
El increíble rostro creciente.
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En el singular caso del negro Negreira recomendaría no dar nada por hecho, porque posiblemente tenga muchas más complejidades y ramificaciones de las que pueden adivinarse en el exiguo plazo de 24 horas. Llama la atención que el Barsa sólo haya recibido un golpe demoledor a su reputación tras entrar en juego la Hacienda Española («¡nadie espera a la Hacienda Española!»), porque en nuestra patria puedes robar (a un particular), trampear, mentir y hasta matar, pero como toques un euro a ese Estado Paralelo… la has cagado bien cagada. Veamos los hechos revelados hasta ahora por la Fiscalía de Barcelona y por diversos medios de comunicación:
– El Barsa estuvo pagando a Enríquez Negreira desde el año 2003 unas cantidades mensuales cuyo total rondaría, según la estimación actual, más de 6 millones y medio de euros, a través de la empresa fantasma Dasnil 95 SL, que nunca tuvo más de dos empleados pese a facturar semejantes cantidades.
– Los pagos se producían, alega el club, por informes verbales acerca de los árbitros de la Liga. Negreira emitía facturas, pero no hay prueba documental de sus servicios.
– Su hijo recibía pagos aparte por servicios adicionales, como informes en DVD también sobre árbitros. Estos servicios sí están documentados.
– En su explicación a la Agencia Tributaria, Negreira aseguraba que el objetivo era que el Barsa recibiera un trato «neutral». Sin embargo, más adelante se negó a declarar ante la Fiscalía, algando un principio de alzheimer.
– La investigación no ha detectado un aumento patrimonial significativo del ex árbitro. No obstante, sí ha realizado numerosas retiradas de efectivo a lo largo de estos años.
– Al interrumpirse su contrato en 2018, justo el año que abandona el CTA, Negreira envía un borfax al Barcelona en términos inequívocamente de chantaje, indicando que si no se restablece la relación laboral, revelará judicialmente «todas las anomalías que ha conocido y vivido de primera mano».
Evidentemente estamos ante un caso de corrupción grave, que por cierto tiene precedente en el de Camacho, Rigo y López Samper, trío de árbitros expulsado en los 70 por clarísimos indicios de soborno. Respecto al «affaire Negreira», los réditos que obtuvieron unos y otros, tanto monetarios como de otros tipos, es lo que está por ver. La explicación más obvia sería que el Barsa buscaba influir en los arbitrajes. Según el ex árbitro López Nieto, el CTA no designa árbitros y Negreira no era una figura relevante entre los colegiados. La teoría de López es que el Barsa creía comprar una influencia que no llegaba a materializarse realmente.
Hay varios problemas con esta teoría: primero, según diversas fuentes (como los estatutos de la Federación) el CTA sí participa en la desginación. Segundo, es demasiado dinero, demasiados años, para algo que en teoría no sirve para nada. Además, ¿por qué pagar todas las temporadas, si casi todos los árbitros permanecen muchos años en la máxima categoría, y sólo unos 18 pueden arbitrar al Barsa? Otro dato en esta dirección: se retiraba dinero en metálico repetidas veces, claro indicio de que esas cantidades se redistribuían.
Un problema adicional de la teoría de López Nieto es que efectivamente los arbitrajes al Barcelona de las últimas dos décadas se han visto marcados por unas anomalías estadísticas (especialmente en lo relativo a penaltis y expulsiones) que desafían toda interpretación bienintenionada.
Así pues, ¿iba el dinero a un grupo pequeño y selecto de árbitros, más que suficiente para decantar ligas con pocas diferencias de puntos? ¿Iba a un grupo más amplio? ¿O ningún árbitro ha recibido un duro, como asegura López Nieto, y esos fondos de reptiles se han repartido entre otros actores? Quien crea ciegamente en los colegiados y defienda esta última intepretación, deberá explicar por qué el contrato se corta justo en el año en que Negreira deja de tener influencia, real o percibida, en el colectivo.
Todos queremos respuestas inmediatas siempre, pero creo que este será un caso de cocción lenta. Frente al pesimismo habitual que postula que el Barsa es invulnerable, yo invoco la vieja máxima de Jacques Abbadie: «Puedes engañar a todo el mundo algunas veces», etc. La consecuencia más inmediata probablemente serán arbitrajes más benignos con el Madrid y más «aguileños» con el Barsa, pero a medio/largo plazo todo es una incógnita. Si la Fiscalía monta un caso sólido y las revelaciones periodísticas siguen a este ritmo, podríamos estar ante un escándalo de las dimensiones del calciopoli; las consecuencias posteriores irían desde lo penal hasta lo deportivo, pero seguramente serán mucho menos benignas para los azulgranas de lo que se han apresurado a proclamar los propagandistas culeros de Madrid y Barcelona. Un simple puñado de testimonios podría cambiarlo todo para siempre.