Un pequeño test: imaginemos que a estas alturas de la temporada tanto el Barcas como el Madrid tenemos opciones de ganar la Liga, pero el Madrid está eliminado en Champions, mientras que los culés siguen vivos en esta competición. Un geniecillo te ofrece la posibilidad de decidir el futuro, con dos opciones a elegir:
– Opción 1: Eres campeón de Liga 100%, pero no puedes influir sobre lo que pasa en Champions.
– Opción 2: Pierdas la Liga 100% y Barcas puede quedar campeón, pero pierde la Champions 100%. .
Sí, bueno, ¿no? Estés bien o estés mal, para ganar la Champions siempre hace falta suerte, y el Madrid la tuvo en el sorteo de ayer. Ciertamente los antis (antimadridistas, antiespañoles, anti-intelecto, antipáticos…) le reprocharán esta nueva caricia de la fortuna, ¿pero por qué la recibimos nosotros y no otros? Fácil, porque esos otros cayeron en la ronda previa. La del Loserpool es una eliminatoria muy interesante y de resultado muy incierto: podríamos pasar sin un sufrimiento excesivo, o bien Mané y Salah podrían hacernos unas cochinaditas, y ambos resultados parecerían lógicos. Y es que, aunque sea fácil olvidarlo, se enfrentarán el campeón español contra el campeón inglés. La ventaja es que el Madrid va para arriba (en lo físico, en lo moral, y a ratitos en lo futbolístico), mientras que el Liverpool está en una crisis de identidad que desafía el análisis, especialmente con sus grandes éxitos recientes. De todos modos aún faltan diecisiete días; un mundo.
Algo bueno para el Madrid es que sabe no vendrá nadie: ni Cristiano, ni Bale, ni Jasard. Los que están son los que hay, cada gol es oro puro y hay que producirlos en los ratitos en que el equipo carbura. No hay mesías salvador, pero sí bastante gente que aporta, cada uno en su especialidad y su franja de tiempo (un Vini aquí, un Rodry acá, un Gaysensio acullá, un Valverde más allá…). Y lo mejor es que ya todos se conocen y saben con bastante certeza por dónde aparecerá el compañero; no es poco. El incentivo de un cruce a priori asequible en semis será el último empujón anímico.
Por cierto, según Julio Maldonado (ya quisiera parecerse en un pelo del culo a Maldini), el jueves por la tarde no éramos favoritos si nos tocaba el Liverpool, pero el viernes al mediodía ya sí lo éramos. Esta opinión, muy representativa de esa kanallewska palético-culerda tan llena de complejos complejos (repito a propósito), tiene un significado claro: saben que NO somos favoritos, y que eso nos favorece psicológicamente. Pagarían dinero (tampoco mucho, como buenos muertos de hambre) por vernos caer en cuartos.
No puede negarse el interés del resto de cruces: El Bayern contra el PSG, un choque aparentemente igualado que se llevará el Bayern sin exprimirse al máximo; Las líneas perfectas y la impostura de Pepita contra una fuerza de la naturaleza como el Aquiles noruego; y el Chelsea contra el Oporto, de donde saldrá el semifinalista sorpresa de este año. Lo pasaremos bien.
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…Mau se siente en plena forma.
En cuanto a la Sevilla League, sigue siendo asombrosa la preponderancia española, evidenciada por los 10 campeones hispanos en las últimas 16 ediciones. Me causó pesar la caída del Tottenham, quizá el último clavo en el ataúd de la carrera de Mou, que ya lleva varios años en línea francamente descendente. ¿Qué ha pasado, hace algo fundamentalmente distinto a antes? Seguramente no, pero las carreras de los entrenadores tienen una efervescencia corta, de 10-12 años, que muy pocos logran trascender. Como otras veces, le aconsejaría dejar de estropear su leyenda y que se fuera a una selección, o bien cogiera un equipo chiquitito, visto que ya es incapaz de gestionar plantillas de estrellas. La eliminación de las Espuelas Calientes perjudica la revalorización de Bale, que tan bien iba, pero quién sabe, quizá sea Odegay quien se lleve el gato al agua.
¿Y lo de hoy en Baladridos? Pues debería ir bien si seguimos estando fuertes físicamente, algo que probablemente no sea caualidad; a ver si después de tanta crítica vamos a tener que chupársela a Dupont Dupont (repito a propósito). Venga, que empiece de una vez la racha buena. .
¿Se imaginan ustedes que este Madrid de entreguerras, viejazos, negritud azul, lucasvazquismo y homosexualidades pujantes patrocinadas por el PSOE acaba teniendo opciones de ganar la 14 sin un puto delantero centro, sin Cristiano, sin Bale y sin nada de lo que le place al antimadridismo presuntamente ilustrado? Nos montan una cuarta ola de Covid-19, lo menos.
El partido fue plácido, ciertamente. Después del arreón inicial, expresso andantino del Atalanta, la manija la llevaron siempre nuestros machotes de la media —o del calcetín sudao—, con seriedad alrededor del agujero del culo de Pijamita (pudo hacer más en el tiro libre del pancho) y movilidad apetente en tres cuartos. ¿Efecto Lapuerta?
Lo cierto es que parece que Hazard sólo fue fichado para traerle competencia a Vinicibus. Al muchacho el banquillo le ha sentado bien. No le marca un gol ni a la Puerta de Brandenburgo reducida a escombros, pero ha recuperado ese desparpajo que huele a droga culerda. A su favor, que comienza a tener conexiones claras, bonitas y distintas con nuestro buen amigo Associaté, con lo que recupera esa vitola de futbolista apadrinado por Elon Musk. Te da intangibles, de esos que provocan peligro y penaltis de esos que parece que sólo le pitan al Madrid.
Preocupa la psoas de Hazard, pero ahora mismo es absolutamente innecesario para el equipo, toda vez que Bandebrurguicius ha demostrado que ha vuelto. No sabemos a qué. Probablemente a provocarle desmayos a Guetopoli, a aumentar la cuota de negritud del equipo… Qué coño, ha vuelto para recordarnos lo que es desgañitarnos frente a la tele profiriendo maldiciones tras ver cómo remata todas y cada una de sus fantásticas jugadas individuales. El chaval se lo ha ganado. Aprendamos a quererle. Edenicius en mi equipo siempre.
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– Real Madrid: 3 (Benzema, Ramos (pen.) y Gaysensio – Atalanta Hawks: 1 (Las bodas de Muriel)
– Lunes: Juan Lapuerca se presentará en la sede de la LFP explicando que no puede presentar el aval de 124 millones para ser presidente y preguntando si puede traerlo otro día. Dejará como garantía su peluco (Rolex probablemente auténtico), explicando que su tío Enric, que tiene una fábrica de tapones de plástico en Cambrils, le dejará el dinero fijo. Ante la negativa de la Liga, Laporta se subirá a la torre más alta de la Sagrada Familia, exigiendo que se le permita tomar posesión, amenanzando con suicidarse y vociferando: «¡¡Que estoy mu locooooo!!» La multitud congregada abajo empezará a cantar «¡Que se tiiii-re, que se tiiii-re!», y ante la falta de respuesta a sus demandas Laporta les acabará haciendo caso, cayendo, cayendo, cayendo… hasta convertirse en pizza callejera. Se convocarán nuevas elecciones, a las que no concurrirá ningún candidato ante la imposibilidad de avalar, por lo que se le acabará pidiendo a Josep «Nobita» Bartomeu que extienda su mandato otros cinco años, aunque sea desde la cárcel.
– Martes: El Mabrip ganará cómodamente al Atalanta Hawks, por dos o tres goles de diferencia. El equipo saldrá con empuje desde el principio, moverá la pelota rápido y no tendrá apenas lagunas defensivas. Un gol antes del descanso permitirá afrontar la segunda parte con mayor tranquilidad.
– Miércoles: El Paleti caerá eliminado «con honor», «con la cabeza alta» y «haciendo sentir orgullosa a la afición». Luis Suárez no marcará, pero le estrujará la pelotas a un rival y dará una nueva lección de pundonor. Joao Félix entrará al final del partido para intentar la remontada. En la zona mixta, con las mejillas sonrosadas y una extraña euforia pese a la eliminación, Enrique Cerezo asegurará a la afición colcholerda que la próxima temporada será la buena.
– Jueves: Hazard no se lesionará.
– Viernes: El sorteo de Champions emparejará al Madrid con el Toporto.
– Sábado: Victoria sin grandes apuros en Balaídos, si la uralita lo permite. Hazard volverá a NO lesionarse.
– Domingo: En plena crisis institucional, el Barcas perderá en Anoeta. El Paleti, follado por el duro partido en Londres, sólo logrará rascar un empate ante el Alavés.
Buah, chaval: el Elche, decimoséptimo clasificado, pero con un nuevo entrenador, Fran Escribá, que le ha dado un nuevo aire al equipo. Su mano ya pudo verse la semana pasada, cuando los ilicitanos (me la agarran a dos manos) vencieron nada menos que al Sevilla, el poderoso equipo que se cagó compitió tan bien en las semifinales de Copa y en Octavos de la Champions. De hecho, ya se habla del «Efecto Escribá» y de «Escribamania».
Ante el emupuje y la ilusión de los albiverdes, ¿qué tiene el Madrid para plantarles cara? Un equipo de viejos, cojos y niñatos sin descapullar. Tan mermada está nuestra escuadra que tenemos que confiar en dos jugadores tocados que han vuelto a la convocatoria: Hazard y Ramos, también conocidos como burra cojigorda y burra viejicoja, o los muertos que caminan (más o menos). Hablando de gordos, Ramos estuvo esta semana con Ibai Llanos, y como bien cuenta Iñaki Angulo, en dos horas tuvo tiempo de soltar una sarta de gilipolleces importante. Entregándose al populismo más cateto, renegó del entrenador que lo sacó de la irrelevancia, Jose Mourinho, ensalzando por contra el idílico ambiente de la Coja dominada por la facción culerda. Anunció además su propósito de estar en activo hasta el Mundial 2026 o Mundial CONCACAF (Con Caca), por supuesto con el Madrid pagándole la soldada mientras se lesiona en esas pachangas internacionales. Y hasta hace nada exigía un aumento el paquitán, ¡¡menudo pájaro!!
https://youtu.be/zePfrWZFiDM
En cuanto a Jasard, qué decir: ha tenido más reapariciones que Ortega Cano, y pinta que va a terminar de modo parecido al diestro. Los galenos madrilistas, que le han dado un Gatorade y lo han remendado con esparadrapo y escupitajos, están plenamente confiantes en que aguantará sin lesionarse por lo menos hasta Abril. Su dieta bien, gracias; «muy nutritiva», comentó el endocrino del club. El 7 podría ser hoy la clave de la victoria.
Preguntado por el belga, nuestro glorioso líder Zinedine Zipayo respondió con inhabitual elocuencia, asegurando que cuando barrilete volviera a estar «de puta madre» haría una gran aportación al equipo. Pues vale, tronco, de puta madre; con toreros. También le preguntaron por Vinicius, al que primero alabó, para acabar diciendo «Yo lo veo bien, evolucionando, eeeh… mmmm… de una buena… cómo se dice… bueno, lo bien, je je». Vamos, que es un jugador que deja sin palabras.
En fin, está muy bien soñar con Europa, pero antes habrá que ganar a los mataos estos. Si no lo conseguimos, sería malo.
Juan Lapuerca me remite a los mismos comienzos de Fans del Madrid: cuando esta página inició su andadura, el abogado barcelonés llevaba muy poco tiempo presidiendo el Barça y básicamente daba palos de ciego, intentando modelar el club alrededor de alguna idea o principio. Su primer plan no fue precisamente original: intentar fichar a Beckham para contrarrestar el enorme impacto mediático de los galácticos florentinianos. Cuando el cani británico anunció su acuerdo con el Madrid, Laporta obviamente quedó muy planchado, sin sospechar que todo le vendría en cara desde entonces: Ronaldinho, descartado por el Madrid para completar su extravagante repóker galáctico, fue en Barcelona el futbolista más virtuoso del siguiente lustro; y la cantera culé, que nunca había resultado especialmente productiva, dio de una tacada a Xavi, Inieste, Valdés, Puyol, Piqué, Busquets Jr. y sobre todo Messi, el rosarino de intelecto límite que, alimentado por dosis sostenidas de hormonas y millones, logró darle algo de lustre al exiguo palmarés culé en Europa. Y por si los canteranos de la Masía no eran suficientes, el Madrid le regaló a Laporta uno de su propia cuadra: Samuel Eto’o, un delantero rebosante de calidad y hambre, despreciado para fichar a Owen, el Galáctico de Hacendado.
Con tal cúmulo de circunstancias fortuitas, resulta difícil adjudicarle al presidente blaugrana una inteligencia rectora que guiara su proyecto: los canteranos ya estaban ahí, Ronaldinho y Eto’o fueron regalos blancos, y tampoco es que se apostara por un peso pesado de los banquillos: el elegido fue Frank Rijkaard, casi en su única experiencia entrenando en la élite, y que se desinteresó por los banquillos poco después de ganar una Champions en la que se diría que pasaba por ahí. Luego llegó Guardiola, que había causado total indiferencia entre la masa culé cuando concurrió a las elecciones con Lluis Bassat, y cuyo único bagaje como técnico era su etapa en el B. Guardiola, el genio que ganó dos Champions con el mejor plantel culé de la historia y que desde entonces no ha pisado una final. ¿Gran intuición de Laporta o, de nuevo, cabalgar la ola de una plantilla poco menos que caída del cielo? Si hubiera que adjudicarle una gran «decisión diferencial» sin duda sería la de la llamada «traición a la Liga», que alargó aún más el interminable mandato de Villar y reportó al Barça notables beneficios en los siguientes años.
…Gráfico: Iñaki Angulo.
Tras sumergir al club de lleno en la vorágine separatista y sufrir la dimisión en bloque de toda su junta por un turbio caso de espionaje interno (significativo preludio del Barçagate), Laporta empezó a sentir que el Barsa se le quedaba pequeño: al igual que había ganado varias Champions sin demostrar especial inteligencia ni capacidad de trabajo, soñaba con ser presidente de la Cataluña independiente, pese a estar fuera del círculo burgués que siempre ha llevado ese negociado. La realidad pronto lo bajó al suelo: rechazado por los partidos secesionistas tradicionales, se presentó con su formación Democràcia Catalana (¡qué importante es ser demócrata!) y un batiburrillo de micropartidos sediciosos, cosechando sólo cuatro escaños y poco más de 100.000 votos en las Autonómicas de 2010. Rota la coalición pocos meses después, Laporta intentó tambíen ser alcalde de Barcelona, con un resultado aún más decepcionante: 33.000 votos y la pedrea de dos concejalías. En las nuevas autonómicas de 2012 los partidos grandes volvieron a rechazar su oferta de candidatura conjunta, y en 2014 arrojó definitivamente la toalla.
Ya desde antes de dejar la política su trayectoria ha sido errática. Progresivamente liberado de las servidumbres de imagen asociadas a un cargo relevante, se entregó a sus excesos favoritos: la comida, las juergas, las actrices porno, el alcohol y lo que no es alcohol; el que soñaba con ser el Kennedy catalán sólo logró imitar al de Massachusets en el peinado y en su afición a meterla en caliente. Intentando asirse de nuevo al barco culé, perdió estrepitosamente contra una figura cuasi cómica como «Nobita» Bartomeu, imbuido de una falsa aura ganadora gracias a la prevaricación neymariana y al último estertor messiánico. Que ahora Laporta haya arrasado, cosechando un 80% de los sufragios, tan sólo indica el grado de desesperación de la masa social culé, sometida a sucesivas humillaciones vergonzantes sobre el campo y ahora a la de no poder afrontar los pagos regulares.
El regreso de Lapuerca ha despertado grandes expectativas en el barcelonismo alucinado (es decir el de la secta «Diario Yoya»), pero las expectativas son sombrías, siendo generosos. Ha llegado prometiendo grandes fichajes y al mismo tiempo anunciando la emisión de bonos patrióticos, que es como si alguien te dice que sus negocios van de maravilla y te pide dinero para cenar. Claro que yo le entiendo: al fin y al cabo, prometer es gratis y nadie le hará especiales reproches cuando la realidad vuelva a asomar su rostro. Por lo menos al principio, el entorno será especialmente indulgente: si Messi se queda, «hábil gestión de Laporta»; si Messi se va, «prudente gestión de Laporta». No vendrá Mbappé, pero los culés se consolarán con Depay; al fin y al cabo, también es un negro francés, ¿no? Por supuesto, el fútbol es imprevisible y el Barsa es una pata del separatismo que se intentará salvaguardar a toda costa, pero los hechos son los que son: las cajas no tienen ni telarañas porque hubo que comérselas, y el piloto de esta nave sin brújula y sin víveres será un Laporta de vuelta de todo, superando generosamamente los cien kilos y que en un año será sexagenario. Presidente mucho menos peligroso que un Víctor Font más realista, actualizado y bien relacionado, es altamente dudoso que los logros de Laporta vayan más allá de mantener las constantes vitales del club. Si al final de su mandato no son Sociedad Anónima, el barcelonismo se dará con un canto en los dientes. Al tiempo.