Bueno, pues Florentino Pérez Rodríguez, socio 1.793, ya ha renovado su mandato presidencial para cuatro años más. Si quisiera ser políticamente correcto, diría que es una lástima que no haya elecciones para poder valorar distintas alternativas, diferentes proyectos, etc., etc. ¿pero siendo sinceros? BAH. Es más, ojalá siga Flópor mientras el cuerpo le aguante.
Un error muy común es creer que el Madrid ha sido siempre una institución democrática y que esto ha marcado su carácter. Nada más lejos de la realidad: nació como club deportivo más bien elitista y fue siempre dirigido por sus sucesivas juntas, sin que la opinión de los aficionados contara gran cosa, hasta llegar a Bernabéu, presidente proclamado por la Federación Madrileña que concentró el poder en su persona y en escogidísimos colaboradores, como Raimundo Saporta. Las elecciones fueron invento de un Luis de Carlos abrumado por el problema de la sucesión, y de hecho en 119 años de historia sólo ha habido tres presidentes salidos de las urnas: Mendoza, Florentino y Calderón.
¿Y qué ganaríamos con unos nuevos comicios? Sinceramente, yo seguí muy de cerca las últimas elecciones, celebradas en 2006 (está todo en este blog), y aunque me lo pasé muy bien, visto con perspectiva fue algo bastante lamentable y anacrónico: desde el Kennedy con seis dedos de Juan Onieva al desnutrido Baldasano, Mindundi Calderón, Jurassic Mir o el Relojero del Mal, todo el proceso no habría desentonado en una película de Berlanga. Seamos sinceros: estamos en España, donde escasean los magnates exitosos y sobran los frikis y los arribistas. Si pensara que tenemos cinco candidatos mejores que Flóper llamando a la puerta, sin duda pediría elecciones, pero ciertamente no es el caso. ¿Que Florentino es un pipas, que está gagá, que tiene una dinojunta? Sí, cierto, y también posee un status casi mítico entre los directivos y representantes europeos, su nombre rima con «solvencia» e incluso está a punto de crear una liga alternativa en la cara de la puta FIFA.
https://youtu.be/v35wSeOrK04
Ante todo quiero dejar algo muy claro: si esta vez tampoco ha habido elecciones es simplemente porque los potenciales candidatos no han tenido cojones para presentarse. ¿Os acordáis de la candidatura fantasma de Juan Villalonga? Quizá no se acuerde ni él, porque en cuanto se enteró de que Flópor volvía jamás volvió a asomar a 50 km del Bernabéu; cuentan los rumores que actualmente usan su jeta para medir la potencia de corte de las sierras láser. ¿Boluda, que incluso compró un 7% de la COPE para prepararse la campaña, y al final e han faltado huevos? ¿Muertos de hambre como Martínez Bravo o Edu García? ¿El descamisado de Riquelme, que se compró una portadita en Forbes para colocar mejor sus burras renovables? ¡¡Por favor!! Si tuvieran proyecto, valor y dinero, lo mínimo que harían sería presentarse aunque luego perdieran estrepitosamente. Pero no: igual que los buitres, sólo se atreven a descender cuando la presa ya está muerta y putrefacta, aunque tengan que pelearse con otros carroñeros.
La sucesión de Flóper será un asunto delicado, pero tampoco puede ser de otra forma, porque el Madrid es algo muy raro: no es una empresa, ni una franquicia estilo USA ni tampoco es un «club de sus socios» como un Osasuna o Athletic de la vida, por más que se quiera vender esa ficción. Es una verdadera singularidad que ni siquiera tiene sentido que esté en España, donde tanto se desprecia la excelencia y el éxito. Nuestra mejor posibilidad es que surja otro caudillo que continúe el legado Santiaguista-Floperiano, pero en el ínterin, ¿quién sabe? Si tuviera que apostar, diría que iremos a un modelo como el alemán, en el que una junta de ex-jugadores velará por la reliquia, intentando que la leyenda siga en marcha y dejando decidir a los socios sobre cosas accesorias para no quitarles la ilusión. Quizá incluso se pueda formar esa junta de celebridades madridistas (Alonso, Nadal, Sainz, Figo…) que se propuso hace poco.
Eso sí, puedo vivir perfectamente sin volver a votar al presidente del club. ¿80.000 peñistas, lectores del Marca y espectadores del Chiringuito decidiendo quién es «el mejor», dos meses de campaña intentando seducir a los citados con fichajitos, hablando de cantera y enslazando el «madridismo desinteresado» de Baúl? No, por favor, no. Ya tenemos que sufrir algo parecido para poner a un inútil de presidente del país, no macillemos también al Madrid con ese proceso. Sinceramente, no sólo agradezco a Flóper que nos ahorre pensar en eso durante a menos cuatro años, sino que incluso pediría que le transfundieran sangre de jovencitos vírgenes como Reus y que aguantara veinte años más en el machito. ¡Flópor Forever!





