La Euro, una competición para putas y maricones

El fúrbol de selecciones sirve para que los botarates que no han tenido suficiente con estar nueve meses pendientes de unos palurdos pateando una bola puedan alienarse un mes adicional. Todos salen ganando en el hogar futbolero: el padre se libra de hacer cosas con su familia, los hijos se distraen/idiotizan y la mujer se zumba al profe de ídem. Lo que no recomiendo en absoluto es visionar estos eventos en bares o pubes, por la afluencia de público «casual»: si hay algo más insoportable que un aficionado viendo fúrbol, es un no aficionado viendo fúrbol. De hecho, cuando llegan estas pachangas de selecciones hay mujeres que hacen como que les interesa el balompié, quedando en algún bar para «ver el partido»; con su habitual falta de sentido del ridículo, algunas incluso se pintan la cara con los colores de su país, pero no os engañéis: jamás prestan atención al juego, y en realidad se pasan dos horas con las amigas/os de sus cosas de coños, si acaso gritando «¡goooool!» cuando junto al resto de la concurrencia.

Una peculiaridad de la Euro es que no está muy claro cómo se llama: su nombre oficial es Campeonato Europeo de Fútbol, aunque también tiene el nombre formal-informal de Euro, y los españoles son los únicos que la llaman «Eurocopa», convencidísimos de que el resto de la gente le dice «Eurocup» o algo así. Sea como sea, la Euro es como un Mundial, sólo que en lugar de seguirla imbéciles de todo el mundo la siguen principalente imbéciles de Europa. Otra diferencia es que los equipos más o menos saben jugar al fútbol, desde luego más que cualquier selección americana, aunque por lo general menos que cualquier club que haya quedado de quinto para arriba en una liga homologable. Esta edición se juega en 2021, pero le mantienen el nombre de 2020 porque el álbum de Panini ya estaba impreso.

Pese al eurocentrismo del torneo, no vayan a creer que es una fiesta de blanquitos: de hecho, los países más bendecidos por la multiculturalidad son asimismo un piélago de color, hasta el punto de que en algún combinado lo raro es atisbar a un whitie; incluso en la selección germana se han colado elementos que podrían perfectamente haber luchado al lado de Ataturk. ¿Se arrodillarán los equipos antes de los partidos? Ojalá qué sí: el postureo, la imbecilidad y el servilismo nunca sobran cuando hablamos de espectáculo televisivo.

¿Mis favoritos? No es que piense ver ningún partido más que por accidente, pero pese así puedo perfectamente hacer pronósticos ajustados:

1. Alemania. Porque sí.
2. Bélgica: Tienen a Jasard y Curtuá, poca broma.
3. Francia: Son «campeones del mundo» (risas) y tienen mucho black poua.
3. Italia: Si dan hostias y perden tiempo en su mejor tradición se lo pueden llevar.
4. Rusia: Viva Púchin.
5. Gales: Bale, poca broma.

Eeeeh… sé que hay más equipos, pero vaya. España… bueno, esperemos que vuelvan todos, claro que no es descartable que los descalifiquen por leprosos. Esto dura hasta el 11 de Julio, y será una excusa perfecta para no hablar de (la falta de) fichajes del Madrit. Otro plan perfecto de Flópor.

Ceferino, agárrame el pepino


«Nunca hemos estado en guerra con Oceanía».

Tras la reciente decisión de los tribunales suizos, basada en las regulaciones europeas antimonopolio, la organización mafiosa conocida como UEFA ha tenido que meterse su amenaza contra los clubes abanderados de la Superliga por la parte del cuerpo que sirve para excretar los residuos sólidos. El siniestro y corrupto Ceferino se queda con las ganas de ejecutar lo que ya era principalmente una vendetta, tanto personal suya como de la UEFA como organización.

Para el Real Madrid, club más emblemático del proyecto, esto supone una satisfacción moral y un alivio deportivo, pero aparte de esto los efectos prácticos serán muy limitados. La Superliga, tanto en la forma inicialmente presentada como en cualquier posible reformulación, tiene casi nulas posibilidades de salir adelante a corto plazo, puesto que sus integrantes mostraron una fe escasísima en el proyecto y una singular cobardía, que llevó a 9 de ellos no sólo a salirse del mismo en menos de 24 horas, sino a firmar un pliego de capitulaciones ante la UEFA verdaderamente vergonzante.

La cobardía y la hipocresía son parientes cercanas, y es por eso que los 9 desertores conservan sus acciones de la Superliga, en caso de que la cosa llegara a salir más adelante, pero eso sí, dejando a otros todo el desgaste de sacarla adelante. En cualquier caso, creo que habrá que esperar un mínimo de 2-3 años para ver una reactivación del proyecto, cuando la ridícula contestación inicial sea un recuerdo lejano y quizá la situación económica del fútbol se haya degradado tanto que introducir un nuevo formato sea salida casi obligada. Claro que quizá el dramático panorama que describió Pérez fuera sólo una hipérbole, y en realidad dentro un trienio el balompié europeo conserve un estado de salud razonable. Mientras esperamos la respuesta a esta incógnita, el mafioso esloveno y sus adláteres tendrán que tragarse el sapo de ver al Real Madrid libre de sus caprichosos e ilegítimos castigos.

Equipatso Brutal

Buah, chaval, la verdad es que estaba de bajón con lo de Ancholoto, pero a estas alturas ya he recuperado la ilusión, y parándome a pensar un poco veo que tenemos un equipatso que va a petarlo tó fuerte. Ahí os dejo el equipo titular de la próxima campaña, al cual hay que unirle los 7 goles de Brahim, los 12 de Ausencio, los de Kubo, los de Chencho… Hasta Curtuá rascará algún chicharro subiendo a rematar un córnel o, por qué no, desde su propio campo. ¡¡Madre mía, no sé qué vamos a hacer con tantos goles!! ¡Nos van a sobrar para darle a otros equipos! Que nos quite el VAR uno o dos por partido, ¡seguimos ganando con mucho margen! Amos, amos, con todo esto el que no esté deseando ya ver jugar al equipo está muerto por dentro.

Poco me parece

Hay quien dice que en la temporada recién concluida el Barcas sólo ganó la Copa Pitancio VI, pero no es cierto: en realidad obtivo un doblete, siendo su segundo trofeo la renovación de Messi, por más que esta fuera forzosa tras el celebérrimo episodio del bur(r)ofax. Desde hace ya años, a los culés eso de los títulos les parece una cosa pedestre: primero entronizaron el «estilu irrenunciapla» y, cuando no fue posible mantenerlo, empezaron a convformarse con ver a Mensi sobre el campo, con su aire desinteresado, sus caminatas de 3 km. por partido, sus goles cada vez más espaciados y menos trascendentes. Tanto es así que para la afición blaugrana los momentos más memorables estos últimos años fueron el rosarino tendiendo la ropa en el Bernabéu (liga ganada por el Madrid) y la eliminación aytekinera del PSG en Champions (humillación en la siguiente ronda y título para el Madrid).

Algo que jamás admitirá el fanático culé es que su ídolo (en el sentido más literal del término) tenga algo más que un interés tangencial por el dinero: lo primero para él es jugar, y los millones son poco más que un grato aditamento. Eso pese a que su contrato es el mayor del planeta para un deportista profesional y desafía las leyes de la termodinámica: nunca pierde energía, siempre la aumenta o como mínimo la mantiene. Conste que no me creo del todo la oferta que se ha publicado de 240 millones netos por cuatro años, pero pienso que tampoco se desviará mucho de esas cifras. Y lo que sé seguro es que, sea cual sea el monto, el culé lo aprobará, porque la Liga, la Champions y no digamos esas Copas que acumulan como mecheros promocionales son premios secundarios comparados con ver a «Lio» pisando hormigas en el Camp Nou. De hecho, sería pertinente colocar en el Museo del Barsa cada renovación firmada, consagrándola como genuino título.

Huelga decir que esto son buenas noticias para el Madrid: cualquier intento serio de renovación de los azulgrana encuentra en la presencia del argentino un asfixiante dique deportivo y económico. Si bien es cierto que toda afición futbolera es pueril e irracional, la madridista nunca ha perdido de vista que el objetivo supremo es la victoria, pese a haber padecido idolatrías venenosas como el raulismo. Mientras tanto, la azulgrana vive un poquito para la indapandensia, pero sobre todo por y para Lio, convertida a todos los efectos en una secta que cuenta ya incluso con su inquisidor mayor, Jordi Cruyff Jr. (de nombre artístico Jordi… papá dominaba la mercadotecnia). Pero en fin, con Agüero, Gaynaldum y Depay como grandes incorporaciones, ¿qué más puede ofrecer a su parroquia el «salvador» Laporta? Si 120 kilos anuales obtenidos con la enésima refinanciación son lo que hace falta para mantener ese delirio colectivo… poco me parece.

Flópor se lo hace encima


Agotando el almidón de Madrid.

Ancholoto.

O sea, Ancholoto. Así, sin anestesia. Cuando dije que nos valía cualquiera que no fuera Baúl, fue pensando que en el club aún quedaban suficientes átomos de sentido común como para descartar automáticamente opciones tan obviamente erróneas y grisáceas como esta. Obviamente no era el caso. Si la carta de Zidane dejaba al descubierto parte de la carcoma que ha consumido a la entidad en los últimos años, la elección del señor de la ceja nos completa el cuadro. Al supertriunvirato Flópor-JAS-Martínez o bien les importa todo tres cojones o son infinitamente incompetentes. Recuperar al italiano, en una temporada en la que precisamente podías permitirte arriesgar e innovar, evidencia una absoluta falta de capacidad, imaginación y valor; como cuando se traía a la desesperada a Beenhakker, Molowny o Toshack, sólo que ahora supuestamente somos un club ultramodernizado de la era espacial.

Esto que digo es completamente evidente: para saberlo no hace falta aspirar al Pulitzer ni conocer los intríngulis del 4-3-3 o de la ocupación de espacios; basta con un mínimo de honestidad, sentido común y madridismo. Sin embargo, en la esfera merengue muy poquitos han cantado esta verdad del barquero, y en cambio han menudeado los que le afean a Zidane las formas de su despedida (¡¡publicó en el As!! ¡¡Anatema!!) y no consideran a Ancholoto una mala opción. ¿Qué es lo que distingue a unos de otros en casi todos los casos? Fácil: unos no tenemos absolutamente nada que ganar del club, ni en términos crematísticos ni de exposición, mientras que otros se han hecho ya adictos al nutritivo maná llovido en forma de euros, minutos televisivos o simples palmaditas.

Una vez más Iñaki Angulo fue de los más honestos, diciendo lo evidente (que Ancho lleva años fuera de la élite) pero sin cargar las tintas, puesto que le tocará tratar profesionalmente con él. Hughes también estuvo a la altura, en una brillante columna donde cuenta cosas parecidas a las que expongo aquí. Sin embargo, la mayoria no puede decir lo mismo: El siempre simpático y excelente prosista Jorge Bustos despachó el asunto con absoluta frivolidad, «perdonando» a Zidane por equivocarse y pasando a hablar de la presunta presentación de «Kylian», como un Season de la vida. Vive bien, Bustos: jefe de opinión en El Mundo, factotum en Ciudadanos, publicando libros y juntado con una menopáusica feminista que ya no lo complicará con ese engorro de los hijos. ¿Qué más da que en la actualidad yerre 8 de cada 10 diagnósticos? Luego están los del fútbol sin taxis, que siempre van en über. 6 años haciendo una paginita estupenda, pulcrísima, que puede leer hasta tu abuela, muy informativa, centro centrado, muy moderado; el Documental de la 2 de las webs madridistas. En fin, tanto análisis del hecho merengue, tanta entrevista, tanta foto en BN, para ahora salir con que… Zidane ha sido desleal, que le ha faltado autocrítica y Ancho es buena idea. Vamos, todo lo mencionado para no enterarse de una puta mierda. Pero bueno, no podemos obviar que su editor, alado y risueño, es habitual de Real Madrid NO-DO TV, donde nadie que entre puede salir con una brizna de espíritu crítico; algo les hacen ahí, quizá los lobotomicen, o puede que sea algo tan simple como el masaje al ego que supone «salir en la tele».

Quizá el ejemplar paradigmático de toda esta tropa sea Cocoliso, nuestro viejo Cocoliso, con su blog que es el reverso tenebroso (¿luminoso?) de Fans, donde paran los que son demasiado cursis o correctos para participar en una página abrasiva y pecaminosa como esta (en esto se interseccionan con los del madridismo sin taxis). Cocoliso, que tuvo mala suerte en la lotería genética y partió con la tara de ser baulista, ha intentado no obstante ser un «enfant terrible» durante su trayectoria, primero queriendo ser el más mourinhista de los mourinhistas y luego ariete indómito contra el antimadridismo. Más o menos habría dado el pego (porque no es completamente tonto) si no hubiera pensado que la mejor forma de ejecutar esa ofensiva era convertirse en guiñol del florentinismo, a cambio del acceso al mencionado NO-DO y a su sucedáneo, el estercolero de Farlopol. Cómo será la cosa que hasta sus habituales le han visto el cartón y le están reprochando haber saltado al lado malo de la trinchera en esta crisis post-zinadiana. Por cierto que de Farlopol no voy a decir nada: es simplemente basura corrosiva, y baste mencionar que por supuesto están también en el lado erróneo.


Un día que no le dieron cuerda.

Y llegamos al protagonista de todo el folletín, el señor Don Flópor, que lleva mes y medio en el que quizá no debió levantarse de la cama. Y alguno se preguntará: ¿cómo has pasado de escribir «Flópor Forever» hace bien poco a ahora titular que se caga encima? Pues porque en este infausto intervalo se le han visto todas las costuras y todo le ha salido mal. La vida es así de cruel: si la Superliga hubiera salido adelante y el Real hubiera ganado la Champions, hoy sería el puto Dios con gafitas, pero no pasó ni una cosa ni la otra, y han aflorado las peores facetas de su personalidad y de su gestión. Para empezar, hemos aprendido por fin lo que Flo considera «estrategia de comunicación»: crearse la cohorte de pelotas y cortesanos mencionados más arriba, aglutinados por una audaz línea editorial común: lo que diga el jefe está bien. Luego tenemos las revelaciones de la carta de Zidane, que aún estamos digiriendo, y por último esto de Ancholoto, que es como haber dimitido pero siguiendo en la poltrona.

Flo lo ha fiado todo a que los dos cracks del futuro quieran venir atraídos por la mística del club y a un proyecto de estadio presentado de forma deshonesta, con unas cifras absolutamente fantasiosas que acabarán aflorando, convenientemente cuando Pérez esté ya retirado. La tercera pata era una Superliga armada sin plan y sin convicción, cuyo fracaso lo ha dejado tocadísimo; es un alma en pena desde entonces. Aunque su mandato esté recién comenzado, puede que se le haga eterno. Alguno me pedirá que termine proponiendo algo, en lugar de criticar todo. Bien, mi propuesta es la siguiente: primero, que FP siga (porque ninguna otra alternativa es realista) y deje esos dos cracks como herencia. Segundo, que empiece a preparar un modelo de propiedad del club estilo Bundesliga, porque las elecciones como se han conocido desde 1978 son un sistema agotado y nos ponen en riesgo gravísimo de caer en manos de imbéciles peligrosos como Riquelme. El estadio habrá que comérselo y nos mudaremos a Valdebebas con 20 años de retraso, pero por lo demás creo que tiraremos bien, porque algo tiene el Madrid que ha logrado sobreponerse  a sus graves crisis históricas y puede hacerlo a la incompetencia, abulia y egolatría de sus actuales dirigentes.