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Mister Chí.
En los tiempos remotos teníamos una seleccción comandada por Miguel Muñoz o José Emilio Santamaría, que no ganaba nada pero que representaba a toda una nación, con expresiones como: «¡Yo a lo mío! ¡Bitter Kas y Gol!» Pasó el tiempo y llegó Clemente, un tío que le tenía bastante asquete al Madrid, especialmente a algún jugador como Buyo (por la travesura de pisarle la cabeza a un indio), pero pese a todo el vasco montó un equipo apañado con posibilidades de ganar cosas. Al final Clemente (por chulo, te van a dar por c…) no se comió un colín, así que la FEF fue colocando en el puesto a distintos cabezas de turco que se estrellaban siempre con el muro de octavos o cuartos de final.
Tuvo que ser el legendario Zapatones quien rompió la maldición gracias una serie de circunstancia que no son objeto de este texto; el caso es que el tipo se llevó la Euro 2008, tras lo cual el bondadoso Pantuflo pisoteó su cadáver para rebañar un Mundial y otra Euro manteniendo una base de jugadores similar. Era ya una selección bastante asquerosa, que pasó de ser España a la Coja, pero la mejor del mundo indiscutiblemente en ese momento.
Tras la decadencia de esa generación tuvieron que pasar varios años y llegar Lolpetegui para montar otro equipo competitivo. Pero, ¡ay!, unos días antes del Mundial de Rasía el vasco cometió el pecado imperdonable de fichar por el Mandril, circunstancia que sin duda rompería totalmente la concentración de los jugadores seleccionados (?). Por ello, la Federación de Filemón Rubiales no le quedó más remedio que destituirlo, alegando que era una cuestión de «valores». ¿Pero qué cojones de valores puede tener una selección que no sea ganar las competiciones en que participa?
Entramos así en la era de Luis Enrique, ese hombre tan suyo, tan peculiar. A L.E. le gustan las webs deportivas alternativas: me consta que tiene el maillot de ciclismo 2005, y quién sabe si no haya entrado por aquí alguna vez, buscando «Luis Enrique Amunique». El caso es que un día, quizá guiado por ese espíritu irreverente, se le ocurrió que podía montar una Coja que tirara a puerta lo menos posible, y que además estuviera libre de la plaga banca, lo cual sin duda complacería mucho a su jefe. El resultado lo tenemos ahí: una Coja que va camino de su mayor ridículo desde el Mundial 2014, porque hace falta gente tan peculiar y tal mala follá como el Marqués o Luis Enroque para presentar enormes mierdas con el potencial de jugadores que tiene Cojalandia. La nueva selección aúna lo peor de cada época: el antimadrilismo de Clemente, el enchufismo del Marqués y la inefectividad de Muñoz, peso eso sí, dando ejemplo al mundo. No se habla de otra cosa en el orbe que de los valores de la Coja. ¡¡Misión cumplida!!





