Es matemático: el sorteo nos empareja con un equipo de medio pelo, las nenazas blancas empiezan a decir que el rival nos va a fockar, y nos lo fockamos nosotros sin mayor problema; pero da igual, porque entonces te dicen que el partido de vuelta es muy peligroso y que nos echan ahí. Así predije que pasaría y tal cual ha ocurrido. No falta una subtribu especialmente lerda, la que intenta ejercer de «antigafe»; son elementos que están asbolutamente convencidos de que lo que digan en su cuenta social de mierda, en su canal de Youtube o en el bar de su pueblo tiene algún tipo de influencia en los resultados de la competición. Según estos intelectos singulares, no hay que mostrarse confiado porque da «mala suerte». La edad de la Iluminación.
Unos daticos para los más limitads y con peor control de los esfínteres: con la presente se han celebrado 68 ediciones de la Copa de Europa/Champions League, de las cuales el Madrid ha participado en 52. De entre estas participaciones, el Madrid ha llegado a cuartos de final en 38 ediciones, pasando a semifinales en 31, es decir que lo eliminaron ocho veces en esta ronda. De esas ocho, tan sólo dos veces comenzó ganando en la ida: en la 95-96 contra la Juve (1-0 en el Bernabéu, 2-0 en la vuelta) y en la 03-04 contra el Mónaco (4-2 en la ida, 3-1 en la vuelta). Esta última fue la única vez que nos remontaron dos goles, con cracks como Mejía y Borja de titulares y la ventaja para el Mónaco de la desaparecida regla de los goles a domicilio. Todas las demás eliminatorias fallidas fueron por perder o empatar en la ida. Pero si alguien se quiere histerizar pensando que este Chelsea deshauciado puede igualar a aquellos dos rivales en plena forma, o que la decadencia del Madrid es similar a la de aquellas temporadas, yo les invito a que no se corten: el mariconeo es libre.
Yo por mi parte pienso ya en la Pepa, que siempre nos ha querido fockar. ¿Cómo ganar a la Pepa? Es más, ¿se le puede ganar? A Pepa ya le aburre mucho el culo de Estiarte, quiere el nuestro, es su gran obsesión, por eso repite siempre tanto eso de que «el Madrid es el más grande», la única verdad que ha dicho en su vida. No le basta con que nos lo hayamos follado nosotros varias veces, ¡quiere ejercer de activo! Y le han dado una bragapolla noruega que puede hacer destrozos nunca vistos en nuestros tiernos anos. ¿Qué plan tiene contra eso Ancho? ¿Mismos onse cabrones?
Gran Torino
Ya que todos nacemos con absolutamente todo por aprender, uno no sabe si la inteligencia no es más que una suerte de madurez adelantada que te hace asimilar más deprisa las variables de cada situación, hasta el punto de acertar con tus decisiones por la capacidad de identificar escenarios ya vividos.
El Madrid es, desde este punto de vista, un equipo maduro y esplendorosamente curtido, un tipo viejo capaz de reírse separando a unos jovencitos que rompen los cuellos de las botellas para matarse entre ellos porque se han mirado mal. Se vio en la sonrisa de Zidane cuando Casemiro vengaba una entrada anterior de Robertson que ponía en duda las jerarquías adquiridas con esfuerzo durante muchos minutos.
Hoy no se inquietó con el comienzo vigoroso del Chelsea y, precisamente por la falta de experiencia, se notó como los ingleses se paraban a pensar en muchas fases del partido preguntándose cuál era el siguiente paso según el libreto.
Como en cualquier madurez dulce uno domina bien los tiempos, sabe cuando toca sufrir y cuando toca ser intransigente. Pone su máxima atención en el siguiente pequeño duelo que se le presenta, no mira más allá.
Desde el punto de vista del que ya lo ha reflexionado todo, puede ser extraordinariamente rápido aunque las piernas ya no le sigan. No duda como el novel que ve en cada paso una disyuntiva, dos maneras de afrontar la situación sabiendo que una le lleva al desastre. El Real Madrid llega a decidir con lo que llaman “instinto” en los momentos más complejos, pareciera que sale de las dificultades in extremis con decisiones tomadas desde la épica cuando es todo lo contrario.
Como no podía ser de otra manera, a este viejo a veces le puede la falta de vigor y deja escapar a la víctima malherida. En realidad su leitmotiv no es llegar a ningún sitio porque ya ha estado en todos, no es la final que ya ha jugado mil veces.
Es más bien disfrutar del camino.
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– Real Madrid: 2 (Benzema y Gasensio)
– Chelshit: 0