ya, maricón de mierda!!»

Bueno, por fin se acabó la puta Liga, qué descanso. No vi ninguno de los dos partidos porque tenía ensayo, y no me parecía plan saltármelo para seguir una causa perdida. Eso sí, un chavalín me fue contando los resultados gracias su móvil con internet, para que se me hincharan las pelotas igualmente. A Superjavi le dieron bien por culo y se llevó cuatro chicharros del Camp Travestis, yéndose al puto pozo de la Segunda, junto con los infames chicharreros. ¿Cuántos descensos acumula ya Clemente? Ni idea, pero es un entrenador «con cartel», igual que Lillo. Felicidades al genio que decidió cambiar a Mendilíbar por Onésimo, seguro que lleva una Power Balance en la muñeca.

Nuestro Madrid estimadísimo, por su parte, decidió no darnos ni la alegría de una última victoria, e incluso fue perdiendo buena parte del encuentro. Para poner la guinda estética a la cosa, Puti la armó desde el banquillo y casi le echan; habría sido un final perfecto para su trayectoria en el club (él diría: «a Zidane también le pasó»). Qué gran placer saber que jamás volverá a mancillar la camiseta de nuestro club. Kaká, por cierto, lo vio todo desde la grada. Más vale asumir que el año que viene será una especie de refuerzo de lujo, como Giggs en el United, para no hacernos mala sangre; megapufo de los que sólo puede permitirse el glorioso Madrit. En fin, que los jugadores debieron pensar que eso de la Liga es una vulgaridad , y prefirieron regalársela a sus compis culerdos, que se ponen como locos con esas tonterías. Seguro que Barbillas ha dormido tranquilo sabiendo que sus amigüitos de la Selección habían terminado el día celebrando un título.

Estalló también de júbilo la noble ciudad de Barcelona, donde ya es norma desde hace años que cada celebración por un título culerdo acabe en batalla campal con los antidisturbios, provocando destrozos en el mobiliario urbano y los comercios por valor de varios millones de euros. No podía ser menos en esta ciudad bastión de los movimientos antisistema y otra gentuza, en la que cualquier ocasión es buena para desafiar a las «fuerzas represivas». Cosas de las urbes modernas y europeas, nada que ver con «los gañanes de la meseta». Con su pan se lo coman. Y si alguno de los que se reunieron alrededor del caño donde mean los perros sueña con alcanzarnos en el palmarés, que siga haciéndolo: nada menos que once Ligas nos separan aún, una distancia que me permito pronosticar que jamás serán capaces de enjugar, por muchas décadas que pasen.


Culeculé y unos amigos en plena euforia.

Volviendo a la cagada de la Rosaleda, lo cierto es que ganar la Liga, con toda la felicidad que nos habría dado, habría aumentado las dudas en un club ya suficientemente confuso, que necesita cargarse al todavía entrenador de la forma más limpia posible, sin necesidad de incómodas explicaciones. Mejor que haya pasado esto, nos ahorramos las vacilaciones de última hora. Como alguien dijo muy acertadamente en el blog, es la decisión correcta por los motivos equivocados; pero correcta al fin. Todavía hay alguno dudando de que Mou vendrá, pero al oir los lapsus linguae de Valdano tengo claro que la cosa está hecha al 99%, y cualquier declaración que lo niegue es puro paripé. El argentino ha tenido que estar cenando un sapo crudo cada noche durante la última semana, para entrenarse con vistas a la memorable rueda de prensa en la que dará la patada a su apuesta personal, Pellegrini; y sobre todo para el próximo año, en el que afrontará una dificilísima convivencia con el personaje que representa todo lo contrario de sus cursis, mierdosos y caducos principios.

Sí, amigos, la pretemporada acaba de comenzar. El presente se queda pequeño para el Madrid, que casi siempre prefiere mirar al futuro. Decía el catedrático Carreira que uno era viejo cuando tenía más por detrás que por delante, pero por suerte para el Madrid siempre hay un futuro infinito esperando, lleno de potencial y gloria. Esta «pretemporada» tendrá un paréntesis entre el 11 de Junio y el 11 de Julio con el Munidla, y luego se reanudará hasta el último de Agosto. Puedo deciros que si no hemos «fichado» a 60 jugadores en ese período no habremos fichado ninguno. Será sin duda un período convulso y lleno de ruido, pero también emocionante y cuajado de posibilidades. Desde aquí intentaremos aislarnos de lo falaz y artificioso, y ponernos, desde ya mismo, a hacer balance de la temporada recién terminada, así como a elaborar propuestas y hojas de ruta para la que acaba de empezar. Los próximos meses marcarán gran parte del futuro de nuestro club.

– Málaga: 1 (Duda)
– Real Madrid: 1 (Van der Sir)

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Ahora sí que sí

Bueno, de hoy sí que no pasa. El coche no puede seguir dando bandazos, principalmente porque ya no hay más carretera, y lo que sea sonará. La jornada pasada decía que ya era hora de que se acabara la agonía, y obviamente lo reitero transcurrida una semana. Hay ganas de terminar con la Liga y también de hacer balance, de planificar. Tantas, que hacerse con el título sería incluso medio raro, dejaría a la gente descolocada. Al primero a Floren, que ya ha demostrado ser voluble y al que este éxito inesperado podría dejarle sumido en un mar de dudas. Pero eso no importa, hay que desear el título y engordar la leyenda. Hoy estás tan contento y mañana ves cómo taladran a tu novia en el lavabo de una gasolinera, uno debe disfrutar el presente y luego Dios dirá. Claro que para esta carambola dependemos nada menos que de nuestro viejo «amigo» Javi Clemente, al que el Marca disfraza de Supermán en una de sus portadas más surrealistas de los últimos tiempos; Inda ya desbarra. Pero bueno, si la cosa es joder a alguien -en este caso al Evil Team- prefiero depender de Clemente que de otro (Eduardo Galán ha escrito un divertido artículo al respecto). Cualquier pronóstico me parece plausible, desde un 6-0 de la Farsa a un empate agónico del Fachadolid (aunque mucho más el primero, claro). Las casas de apuestas dudan menos, y dan un 50 a 1 por el 0-0 y un 67 a 1 por el 0-1. Buena oportunidad para el que le sobren 10 euros.

Y nosotros estamos obligados a ganar al Málaga, claro, al que podemos mandar al pozo de la Segunda, un contraste brutal con nuestra situación. Dice Fernandito Sanz, MiniYo de su ilustre padre, que en la categoría de plata los ingresos caen hasta un 90%, y de ahí que se quiera cambiar el reparto de derechos televisivos, lo que suavizaría este tipo de tortazos. Por cierto que nos adjudica un nuevo récord de gasto, y asegura que mientras ellos han gastado unos míseros 12 kilos, nosotros hemos invertido, agárrense… ¡¡400 millones!! A ver, los 95 de Ronaldo, los 65 de Kaká, 70 entre Alonso y Benzemá… no me salen las cuentas, no me digan que en realidad Albiol costó 150 millones y no nos hemos enterado. ¡¡Menudo sablazo!! El caso es hablar, todo vale, incluido tirar botellas a nuestros jugadores. Al Evil Team no, que ya se sabe que son humildes y esas cosas.

¿Alineación? Qué sé yo, oiga. Puti ha estado toda la semana con inflamación de hígado (profesionalidad hasta el último día), así que queda descartado. Imagino que el centro de campo será Alonso-Granjero-Gaygo, y el resto los sospechosos habituales. Vale tanto para una goleada como para un patinazo de órdago. Si pinchara el Barsa y nosotros también, mejor que no cojan el avión, porque sería para lapidarlos en cuanto pusieran el pie en Madrid. Ah, si marcáramos siete goles batiríamos el récord histórico en la Liga y Periplaneta se llevaría un alegrón, pero la posibilidad me parece un poco lejana, por decir algo. Se espera en todo caso juego digno, goles y esas cosas. Lástima haber perdido la carrera por el Pichichi y la bota de oro. Por cierto, nuestro amigo Adam Bader, de Realmadrid Talk, regala cuatro camisetas mandrilistas para celebrar su 22 cumpleaños. Sólo necesitas tener féisbuk y acertar el resultado de esta noche, os animo a participar.

Pelle, por su parte, se despidió ayer oficiosamente. Parece que se irá como vino, sin dar un ruido (y quizá esa era parte del problema). Dejó claro que le parecería feo cobrar una temporada sin trabajarla, lo que me hace pensar que se le compensará pero no por el año íntegro que le queda. Una actitud más que loable, tan distinta de Forza Puti Ale. ¿Han leído o escuchado alguna crítica al mechas en los medios por el pastón indecente en que tasará su salida del club? No, qué va, es que se habla pocas horas de fútbol a la semana y no hay tiempo de tratar estos temas secundarios, ¿verdad, amigos de Junto Farlopa? (Ingenioso chascarrillo del amigo Tostador.) Se queja Pellegrini de que no ha tenido apoyo desde arriba, con toda la razón, y es que este equipo partió con el pecado original de no creer en su entrenador. El pobre hasta ha tenido que presumir de una Intertoto para proclamarse heptacampeón y resistir comparaciones. Floren, ¿cómo pudiste basar el gran regreso, la superproducción, en un entrenador que no te convencía? ¿Realmente un proyecto cogido con alfileres es lo mejor que puedes ofrecernos? Porque los alfileres se han soltado, y el poster de la primera plantilla se ha caído al suelo. Se ha apuntado aquí varias veces y es verdad: Mou es el último tren. Presidente, una su destino a él y aguante hasta las mismísimas puertas del infierno, porque estamos a un solo error de convertirnos en una caricatura.

Pues eso: no va más, compis. En este Madrid enloquecido la pretemporada empieza mañana mismo, a menos que «Superjavi» nos regale el título, en cuyo caso habría un par de días de resaca, para luego comenzar nuevamente el circo. Sea lo que sea, no habrá mejor lugar para seguirlo que vuestro blog amigo, Fans del Madrit.

El lado oscuro


«Join the dark side».

Pasan las horas y la posibilidad de la llegada de Mourinho al Real Madrid es cada vez más tangible. Para el aficionado que cree en la seriedad y el trabajo continuado como piedra angular del éxito es cada vez más difícil resistirse al atractivo de este escenario, porque el fútbol, por mucho que nos empeñemos, no es una empresa ni una máquina, y funciona primordialmente mediante la ilusión: la genera, pero también se alimenta de ella. Florentino, que se equivoca a menudo pero tiene buen instinto, sabe que este proceso ahora no está funcionando, y para ponerlo en marcha nuevamente debe darle otra vez al botón de las expectativas, a ser posible sin gastar 200 millones. Todo indica que la mejor forma que se le ha ocurrido es hacerse con el irresistible portugués, echando por la borda las buenas intenciones de estabilidad y paciencia.

Pero si Mou tiene tal efecto en la afición no es sólo por su impecable historial: Todos los clubes tienen su idiosincrasia, y suele ocurrir que sus mejores épocas históricas se dan cuando están liderados por entrenadores -a menudo del mismo origen geográfico del equpo, pero no siempre- que se identifican plenamente con esa idiosincrasia, sacando fuerza de ella.  Así, Clemente era el fiel reflejo del Athletic de Bilbao -tosco y cabrón-, Luis Aragonés del Paleti -sufrido y peleón-, Arsenio del Deportivo -gallego y humilde-, y ahora Guartrola del Farsa -nacionalista y ladino-. En el Real Madrid, nuestro entrenador más glorioso fue Miguel Muñoz -madrileño, madridista y ganador-, y su sucesor natural noventero tendría que haber sido Fabio Capello. Su estilo sobrio, elegante y obsesivo con el trabajo tenía perfecta correspondencia con lo que el Madrid podía y debía ser, y siempre pensé que marcaría una época en el club.

Y desde luego Fabio dejó éxitos aquí, pero tras el terrible error de echarlo dos veces -¡¡qué buen vasallo si hubiera tenido buenos señores!!- el sueño se terminó. Ahora, no obstante, viendo a Mou, es como si tuviéramos una segunda oportunidad: un Capello más joven y con nuevas ideas, deseando establecerse aquí y hacernos los más grandes de la próxima década, fundirse con la leyenda. Ocurre que surgen poquísimos entrenadores de este tipo -porque hay que tener muchas narices para ser como Mou-, y es posible que el tren no vuelva a pasar. El Madrid actual necesita mirar a Mou para recordar cómo fue siempre: seguro de sí mismo, humilde con los pequeños y arrogante con los mezquinos, nunca pidiendo perdón por ser el mejor. Es decir: conseguir en el banquillo lo que ha logrado en el campo con Cristiano. Por eso, y aunque todos sabemos el daño que ha hecho la «máquina de carne», es muy difícil resistirse a contratarle.

Si Mou se ajusta totalmente a la idiosincrasia del Madrid, Pellegrini se aleja en lo fundamental de ella: no puedes entrenar al club más célebre del mundo y pretender permanecer en segundo plano, no puedes tener cabrones por arriba y por debajo y tú ser un cordero. Y por supuesto, si tienes dudas no se te puede notar: irán a por ti como pirañas a la sangre. Pellegrini no podía rechazar un reto como el Real, igual que Queiroz tampoco en su momento, pero me cuesta creer que sea feliz aquí: este circo simplemente no le va, y si no es así desde luego no lo transmite; no transmite en general. Algo parecido ha pasado con Leonardo en el Milan, que ayer mismo anunció su dimisión. Cuando la mahonesa no cuaja quizá lo mejor es tirarla, en vez de tratar de salvarla a la desesperada con huevo. Por todo esto, a Pelle tan sólo le quedan unos pocos irreductibles en el blog, como Jaquek, Dick Turpin o Geodotto, que le defienden impecablemente pero quizá ya más por una cosa de principios que por verdadera convicción. Si ya han caído hasta CQ, verdadero Pepito Grillo del blog, y Peri the true, recalcitrante en la defensa del chileno, es que su causa está perdida. El lado oscuro es demasiado fuerte, demasiado tentador. La voz resuena una y otra vez en la cabezas de estos últimos fieles: «Únete a nosotros…»

Manolo Lama, hijoputa internacional

Aquí sabemos desde hace años que Manolo Lama es el mayor bastardo de entre la gente que en España se dedica a agarrar un micrófono. Periodistas malos y vendidos hay muchos, como Roncerdo, la Colino, Bobby, Moratalla… pero suelen ser principalmente tontos, no malos y mezquinos como este tiparraco, que encima va de madridista teniendo varios abonos de palco en el Calderón desde hace años. Ahora esta certeza se traslada al ámbito internacional, tras la monumental cagada con el mendigo de Hamburgo. El tío es tan imbécil que ni siquiera tiene consciencia de haber hecho algo malo, y piensa que lo único «feo» fue que la gente empezara a echar cosas raras en el plato del mendigo, cuando lo verdaderamente denigrante fue hacer de la caridad (de chichinabo) un espectáculo público, con una condescendencia y una falta de sentido de la propiedad propias de un auténtico deficiente mental. Las ridículas disculpas ofrecidas en su informativo fueron tan tibias y lerdas que si sus superiores tuvieran un gramo de decoro le habrían echado el rapapolvo del siglo y obligado a una rectificación de estilo japonés, con genuflexiones y lamentos incluidos. Pero estamos hablando de PRISA, claro; tanto mejor, más desgaste aún para su imagen.

Como decía, en el extranjero no les ha hecho ni puta gracia: La prensa local de Hamburgo recoge la noticia con asombro y reproduce declaraciones del mendigo, apodado «Kalle», quien afirma que no entendía nada y que nadie le pidió permiso. En Francia varios medios se han hecho eco también, y gracias a ello he descubierto que allí a los mendigos o «sin hogar» los llaman SDF, una cosa que debe ser políticamente correctísima pero que al final es más degradante aún: suena como si fueran una enfermedad o algo así. Al final la cosa se quedará en nada, y si bien la ola de indignación generada indica que aún queda un mínimo de decencia en el país, no se puede obviar que el hecho de que personajes como éste sean estrellas mediáticas indica los bajísimos estándares morales y estéticos de nuestra patria.

La estabilidad


«Sabía que no debía dejarle escoger entrenador».

Por _Alex_

Termina la temporada y una vez más (y van…) vivimos pendientes de dar con la tecla para el año próximo. Fichajes que no rinden, directivos que hablan mucho o no hablan nada, rumores en la prensa que creemos o no según nos convenga y en casi todos un deseo común: “Fuego purificador” que diria Puskitas. El madridismo “cabal” lleva demasiados años pendiente de que en uno de nuestros frecuentes descalabros se produzca la ansiada revolución, la catarsis definitiva, el cambio de rumbo que necesita este club y que nunca termina de completar. Históricamente vivimos en una autoexigencia de tal calibre que despedimos entrenadores ganen La Champions o La Liga, malvendemos jugadores por un año irregular, y ruedan cabezas de presidentes en cuanto flaquea la parcela deportiva por buena que sea la gestión institucional. Renovamos casi todo con demasiada urgencia, salvo ciertos elementos que permanecen inalterables lastrando justamente el área de donde nacen todos nuestros desequilibrios: la primera plantilla de fútbol.

Con gran parte de nuestra masa social enquistada en su fervor por los símbolos, Raúl y sus amiguitos han aguantado cerca de un lustro chupando del bote del Real Madrid cantidades de dinero indecentesrespecto a su rendimiento deportivo, con el beneplácito del Bernabéu. Un estadio cada vez más aburguesado donde, lejos de ir a presenciar un acontecimiento deportivo, acude la borregada en busca de su dosis de pipas semanal mientras comentan la ultima bravuconada de Roncero en Punto Pelota y se dan codazos para señalar orgullosos la casta de «Captain» cuando lo ven salir a calentar. La transición ha sido lenta, desesperantemente lenta, pero este capítulo de nuestra historia esta cerca de terminar. La avalancha de fichajes arrinconó al 7 y desnudó por enésima vez las vergüenzas del 14, y ahora que se acerca el final, «¡habrá que negociar!», dicen, haciendo gala de su madridismo. Negociemos pues, paguémosles su ficha y que se retraten ellos solitos; dinero bien invertido si pensamos en las consecuencias de mitificar un poco más a semejantes tipejos. Millones para enterrarlos en el olvido… si, definitivamente dinero bien invertido.

Pero aunque éste sea seguramente el logro más importante del club en muchos años hace falta un paso más, no quedarnos como siempre a medias. Renovar el club supone alcanzar una estabilidad en el proyecto. Sí, la recurrente ESTABILIDAD. Entendamos bien el concepto para poder construir desde él: estabilidad significa fichar a Mourinho, a Capello, a Ancelotti… a un tío en definitiva del que tengas más certezas que suposiciones, alguien que te dé motivos para confiar en él pese a las circunstancias de una mala temporada, y ahí sí, resistir. Pellegrini llegó al Madrid con un currículum lleno de “casis” y la esperanza de que con una plantilla de primerísimo nivel esos “casis” tornasen en títulos, y que de paso instaurase un estilo de juego. Pero ni ha sabido manejar la plantilla, ni ha sabido resolver las batallas tácticas decisivas, ni ha sido capaz de dotar al equipo del tono físico apropiado cuando había que jugar miércoles y domingo ni mucho menos ha dotado al equipo de personalidad o estilo. Pellegrini nunca cambió el chip, siguió actuando cual entrenador del Villarreal planteando partidos en función del rival, fuera éste el Barça o el Alcorcón (para la historia quedará la “remontada” en el Bernabéu con Gago y Diarrá), defendiendo su trabajo con números vanos, y entregando al vestuario la autoridad tras un par de pulsos infructuosos que él dirá que perdió en alguna apuesta.

La estabilidad necesita un par de cojones bien puestos, porque ganando títulos y con el favor de la prensa vale cualquiera. Hablamos de estabilidad para que en los malos momentos el entrenador tire del grupo, y de este grupo tira Cristiano Ronaldo. Hablamos de estabilidad para que se mantenga durante algún tiempo una idea de juego, y actualmente la idea de juego es meter un gol más que el rival, por lo civil o por lo criminal (siempre por el centro) y cuando las ideas fallan, balón al portugués a ver qué inventa. Hablamos de estabilidad como metáfora de algo más, de una independencia de la prensa, de una solidez institucional, de un mensaje unificado y contundente contra los que quieren manchar nuestro nombre.

Necesitamos estabilidad, pero sobre alguien que pueda sostenerla, un líder. Andan los medios atemorizados con Mourinho y por una vez prensa “nacional” y culerda aúnan esfuerzos en contra de una persona, ¿esto no os dice nada?. ¿Podríamos tener realmente estabilidad si continúa Pellegrini sabiendo que desde el club no se confía en él, con la sombra de sus errores de bulto de la presente campaña atenazándole en la próxima eliminatoria de Copa o de Champions? Todo parece encaminado, y si confirman que el hombre es Mou nadie más contento que yo. Pero si no es él, que sea uno parecido, para que entonces sí, todos podamos defender la estabilidad.