…Palabra de negro.
Sí, bueno, ¿no? Vísperas de mucho… ¡día de patada en la boca! En Belgrado se perdió por un puntejo, derrota muy al estilo Lolaso, que recuerda las Final Ford de 2013 y 2014, en las cual ganamos al Barcas en las semis para luego palmar en ambas finales. En fin, son cosas del deporte, más en un año en el que la expulsión de los rusos bajó un tanto el listón de acceso; fácil viene, fácil se va. Queda para los más entendidos del basket valorar la labor de un Laso que ha alcanzado 5 finales de Euroliga y ha perdido 3.
En el mismo día recibíamos la noticia de que, contra todo pronóstico, Pesetas renovaba con el PSG, el club del cual parecía que quería escapar a toda costa. La historia es francamente rara, y tardaremos tiempo en hacernos una idea fiel de lo ocurrido. Una cosa es clara, y es que el jugador tenía en los últimos meses algún tipo de cobertura contractual pese a no haber renovado con los parisinos; lo lógico es pensar en un precontrato con el Madrid que incluyera una fuerte clausula de penalización en caso de ruptura, pero necesitaríamos saber de qué cantidad hablamos, para poder valorar hasta dónde han llegado los qataríes en su afán obsesivo por no soltar el juguetito. Eso, o Fofó abogados realmente dejaron una vía de escape muy sencilla al jugador.
Se ha hablado de que el nuevo sueldo de Pesetas será de 100 millones netos anuales, pero en realidad van a ser brutos, más al parecer 100 limpios como prima de fichaje. Con es tipo de cifras, no sería raro que la morisma hubiera soltado otra morterada por la «liberación». La verdad es difícil entender cómo ese sueldo pueden encajar en cualquier esquema de «Fair Play Financiero», más en un club que ya maneja unos salarios hinchadísimos. Nos faltan piezas para componer el relato, y existe el problema de las posibles cláusulas de confidencialidad, pero con suerte todo irá saliendo.
La conclusión de la historia ha dejado a buena parte del madrilismo de bajón, especialmente a aquellos que son casi más fans de los fichajes que del equipo en sí; la generación FIFEra y yutubera, más flipada que todas las anteriores. Aunque obviamente la desilusión existe, la historia del club nos indica que no hay que precuparse en exceso: en todo tipo de contextos de mercado hemos logrado mantenernos con el mejor palmarés del mundo y rabiosamente competitivos, como ilustra perfectamente la Champions de este año. A Pesetas le ha quedado grande el Madrid, como a muchos otros jugadores en el pasado, quienes al final de su carrera comprueban que el saldo de su cuenta bancaria (algo que puede aumentarse de muchas formas) no acaba de ser tan satisfactorio como la gloria de los títulos (algo que sólo puede conseguirse en preciosas ventanas de tiempo). Si al acabar su extensión de tres años ha ganado una o dos Champions me quitará la razón, pero es algo harto dudoso.
Con todo, no puede negarse que esta es la segunda vez en poco tiempo en que Flópor queda como un verdadero tolili: os patinazos consecutivos de la Superliga y Pesetas nos hablan de un directivo demasiado ingenuo en medio de un mar de verdaderos tiburones, y no siempre habrá grandes éxitos deportivos para mitigar el deterioro de imagen ante el mundo. Qué decir también de los youtubers que han querido erigirse en periodismo deportivo alternativo, a razón de 60 vídeos mensuales: cientos y cientos de pajas para que al final todo quede en humo de ídem y sus insaideos pasen a la posteridad como simple ruido de fondo. ¿Y yo? ¿Debo meterme también en esa categoría? Pienso que no, puesto que el espacio que dedico a la salsa fichajera es muy limitado, y mis pronósticos no se basan en ninguna supuesta información privilegiada, sino en la inferencia y la lógica. Son quienes están viviendo de ir de enteraos quienes deben rendir cuentas.
En fin, como siempre será la pelotita quien determine si este ha sido un curso bueno e ilusionante o una decepción. Si salimos ganadores el 28, todo será euforia y optimismo; si no, los perros de la histeria que ya campan a su anchas teminarán de darse un festín con la aterrada masa merengue.




