La breve campaña electoral está ya en marcha, con el hasta ahora discreto Enrique Riquelme empezando a mostrar las bazas que espera lo lleven a la presidencia. Y tal como era de esperar, este «empresario de renovables» se ha destapado un Emperador de la Pipa hasta extremos que realmente parecen paródicos. Si alguien se hubiera ocupado en hacer una lista de tópicos piperos, sería muy parecida a las propuestas que se están filtrando: Españolización de la plantilla, fomentar la presencia de jugadores blancos en la selección, Baúl, Toñín el «torero»… El restaurante de este último, escenario de tantas cagaleras, acogió uno de los primeros actos de la candidatura, lo cual deja bastante claro el cariz de toda la iniciativa. Este «rincón» no es sólo uno de los símbolos del madridisimo más costroso y folclórico, sino que también tiene conexiones con Ultras Sur, el grupo radical acertadamente expulsado por Pérez hace ya varios lustros.
¿Está Riquelme pensando apoyarse en US? Imagino que en estos momentos considerará válido todo aliado, dadas sus escasísimas posibilidades de ganar, pero no ha podido escoger uno peor: los ultras tuvieron una decadencia espantosa en el Madrid, dedicados básicamente al microtráfico de drogas, al trapicheo de abonos y a la busca de enfrentamientos violentos en los desplazamientos europeos, todo lo cual simultaneaban con una animación desvahída, baja en efectivos y de estética siniestra; cualquier imagen pseudoromántica que pudiera tener yo de ellos desapareció de golpe en cuanto los tuve enfrente y los vi como la carne de presidio que eran.
En cuanto a Raúl… Riquelme es muy joven, y al parecer no excesivamente espabilado, por lo cual quizá no recuerde los años de plomo baulistas, durantes los cuales todo en el club estaba supeditado a que el 7 conservara su puesto en el once y marcara su docenita de goles anual, cayera quien cayese; y vaya si cayeron, desde Baptista hasta Robinho, Robben o Huntelaar, contándose entre sus víctimas incluso el mismísimo Zidane. Si este señor hosco y amargado, que cerró su carrera en el Madrid saliendo en la foto de interminables eliminaciones, es la idea riquelmiana de «emblema madridista», en vez de figuras de la Segunda Edad Dorada como Modric, Kroos, Ronaldo, Marcelo… es que el valenciano tiene aún menos luces de lo que parecía. Es que puestos a recuperar españoles del verano sanzista, podría haberse quedado con el más potable de ellos, que es Hierro, en lugar del oriundo de la Colonia Marconi, icono máximo de la subcultura pipera.
Estaremos atentos a las propuestas de la candidatura opositora los próximos días, pero la línea parece muy clara: populismo nostálgico y tópicos obsoletos desde hace muchísimos años, con muy poca idea de lo que se necesita para ofrecer una alternativa creíble al florentinismo y llevar el timón del club en las procelosas aguas del siglo XXI.
En cuanto a Flo, pues lo de siempre: triunfalismo, Champions, apelaciones a la experiencia… han hecho un vídeo de dos minuto y medio con estos ítems y seguro que si fuera por ellos esa sería todo hasta las elecciones. Bastantes imágenes del equipo de chicas, porque es algo que no interesa absolutamente a nadie menos al director de campaña de Florentino, el ínclito Bengoechea, así que había que colarlas ahí. El lema de la candidatura podría haber sido: «Más de lo mismo». Es decir más ingerencias en lo deportivo, más endiosamiento de los jugadores, más proyectos megalómanos sin un verdadero caso de negocio detrás… En resumen: florentinismo, señores, pero eso sí, sin entrenador, porque el abuelo tenía que masajearse el ego nada más terminar la temporada. ¿Menciones a la Grada Fans? Jamás, no vaya a ser que le «quiten poder», y la gratitud del ser supeior es mítica.
¿De qué irá el debate o debate electorales? Seguramente de los temas más populistas y menos interesantes, como los precios de los abonos. Qué NO se planteará y debería:
– ¿Cómo es posible aprobar una reforma de más de mil millones con objeto de explotar los eventos en el estadio y no asegurarse con absoluta certeza de que se disponía de los permisos necesarios?
– ¿Por qué el otro proyecto más importante de las últimas décadas, la Superliga, se presenta en un programa de entretenimiento, con nulo soporte y presencia de los demás clubes? ¿Por qué se lo deja morir lentamente sin dotarlo nunca de una estructura mínimamente seria? ¿Se ha renunciado definitivamente a una competición alternativa a la Champions? Y en caso afirmativo, ¿a cambio de qué?
– ¿Qué se piensa hacer para que jugadores con la madurez emocional de un adolescente dejen de tener secuestrada la parcela deportiva del club, y para dotar al entrenador de la máxima autoridad?
– ¿Cómo se puede tolerar la alianza de facto con el Barcelona los últimos cinco años, en su peor momento deportivo y económico, cuando el proceder correcto habría sido exactamente el contrario, para hacerles pagar vía hechos su corrupción deportiva de las últimas décadas?
– ¿Cómo es posible que se haga participar al equipo en una final de Copa del Rey donde los árbitros señalan directamente al club en las horas previas? ¿Era menos indignante o trascendente eso que la no concesión de un balón de oro, caso en el que SÍ se anuló la asistencia del club?
– ¿Se va a dar un desglose realmente detallado de ingresos de los últimos dos años, separando los atribuibles directamente a la reforma? ¿Cuál es el verdadero aumento neto anual para justificar una deuda de 1.200 millones + intereses para los próximos treinta años?
– ¿Alguna vez se va a hablar con honestidad del cambio de modelo de club? ¿Qué quiere hacer Pérez, dejarlo como está, pasarlo a modelo alemán, a otro diferente? En caso de haber cambio, ¿cuándo, y qué supondrá para los socios?
Este último punto es el que da más terror al octogenario Pérez, porque no hay nada que deteste más que tener que tratar como adultos a los socios, o cualquier explicación distinta a «somos los mejores» ç8o, más concretamente, «soy el mejor». Así que ahora se encuentra ante la terrible disyuntiva de tener que explicar algo altamente complejo a la masa que ha tratado como bebés durante un cuarto de siglo. Pues mucha suerte con eso, señor Pérez, porque se habrá ganado una adoración sectaria a lo largo de este tiempo, pero siempre desde lo emocional; no se sorprenda cuando sus seguidores sean incapaces de entender lo que les propone y algunos incluso le empiecen a abuchear con el mismo fervor con que ahora lo adoran. Quizá haya que agendar otro día en el Chiringuito para explicarlo.







