Mañana llega el gran drama de la temporada y hoy por la noche tenemos el gran pifostio de las urnas, pero mientras tanto dediquémosle unas horas al basquetbol, deporte inventado por el insigne James Naismith para integrar a elementos marginales como los acromegálicos en la sociedad. La Euroliga ha tenido el tino de concentrar las tres eliminatorias que han llegado al quinto partido en el día de hoy, con lo que quien quiera disfrutar del mejor basket continental podrá hartarse. Frente a la aberración NBA, que sólo ofrece triples, nula defensa y negros empapados de crack, con resultados como el 154-141 del Wizards-Pacers de ayer (sin prórroga), el baloncesto europeo conserva algo de la esencia original, con pizarras, defensas y planes distintos a «balones a Will».
La final de este año se disputa en Colonia Chispas, y ya tiene a un equipo clasificado, el Cheska Moskow, que se cepilló sin misericordia al Férenbac. No obstante, las otras tres series han agotado todos los partidos posibles. La primera que se resolverá, a las 18:45, será precisamente la nuestra, en un choque que ha sido denominado «El canto del ciste del Lolaso» o «El crepúsculo de la calva», sin tener en cuenta que la reluciente pelota de nuestro míster renace una y otra vez de sus cenizas como… la Pantoja. Dejo el análisis de la misma a un tipo que sabe de hesto como Sergio. Inmediatamente después tendremos el Olimpia-Bayern, con un Messina que, tras muchos años de variar sin rumbo claro, ha vuelto a su hábitat natural, la Euroliga, con la posibilidad de volver a meter en una Final Ford al Milán desde ni se sabe. Y por último, ¡ay!, el único al que contraprograma la Champions, el Barcas, en un partido que, según fuentes de toda solvencia, verán las siguientes personas:
– Johnny.
– La hija de Johnny.
– Cotonificio.
– Cotonificio Jr.
Mientras todo el mundo está pendiente de Buardiola, De Bruyne, Amedio y compañía, el Barcas luchará principalmente por no hacer el ridículo contra el Zenit de un Xabi Semidesnatado Pascual sediento de venganza, con ese Mirotic sin alma y ese Gasol al que entran ganas de darle dos euritos. ¡Qué poco lucimiento para tanta inversión! Probablemente pasen sin excesivos problemas, pero anda que si…
Pues un partido que se estaba poniendo en chino y al final lo sacamos y nos la sacamos. Al Madrid ante equipos que plantan el autobús le cuesta más que a un podemita levantarse a las 6 para trabajar. Empiezan los patraseos, toque de centrales, Courtois, otra vez centrales y así hasta que te preguntes por qué dejaste el punto de cruz si es pura emoción comparado con esto. En ese tedio general la diva es Asensio. Si le pagasen un euro por cada pase para atrás, sería el mejor pagado del fútbol mundial. No encara ni de broma, parece que se lo prohíba su religión. Después de ser protagonista durante estos últimos meses, el veredicto que se puede dar ya es : Arsenal. Todo lo contrario el chaval Blanco. Con un apellido que le obliga a jugar en nuestro club ha demostrado ser un mediocentro defensivo muy solvente y que además mueve con rapidez y criterio. Junto con el lateral Gutiérrez, que cada vez que sale hace aumentar su cláusula en 10 millones, podemos estar confiantes en los chavales que suben del filial. Menos mal que aquí no está la NBA para birlárnoslos, como en la petanca aérea.
Aunque tuvimos ocasiones en la primera parte, en la segunda con un Osasuna metido completamente atrás, se olía el cerocero. Zidane en un alarde de originalidad hizo sus cambios de siempre en el minuto 70, sacando a un Hazard que hizo lo impensable: no lesionarse. Para ser justos hay que decir que Isco movió su culo con garbo y recordó a aquel jugador de hace 4 años, y Rodrygo desbordó más en tres minutos que Asensio en tres meses.
Finalmente el gol hizo justicia y a partir de ahí Jagoba (sic) Arrasate tuvo que quitar el autobús y tirarse arriba. Le cascamos otro por la osadía, y pudo ser alguno más, pero no quisimos porque no pudimos. De los rojillos resaltar a varios futuros presidiarios con tatuajes hasta en la cara, detalle que les impedirá cuando dejen el fútbol ser empleados en ningún puesto diferente de tatuador o camello. También tenían a un central con una maceta en la cabeza que resulta que era canario . En Soto del Real se ve a gente más aseada. Será el fútbol moderno.
Finalmente, el bien ganó al mal y hoy el Farsa tendrá que ir a muerte en Valencia para no decir adiós a la Liga. Y nosotros a velar armas para la batalla de Inglaterra. Esperemos no acabar como la Armada Invencible en 1588, y ser más como Blas de Lezo, pateando culos de la Pérfida Albión.
Era un partido para disfrutar, pero el streaming de DirectTV no estuvo la altura —tampoco el router con sus caídas evolescas—, y no pude seguir con atención las involuciones del Morciégalo, el horchatismo exacerbado de Guaidó y Marisensio y el saber estar de Blanco, que debe desayunar galletitas de esas que te suben el CI, pero que puede estar ante su oportunidad para dar el saltito al fúmbol de élite.
Sin directores claros del juego y ante un Putasuna tan venido a menos que ni daba patadas (exceptuando al borrico ese que pateó a Nacho y ni siquiera vio amarilla), el toque de testosterona y arrojo lo puso Mili, pese a que su primer remate peligroso se lo hizo a Pijamita. Desde luego este chico está motivado y con ganas de coger una plaza de central titular en el Real Madrid. No seré yo quien se lo impida.
Mediada la segunda parte los rojillos parecían conformarse con un ilusorio empate, como podemitas ante masmadriditas. Pero Eder (no Eden, ni Ever, ni Forever) encarriló la victoria blanca a la salida de un corner, de inapelable cabezazo en su tercer remate entre palos. Liberados de lastres intestinales, los chicos ofrecieron unos aseados minutos hasta la puntilla involuntaria de Casemiro; con combinaciones inspiradas por la izquierda y con una pausa apendicisca que ayer sí vino bien.
Queda la Liga, pues, en el puño de la Fallarás, que veremos a quién corresponde. Con tanta gentuza implicada cualquiera sabe. Lo normal es que hoy ganen los culerdos por lo criminal, y que la cosa la aclare un poco Pochola decidiendo si quiere empatar o ganar a Juman. El Putalona es un equipo muy poco fiable esta temporada ante rivales serios, no habiendo cosechado una sola victoria necesaria salvo la de Copa, ganada a La Broma de Bilbao.
Y nosotros estamos a cosas más serias. El miércoles volvemos a tener entrevista con el dios del fútbol y veremos con qué nos plantamos en Londres. Espero que con Mili y Nacho en el centro de la defensa, Azul endulzándonos una banda y Ventolín amargándonos la otra… Pajaritos por aquí, Tejones por allá… En fin, lo que decida Zisú será sin duda lo mejor, que para eso le pagan. Lo que es seguro es que los que estén se dejarán sus huevos. Y eso siempre es una garantía para los nuestros.
Ánimo, muchachos.
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– Real Madrid: 2 (Miiltaun y Casemiro) – Osasuna: 0
Más que una trampa, el partido contra el Osasuna es una putada. Cuando todo el mundo está pensando en la vuelta contra el Chelsea, que puede culminar la tremenda hazaña de llegar a la final de la Champions con un equipo tan mermado, nos encontramos este incómodo compromiso, con múltiples bajas y la plantilla agotada debido a la compresión del calendario. Es posible que hasta Zidane esté sorprendido porque a estas alturas de la temporada sigamos optando a la Liga, y de no ser ese el caso su trabajo hoy sería muy fácil: sacar un once de suplentes y centrarse en lo mollar. Pero incluso estando a dos puntos de a cabeza, es muy grande la tentación de proteger al once titular, y probablemente ante Osasuna jueguen hombres menos habituales, si bien no deberíamos esperar un verdadero Equipo B; eso iría contra el temperamento de Zidane, más proclive a luchar por todos los títulos.
No podemos perder de vista el encuentro de las 16:15 en Elche, que de terminar con victoria local o empate nos pondría en bandeja el liderato; ahí sí que Zidane se vería ante un verdadero dilema: ir a por todas a por la cabeza y jugársela a ganar los cuatro partidos que faltan o reservar para la Champions. Sea como sea, creo que hoy entrarán varios recambios; no llega Ramos, cabizbajo y al parecer obligado a aceptar una renovación a la baja, pero Hazard quizá amortice parte de su exageradísimo precio ayudando en una situación tan comprometida. Odriolola, Blanco, Rodrygo o Mariano también pueden aportar. Al menos podemos agradecer que el partido no sea en el Sadar y con público, porque eso sí habría sido una jaladera de pelotas muy seria. Además el Putasuna no se juega nada, así que quizá haya menos peligro de que nos desgracien a alguno.
Una muy breve mención al basket, destacando que tanto Madrid como Barsa han llegado al quinto partido de cuartos de final, pero con la fundamental diferencia de que los segundos manejan aproximadamente el doble de presupuesto y se enfrentaban al octavo de la fase regular. No quiero llamar mago a Laso, porque si lo fuera haría entrar las mandarinas con sus poderes, pero sí que es un excelente gestor de recursos, incluso cuando son tan escasos como este año. Esperemos que en la decisiva jornada del martes, donde se cerrarán las tres eliminatorias aún en disputa, como mínimo demos la batalla hasta el final.
No vi el partido porque ya os comenté (aunque el Guardiópata no lo guardó) que el Madrid-Chelsea era un sufrimiento innecesario pero por lo que leo fue lo de siempre: Benzemá y sus amigos. No hay un 7 ni un 9. No hay ná. Ná de ná. El Niño de la Guerra y la Tita de la Paz funcionando a velocidad tortuga. Los pobres no pueden más. Hay que fichar a gente buena y como no hay pasta vendrán Payoyo y Pajarete. En fin… La Champion pone a cada cual en su lugar. Si el Chelsea es mejor equipo pues nada, chicos, a saludar como caballeros y para casa entonando hermosas melodías. Son más rápidos y más fuertes aunque siempre ocurren milagros. Es fútbol. A veces suceden cosas raras. Recomiendo sin embargo que Gagá empiece a pensar en la próxima temporada. Espero que el Madrid me haga caso y se fiche a Hans-Dieter Yoda de entrenador. Me ilusiona la idea. Odia al Bayern y eso es siempre muy buena señal. Se ha peleado con todos esos hijoputas dopaos. Veo en Hans-Dieter Yoda a un madridista de corazón. Venga, Dodotis, échale huevos y vamos por él.
Rappol
Suele decirse que lo que no te mata, te hace más fuerte. Y teniendo en cuenta que la actual heróica del equipo se reduce a echarle unos pulsos tremendos al azar, alineando unos laterales para pegarse dos tiros, una media que está tiesa y un par de delanteros-no-delanteros que tienen que correr cada partido más de lo que andaría un marcador persiguiendo a un Roomba que fuese hasta arriba de anfetas y éxtasis por la pista más rápida de Flushing Meadows… pues empate y gracias, que también se suele decir.
Los primeros veinte minutos fueron un suplicio. Entre la lluvia, Kanté, Grimo, el otro negro, y el canijo que acabó marcando (mal ahí toda la junta de culata del equipo, empezando por la ruptura de la línea de atrás, siguiendo con la salida precipitada de Pijamita y terminando por el aculamiento suicida de nuestros centrales), Zisú puso «hombres» en el buscador de Spotify y le salió la canción de Chiquetete, ésa de «https://youtu.be/KaJ7fVPJLlM». A la Puerta de Toledo (mare), Kroos corría patrás casi dando cojetadas, y el Morciégalo directamente es que no tenía bofe ni para tirarle una sandalia a cualquier jugador azul (¡ay, lo que se echó de menos a nuestro https://youtu.be/29NM6ySmwfQ)… Una cosa muy siniestra.
Sin embargo, el equipo se recompuso un poco ante la enoooorrme vía de agua que atravesaba nuestro centro del campo y, liderado por un enorme (próximamente legendario) Karim Benzema Golazo de Nueve, nadó el resto del partido en el mar del Di Stéfano, y guardó la ropa para el próximo hijo que tengan Pilar y Sergio. Porque el resto del minutaje fue un aguantar que se le pasara la ventolín-ventolera al Chelsea, para jugárnoslo todo en Stamford Bridge.
En consecuencia, nuestras opciones pasan por volver a catar la droga y esperar que recuperemos un par de jugadores (Pajarito y Azul), e incluso alguna canción de Torrebruno que pueda despistar un poco a los locales. Porque otro equipo con el colmillo más retorcido nos hubiera hecho el amor cariñosa y repetidamente sobre la hierba mojada de Valdebebas (un Jameson sin hielo, por favor), tanto como para que nos concedieran el título de familia numerosa extra-especial-obra-social-RealMadrid.
Y, sin embargo, estoy confiante. Porque si estos jovenzuelos entrenados por Truchel no nos han puesto mirando a La Meca de Ceferino esta noche, lo acabarán pagando caro. Ayer fue nuestra noche de cagar sangre en semis. Ya no quedan más. Dos partidos más, hijosdeputa. Dos partidos más.
El Socio
Sí, bueno, ¿no? Los chavales no podían con los cojones, hasta el punto de que sospecho que llevaban hueveras para sujetarse las partes. ¿Pulisía es el Capitán América? A mí me recuerda más al Chico Percebe. Benzema, el Gato bajo la lluvia, nos devolvió a la lucha por Lo Gordo con un gol casi milagroso por el momento del partido, lo difícil de su ejecución y venir de un gilicórner; casi lo había logrado un ratito antes con un trallazo que destruyó un micrófono. Uno se pregunta cómo habría sido su carrera de no tener que ejercer de sidekick de Cristiano, y hay que admitir que fuimos algo injustos con él, cosa inusitada en esta casa; casi dan ganas de perdonarle aquel pecadillo de la extorsión. El hálpitro sólo jodió metiéndose en medio, veremos en la vuelta. No querría dejar de mencionar el tercer partido de la eliminatoria de basket, que parecía iba a ser la melancólica despedida de la Generación de Oro y acabó siendo la enésima demostración de orgullo, con una remontada casi imposible en el último cuarto. Por estadística toca al menos un partido relativamente cómodo contra el Efes, lo cual nos llevaría al quinto asalto, un final mucho más digno para este grupo.
El presidente de la UEFA, organismo que debería ser un simple coordinador entre los clubes europeos y estar permanentemente abierto al diálogo con los mismos, habla de «rebeldes» como un proxeneta habla de sus putas o como un narcotraficante de sicarios que han desertado a una banda rival. En el frente arbitral, se priva de la victoria a un Madrid exhausto y heroico merced a una línea del VAR que mostraba la posición manifiestamente legal de su delantero; una semana después, su máximo rival, convenientemente y por enésima vez, acaba contra diez por una entrada que apenas amerita amarilla contra el niño dorado e intocable de la LFP. Con esto no digo que los árbitros no nos favorezcan nunca; en ocasiones lo hacen, como al final de la pasada Liga, aunque pienso que más por incompetencia que por cualquier otra cosa; pero cuando se adivina intención o «tendencia» en los errores, el equipo beneficiado es siempre muy claro; las estadísticas de rojas y penaltis acumuladas a lo largo de los años son simplemente demoledoras.
La cuestión es por qué seguimos viendo este pantomima, y hay algunas respuestas bastante sencillas: la enorme fuerza del hábito, cuando no del vicio; los contados momentos en que la competición sí es digna de ver; el deseo de socializar mediante la identificación grupal, ya sea en el trabajo, con los amigos o en páginas como esta; etc. Sí, existen motivos comprensibles para seguir presenciando este espectáculo frustrante y corrupto, pero debemos luchar por alejarnos de él, y sobre todo impedir que otros se contagien. Uno puede asumir que el fútbol es una droga y que los yonkis no se desenganchan, pero por favor, nunca permitan que sus hijos adquieran una afición tan nociva; el «deporte rey» sólo les servirá para desperdiciar una infinita y preciosa energía mental, desvelarse por analfabetos multimillonarios a quienes la afición les importa muchísimo menos que cualquiera de los coches de su garaje, y marchitarse esperando que de un mundo colmado de intereses bastardos salga algo bello y justo.
Si encuentran a sus niños viendo un partido o colgando el póster de un futbolista, saquen el cinturón y quítenle a base de amorosos correazos cualquier idea de convertirse en aficionados a ese deporte. Anímenlos a que se dediquen a cualquier cosa más productiva, como el cultivo de lechugas, el coleccionismo de mariposas o el activismo por los derechos de los inmigrantes. Incluso si un día sorprenden a su vástago suyo siendo sodmizado por su compañero de instituto Kevin Stíven, piensen que al menos ha obtenido algo de placer, lo cual es mucho mejor que la sensación constante de que te están apretando los cojones con unas tenazas que experimentan la mayoría de aficionados futboleros.
Sobre todo, nunca, bajo ningún concepto, les enseñen que el fútbol puede transmitir valores, cultura del esfuerzo o una forma determinada de ver la vida, independientemente del equipo al que se siga. El fútbol transmite tantos valores como la NFL, la Fórmula 1 o el MMA: ninguno de ellos son deporte sino negocios turbios basados en el deporte, protagonizados por mastuerzos y dirigidos al mínimo común denominador. Sí, en tiempos pretéritos el fútbol, y en particular el Madrid, pudo ser otra cosa: un club surgido del desastre de la guerra, que aspiraba a ofrecer un espectáculo honesto y asequible a las clases populares, y que conquistó Europa con una camiseta de algodón inmaculadamente blanda. Hoy día esa camiseta publicita a dictadores árabes, el club expresa luto con Morricone y cinta aislante, y sus jugadores parecen salidos de correccionales. ¿Cómo cojones puede admirar un hombre de una pieza a personajes con la pinta de Ramos o Militao?
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Por supuesto, no digo que el Madrid no deba luchar hoy su semifinal contra el Chelsea, por amor propio y por todo el esfuerzo que ha invertido para llegar hasta ahí. Al equipo ya sólo le queda la dignidad, y si quieren masacrarnos arbitralmente, al menos que nos pillen en pie y mirándolos a la cara. No sé si ganar la 14 nos servirá de algo en esta lucha quijotesca, pero desde luego será mucho más útil que simplemente perder. Si aplastan nuestra ambición y nuestro afán de crecer, que al menos nos quede el consuelo de ser los mejores por enésima vez; los mejores, aunque apenas nos queden más valores que ese, y aunque nos rodee un inmenso océano de mierda.
Y eso sólo en el mundo del fútbol, claro, porque si saltamos a otros ámbitos… Derek Chauvin, el policía que tuvo la inmensa desgracia de cruzarse con el toxicómano y delincuente convicto George Floyd, acaba de ser declarado culpable por un jurado (¡¡la infinita sabiduría del pueblo!!) de no uno, sino de tres crímenes: asesinato involuntario en segundo grado, asesinato en tercer grado y homicidio en voluntario en segundo grado. No me lo invento: ¡¡los tres a la vez!! Un hombre que salió a la calle a hacer su trabajo, que lo cumplió con mayor o menor acierto, quizá con imprudencia, en una situación tan difícil como manejar a sospechoso histérico y con sobredosis, convertido según la «justicia popular» en un asesino y en el personaje más odiado de la nación más importante del mundo; además del oprobio, le esperan décadas de encierro, salvo que se cruce con un juez de apelaciones suicida. ¿A quién le cambió más el destino ese día? No importa, la turba ya está satisfecha; al menos hasta que otro desgraciado con uniforme llegue a una nueva situación límite con un miembro de la raza eternamente sojuzgada.
En medio del caos posterior al anuncio de la Superliga, han menudeado las informaciones contradictorias, cuando no directamente falsas. Estas últimas se las podemos agradecer a las redes sociales, esa maravillosa herramienta que tanto ha hecho por la armonía y la comunicación entre las personas. Las dos mayores mentiras fueron, primero, la dimisión de Agnelli y luego la intención de los Glazer de vender el Manchester; no obstante, tanto el italiano como los estadounidenses siguen en su lugar, y no han expresado ninguna intención de marcharse.
La informaciones contradictorias conciernen a la indemnización que hay que pagar por marcharse de la Superliga: en un foro de fans (?), el CEO del Arsenal, Vinai Venkatesham, de Kroenke Sports & Entertainment, un megaconglomerado yanki defensor del fútbol modesto para los fans, afirmó que la indemnización «no se acercaba a los 8 millones de libras» que habían reportado algunos medios. Una frase interesante, porque su literalidad («nowhere near») puede significar que de hecho la cifra es mucho mayor.
Abundando en esto, el medio ultraprogre alemán Der Spiegel ofreció ayer información mucho más concreta, llegando a filtrar varias páginas del contrato de constitución de la Superliga. Hay datos muy interesantes, como la existencia de distintas remuneraciones según el club (Madrid y Barsa eran los mejores pagados, con 60 millones más que el segundo escalón), el derecho a emitir ciertos partidos en exclusiva y las famosas cláusulas de penalización, aplicables a los clubes que abandonen la competición antes de que esta cumpla tres años. Las sanciones consisten en devolver parte del pago inicial y la mitad de lo ganado en Superliga la temporada anterior, además de una astronómica multa de 150 millones de euros.
. Yeipi Morgan: «Nos gusta la pasta».
Quiero poner ese número en cuarentena estricta, porque todo depende de la letra pequeña del contrato, siendo muy probable que las clásulas sólo sean aplicables si la competición llega a ponerse en marcha (ver las razonables dudas expresadas por los fans del Manchester). Desde luego, si fuera tan simple como que diez clubes le deben 1.000 millones a los cuatro que quedan, Florentino lo tendría facilísimo para salirse con la suya, simplemente amenazando con hacer efectiva la cláusula. Francamente, yo creo que no lo haría ni aunque tuviera la posibilidad real, pero sí es importante resaltar que legalmente no hay nadie desvinculado, y que, aunque todos se apresuraron a anunciar la defunción de la Superliga pasadas 48 horas, quizá aún quede una batalla larga y compleja. Es posible que Florentino, Laporta y Agnelli aún puedan jugar varias cartas, pero eso sí, jamás hay que darle la espalda al presidente culerdo, y cada vez que le des la mano debes comprobar que conservas reloj y cartera.
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Y en medio de todo esto, el equipo tiene que competir: mientras la mayoría de equipo Superligueros tropezaron en los partidos disputados tras la polémica, el Madrid demostró una sorprendente fortaleza en Cádiz, aislándose de todo el ruido y goleando. El partido contra el Betis es de una dificultad similar, y de ganarlo dormiríamos líderes. A reseñar en la convocatoria, la presencia de Carvajal tras los minutos disputados el otro día y el regreso del ignoto Hazard. Los 3 puntos son especialmente importantes por los partidos de mañana, un Villarreal-Barcelona y un Athletic-Atlético de Aviación que pueden ser absolutamente cruciales para decidir el campeón. Así que una vez más, y a pesar de todo, hay que ganar, cueste lo que cueste.