Puta Atleti, oé

https://www.youtube.com/watch?v=Owkd6NnJ7-Y

Esta temporada podría haber terminado en una preciosa nota si el Barcas se hubiera qudado fuera de la Chempions, pero lamentablemente no seremos testigos de tan magno evento, al menos por ahora. No obstante, aún queda la posible compensación de mandar al anterior campeón de Liga (fraudulento) a comel mielda fuera de esos cuatro primeros puestos tan calentitos. ¿Cómo justificarían Cerezo, Caracórner y Simio One tan grave fracaso, con las serias consecuencias económicas y deportivas que acarrearía? Desde luego sería interesante comprobarlo.

Dicen que es bueno mantener la tensión competitiva hasta la final de la Champions, pero no veo cómo puede ser peor tener el título liguero en la buchaca que verse obligado a pelearlo duramente hasta el final como el Liverpool, que ayer tuvo un grave tropiezo contra el Tottenham. El Madrid ahora dispone de una oportunidad de oro para rotar hombres, competir sin desgaste psicológico y sobre todo probar a gusto variantes tácticas en una situación real. Sabemos que Carlo es un técnico reservón por naturaleza, pero ahora carece de excusas para no probar un centro del campo distinto al tradicional, con la minga de Cachominga como abanderada de la nueva era madrilista, negruzca y arrolladora.

El Paleti no va a hacer el pasillo de campeón al Madrid, refugiándose en excusas bajo las que subyace una verdad muy simple: los gitanos gitanean. Esto es algo que permea a todo el club, de modo que en la grada hay gentuza, tanto en las localidades normales como en la «barra» (¿se acuerdan del paripé de echar al Frente Atlético tras cosechar su segundo fiambre en poco años?). Son elementos no mucho peores de los que saltan al campo, quienes no tendrán excesivo reparo en desgraciar a alguno de los nuestros de cara a la final del 28. Personalmente me quedaría más tranquilo si tipos como Correa o Savic pasaran por un detector de metales antes de saltar al campo, pero saldremos a jugar al descubierto, en la mejor tradición madrilista. Aprovechemos esta ocasión de oro para poner en su sitio a los insidosos vecinos del Metropolitano.

No trates de entenderlo. Yo no lo hago

Rappol

La existencia es una tela tejida con las sensaciones sobre lo que ocurre. El fútbol puede que sea algo parecido. Y seguro que si a Antonio Damasio le pidieran que explicara qué es el Real Madrid —en términos neurocientíficos—, diría que es la imagen viva de la homeostásis del fútbol. Porque a la vista de lo que sucedió anoche en el Bernabéu, que no es más que otra noche más, dentro de una sucesión de noches en las que cuando todo parece arrasado, surge de manera prácticamente mágica el equilibrio que hace que el Real Madrid se alce con la victoria… ¿que cojones iban a poder decir Damasio o cualquiera, soslayando la evidencia empírica?

«En el Bernabéu vamos a hacer una cosa mágica, que es ganar», dijo Benzema después de perder en Manchester… No sé si Karim terminó el bachillerato francés, pero creo que sabe más que muchos científicos, cientificistas y mercachifles de la ciencia del fútbol. Quizás sea porque ahora mismo nadie puede superarle en el laboratorio del césped. Él, y una miríada más de niños, jóvenes y viejos, se juntaron ayer en el Bernabéu, en sus casas, en sus coches, en sus boxes, en sus cementerios y hasta en el cielo… para encender la hoguera en la que arden todas las falsedades y triquiñuelas de la existencia. Y estos fuegos hay que alimentarlos, porque si no, se vuelven pequeñas fatuidades azules que atufan a pretéritos imperfectos que se alejan de los presentes contínuos.

Ayer se dieron tantas situaciones y lecturas como se puedan ustedes imaginar después de haberlas visto. A mí, particularmente, me gusto ver cómo el futuro del equipo se hizo presente. Y me cagué en todo. Porque no eché de menos a Kroos cuando se fue. Pero cuando luego desfilaron Casemiro, Modric y Benzema, en una suerte de órdago progresivo de Carlo a Pep, mientras el resultado de la eliminatoria se iba dando la vuelta como una perrita en celo que apartara la cola hacia un lado para que la bienpenetraran… Carlo sabe más que Pep. Esa es la conclusión.

Porque en casa, mi hijo y yo estábamos muertos. El streaming se cayó dos veces. La primera para encontrarnos 0-1 en la recuperacion de la conexión. La segunda en el minuto 86. Mientras teníamos el fono boca abajo sobre la mesa, y abríamos nuevos enlaces… puuuuuu… ¿Eso ha sido un gol? Fono: gooooool. ¡Actualízate, puta página de mierda! Y… puuuuu… ¿otro gol? Al fono… Empaté, Kylian. Y cerramos la ventana.

Es una cosa acojonante lo de ser del Real Madrid, aunque me parezca mucho más acojonante ser antimadridista. Deben ser, como diría Damasio, diferentes sensaciones sobre lo que ocurre. Con la salvedad de que lo que ocurre —además de en la realidad—, es verdaderamente intransferible.
Y si estas cosas sólo las hace el Madrid, pues no sé. Todos los antimadridistas me parecen simplemente unos gilipollas que pretenden vivir en un mundo que no existe y que no existirá jamás. Al menos, mientras el fuego del Real Madrid se mantenga encendido. Y para eso hacen falta muchas más personas que las que ayer por la noche le prendieron los pelos a los mancunianos. Que ni son mancunianos, ni son equipo, ni son afición, ni son nada. Porque si son algo, es una copia muy mala y muy cara de lo que es el fútbol.

Que la sigan pagando.

El Socio

Sí, bueno, ¿no? He visto a algunas personas diciendo que el Madrid hizo un buen partido, y no tengo otro remedio que discrepar; ninguno de los dos equipos lo hicieron. Más bien salieron descaradamente a no arriesgar, uno resguardado en el resultado de la ida y el otro en la idea reconfortante de que sólo estaba a un gol de empatar el cruce. Prueba de lo primero fue la escasa importancia de la baja de Alaba, y de lo segundo que el jugador más en forma del mundo, Benzema, apenas apareció en el tiempo reglamentario. Fueron muchos más los balones que pasaron por las botas de Vinicius, quien aun así logró acercarse muy pocas veces al arco del delincuente Ederson.

La afición futbolera mundial disfrutó del enésimo concierto de despedida del Rolling Kroos, inamovible del once gracias a un Carlo que asegura que los jugadores son sus amigos. No, coño, esto es algo que por ejemplo Capello tenía muy claro: los jugadores no son tus amigos, tú eres su jefe; de lo contrario, acabas sintiéndote obligado a poner a alguno, como le está pasando a Pelopolla en Can Barsa. Mientras tanto, Camavinga cazaba moscas con palillos en la banca.

Sin embargo, el Siri no quiso machacarnos: ahora que Pep es «mayor», intenta demostrar que puede jugar a asegurar resultados, algo que sirve cuando sabes ejecutarlo adecuadamente y en el momento apropiado; pero Pepi, que cobra casi tanto como Simeone, sigue sin saber leer estos partidos a vida o muerte, y fracasa en ellos una y otra vez. Pese a todo lograron adelantarse, y al llegar el 90 el Madrid estaba oooootra vez desahuciado, hasta que llegó Rodrygo y dijo «no, mira, así es como se remonta». Que por cierto, vaya final de temporada está teniendo el chaval, lo cual me hace plantearle al dêmos: ¿qué preferiría un club de élite, tener a Rodrygo en el campo o a Carlo en el banquillo? Pues eso. Ha sido tal la explosión de talento que hemos experimentado este año que recuerda a la de aquel incomparable 96 capelliano.

Es sabido que cuando fuerzas la prórroga ya has hecho lo más difícil, pero siempre queda rematar, labor que le correspondió a Benzema como sufridor y ejecutor del penalti decisivo. Con la tensión al máximo, pude entender a los lanzadores que se cagan por la pata abajo en uno de estos lances, a veces negándose directamente a tirar. No fue el caso de Benzema: con unos cojones como los del caballo de Espartero o los del mismísmo Caudillo, colocó la pelota en el punto gordaco de cal para cumplir con su glorioso/penoso deber. ¿La tiraría a su «lado de seguridad», la izquierda? ¿Haría un Panenk(it)a? No, colocada a la derecha ante la impotencia del interno Ederson, a quien su grotesca tinta corporal no le otorgó ninguna capacidad de intimidación.

En fin, estamos en la final de París, algo completamente lógico o inexplicable, según se mire. Quizá vivimos en un universo determinista y, mientras vemos los partidos mordiéndonos las uñas, los resultados de todas las Champions están decididos desde el principio de los tiempos, pero más bien yo pienso que vimos fue una combinación de talento, huevos y física del caos (acabamos el partido con Vallejo, para más señas). Si sería emocionante la cosa, que hasta Valdano se acordó de cuando era madridista y estuvo observando el final dando saltitos en una banda, mientras Seedorf inmortalizaba esos momentos con su cámara. Realmente el Shitty y su detestable entrenador no merecían el premio de llegar a la final, que en lugar de eso será disputada entre dos clásicos con una rivalidad enconada pero esencialmente sana. Eso sí, tenemos poco que hacer. ¿O no, querido Carlo?

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– Real Madrid: 3 (Loldrygo (2) y Benzema (pen.))
– Manchester Shitty: 1 (Mahrez)

Ojetes lubricados

Entre las pocas certidumbres de esta noche está el hecho de que uno de los dos equipos, Real Madrid o City, se irá a casa con el ano bien dilatado y escocido, cada cual por sus propios motivos. Si pierde el Real Madrid, por quedarse en la orilla de la final por segundo año consecutivo y a manos de uno de sus enemigos más odiados, Pepita Guardiola, de quien tanto nos separa a nivel ético y estético. Si pierde el City, por el enésimo fracaso de su proyecto europeo, levantado sobre enormes pilas de billetes de 50 libras (no los hay más grandes). Ser eliminado no resultará agradable para ninguno, aunque la diferencia es que el Madrí ya ha ganado su título de Liga y el City todavía debe pelearlo a sangre y fuego con los revoltosos chicos de Klopp.

Una cosa bonita sería que hoy el Real no se autosabotease con una alineación -tan típica en los últimos tiempos- que desaproveche parte de nuestras fortalezas y no minimice nuestras debilidades. Sé que en estos días en que Carletto ha ganado su quinta liga en 25 años está mal visto incidir en sus carencias, pero estas siguen ahí, como el dinosaurio del cuento. Hasta yo, que debo ser de los socios del Madrí que menos saben de táctica, me doy cuenta de que el Shitty es un equipo extremadamente físico y rápido, y de que poner a señores mayores en el centro del campo para intentar cortar el flujo de su juego es más fútil que intentar introducir el mar en una concha. Y ya sé que hoy es un partido de mística, escudo y todas esas vainas, pero de verdad que estaría bien salirse del guión y plantear el partido en términos estrictamente futbolísticos; los intangibles ya los aportarán los de corto.

Si hoy los blancos no pasan, su temporada habrá terminado a efectos prácticos. Ha sido un curso que vuelve a dejar sensación de trabajo en ídem, impresión potenciada por el conocimiento de que el principal crack mundial (después de Benzema) está ya en capilla y por ese estadio que ya no es el antiguo, pero aún no es el nuevo. La cosa ha tenido final feliz principalmente por los dos animales que juegan arriba, pero el año que vine sería bonito ver por fin a un Madrid a todo gas. Y claro, si pasamos a la final se escribirá un nuevo capítulo de este cantar de gesta que dura ya más de un siglo. Sin duda, la excepcionalidad del Madrid es ser sobresaliente una y otra vez pese a estar radicado en una nación tan empeñada en sublimar la mediocridad.

Campeones por cojones

Estoy seguro de que el sistema maligno y satánico le habría encantado tangarle una segunda liga consecutiva al Real Madrid, pero sus aviesos planes se torcieron porque no había ningún candidato a hacer el paripé que tuviera la suficiente calidad para constituir una amenaza creíble. Cuando llegó Xavi Pelopolla y encadenó un puñado de victorias con su coñoneta, parecía que iban a darnos un sustillo, pero grandes equipos como el Eintracht y el Cai se encargaron de ponerlos en su auténtico nivel futbolístico y moral: el de la mierda. El punto de inflexión llegó cuando Cuadra Maloliente Fernández nos atracó descaradamente ante los ojos de todo el planeta y pese a ello logramos remontar y ganar aquel partido; fue entonces cuando las hordas del mal abandonaron toda esperanza.

Conviene no engañarse y pensar que el Madrid ha hecho un temporadón en liga: los pinchazos domésticos ante equipos como el Elche, el Cádiz o el Osasuna nos hablan de un equipo que conserva la ancestral costumbre de relajarse en exceso, sobre todo cuando el técnico no ejerce ninguna presión especial sobre sus jugadores. Los defectos de Angeloti, algunos muy obvios, siguen estando ahí, y recurrir al argumento facilón de «hemoj ganao la liga» no propicia ningún análisis serio. Nadie le niega al italiano su condición de viejo zorro del fútbol, pero el haber ganado las cinco grandes ligas (sólo una vez cada una y a lo largo de 26 años) nos habla más de su gran movilidad que de una especial eficacia en los torneos de la regularidad, pese a haber entrenado a equipos muy potentes.

Sea como sea, el Madrid regresó a Tsibeles tras una bonita celebración diurna en el estadio (¿por qué ese fetichismo por las frías y oscuras noches?), alcanzando un número de títulos que suena muy bien, 35 (por el…), y debe esforzarse por llegar cuanto antes a los 40. El campeonato debe servir para afrontar con serenidad la renovación de la plantilla, casi seguro sin Haaaland pero pese a ello probablemente con la mejor línea atacante del mundo. También ha de ser un empuje moral (no coartada de relajación) para el decisivo partido de este miércoles. Los blancos continúan escribiendo una historia que objetivamente no encuentra comparación en todo el fútbol mundial.

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– Real Madrid: 4 (Loldrygo (2), Gaysensio y Benzema)
– Fespañol: 0

Otro milagro: el Lolaso

https://www.youtube.com/watch?v=_2bhyIaM0fk

El Mandril está en la Final Ford, y ha llegado a ella por la vía rápida, tras cepillarse por 3-0 a los jüden del Maccabi de Levantar. ¿Cómo ha sido esto posible, siendo los blancos un equipo que estaba acabado, desquiciado, dilapidado? Si ya entiendo poco de fútbol, imaginaos de petanca aérea, pero afortunadamente Sergio Vegas y Karusito nos dan las claves, explicándonos que, en un giro característico de la casa, el Madrid ha tenido suerte con las recientes bajas más o menos forzosas que ha sufrido, pues esto le ha obligado a acortar la rotación, permitiendo concretar y optimizar su juego.

Esta ha sido la temporada de las juergas, y aunque los jugadores han sido indultados, alguno como Huertel ha sido condenado al ostracismo. Si fichar el macarra francés siempre iba a ser un riesgo, la presente temporada lo ha confirmado. Afortunadamente, en el peor momento del equipo los veteranos de la plantilla lideraron una CONJURA, no sólo eso, una conjura CON COMIDA, que ha dado los resultados ya vistos: primer equipo clasificado para Belgrado, viendo cómodamente cómo los demás se despellejan entre ellos. Es una lástima que Pedazo de Maravilla Thompkins y Rainbow Randolph estén más acabados que Sibilio, pero el algunos de los relativamente nuevos están rindiendo muy bien, como Hanga y Troglodita Poirier.

¿Tenemos alguna posibilidad en la FF? Es cierto que la guerra ha quitado de enmedio a los potentes CSKA y Unics, pero considerando que la semi nos toca con el ganador del Barsa-Gayern, la cosa está muy jodida. Tenemos la ventaja de que llegaremos más descansados y de que ellos albergarán dudas al ver que hemos pasado la serie con tanta suficiencia; además, se juega a un solo partido y eso ahora mismo nos favorece mucho más que una serie, sobre todo si conservamos la inercia positiva. La final sería previsiblemente contra el Olympiakós, otro clásico renacido de sus cenizas que no nos daría un momento de respiro, sin duda un partido bonito.

¿Y de Lolaso qué decimos? ¿En un de los tres mejores técnicos de Europa, tiene una suerte del copón, es un apóstol del caos? La respuesta probablemente sea: todo ello.

Milagro en City

Rappol

La tarde empezó mal. Todo fueron retrasos y malas noticias, asuntos enquistados y palabrería cerebral. Y aunque estaba claro que no iba a ser un partido fácil, los malos presagios —desde las 17:26—, se fueron cumpliendo sobre el céspett del Etihad. Tras el primer cuarto de hora el Madrid se vio sobre el alambre, y allí se mantuvo durante varios tramos del encuentro: todos en los que se vio dos goles por debajo en el marcador y a merced de la fortuna rematadora del equipo inglés. Menuda parejita hacían en el banquillo Pepita y Lilla. Qué hijasdeputa.

Creo que puede decirse que el City es el equipo más agresivo tácticamente con el que los blancos han jugado este año. Casi todo lo que chutaron entre los tres palos se fue para adentro, como si fueran ellos el Madrid y nosotros la Gutural Leonesa. Cierto es que defendimos fatal, en general, perdiendo también bolas muy calientes —casi de sorteo— en la salida y antes de cruzar el centro del campo (en esas recuperaciones, el City es tremendamente efectivo a la hora de generar ocasiones clarísimas). También es cierto que creo que Carlo habrá tomado nota, aunque barrunto que seguirá insistiendo en el 4-3-3 para el partido en La Mastaba (que esperamos que sea Masrabo). La final está en juego.

Por dura que se pusiera la cosa de Pep, el Madrid jamás tiró la toalla como si fuera Estiarte en una sauna. Benzema y Vinicius estuvieron inmensos en lo que tuvieron, y pienso que si Rodrygo hubiera tenido el día hubiéramos vuelto al menos con un empate. Porque el City, si pierde la bola en los mismos sitios donde la gana, sufre por los mismos agujeros que el Madrid, sangra si le pegas cuchilladas y, honestamente, tiene un portero bastante peor que Pijamita; aunque el belga ayer ejerciera básicamente de recogepelotas de la red. Hay que ser sublime sin interrupción, amigo Tibutú. Yo te perdono, como te perdoné el día que la Cespettneta se pensó que todavía había Liga.

Atrás anduvimos desastrosos, insisto. Alaba jugó mermado, Militao acojonado, Azulete bajo de revoluciones y Carcajal abonado a la camiseta. Con todo, él y Nacho (en su rato) fueron los menos desentonados; con la inestimable ayuda de Valverde (partido titànico) y Eduardito (también en su rato). Estos detalles tan visibles por groseros puede que hagan que Cariño Carlo haga la del Chelsea dentro de una semana. Sea como fuere, volveré a decir que la alineación no me gusta.

Sin embargo, me quedo con un detalle final. Benzema puso el 4-3 con un panenkita después de fallar una pila de penaltis últimamente. Un 4-3 que le supo a victoria al madridismo y a derrota a todos los antis y peplovers del mundo. Porque saben que si no mataron al Madrid en su casa, moriràn en la nuestra.

Y es por eso que el Madrid estará en la final, con quien venga.


Potra.

El Socio

Quizá no tenga sentido intentar analizar al Madrid ancholotiano; es tentador pensar que colocando a Cachominga por Kroos seríamos un once equilibrado y casi imbatible, pero ese tipo de lógica raramente opera en el fútbol. El equipo tiene unas dinámicas casi esotéricas, de las que posiblemente formen parte la aparente incompetencia de Ancelotti y su empeño por respetar los rangos de los jugadores. Aparte de esto, cuesta imaginarse una defensa efectiva contra un equipo tan arrollador como fue el Shitty hasta el minuto 60, especialmente con el lamentable estado en que se presentó nuestra zaga, con Alaba medio lesionado y Militón empanado.

Se batieron algunos récords, el primero muy poco honroso, pues recibimos el gol más rápido en la historia de las semifinales, y también fue el partido de esta fase con más tantos, siete. No pasa nada por decir que hubo momentos para ponernos tres goles por debajo, ese terreno del que ya nunca se vuelve, pero Santa Potra apareció nuevamente para decir que seguimos siendo su equipo. Nuestros dos primeros goles surgen únicamente de un talento individual inmenso, con Benzema teledirigiendo mágicamente un centro cruzado lejano y Vinicius haciéndole un Bartra a Fernandinho. En el tercero sólo puede interpretar que Dios inspiró a Laporte igual que a Maradona, para que brotara penalti de una jugada con escaso peligro. Poco antes de eso el City había por fin renunciado al ataque a tumba abierta, un periodo en el que pudimos incluso empatar de no ser por el inoportuno 4-2.

Hablando de eso, se hace necesario dejar el cinismo ade lado y destacar la excepcional labor del árbitro István Kovács, quien nos recordó que un juez valiente y con buen entendimiento del juego puede devolverle el sentido del espectáculo a este deporte tan vapuleado por la corrupción y la incompetencia. Moviéndose con el aplomo de un Terminator e interrumpiendo las jugadas sólo cuando era estrictamente necesario, su aplicación de la ventaja en ese cuarto gol del City deja en evidencia a los lamentables arbitrajes que solemos presenciar. En otro lance, no dudó en dejar que Gabriel Jebluff se rebozara por el suelo durante medio minuto en cuantro comprobó que su vida no corría peligro. Tampoco dejó pasar las impertinencias de Pepi, y según recoge el acta, «en el minuto 54, se mostró tarjeta amarilla al técnico local Pep Guardiola, por maricón». Pese la podredumbre de la UEFA, darle partidos tan importantes a Kovács seguramente indica que buscan formentar su tipo de arbitraje, y es probable que pite la final.

Ya sólo queda superar un reto antes de plantarnos en ese gran evento que cierra la temporada, para lo cual necesitamos ganar en el Pipas como mínimo de un gol. ¿Lo intentaremos alineando un equipo construido con sentido común, o volveremos a tentar a la suerte una última vez?

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– BEP: 4
– Real Madrid: 3 (Benzema (2, uno de pen.) y Tobillos Sunormales)