Sí, bueno, ¿no? Ayer vi el encuentro contra el Caspañol en el estadio (la primera vez en muchos años que ocupaba mi abono), ¿y qué puedo decir? Fue uno de esos partidos en los que debería hacerse algo, cualquier cosa, para que la acción fuera interesante: obligar a que los equipos tiren a puerta, poner juveniles… precisamente la mayor atracción, que era Alvarito, no jugó apenas merced a los designios de Ancianotti, así que nos quedamos un poco chof. Caraminga parecía muy perdido en el lateral, y en el gol se lo mearon como quisieron. Vini por su parte es puro madrilismo, cargándose al público a sus espaldas. ¡Qué negro tan blanco!
El césped está horrible, con un montón de surcos y pisadas marcadas nítidamente, y en algún momento habrá que dejarse de excusas esotéricas de virus y similares: la hierba no agarra por falta de suelo debajo y es un problema estructural de la famosa «cueva». Hay que afrontar la realidad y atacar el problema de raíz (nunca mejor dicho), lo cual seguramente implique meter aún más millones al invento, y ojalá la solución sea tan fácil como esa.
El público está algo más rejuvenecido y modernizado que en décadas anteriores, creo yo. Se confirma que una víctima definitiva del covid fueron las pipas: hizo falta una pandemia mundial para erradicar esa costumbre arraigadísima en el gradería merengue; tan sólo quedan unos irreductibles piperos, fáciles de localizar por la montañita de cáscaras que dejan a sus pies; ¡no son japoneses precisamente! En fin, partidito funcionarianal, de esos en los que marca gol Asensio, pero es cierto que la gente no pide mucho más.
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– Rhodesia del Sur: 3 (Vini, Militón y Asencio) – Caspañol: 1
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Hoy se reúne la dinojunta para decidir si le da la puntilla al bueno de Laporc personándose en la causa de la Fiscalía cntra el Barcas (la reunión es un trámite: lo harán). Desde fuera da la impresión de que han demorado la decisión hasta el último minuto, tratando de dar oxígeno a los culeros por eso ya tan manido y cansino de la sociedad en la Superliga, pero llegados al punto de la judicialización realmente teníamos más a perder que a ganar. A decir verdad, no esperaba que el club se personara, y pensaba que se limitaría a pedir justicia, pero dar este paso es coherente, por ser parte perjudicada de la trama.
Desde ahora entramos en territorio totalmente desconocido, pero resulta casi imposible que el Barsa acabe saliendo indemne, como aseguraron tantos agoreros y profetas de barra de bar. En España sin duda menudean el abuso y la impunidad, pero cualquier odre acaba reventando cuando simplemente no le cabe una gota más. Desde luego aún estamos muy lejos de tener una competición limpia e interesante, pero hay pocas dudas de que este terremoto cambiará el fútbol español para siempre.
Es jodido el cambio de ciclo. El año pasado fue el canto del cisne. El más bonito, épico y emocionante que ha visto el fútbol , ese espectáculo de mierda que tanto tiempo nos ha quitado, en los últimos tiempos.
Ver a Kroos, Modric y Casemiro en esa foto histórica enseñando la manita, las 5 Champions, es el final de la película, cuando la canción final arranca y salen los créditos. Case, como buen secundario, supo dejar la serie a tiempo. No quiso asistir a lo que venía. El adiós de genio croata, del vilipendiado tanquista nazi, que cuando solamente sea un recuerdo se le echará de menos, como a todas las leyendas. Ese trío, junto con Benzema y Cristiano Ronaldo han escrito una página muy bonita de la Historia Blanca.
Somos como los niños que no quieren que su cuento favorito termine, y piden a su padre que lo repita una y otra vez antes de irse a dormir. Pero el cuento ya se ha acabado. Llegarán otros cuentos con otros protagonistas, pero ahora, como Roy Batty contemplando su mano atravesada por un clavo, hay que bajar la cabeza y decir que es hora de morir. De esa pequeña muerte que es bajar la persiana del equipo que tanto nos ha hecho felices.
El Madrid no va a desaparecer, claro que no. Hay jóvenes que prometen, hay talento nuevo que tiene que continuar en esa eterna picadora de juventud que es el fútbol. Una picadora que te escupe con treinta y algún año, cuando para cualquier otro trabajo eres alguien que empieza. Pues estos viejos jóvenes que son la generación dorada del Siglo XXI del Madrid ya van a pasar página. Quizá los veamos de entrenadores, de comentaristas regodeándose en los lugares comunes, de youtubers o , Dios no lo quiera, en esos esperpentos basados en fútbol que apadrinan niñatos endiosados de buena familia y gordos listillos.
Mientras, los aficionados que hemos visto jugar a la Quinta, a los Galácticos, a Ronaldo o a Modric, asistimos al final de algo que ya no provocará lo que hacía antaño. Que los casos Negreira, las palancas imposibles, los Roures y Tebas de la vida quitan toda magia. Como magos malos a los que ves todos los trucos porque han salido al escenario borrachos.
Los jóvenes no van a pasar por lo que nosotros. No tienen la misma ilusión y la inocencia con la que veíamos el fútbol cuando teníamos 10 años. Todo es relativo, está viciado y además tienen a su disposición montones de entretenimientos más inmediatos, más fáciles y con los que hay que esperar menos. Si el futuro es convertir al fútbol, al viejo fútbol de siempre, en un espectáculo tipo NBA, me temo que algunos ya no estaremos al otro lado.
Aún puedo disfrutar algo yendo al estadio, viendo el partido sin esas putas voces que te van guiando hacia lo que quieren, que te hacen ver lo blanco negro y viceversa, y que te engañan con las realizaciones, siempre tramposas. El Estadio es el último reducto del fútbol de siempre. Y hasta eso lo estropean, con horarios imposibles que alejan a las familias de la razón de ser de este espectáculo. Para la chusma y los aristócratas, para el albañil y el doctor en Filosofía, para el chaval de 12 años y su abuelo. Eso aún lo ves en el campo de fútbol. Aún notas que vale la pena, que te puedes emocionar con el show.
En fin, que este año será el fin de muchas cosas y el inicio de otras, mejores o peores, pero distintas. Y tendremos que decidir si las compramos o no.
Hombre, para ser la primera vez que jugaban juntos, los ataques han sido bastante… improvisados.
Como dije en su día, los dos primeros meses del año tiraremos la Liga. Se me ninguneó. Ahora contemplad la obra de Cejotti.
Nos tienen más vistos que el ojal de Guardiola. Un poco de descentrar a Vini, otro poquito de autobús, agresividad en las entradas (con el beneplácito de los Negreira boys) y se acaba el Madrid.
El entrenador italiano tiene una amplitud táctica tendente a cero, y un plan único que es sacar el escalafón. De más «conloquenoshadao» a menos. En los últimos cinco minutos sacamos al chaval, que no digan que confiamos en la cantera (…) y a casita que hace frío. Total, la Liga es de pobres.
Pero todo esto no hay quién se lo trague. Lástima me dan los que se desplacen a las nueve de la noche al Estadio para ver este espectáculo lamentable.
El Petaladios del Paculium
Con esta puta mierda de entrenador firmaba la Copa y a otra cosa. La Liga está en chino de Usera y la Champions es una lotería. Chiclotti dimisión.
Partido de mierda, Benzema está más acabado que Juego de Tronos. El muñeco que tenemos de entrenador tiene menos variantes que la N-320, menuda jubilación se está pegando el italiano. No tenemos un puto 9 y no saca al único que está creando peligro los últimos partidos, Álvaro.
Menos mal que aún nos queda Vinicius, que genera peligro pero no hay un rematador.
Está Liga NO la queremos ganar, es así. Otro año con…¿Raúl?, y a otra cosa. No ha demostrado nada de entrenador pero de jugador tenía mucho orgullo (quizás demasiado). Quizás sea el momento de un Baúl VS Céspedman. Que lo vean mis ojos.
RioMadrid
Me dormí en el segundo tiempo, literalmente. Así que no puedo opinar, con total autoridad, sobre el partido. Mas, estimado hermano fansista, el Charca dice que Kroos, sensacional. Copio las opiniones de la ueb sobre la performance del teutón:
«Llevando los galones en la sala de máquinas. Espectacular en la organización. Repartió juego con fluidez y precisión. Puso todo su talento al servicio de un equipo que por momentos arrolló al Betis. Normal que se enfade con lo poco valorado que está en los premios individuales»
Sólo no entiendo cómo empatamos con ese Kroos estelar. Lo que vi del primer tiempo me mostró un Kroos burocrático, pasecitos templados, no muerde, no pisa la frontal, no aporta nada en ataque, no prueba aparecer por zonas de último pase, no es una alternativa a un día de pobre inspiración de los delanteros. No es una solución como interior, no acompaña ritmos altos y no es una amenaza de gol. Tiene buen pase, sí, pero te penaliza tanto en otras facetas que no consigo entender por qué continúa siendo la referencia absoluta en el centrolcampo. Su vuelta de lesión ha roto un centrolcampo que parecía interesante, el Valverde-Cabraminga-Cebollas. Y nos ha colocado en mala dinámica liguera. Estamos perdidos en el campeonato nacional, aunque ganemos el partido del Kampf.
Mi anal-isis. Este Farsa es un equipo defensivo. Muy defensivo. No hay más que ver sus números.Defiende como un Atleti Simionesco de la vida. Ni juego de pusesió ni pollas. Chavi , Guardiola se va a enfadar. Le da para ganar la liga por incomparecencia blanca (o negra más bien) y le va a dar para la Copa. Pero fuera en Europa es una especie de Anderlecht o Brujas. Equipo muy aseadito que defiende como un Rayo de la vida. ¿Nos ganan? Claro, pero porque somos sub-nor-mal-es. No tenemos un puto 9. Mesié Extorsioné no es un 9. Tuvo la temporada de su vida pero es que no ha ido a buscar el remate al primer palo NI UNA VEZ y más cuando estábamos viendo todos (menos él) que Te Restrieguen (la polla) interceptaba todos los centros. Con un 9 en condiciones nos los hubiésemos follado dura y repetidamente. Con un simple Alfonso o Zamorano nos daba. Y el hijoputa de Chiclotti saca a Alvarito en el 83. Que te follen.
Pichurri
¿Cuántas paradas ha hecho Ter Stegen? Ninguna. Igual que ninguna jugada clara en ataque en todo el partido. El Farsa cerrado como un equipo pequeño, que es lo que es actualmente (Ferrán Torres, Kessie, Marcos Alonso, etc., etc.), y el Madrid sin hallar ninguna solución en ataque con unos jugadores veteranos que este año sí que les ha venido la vejez de golpe y que no ha sabido, ni ha podido, crear peligro. ¿Se puede remontar? Sí, igual que te pueden pintar la cara con un 3-0. Horrible el partido y a fiarlo todo a la Champions como en tantos otros años.
Y Javi indignado con el árbitro. Como decía el gran Paco Gandía, «casos verídicos».
Modorra
Carleto, fódase y vaffanculo. Lo de ayer es motivo de despido procedente, figlio di troia. Y mira que te quiero, cabrón. ¿Cómo coño se te ha ocurrido perpetrar semejante pesadilla de principio a fin? ¿Se puede hacer peor? ¿Es que pretendes alejar a los jóvenes del fútbol para que acaben semidesnudos y haciendo bailes ridículos ante las pantallas de sus móviles, alegrándole el día a chinos pervertidos?, ¿es que nadie piensa en los niños?
Y a Vini lo vi desquiciado, quizás porque el único jugador de categoría de verdad que tenía el Farsa en el campo, Araujo, le tiene comida la moral y no es capaz de superarle. Hay que llamar al psicólogo de Benito Floro.
Uno de los temas recurrentes de los mentideros y cenáculos (cena-culos) de la capital de España es el nuevo estadio del Real Madrit: ¿cumplirá las expectativas técnicas y estéticas? ¿Atraerá a mucha gente? ¿Será rentable? Difíciles preguntas, pero las conclusiones que he sacado tras atender a estas conversaciones pueden darnos algo de perspectiva.
¿Será el mejor estadio del mundo?
No, ni de coña. Eso lo puede decir algún periodista español que no salió del pueblo hasta que hizo el Erasmus para follar con alguna pizzera napolitana de 97 kilos, pero ni va a ser el «mejor estadio del mundo» ni probablemente esté entre los 20 primeros. Cualquier recinto que haya levantado en los últimos 15 años una franquicia estadounidense tocha seguramente le dé sopas con onda en función, amplitud y tecnología; pensar que un parche puesto a un edificio de 1943 puede superar a un superedificio de los dosmiles concebido desde cero es una simple fantasía, pero lo bueno es que eso no importa mucho.
¿Para qué el estadio?
Esta es más fácil: para dar mucha pasta. Pero ojo, no va a producirla como nos han contado. ¿Un centro comercial? Muaaaaa ja ja. Actividad con márgenes ínfimos, como deberíamos haber aprendido de la esquina del Bernabéu. ¿Eventos? Muaaaa ja ja. Llenar Paseo del Generalísimo con docenas de trailers para montar saraos, claro que sí, con 1.000 plazas de aparcamiento y gracias. Ah, y al aire libre, porque el superultramegatecho no puede usarse… cuando hace mucho frío ni cuando hace mucho calor. Aunque parezca una mala broma, la cubierta no se activará cuando nieve, cuando haya tormenta ni cuando la temperatura supere los 40 grados. Vamos, que te protege de la lluvia ligera y gracias. En Ifema deben estar acojonados con este poderoso competidor… Pero da igual, el estadio en realidad no piensa generar mucho con eventos y conciertos, que también son actividades con márgenes insignificantes para el dueño del espacio. No, amiguis, la clave es otra…
El estadio como «landmark»
Aquí está el quid de la cuestión, el meollo (meo yo). Si le damos un vistazo a la industria turística mundial, es cierto que en muchos sitios se puede realizar una actividad concreta (bañarse, hacer deporte, comer…), pero el tipo de turismo más básico y quizá más popular es simplemente… estar en un sitio, verlo, decir «yo estuve ahí»; y por supuesto, subir una puta foto a tus redes. Como bien dice un ex-presidente de Primavera Blanca: ¿para qué sirve la Torre Eiffel? Para nada, es un puto amasijo de hierros que se concibió como estructura provisional. Y sin embargo, millones de personas la visitan cada año, se hacen la jodida foto y el ayuntamiento de París recauda a lo bestia. Su ascensor y el del Empire State seguramente sean los más rentables del mundo. 80 pavos por subir media hora minutos a un mirador. ¡Y la gente se va contenta! Lo mismo podemos decir de El Vaticano, el cartel de Hollywood, el Coliseo, etc.
En ese aspecto, el Pipabéu tiene la ventaja competitiva de que en Madrid, el poblachón castellano, hay poquísima competencia en lo referido a «landmarks». Si vas al parque de las siete tetas en Vallecas y miras la ciudad, ves el pirulí, las cinco torres (del Real Madrid, cómo no), las Colón, la Picasso y poquito más… en tal contexto el estadio madrilista puede convertirse fácilmente en el lugar más visitado de la ciudad, y ser explotado económicamente. ¿La Floporcueva? Una puñetera locura, una pesadilla de piezas móviles dentro de un absismo infernal que jamás se amortizará con esa engañifa de los eventos, pero aaaaamigo, ¿y si le cobras a la gente un suplemente por verla en el tour? Entonces sí, es concebible que un año de estos entre en números negros. Abundando en esto, cuenta otro ex-fansista el turismo en Panamá aportar más a día de hoy al PIB nacional que las comisiones que cobra a los barcos que pasan por el canal. A la gente le gusta la ingeniería, lo tocho, las maquinitas colosales que hacen «chuuuuuuu». Los transformers, vamos.
Así pues, como en el campo de sueños de Kevin Costner, construýelo y vendrán. ¿El centro comercial? No hace falta que sea el Oasis de Torrejón, ni siquiera el Heron City, con que dé el pego ya será una excusa para que lovisiten todos los guiris y panchis que lo que quieren realmente es hacerse una foto frente a las lamas muentras un muerto de hambre disfrazado de Deadpool le trinca un euro por una foto adicional. ¿El «nuevo museo»? Otro tanto de lo mismo: una simple excusa para que la gente suelte pasta en algo. Unas pantallitas, inteligencia artificial para poder tocarle el paquete a Vini, un balón y césped artificial para «tirarle un penalti a Curtuá» y todos tan contentos; el visitante más ligero de dinero, y el club y Legends más acaudalados. ¿Mausoleo madridista en el césped? Ya veremos si dentro de diez años en una broma… Y paseos sobre el techo, por favor. Que dé algún rendimiento.
Por supuesto, todo esto servirá para sacarle más pasta a los tolilis de nuestros patrocinadores: «eh, mira qué bonito estadio tengo y qué bien queda en las transmisiones, aunque el público tenga que seguir oliéndole el sobaco al vecino. Quiero más dinero». Mientras tanto, el Barcas en Montjuich con el estadio siendo reformado por unos Pepe Gotera y Otilio turcos que con un poco de suerte lo demolerán accidentalmente.
En definitiva, ¿me gusta el concepto de la reforma? No. ¿Será más cómodo, más agradable, más vanguardista? No. Pero tiene una especie de plan de negocio que muy bien puede funcionar, generando ingresos no con la chorrada esa de los «eventos 365 días al año» sino mediante puros turistas, normalmente de fuera de España.
¿Eh, cómo decís? ¿Que qué pasa si se pudre el césped constantemente? Ah, coño, que se supone que ahí dentro hay que jugar al fútbol, es verdad… Bueno, pues se cambia la hierba cada partido, qué cojones, como las sábanas de los hoteles. Que se note quién es el que maneja más manteca.