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Reale Madrid 1990

Rappol

En la previa Zisú mostró el camino del exceso. Relegar al Hijo del Viento al banquillo y alinear al Pajarito como lateral en ausencia de Chopped Premium —habrá que recordar que con él empezó en cierto modo todo, hasta que el mamarracho de Busquets le hizo pupa sin querer [sí, sin querer, como si fuera un secundario de una película de David Lynch]— fue recordar el tercer mandamiento del Zisú-Tzu: «Exprimirás a tus mejores jugadores hasta que mueran o los maten». Y le salió fino, como finas salieron las heces anoche (y mañana, y pasado mañana) de todos los ortos antimadridistas extendidos de norte y sur y de este a oeste de la geografía patria. Hilillos de plastilina amarillenta y prieta.

Eder Banega, o sea, Ever Militao, se bautizó al fin, acompañado de su padrino Nacho (siempre cumple este chico cuando está en forma) y de la madrina Azul (y Pajarito Chutao). Rompiendo sus propios límites, el brasileño voceó, cuerpeó, peloteó, balonmanizó, amuró, gritó otro poco más.. y a ratos apareció hasta presionando en tres cuartos y yo qué sé más. Puede que le falte negritud, pero presentó definitivamente su candidatura a gobernar Venezuela en estos tiempos en los que Guaidó parece estar más preocupado de no coger el Covid antes de alcanzar su próximo contrato, el definitivo, un contrato que le permita volver a su tierra tras haberse llenado los bolsillos de Champions. ¿Y qué vas a decir ante esto? Que hay que mirar hacia el futuro.

Conque el partido consistió al final en aguantar los cuartos de hora de arranque de cada parte y del 60 al 70, más o menos. Y Zisú lo vio tan claro que cuando Plokk hizo sus primeros cambios dijo, «¿Sí?… Pues toma al Cyd Hamburgueseador y a Apendicisco, que nosotros nos jugamos la Liga otra vez este finde». Qué huevos le echó, de verdad. Y no contento con eso, trató de explotar el poco amor propio que le restaba al Hijo del Viento y lo sacó a guerrear un ratito, cual mono con lanzallamas… Me apuesto una botella de Vichy-Catalán a que no sacó al Morciégalo porque ya le parecía demasiado para la gorra del entrenador germano. Porque entre compañeros de profesión hay que respetarse y, además, el Real Madrid no solo es Gran Señor, es Obra Social. Y si no que se lo pregunten a las señoras de los del Yoya que deben estar felicísimas de saberse casadas con tanto inaprensivo.

En fin. Un partido menos para volver a casa. Veremos si en caja de pino o con el pecho desbordado ya de medallas. Un pecho imposible de chupar ya, que indica de manera elegante cuál es tu camino, si es que anoche, compañero, tú que nos escuchas, nos lees y tienes pesadillas con nosotros, cagaste fino. Chupa Real Madrid.

El Petaculos del Paladium

Partido que se hizo lo que se tenía que hacer: aguantar como Guti en el after, correr cuando se pudo e intentar crear alguna ocasión. Odio-zola en el banquillo y Valverde jugando dieron un poco de peligro arriba, por lo menos sacó la pelota con velocidad. A lo mejor esa era la idea de Sisú, un genio, en esa cabeza calva tiene alguna idea maravillosa, en plan Rainman. Aguantar tocando y saliendo con velocidad para no quedar encerrados atrás, esto último, lo de correr, se lo llevó pidiendo a Zizu todo el puto año. Ese desahogo hizo que el Liverpool tuviera que vigilar un poquito su portería y dio respiro al equipo. Excelente Sidán, buen planteamiento.

Al final los cambios correctos. Odio-zola no parece tan malo, habrá que darle minutos aunque sean de la basura (antes de devolverle a la misma), Rodrygo, bien, un poco acelerado, creo que está viendo que Vinicius le come la tostada e intenta arriesgar un poco más. E Isco, haciendo lo que bien sabe hacer, aguantar la bola (siempre demasiado, pero ayer era necesario) y no crear peligro.

Afortunadamente no metieron el primero, si no hubiese sido un puto infierno, el moro Salah me parece un poco sobrevalorado. Ahora que se vayan de putas, que descansen y el finde el Getafe que no sé ni quién juega ahí, el pelopolla del Cucurella, Maksimovic y Djene por lo menos les tenía en Comunio el año pasado. Enhorabuena muchachos, a descansar. Hala Mandril. Tiembla Chelsi.

El Socio

Antes del partido me parecía perfectamente posible que la necesidad de marcar del Liverpool nos dejara espacios atrás y en una de esas los pilláramos en bragas, cerrando la eliminatoria. Y sí, los rojos salieron a atacar fuerte, pero lo de las contras había que hacerlo otro día: pronto quedó claro que la dupla «partido de ida-Clásico» había drenado al equipo y que las fuerzas andaban justitas, justitas. Además, la defensa no andaba fina, y antes de transcurrir cinco munutos el Liverpool ya había tenido dos claras, frustradas por Pichabrava, un hombre con una misión: librarse del mal fario que supuso comerse el gol de la Décima (hablando de mal fario: pocas cosas más cutres y de equipo pequeño en 2021 que apedrear el bus del contrario).

Estaba claro que no era noche para sofisticaciones ni planes elaborados: había que ser el Parma los 90, el Torino, la Samp; ni siquiera el Lazio de Eriksson, eso era demasiado finolis. Teníamos que apretar el culo, rascar, cerdear y reducir el tiempo efectivo de juego al mínimo; sólo nos faltaba el chute de creatina (o no). A Valverde, improvisado lateral derecho, le salía su centrocampista interior y subía, subía, subía. Por esa banda se entendió bien con Ausencio, había un bonito flirteo ahí. Al mallorquín nunca lo habría puesto de ser necesaria una remontada, pero en un lance como el de ayer, donde hacía falta frialdad y desconexión emocional, Ausen se encontraba en su elemento, su verdadera patria, la isla Pettofredo. No era sin embargo un partido propicio para Vini, pero cabe destacar que no se arrugó e intentó hacer siempre o suyo, en una situación de exigencia máxima; se nota que nunca ha jugado en la Real. La tuvo para bombeársela a un Alisson desbigotado, pero aún no define tan bien.

Poco a poco se fue entonando nuestra defensa, pero seamos sinceros: los del Pool fallaron muchísimo, y de haber entrado cualquiera de las claras que tuvieron nos podríamos haber rascado los huevos metiendo los dedos en la boca. Salah, por quien anteayer pedían 150 millones, mandó su mejor ocasión al cartel de Exit. 11 córnels y 16 intentos de gol, ahí es nada. Pero en definitiva fue lo que hemos visto tantas veces: arrasar en la ida y defenser en la vuelta, la media inglesa de la Champions.

Ya sólo quedan cuatro equipos en la competición, que suman 14 títulos entre todos; claro que el reparto es un poco desigual… o dicho de otra forma: Papi ha vuelto y se está desabrochando el cinturón. Ahora tenemos el problemilla de jugar la Liga con un equipo vaciado, pero bueno, quién dice que Chust no puede ser otra revelación defensiva…

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– Loserpool: 0
– Maligno: 0

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Zona Luis

Custer

Potra Agónica con medio equipo constipado para la Batalla de Anfield, Hasta Luego Lucas y Odriozola odriolezando. Ya veremos cómo acaba esa película porque la gasofa sólo dura 45 minutos. Victoria Pírrica sin Pirri en medio de la tormenta. Lo que no te mata te hará estornudar más fuerte si no tomas paracetamol esta noche. Hoy todos en casita con fiebre y que entrene Sanani. El Di Stéfano parece la Casa de Víctor Hugo, hay corrientes de aire por todas partes y la lluvia se te mete hasta por el culo. Messi acabó tiritando. Sin público y con un Estadio de Juguete el Madrid se planta primero en la Liga Hija de Johnny a la espera de lo que haga Colchones La Chola con un calendario más que complicado.

«El equipo está al límite», dice Papafrita. Al límite los pone él que juega siempre con los mismos. Estaba claro que el Barça lesionaría a uno, es un equipo muy ruin. Lo raro hubiese sido que jugando el miércoles unos Cuartos de Final de Champion no quisieran lesionarte a nadie. Estaba cantao que iba a suceder y encima en la línea más castigada del Madrid… que ya es “casualidad”. ¿Y todo para qué? Pues para que La Potra te libre del empate en el último minuto. Bah. Ojalá nombren a Zidán Seleccionador de Francia.

Odriozola NO puede ser la opción en Liverpool… que ponga a Valverde, que ponga a Nacho… que ponga a uno del Castilla. Fue salir Lucas y hundirse la defensa. Si malo es Lucas, lo otro que viene…¡¡NO TIENE NOMBREEE!!… Solo Potra amparó el resultado con el larguerazo y menos mal que el delantero culé exageró la piscina porque de lo contrario es posible que el árbitro hubiese picado la trampa. El lateral derecho va a ser un coladero en Anfield y todo por qué… pues porque unos pobrecitos, con Papafrita a la cabeza, quieren regalarle la Liga al Cholo. Habrá que contar con la veteranía de Marcelo y su contrastada capacidad de aceleración…

El Socio

Hay un universo alternativo en el cual el chutazo de Valverde al poste entra en la portería y el Madrid se mea severamente al Barcas, metiéndoles cinco o más goles; es un universo alternativo en el que los culerdos no tienen la opción de borrar de la memoria todos los ataques y contraataques durante los cuales el Madrid pudo darles la puntilla ayer. Pero como ese balón no entró, vivimos el final del partido con el culo apretadísimo (lo cual es más emocionante, todo sea dicho) y los culés pueden presumir del porcentaje de pusesió, que inmediatamente implica que merecieron empatar o incluso ganar; añadimos a esto que el segundo gol del Madrid fue de rebote (no como el casi-gol olímpico de Messi, que fue absolutamente intencionado), que Gil Manzano no pitó el vahído del jugador que robaron con muchos valores a un equipo en descenso, y que además no añadió un minuto más al descuento, y tenemos que el fascismo les ha robado una nueva Liga al Barcas. No se conforman con haber competido bien, con tener varios buenos jugadores jóvenes, no, no… o son víctimas de su particular Shoah o no pueden cagar blando. Ni siquiera las humillaciones anales y anuales en Europa les dan alguna pista de que hace mucho que dejaron de ser superélite… Y en el fondo es comprensible, porque en España, a base de rodear al hálbitro, de esperarlo en la banda, de recibir muchos penaltis «porque son muy ofensivos» y de no ver jamás rojas «porque juegan muy limpio», van rascando titulitos… Y eso significa que son tan buenos como el Madrid… ¿verdad? ¿Verdad?


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Culona exige al periodista que diga que vio penalti.

Rappol

Como sucede prácticamente siempre, fue un partido con dos partes bien diferenciadas: la primera parte y la segunda parte. Y aunque el baño en la primera lo puso el Madrid (qué empaque, que dominio, qué hombría, qué preciosidad de primer gol) y en la segunda lo puso la lluvia, fue meritorio nuestro nivel competitivo cuando se nos acabó el fútbol…

En el primer gol, la galopada rompedora de Valverde dio la medida clara del plan del Madrid: resolver el choque lo antes posible, por si se ponía a llover. El bueno de Vázquez la puso de lujo —esas rasitas las pone mucho mejor que cuando se trata de levantarla—… y luego ya Benzema… Hijos míos… Culerditos de mis entretelas… Vaya golazo, ¿eh? ¿A que os gustó? Bueno. No tanto como el segundo, donde el más rápido de todos fue Alba que, sabiendo por dónde iba a entrar el balón de Kroos, corrió como un rorro nervioso para poder peinarla y salir en la tele en primer plano. Quedó muy fino, Jordi. Estos goles se disfrutan mucho, bien lo sabéis. Y luego ya, la lluvia sobre Madrid, como en Taxi Driver, llevándose toda la morralla temblorosa del campo.

Existen en el mundo, por otra parte, dos clases bien diferenciadas de personas: las que disfrutan viendo Lo de Évole y las que disfrutan viendo a los culerdos acosando a los árbitros. Pero seamos francos y reconozcamos que la tormenta que Greta Thunberg había enviado sobre Madrid iba acompañada de un peligrosísimo viento racheado que comprometía la estabilidad, especialmente, de los jugadores culerdos espoleados por el tradicional remuntem segur. Azul lo sabía (es lo primero que aprenden los jugadores negros cuando llegan al Madrid), y viendo que Bridewayne se iba a caer, le echó una miaja el brazo para que no se fuera de varetas, en un gesto que, lejos de ser agradecido por el enfermizo muchacho, acabó con una ridícula cabriola-voltereta-atrás de esas sin manos que hacían que a los profes de Educación Física de la escuela les entraran sudores fríos en los días que no se podía salir al patio a ejercitar el organismo y había que sacar las colchonetas verdes (o azules) para retozar en algún salón de actos reconvertido en gimnasio ocasional, sin espejos, sin ciclados y sin chicas lozanas con las licras petadas. Un penalty que solo ven los que ven Lo de Évole, y luego rodean a las chicas de negro en los bares, confiando en que antes de que sean las once Cenicienta los elija para que le peguen el Covid. Era justo y necesario. Había que darles un hueso que roer, entre lágrimas y mirando las postales del cruyffismo.

Pero es que llovió mucho, coño. ¡Que Messi tenía frío! ¡Que La Ronalda Cumana se había dejado la petaquita de Ströth en el vestuario! Menos mal que al final bajó Piqué al campo a preguntarle al árbitro si también el tenía algún vídeo picante de Shakira guardado en el Whatsapp. Pobrecitos culerdos, de verdad. Están a un paso de hacer cócteles molotov y tirárselos ellos mismos contra sus propios televisores en sus saloncitos burgueses con la estelada de tapete bajo el trípode de esos negros que aspiran ser El Negro Llorón. Por ahí van muy bien, la verdad.

Chopped out, Case expulsado, cambios para mirar hacia Liverpool… Miedo me da no ya tener que jugar de nuevo con los dos centralitos aculados, sino además tener que añadirles al Hijo del Viento, que parece un jugador de fútbol atrapado en el tiempo. Pero lo único cierto es que en esta liga de campos vacíos y excusas, entre los supuestos grandes solo hay uno que puede mirar hacia el futuro con optimismo. Porque es el más competitivo, porque es el que gana contra todo y contra todos (no te equivoques, Pochola), porque es el más glorioso y el más grande. Y ayer hizo lo que tenía que hacer: ganar y tentarse las heridas antes de la próxima batalla. Ganar. Punto. Sin excusas. Hala Madrid.

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– Maligno: 2 (Benzema y Kroos)
– Llorones: 1 (Mingueza)

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Despiporreeeeeeeeee

Custer

No tengo palabras… es el mejor partido que le he visto al Madrid desde la Final contra la Juve pero sin el 7, sin Ramos y el resto de Jerarcas mucho más viejos. Ayer la Vieja Guardia, a lomos del Potro Vinicius, dio el do de pecho. Hicieron un partidazo incluso ya al final, sin gasolina y aguantando en pie por la fuerza del Escudo. Anfield probablemente sea un Infierno… ¡¡PERO NO DE COBARDES!! Hay que reservar fuerzas… No estoy del todo convencido, viendo de qué manera han llegado a los quince últimos minutos, de que tengan que salir estos mismos, Los Titulares, frente al Barça. No sé si les llegará gasofa para recuperar a tiempo. En fin… da igual… No hubo Cagazo y sí Contragafe.

A Rodrygo se le ve gordito, fortote, así como de alimentación donuts… Un tanto hazardado. Pésimas sensaciones. Tampoco es que El Pajarito volara muy alto. Pero es que en el banquillo no había mucho más donde elegir… tal vez Huevo Duro. Desde luego, antes que a Rodrygo, parecía más clara la opción Marcelo que hizo un buen partido frente al Éibar… Bueno, no pasa nada. Estamos en manos de La Potra y La Potra es BLANCA. Eliminatoria a un 60-40 a favor de Los Caminantes.

Rappol

Lo cierto es que los planteamientos —bien Zisú, mal Ppolko—, y la fortuna nos hicieron ponernos con un 2-0 bien cómodo al descanso. En la segunda parte los centrales de circunstancias dieron un pasito atrás y Salah nos causó mas problemas en el área que en banda, donde Azul dominó por completo el tráfico de drogas blandas. El dios del fúmbol nos castigó con un gol en contra, pero luego volvió a premiar el arrojo de los chicos para convertir el pedo en caca inglesa. Ya con Vinicius fuera del campo, el Liverpool trató de volver a pescar algo, pero bastante había pescado para lo visto, creo yo. Casi mejor ir con ese gol en contra, por aquello de que nos asalte la relajasió y hagamos alguna culerdada.

Asensio corrió tanto como Benzema, y Vinicius como los dos juntos. La chupó bien, el mallorquín, mientras alguien le miraba escondido tras las cortinas, pero fue el primero en quedarse sin gasolina. Le falta ese ansia por el gol que tiene nuestro negrito de portada del Súper Pop. Ese prurito de ano que hace que, con el tiempo, los culos nerviosos se conviertan en percutores de culos más nerviosos todavía. En ese espejo empañado es en el que debe de volver a mirarse Rodrygo, si es que quiere volver a ser El Cyd y no una serie de Netflix de las del montón. El ritmo alto del partido le pasó factura a Benzema, que incluso en tramos le cedió el rol de associaté a Vinicius, que fue, sin lugar a dudas, el hombre del partido.

En la media, los mejores volvieron a ser los rubios, estando Kroos un poco por encima, porque tiene más físico y más modernez jugando que Leyenda Viva Modric, que debe parecerle a veces Cruyff a los culerdos. Casemiro anduvo por lo oscuro, sin llegar a la zona azul, donde Mendy no dejó un solo ticket sin cobrar. El gol de Salah es pesca en orto de central inquieto, central escaso en negritud y que tiene que licenciarse ya si quiere ser algo en este equipo próximamente. Valverde entró para lo que entró, y casi le puso un balón de oro a Benzema, que debe guardar goles para la vuelta. Porque esto no ha terminado. Nuestros culos deben estar más rápidos para que la sangre fluya en la zona donde debe fluir, en la línea de tres cuartos del Liverpool, donde esa banda de cuellos afeminados esperan a volver a ser rajados con la elegancia y el destello loco —casi barrettiano en su infantilidad oscura— del señorito Vinicius Jr. See Vinicius Play.

El Socio

Vinicius firmó una actuación de las que cambian carreras, pasando de ser el chico que entraría en cualquier canje a intransferible. Vaya noche para aprender a definir, especialmente en ese primer gol que entrará en las las antologías si el Madrid alcanza un final feliz en esta Johnny. No puede obviarse el pase excelso de Kroos, que marcó la trayectoria del balón haciendo así con el dedito (su dedo nos marcó el camino); circula por ahí una estadística que dice que el alemán da más pases largos buenos que todo el resto del universo, o algo así. Ausencio salió al campo con el rostro nacarado y, pese a algún fallo algo desconcertante, su actuación dejó mucho el lado bueno de la balanza, validando esperanzas que parecían ya marchitas; como Ronaldo, parece un jugador que más rinde cuanto más cohabita.

El partido se ganó en el centro del campo y se ganó arriba, pero todo el mundo se acercó a su mejor versión, lo cual sólo se explica por el «modo Champions», una especie de estado Super Saiyajin al que sólo un puñadito de clubes tiene acceso. El Pool, aunque muy disminuido, nunca bajó los brazos ni dejó de tener peligro latente; especialmente interesantes los últimos 20 minutos, donde cada posesión valía oro. Felix Bitch pasó de tonterías y pitó sólo lo imprescindible, propiciando el ritmo que todo partido debería tener. Un Klopp que suele llevar mal la derrota aprovechó el paisanaje para comerle la oreja, cuando todo era ya historia pasada.

Como en sus mejores épocas, los blancos dejaron en evidencias los complejos y el fatalismo de la rama más marica de su afición, que encuentra representantes incluso en esta reserva espiritual. Ya en la madrugada, viendo el resumen del partido en casa, es posible que Vinicius se preguntara retóricamente: «¿He sido yooooooo?»

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– Real Madrid: 3 (Vinicius Q. Urkel, 2) y Asencio
– Liverpool: 1 (Salam Alekum)

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Albricius

Por Rappol

¿Se imaginan ustedes que este Madrid de entreguerras, viejazos, negritud azul, lucasvazquismo y homosexualidades pujantes patrocinadas por el PSOE acaba teniendo opciones de ganar la 14 sin un puto delantero centro, sin Cristiano, sin Bale y sin nada de lo que le place al antimadridismo presuntamente ilustrado? Nos montan una cuarta ola de Covid-19, lo menos.

El partido fue plácido, ciertamente. Después del arreón inicial, expresso andantino del Atalanta, la manija la llevaron siempre nuestros machotes de la media —o del calcetín sudao—, con seriedad alrededor del agujero del culo de Pijamita (pudo hacer más en el tiro libre del pancho) y movilidad apetente en tres cuartos. ¿Efecto Lapuerta?

Lo cierto es que parece que Hazard sólo fue fichado para traerle competencia a Vinicibus. Al muchacho el banquillo le ha sentado bien. No le marca un gol ni a la Puerta de Brandenburgo reducida a escombros, pero ha recuperado ese desparpajo que huele a droga culerda. A su favor, que comienza a tener conexiones claras, bonitas y distintas con nuestro buen amigo Associaté, con lo que recupera esa vitola de futbolista apadrinado por Elon Musk. Te da intangibles, de esos que provocan peligro y penaltis de esos que parece que sólo le pitan al Madrid.

Preocupa la psoas de Hazard, pero ahora mismo es absolutamente innecesario para el equipo, toda vez que Bandebrurguicius ha demostrado que ha vuelto. No sabemos a qué. Probablemente a provocarle desmayos a Guetopoli, a aumentar la cuota de negritud del equipo… Qué coño, ha vuelto para recordarnos lo que es desgañitarnos frente a la tele profiriendo maldiciones tras ver cómo remata todas y cada una de sus fantásticas jugadas individuales. El chaval se lo ha ganado. Aprendamos a quererle. Edenicius en mi equipo siempre.

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– Real Madrid: 3 (Benzema, Ramos (pen.) y Gaysensio
– Atalanta Hawks: 1 (Las bodas de Muriel)

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Métela, papi

Rappol

Generalmente, los partidos de fútbol tienen dos partes: la primera parte y la segunda parte. Luego alguien se inventó el Tercer Tiempo como para que Carlos Martínez pudiera pasar un rato por ser una persona normal; aunque no estoy seguro de ninguna de estas últimas afirmaciones sea cierta. En cualquier caso, el Madrid fue patanegra en el primer tiempo y chopped en el segundo. Paseo militar al principio, guerrilla antifa al final. Lo mejor de todo es que siempre estuvo por delante en el marcador, menos en el arranque que, generalmente también, siempre arroja un empate a cero cuando se trata de fútbol.

Don Luka y Don Karim cuajaron unos cuarenta y cinco primeros minutos de gran inspiración, acompañados por un agradable a la vista Cyd. El Madrid flotaba en el escabeche etarra con franca elegancia, y salvo el golazo que nos cascó el tal Nosekién, el partido se dejaba ver con tranquilidad. Fluidez, efectividad, lógica, táctica y despliegue físico cuasi abrumador. Demasiado bonito para ser verdad. Un 1-2 de los que no molestan, porque el gol local representaba, simplemente, la esencia del pedo vasco que se esfuma sobre las colinas que Arana araba hasta donde empezaban a aparecer las nubes.

Sin embargo, en la segunda parte los palurdos empezaron a crecerse al mismo ritmo en que decrecía el físico de nuestros magos. El partido entró en una dinámica pesarosa, con dificultades blancas en la salida del balón, exceso de fuerajueguismo y la puntilla no llegaba. Modric tuvo que marcharse a por hielo del que no se pone en las copas y Zû dio entrada al Pajarito y a Marco Horchata. Qué máquina de perder balones, este chico. Lo único notable que hizo fue intentar romper una cámara de las caras, de esas que cuelgan con grúas detrás de las porterías. El madridismo te entiende, Horchie. Superaste una lesión terrible y estás de nuevo aquí. ¿Estás seguro de que no quieres ir más allá? El equipo te necesita, Horchie. ¿Tú necesitas el equipo o qué es lo que necesitas tú, eh, pillín…?

Al final, el Paquitán nos dio lo que el árbitro nos pudo quitar y el círculo del embutido lo cerró el que más sabe de esto: el bueno de Vázquez marcó el 1-3 tras asociarse con el que siempre se asocia. Y fue una especie de premio para el gallego, que no jugó un partido brillante y se encontró con el gol de la tranquilidad que quizás mereció en alguno de sus últimos partidos. Esa tranquilidad del que sabe que se ha ganado la titularidad con trabajo y entrega. Un espejo para nuestro amigo Horchie.

Continuamos sumando, que es lo importante. Otra de chopped, camarero.

El Socio

La historia de ayer la hemos visto un montón de veces: empiezas como un ciclón, cascas dos goles, perdonas el tercero y empiezan los problemillas, que crecen como en la serie hasta ser problemotas. Es como cuando en boxeo que tienes al otro maromo medio grogui pero no lo noqueas por darle más espectáculo al público, y luego es él quien te parte los fuciños. En fin, que si Benzema hubiera metido el cabezazo a bocajarro que habría sido el 0-3 (mucho más fácil que cualquiera de las cosas que suele hacer), habríamos visto un partido totalmente distinto, con desgaste mínimo y el Eibar pareciéndonos una banda. Hay que meterla, coño.

Pero no. Llegó el 1-2 en el mejor gol que va a marcar el Kike este en su vida (suele pasar con nuestros rivales), y el choque se enmierdó a niveles insospechados. Hubo una última ocasión de enderezar la cosa gracias a una jugada prodigiosa entre Toñi y Benzema, pero los prebostes del fútbol, esos que cuidan del espectáculo, nos recordaron que un pie adelantado 3 cm en la otra punta del campo supone una ventaja inaceptable para el delantero. Son los mismos que dicen que ahora una mano involuntaria es siempre penalti; bueno, sólo si «ocupa espacio»; bueno, sólo algunos días. Habrá que preguntarle a Tebas. A partir de ahí casi todo fue rechinar de dientes y apretar de culo, acumulando un cansancio que no viene nada bien para el sobrecargado calendario.

Es curioso que con una ventaja tan exigua Zipayo hiciera únicamente dos cambios, pero bueno, no voy a intentar meterme en la mente del calvo, porque para eso lo intentaría con la de Yoshitaka Amano. De los 13 que jugaron, buena noticia Rodrygo, que participó más que en ningún otro partido con el Madrid; no tan buena Ausencio, a quien se machaca con mayor o menor justicia; él parece conformarse con ser buen jugador. Lucas una vez más protagonista en lo bueno y en lo malo: un despeje a Plasencia de las Armas propició el gol que fastidió todo, y más tarde se marcó un airkick de los que deleitan a sus detractores; pero al final agarró la última penetrando por la derecha e hizo algo muy poco zipayano: no dribló, no se «asoció», no buscó el pase: tiró la bola pa la red para que cumpliera su destino sagrado, y eso hizo precisamente, bien colocada y sin más zarandajas. Muy difícil no simpatizar con alguien que tiene esa ética de trabajo, ya sea chopped, mortadela o fiambre.

Pues eso, que somos líderes. A seguir la racha y a esperar que el Paleti pierda contra alguien que no sea nosotros.

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– Éibar: 1 (Er Kike)
– Real Madrid: 3 (Benzema, Modric y Chopped Vázquez)

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Qué bonita es la Nabo y dad.

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¿Quién podía dudar?

Rappol

«El método científico es un conjunto de pasos ordenados que se emplean para adquirir nuevos conocimientos. Para poder ser calificado como científico debe basarse en el empirismo, en la medición y, además, debe estar sujeto a la razón», copipasteo de por ahí… Pues Pocholo Simeone no hace más que negarlo cada vez que juega contra el Madrid. Qué tipo, macho. Seguro que cuando iba al instituto y tenía prácticas de ciencias con las ranas, las dejaba echas un cristo. Da igual lo que le des, o que parezca que tiene un equipo aseado, bregador y canchero; un porterazo, dos o tres buenos mediapuntas y que sus muchachos jueguen siempre a hacerse los hombres (hasta que se topan con hombres de verdad, claro). Llega el Madrid del alambre-alambique, cuádruplemente destilado en barrica de roble europeo y jugándose los dineros… y le vuelve a pasar oooootra vez el ácido prepucio por la cara. Será que le gusta.

Pronto se notó que la cosa iba a quedar en casa una vez más. ¡Ah, la ciencia del fútbol! Con el balón regalado —cuando no recuperado gracias a una presión que funciona muy bien últimamente—, el Madrid se encontró muy cómodo con las alas bien cubiertas y un Casemiro en modo mariscal de campo que se comió él solo (tela lo que cobró) a toda la media atlética, en la que Juan nunca se encontró feliz y hasta se pilló un berrinchito portugués cuando el iluminado Simeone lo sentó para dar entrada a Saúl Boñíguez en el sesenta. Ni quedarsse un rato con el plumas color cagao quiso. Sus razones tendría, foda se. Fado Félix, p’a lo que has quedao, muchachito.

Los blancos fueron confirmando las fortalezas mostradas en los últimos tiempos. En el quince, después de que Oblak en su papel de indio más notable le sacara una mano sin vendar prodigiosa a Benzema, Casemiro remató con garra un corner en el primer palo, con un montón de colchoneros buscando una moneda de tres céntimos en el césped del Di Stéfano. Aquello no pintaba bien para los visitantes, que ahora tenían que plantearse jugar al fútbol un poco, pero no se encontraban nada cómodos en la salida del balón. Tampoco basculando para contrarrestar el lada-lada local, tomando quizás demasiadas precauciones por el lado de Vinicius… o sufriendo contra la claridad física de nuestras bandas de ida y vuelta con el conveniente soporte interior por parte de Los Rubios. Porque esa es otra… ¿Llorente no era el nuevo, qué te digo yo, Milinko Pantic? Te tienes que reír.

Después del descanso, el tal Lémur anduvo por ahí dando coces y tuvo una buena en un despiste de los centrales. Por cierto, muy bien ayer Varane, como si hubiera vuelto a conectar el hemisferio derecho del cerebro con el izquierdo. Bien en la posición, en la anticipación y en la velocidad general. Algo ayudaría también que Suárez esté más gordo que Florentino el del Master Chef. Qué cosa tan vergonzosa, de verdad. Lo que tienen que aguantar los pobrecitos míos de los atléticos. Lémures, tiburones, pinos carrascos… Un ecosistema muy bonito en el que todo se fastidia por tener en la cumbre de la cadena trófica al Descomponedor Simeone. ¡Ah, la ciencia del fútbol del argentino!

Cuando las camisetas blanquirrojas empezaban ya a oler a cadáver, Carvajal agarró un despeje en otro corner y sacó un voleón de esos que no-se-vale-porque-ha-rebotao-en-el-portero. Cómico que se lo adjudiquen al Chato Oblak, la verdad, pero gran chicharro que mató definitivamente el partido. Aun así, el Atleti se esforzó un poquillo y consiguió, por fin, chutar entre los tres palos en el minuto ochenta. Hora era ya de que Pijamita dejara de pensar en sus partiditas online y parara algo. Hasta el momento, había estado muy bien con los pies y en los centros sobre su área. Qué pensará, Tibutú, cada vez que juega contra muchos de sus ex-compañeros. Ya daría yo media uña del dedo más feo de mi pie derecho por saberlo. Apuesto a que se descojona bien fuerte.

En definitiva, el Madrid cerró su semana compleja con tres victorias meritorias, muchos brotes verdes y la sensación de que si el físico nos respeta igual podemos rascar algo en esta temporada de transición. Seguimos sin fallar en lo que los muchachos consideran los partidos serios y todo es mucho más llevadero sin sopa de morciégalo y dietas veganas que no adelgazan.

Hasta la segunda vuelta, Simeone. Ya veremos si para entonces el cuento te ha dado para seguir liderando la clasificación.

El Socio

Sí, bueno, ¿no? Hace menos de tres semanas, tras el sufrido empatito en Villarreal, observábamos el calendario resignados, como scort que ya ha cogido el dinero Kiko Rivera. Inter, Sevilla, Gladbach y Paleti asomaban en el futuro blandiendo la garrota, con el único reposo de los sencillos Shaktar y Alavés. Salto temporal hacia delante y resulta que nos lo hemos cepillado a todos, menos… al Shaktar y Alavés.

Lo caótico de estos resultados dificulta cualquier análisis, más allá del manido «el fúrbol es asín». Y el Madrid zipayano es más asín que nadie, inmune a toda disección y rey de las rachas. Cuando está mal erige en cada campo un monumento a la impotencia, pero cuando está bien no sólo gana, sino que parece que no le costara. Porque la meada ayer al Paleti, líder imbatido y equipo menos goleado de Europa, fue para girar cuellos. Incluso se quedó corto el resultado, vaya. ¿Será que el campeón simplemente necesitaba dos meses de competición para que el viejo motor se pusiera definitivamente en marcha? Me abono a esa teoría de momento, aparte del botecito de Winn’s que nos hayan podido echar.

Algunos apuntes:

– El jugador revelación del último bienio es Mendy, que saca su rabo de persona con mucha melanina y atraviesa líneas a zancadotas como preboste sociata saltándose recomendaciones sanitarias.
– Ya tenemos la suerte del campeón: Lemar falló el empate a bocajarro y nos permitió seguir jugando cómodos.
– Joao Félix tiene cara de querer cambiar de equipo. Pero este no acaba en el 22, 22, 22… sino en el 26; culpa suya por firmar un contrato río.
– Si me encontrara a Savic y Correa por cualquier calle oscura cambiaría de acera y sacaría el móvil gritando: «¡estoy haciendo un directo de Instagram!» Y no son los únicos en el Paleti; vaya tufo marginal y desastrado que tiene esa plantlla. Si ya es difícil de por sí admirar a un futbolista, con esos sujetos directamentee hay que tener fetiche patibulario.

En fin, que fue un partido hasta bonito, gracias en no poca parte a Mateu, a quien se le perdona pitar mal mientras deje la pelota correr, que es lo que cuenta en este deporte. Huelga decir que siempre confiamos.

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– Real Madrid: 2 (Casimiro y Carvajal)
– Paleti: 0

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(Para ingreso, Bizum o proposiciones deshonestas, mandar correo.)

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