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Zidane es un papafrita

Custer

La pena, y lamento haber insistido tanto en esto, es que Papafrita jamás tendrá la suficiente humildad como para agradecerle a Cristiano Ronaldo lo que ha hecho por su carrera de entrenador. Allá él. Ahora de lo que se trata es de buscar a alguien que nos ayude a atravesar el desierto. Propongo a Bordalás…aunque supongo que Despachos, en estos momentos, estará barajando otros nombres. Lo que está claro es que el cambio es necesario. Ni un minuto más Papafrita debe seguir al frente de esta cosa. Campana y se acabó. Que firme el finiquito y que se pire a Juventus, a la Selección Francesa o a donde le salga de los cojones. Que deje ya de hacer el mamarracho, por favor.

Ang-L

A mí a diferencia de a vosotros la alineación no me pareció rara, salvo por el puto bulto sospechoso. A Valverde y a Casemiro hay que dosificarlos en estos partidos contra equipos que huelen a descenso.

El problema principal es que, como ya dijimos hasta la saciedad los «todomalistas», nos faltan mediocentros defensivos. Algunos incluso os reíais de Llorente, pues a mamarla, otro partido en el que nuestro centro del campo no da más de sí con solo uno.

Lucas Vázquez, diréis. Pues Lucas Vázquez si puede ser titular en algún partido, es justo ayer, contestaré. Que los del Betis son bastante paquetes, menos su moro y nuestro ex Luke. Otra cosa es cómo se dio el partido y las reacciones de nuestro autista, ahí si que ya no estoy de acuerdo. Obviamente si se pone chungo el partido, Lucas tiene que ser el primer cambio. Luego no se puede sacar a Kroos por Mariano. Vale que Kroos no estaba haciendo gran cosa, como todos los partidos en los últimos dos años que juega junto a Modric. Parecía claro que el cambio tenía que ser Valverde por Lucas y Mariano por Benzema. Y bien pronto, no en el 70 y en el 80.

Y Benzema, hijo de la gran puta. Este ñordo ya solo vale para regatear hacia atrás y dar pases en el mismo sentido. Y al parecer la única forma de que digan que ha jugado mal es que les regale el segundo gol, si no hubiera sido otro partidazo de sus intangibles y su gol del mes, de penalti, con dos cojones.

Que os follen a los nuncamalistas.


Familia Zidane.

Rappol

Cada uno se suicida como quiere. Faltaría más. En pleno siglo XXI y con un país de manipulados que se creen libres y se echan a la calle para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora —lo que excluye a tantas y tantas tipejas que se dedican a la política—, también existen entrenadores ciegos que se resignan a no dar banquillo a tipos que hace semanas que dieron positivo en coronavirus futbolístico, como Benzema, el Morciégalo y Chopped Vázquez. Y puedo llegar a entender (porque he leído «La peste») que Mizisú desee desde lo más profundo de sus pelotas argelinas que todos se sientan importantes, partícipes, contribuyentes … ¿Pero para qué? ¿Para la gloria? ¿Para qué gloria? Esto no es la gloria. Es la UCI de los equipos legendarios. Y para salir de aquí necesitamos medidas drásticas. El tiempo para encontrar algún vestigio de gloria en la bacineta del pipí se acaba.

Dijo Mizisú: «Hágase el milagro». Y salió Chopped a melonjamonear y el Morciégalo a cojear una chispa en el arranque del partido. Los béticos trazaron su plan sobre la media, con un Fekir temendo en tres cuartos y las espaldas bien cubiertas. El partido estaba donde lo quería Rubí, y nuestra indolencia se pagó con un gol tras error absurdo del Paquitán (Benzema andaba por allí también, pesado como el cobrador del frac con sus asociacionismo de los cojones) y un Pijamita que pensó que iban a mirar el VAR y se comió el trallazo de Sidnei (de pasado deporculista). Menudo plan, afortunadamente equilibrado por un penalty que no vi mientras tecleaba un comentario, y que Benzema convirtió como para tratar de engañarnos a todos. Chico espejismo.

Como viene siendo habitual, en la segunda parte mejoramos algo nuestras prestaciones ofensivas, pero los cambios no solucionaron nuestros problemas de planteamiento. Seguíamos sin dominio en la media. Y tras la locura asociacionista de Benzema (terrible balón regalado para que el ex-culerdo Tello atravesara media cancha para batir con comodidad a Pijamita)… Tengo que detenerme aquí… El balón fue terroríficamente infantil… El balón fue un esputo, un miasma, una puta mierda asociativa… El balón fue como ver a cámara lenta a un tipo colgado de una cornisa sabiendo que va a acabar hecho guacamole en cuanto avance unos segundos el vídeo… El madridismo cabal tuvo que pensar al unísono «Pero qué haces, hijodeputa»… El gol de Tello. Charcutería barata.

Después, se pusieron a correr un poco, que es lo que hará Pedro Sánchez mañana: tratar de hacerse el digno en toda esta broma pesada del coronavirus. Siendo amable, un partido lamentable. Atiendan a partir de mañana, si se estiman a sí mismos y a los suyos, a las cuestiones verdaderamente importantes.

Volvemos a estar en la segunda plaza, habiendo dilapidado en siete días el golpe actitudinal en la mesa que dimos ante los culerdos y (esto es lo peor) borrando definitivamente cualquier vestigio de competitividad y solidez defensiva que hayamos vislumbrado este año. Quedan muchos partidos, sí. Pero cada vez quedan menos. Sobre todo de los importantes.

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– Manque pierda: 2
– Madriz 1 (Benzema, pen.)

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El milagro de Steve Urkel

Rappol

El once titular de ayer no invitaba a grandes optimismos —ni a optimismos de ningún tamaño, teniendo en cuenta precedentes—, pero Mizisú debió aprovechar la semana para ponerle una ofrenda al Dios del Fútbol. Este, agradecido por el gesto, decidió bendecir a jóvenes y viejos vestidos de blanco y por ahí se empezó a desatascar el partido. Para no perder la costumbre, en la segunda parte, porque la primera fue como un gigantesco flan recubierto de caramelovirus.

Las sorpresas de Mizisú fueron Isco, el Morciégalo y Valverde jugando casi de extremo derecho (jugó en realidad de hijoputa-táctico), alternando de vez en cuando el ataque total que se planteaba constantemente por la izquierda, con un trabajo muy sacrificado de Casemiro y del propio Isco en los retornos. Paradójicamente, la mayoría de los sustos de la primera parte nos llegaron por la zona de Carvajal, cuya temporada desafía al entendimiento.

Sin embargo, la apuesta adolecía de lo de siempre: el benzemismo asociativo, la ausencia de claridad en los metros finales y el prurito de pase que siempre nos atenaza cuando lo que hay que hacer es matar. Punto.

La segunda parte, por contra, empezó a traernos buenas noticias y detalles positivos que fueron cayendo todos de nuestro lado (gracias, Dios del Fútbol). La fe de Vinicius se incrementó, el centro del campo culerdo empezó a hacer aguas y las ocasiones más serias caían a nuestro favor. A Tiesén le dio un ataque de entrenador de vacas y sentó a Vidal para hacer entrar a Whitebread, invitando a Kroos a mostrarse más en el apoyo del ataque. Resultado: en una jugada atascada en banda izquierda, gran pase del alemán, reculada de Piqué (que despreció a Vinicius en un gesto que le salió muy caro) y 1-0. Miraba a la grada el brasileño, señalándose el escudo, feliz, mientras Casemiro daba puñetazos de rabia en el suelo. Aquí pasaba algo.

El Putaloni trató de estirarse un poco entonces, pero el Madrid estaba ordenado y mordía todo lo que podía en la salida culerda (Modric-Isco, cambio razonable, Valverde-Lucas, cambio obligado y Benzema-Mariano, cambio que nos gustaría ver más y antes). Pero sin ningún elemento sorpresa por parte de las visitantes (Messi no quería), los blancos desperdiciaron alguna ocasión de matar el partido definitivamente (incomprensible que Pijamita no sacara rápido tras falta a la desesperada que subió a rematar Terrestreguén). Hasta que Mariano, el hijo pródigo (últimamente también me acuerdo a veces de RDT, que sale a gol por partido desde que está en el Español), se hizo la chupada del siglo para matar el partido en el descuento.

Alguien debería tomar nota. Sobre todo, de las cosas que agradan al Dios del Fútbol. Porque sea como sea, todavía estamos ahí. Y físicamente ayer parecíamos un poco recuperados. Esperemos que ya anímicamente el giro sea definitivo. Matar. Punto. Matar. Punto. Matarlos a todos. A sus familias. A sus amigos. A sus conocidos. Ser peores que el coronavirus, coño. Hala Madrid, hijosdeputa.


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De marra, marra, marra villa.

El Socio

Cuando uno está en una situación desesperada y adopta medidas igualmente desesperadas para solucionarla, es juzgado enteramente por sus resultados: si fracasa es un pobre loco que murió matando, pero si triunfa es un genio. Creo que Zidane está familiarizado con el término «barakka», esa suerte de los valientes que tanto acompañó a nuestro Invicto Caudillo, y ayer se la jugó todo a una carta, incapaz de aceptar la derrota sino era luchando bajo sus propios términos. Este clásico crepuscular pudo perfectamente acabar de otra forma si el Barcas hubiera metido cualquiera de las que sacó Pichabrava o las que mandó a las nubes Griman (y tan gris), pero el destino se tiñó de blanco.

Vinicius es un jugador en edad de formación que normalmente se iría asomando al primer equipo tras chuparse una larga mili en el Castilla o una cesión en cualquier equipete de nivel medio. Sin embargo, le ha tocado sustituir a la vez de Cristiano, Hazard y Bale, y el mundo entero asiste a cómo un chaval sub-20 intenta aprender a chutar y pasar. El proceso está siendo lento y doloroso, pero el dios del fútbol quiso ayer que nuestro muchacho desgarbado, el vecino de los Winslow que destroza el salón accidentalmente preguntando «¿He sido yooooo?» le marcara un gran gol al mejor portero del mundo junto con Alisson. Que fue otra vez de rebote, sí, ¿pero qué más da? ¿Acaso no es una técnica de tiro como otra cualquiera? Además el rebote fue en Piqué, lo cual aumenta el placer. El compañero sentimental (que no esposo) de Shakira es un tipejo peor que Buardiola, quien al menos es abiertamente sepa-rata. Piqué no, Piqué quiere que ambos bandos compren en su botiga, y te pide hacer negocios con él mientras ayuda a socavar los cimientos de tu país. Ayer llevaba ese cote de pelo retarded que se estila ahora, y recibió un justo castigo a su iniquidad; que se joda mucho.


¡¡Despiporreeeeee!!

La jugada del gol tuvo un glorioso prolegómeno en el pase de Kroos; muchas veces se usa a expresión «telegrafiar el pase» para criticar a quienes delatan un envío mediante su gestualidad, pero «Toni fútbol» no es que lo telegrafiara, directamente parecía estar llamando un taxi, agitando la mano en alto. Yo, que sé alemán, le leí los labios y vi claramente cómo decía «corre, negro, corre». Y vaya si corrió. Porque sin duda lo mejor de Vini-Urkel es que se las juega todas, penetrando por la izquierda una y otra vez sin importarle su ratio de acierto; al fin y al cabo, hay quien dice que el fútbol es saber correr con la bola cosida a los pies, lo demás es añadidura.

¿Qué decir de Marcelo? La insistencia de Zidane en alinearlo seguirá dando que hablar durante años, pero yo no me veo autorizado a reconvenir a un tipo que lo ha ganado todo en el césped y en el banquillo. Lo del brasileño pudo acabar ayer en tragedia fácilmente, pero el caso es que hizo justo lo que esperaba el técnico: completar una banda izquierda que era nuestro único argumento ofensivo. Su carrera geriátrica contra Messi nos recordó la crueldad impasible del Padre Tiempo, y si él no quedó muy bien, peor parado quedó el «GOAT», quien ahora es el hombre que perdió una carrera con Marcelo. Pero bueno, le metió cuatro al Eibar, seguirá firmando su propio cheque varios años. Al fin y al cabo, él es el verdadero entrenador del equipo, muy por encima de ese señor canoso vestido de cura sentado en el banquillo visitante.

La noche tuvo glorioso colofón con el golazo de Mariano, un jugador por el que no puede evitar tener debilidad. Una vez más salió como si fuera el último partido de su vida y una vez más cumplió, metiéndola por donde no había hueco. Fue un gol crucial en lo anímico, que mandó al equipo al vestuario dándose golpes de pecho y creyéndose capaz de todo. Ciertos madridistas bastante influenciables dicen que les gusta Mariano «a pesar de», como si no tuviera absolutamente todo lo que necesita un nueve (golpeo excelente con todas las partes del cuerpo, oportunismo, potencia, hambre), y tratándolo como una especie de Julio Salinas mulato. Yo les pediría que dejaran de repetir gilipolleces fabricadas en las factorías del antimadridismo y pidieran más oportunidades para este notable jugador, mucho más en este Madrid para el que cada gol es oro puro.

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– Real Madrid: 2 (Vinicius y Marciano)
– Barcas: 0

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Miércoles de ceniza

Rappol

Zidane hizo una lectura nefasta del partido. Es un partido que tienes ganado simplemente metiendo refresco en la media, pero manteniendo en el campo al único tipo que le creaba problemas al City: Vinicius. Cuando sientas a Vinicius liberas a un tipo del mediocampo inglés, y cuando Pepi saca a Sterling, hace 2 a su favor. Resultado: presionan mejor la salida de balón y te hacen el empate por el lado de Carvajal. En otra jugada similar por la misma banda, te cagan el penal. Y en otra salida mala, te cagan a Ramos. Todas en origen porque concedes superioridad a la media rival por hacer un mal cambio (invitas a que te ataquen). El Madrid desapareció después del Bale por Vinicius.

Y en chino mandarín.

Custer

Me habría gustado equivocarme en mi pronóstico. Lo digo muy en serio. Pero era complicado. Quien se junta con papafritas acaba apapafritao. No hay más. Ojalá esto sirva para poner en la calle a la Cosa del Banquillo y empezar a construir el futuro tomando este deporte un poco más en serio. Y que se empiece a tomar en serio desde Los Despachos donde se ha trabajado con el puto culo… si es que acaso alguien se tomó en algún momento la molestia de trabajar. Habrá que fichar un entrenador bueno (y los hay a puntapala), a jugadores buenos, o simplemente buenecillos, y no gastar millones en refuerzos mediocres para que el Castilla de los cojones se mantenga vivo en Segunda B. Parece absurdo, incluso surrealista, pero es justo lo que se ha hecho. ¿El Barça? Pues lo de siempre. Mantener la dignidad el tiempo que se pueda, defender posiciones, cavar trincheras y que esto acabe cuanto antes. Campana y se acabó. Fin de la historia… y lo que es mucho peor: Fin de la Histeria, que era, a fin de cuentas, lo único que en verdad nos mantenía entretenidos.

El Socio

Sí, bueno, ¿no? Lo normal es que Pepi no te folle en tu propia casa con el equipo más bien mediocre y acomodaticio que llevó (¡dormían la bola perdiendo 1-0!), pero si te pones un tutú rosa, le recortas un agujero en el culo y te pones boca abajo sobre la cama, ¿qué esperas que haga? El vestuario seguramente aún se pregunte cómo se pudo perder ese partido, y sinceramente no sé si alguien lo tiene muy claro. ¿Mal cambio de Zipayo, bajón físico, los azares del fútbol? La verdad es que da rabia sacar ese gol con tanto esfuerzo y luego irte a casa con una cruz de ceniza en la frente porque no has sabido aguantar el balón 10 minutos como podría hacer cualquier equipo de Primera. Toca marcar dos en City, con la pequeña ventaja de que puedes encajar; no es una misión imposible, pero la estadística es tozuda en cuanto a las posibilidades de sacarla adelante. En cualquier caso, no se debería haber llegado a esta situación límite tan pronto. Al menos Zipayo y compañía pueden agradecer que aún dependen de sí mismos para hacer algo positivo esta temporada. Toca lamerse las heridas, recomponer filas y sacar el fútbol que le quede dentro a este grupo.

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– Real Madrid: 1 (Isco)
– Pepi: 2

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Masters of Disaster

Rappol

El hombre es un animal de costumbres, y nuestros hasta hace poco aguerridos y alegres muchachos tuvieron a bien recuperar las peores que les conocemos por lo visto durante los noventa minutos. A saber: resucitación de equipos y jugadores en racha negativa, vestimenta de poloflán, meloneo intrascendente, moñequismo en el remate, histeria desatada por llegar a la línea de fondo y pase-pase absurdo cuando tienes un tiro claro (efecto colateral del moñequismo).

Con todo, el Madrid arrancó muy centrado y hasta el minuto veintisiete de la primera parte no cedió en intensidad, acumulando varias ocasiones —dos de ellas muy claras, un moñequito de Benzema y un cabezazo de Casemiro a puerta vacía, cortesía del portero local—, y poniendo al respetable en el capítulo de la serie que ya conoce: nos iremos al descanso cero a cero y luego nos pondremos en modo cagaprisas.

Y al descanso decía yo que en el setenta iríamos dos a cero, pero al poco de iniciarse la segunda parte caí en la cuenta de que el intrépido Pijamita había decidido desafiar a la suerte con su indumentaria gafe por antonomasia. Entonces lo vi claro. No ganábamos ni de coña, como sucedió después.

Hernández Hernández (Xavi-Xavi, Céspett-Céspett…), que también es un ser humano, no escapa a la máxima costumbrista con la que comienzan estas líneas. Tacita a tacita fue cavando nuestra tumba, culminando con un penalti que convirtió en manos de Ramos. Es un personaje siniestro este Hernández Hernández, siempre con una sonrisita gangsteril y un abanico de movimientos despóticos que acompañan las decisiones que toma en el campo. Entre su actuación y nuestra ansiedad, se empezó a ir el partido a la mierda justo cuando Hazard empezó a cojear. Porque nuncaaaaa las desgracias vienen solaaaaaaas…oh…oh…oh…lalalalaaaaaaa…Danza Invisible, como la espalda de nuestros laterales.

En la cuesta abajo que no consiguieron remontar los cambios de Mizisú, el Jorobado de Notre Morales agarró una bola que venía bombeada en banda y se sacó un zurdazo que Pijamita midió mal en su movimiento para cubrir el palo (pensó que iba fuera, de ahí que bajara los brazos con el típico movimiento reflejo de «nopazaná-vajuéra»). Entonces, el Madrid se sentó a morir como el Capitán John Miller, mientras el tanque pilotado por Carlos Martínez pedorreaba extasiado los grandes éxitos de la culerada y los granotas perdían tiempo buscando minas en el césped. Un triste final para un equipo triste que pena de manera indecible cuando no encuentra el gol, más veces de lo que nos gustaría, por desgracia.

De este modo, nos vemos de nuevo en la encrucijada de jugarnos la temporada en los próximos días y ante las excrecencias del culerdismo. Y lo peor es que ahora mismo estamos mal, perdiendo fuelle en la media y con el punto de mira extraviadísimo arriba. Por destacar algo, citar a Isco, que parece poca cosa para lo que se avecina. Nos toca hacer un John Rambo de los buenos, porque casi sin darnos cuenta estamos ahora mismo justo como estaba él, acorralados. Nuestra última salida es matar. Punto.

Pablo

El tal Aitor que ayer parecía Buffon redivivo debe estar preparando ya su llegada a un grande, otro porterucho al que hacemos leyenda.

Segurito que Odriozola no se marcaba hoy un partido TAN malo como el de Carajal. Y MacSebo, pues, ya estamos todos de acuerdo en que lo mejor es que no vuelva a jugar jamás de titular y si acaso que tenga unos minutos contra el Granada para despedirse del Pipabéu, preferiblemente con el partido ya resuelto.

Jasar a ver cuándo volverá, justo cuando más lo necesitábamos se lesiona. Otro clásico más que probablemente tendremos sin jugar sin él, pese a que esos fueron los partidos para los que se pagó más de 100 millones por él, no para hacerle unos taconeos al Getafe. Ya empezamos a estar como el Peseyé con Neymar. Dupont-Cooper otra vez al rescate de la Farsa y BEP.

Estamos a un «jaja la gosadera» de otra goleada en el Pipabéu, para vergüenza eterna, con hac-trí de Messi incluido. Otra temporada «de transición» perdida, donde los culpables serán, por supuesto, Jovic, a quien lo soltarán 10 minutos a hacer el imposible milagro en el clásico, James, que ha jugado menos que nada, Mendy, linchado por los Custer del Pipabéu, y por supuesto, Mariano.

Os veo muy contenidos, es hora de soltar a los perros de la histeria.

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– Lefante: 1
– Mandril: 0

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Ha vuelto la Champions

Por Rappol

El Liverbluff parecía el Real Madrid en un día malo. Pierden a Henderson, aunque la buena noticia para ellos es que el efecto del You´ll never walk calzón y el Arleti con ventaja (¿y con Juan Infeliz?), darán a buen seguro como fruto un hermoso autobús Scania conducido por Pochilo Matarilo Simeone, que estará dispuesto a cagar sangre para acabar perdiendo en los penaltis. Es lo que les gusta. Caer con la cabeza bien alta. No descartamos vuelta de honor en el Wanda cuando vuelvan de Inglaterra eliminados de nuevo. Y si obran el milagro, también.

El Dortmund es un equipo con mucho peligro y con un goleador en estado de gracia, el tal Jalan este, que no sabía ni la cara que tenía. El primero que metió ayer es de ratero del área. El segundo un misilazo con la izquierda (y falló un par de ocasiones bien claras, además). En París pueden terminar de dar la campanada, a poco que le entre el tabardillo a los locales. Un equipo muy rápido, el BVB, y que al intercambio de golpes en partido abierto, pues tiene al rubito este que se le caen los goles como los pedos después de inflarse a chucrut y cerveza. El PSG pues marcará, y tal. Pero en modo ataque total y fútbol a you´ll walk calzón quitao, marca la diferencia el que las enchufa. Y nadie enchufa más ahora mismo en Europa que Jalan.

Nada. A ver si se nos da bien la Pepita Europea, como suele suceder.

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ZSM (Zidane Sabe Más)

Gran Torino

El Madrid acudió a la oficina con ese poso de fiabilidad del que se sabe bueno en su trabajo. Llegó, fichó y se encontró un marrón nada más entrar que no esperaba. Pero después de apurar su café con la mirada perdida y observando por la ventana, pensó y trazó un plan. Y lo ejecutó con frialdad, con seguridad en sí mismo, de esa manera en la que todos los que están alrededor le miran de soslayo y piensan: “Hey, yo quiero llegar a ese nivel, me gustaría ser así”.

Lo grande de tener confianza en uno mismo es que si te asaltan los imprevistos como ayer te sientes totalmente capacitado de solucionarlos, aunque no tengas ni idea de qué tipo de contratiempo te espera a la vuelta de la esquina.

Zidane es un entrenador, un alineador, un tipo con ojo para los fichajes. Pero ante todo es una atmósfera.
Es un lelo que sonríe en rueda de prensa, Perogrullo cada vez que le acercan un micrófono. Pero un salvaje competidor cuando no le miran, un futbolista entrenando a futbolistas. Y eso implica decirles la verdad. Lo que está a su alcance y lo que no, lo que pueden hacer juntos y lo que nunca conseguirán si no lo están.

Sospecho que debe ser complicado que falte a su palabra cuando un futbolista ha hablado con él cara a cara, pero más aún que le genere faltas expectativas. Y suele pasar que cuando pintas las cosas como son, ni negras ni rosas, preparas más a un grupo ante los inevitables vaivenes en la tormenta.

Pues esa atmósfera es la nuestra. Que dure muchos años.

Rappol

Partido a las cuatro, partido de mierda. Mizisú salió bien pertrechado en la media consciente de que el encuentro era importante y, pese al mal momento que atraviesan los colchoneros, ponerse con seis puntos sobre el Putaloni podría ayudar a mantener tensos los nervios del antimadridismo patrio. Primero nuestra puerta cerrada. Luego, ya veríamos.

El arranque no fue mal del todo hasta el cuarto de hora más o menos. Faltando desborde por banda, Benzema se perdía con la cachimba asociativa seca, y los pocholones encontraban combinaciones rápidas que atravesaban la amalgama de una media que parecía gallega: no se sabía bien cuándo estaban subiendo y cuándo bajando. Al Madrid no le salían las gachas y las ocasiones más claras caían del lado de los pudris, confirmando el buen momento de Pijamita, al que pronto tendré que volver a llamar Cortao.

En el descanso Mizisú entendió que hacía falta otro enfoque y, sorpresivamente, no le dio muchas vueltas. Vivicius por Kroos y Chopped por Apendicisco fueron la alternativa expresa a la mayonesa cortada del primer periodo. Ayudó también el hecho de que Morata tuviera que irse al cumpleaños de su hermana, lo que dejó un panorama estupendo que empezó a concretarse por la banda izquierda —la de la negritud zainísima—, y culminó con una excelente jugada entre Vivicius y El Mendy para que Benzema rematara a placer el único gol del partido.

El resto fue un cumplir el trámite con solvencia, liberando a un tal Carrasco del campo de concentración en el que se encontraba confinado desde que besara a su novia en aquella final de Champions de la que ningún indio se quiere acordar. Para que luego digan que les robamos a los arléticos, cuando vamos haciendo el bien por el mundo pensando en el nombre por el que les gusta ser llamados. Queridos míos, si tenéis al enemigo en casa. Bien vais con el uno a cero, que es lo que más os gusta.

Próxima parada, Jódegor. Vigilen sus equipajes.


Los injertos son para maricas.

El Socio

En contra de lo que pronostiqué, el Paleti no salió a dar más hostias de lo normal, sino que intentó ganar el partido, y de hecho empezó llegando más veces que nosotros. Los 45 minutos dieron bastante SIDA, Zipayo lo vio e hizo cambios en el descanso, algo que no veíamos desde tiempos de Mau. A raíz de ello al Paleti le costó mucho más llegar a nuestro campo, Lupas y Vini contribuyeron a romper el deseseperante estatismo de nuestro ataque, y además poner al brasilero tan cerca de Mendy despistó a los atléticos, que confundían a uno con otro. La cosa dio réditos a los diez minutos: si bien lo de Mendy fue un pase de la muerte, hay que fijarse bien en el caracoleo y el pase de Vinicius, que fueron los que lograron romper las líneas paléticas; una de sus acciones más destacadas como madridista. Luego volvió a fallar todos sus chuts, pero bueno, el chico está creciendo.

Varios detalles: uno de los linieres era una mujer, Guadalupe Porras, y me abstendré de hacer comentarios machistas, aunque me pregunto por qué cojones no estaba fregando en su casa (¿oslafo?); De Burgos Bengoetxea es un árbitro muy vulgar, que reparte tarjetas sin ningún criterio reconocible; Correa es la última aportación del Paleti a la estética patibularia; Durante todo el partido las vallas del Pipas exhibieron publicidad de injertos capilares, como provocando a un decadente Simione, a quien, para más inri, la Grada Fans acabó cantándole «Cholo, quédate». ¿Será la exhuberante pelambrera de Thomas el factor que lo ha llevado al límite?

En fin, el Madrid confirma su condición de martillo pilón, haciendo de la necesidad virtud. ¿Seremos un equipo muy distinto cuando se reincorporen los lesionados? Quizá, pero de momento nadie quiere cruzarse en nuestro camino. Con Zipayo ya no cabe la disidencia, ha aguantado calladamente las críticas hasta que el tiempo le ha dado la razón básicamente en todo. Visto con la actual perspectiva, es posible que Zidane sepa algo más de fútbol que Julio Maldonado, Michael Robinson, Segurola, y comentaristas interneteros varios. Qué diantres, incluso es posible que sepa más de fútbol que la Pepi.

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– Real Madrid: 1 (Benzema)
– Paleti: 0

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